Después de haber sorprendido in-fraganti a papá cogiendo
despiadadamente a la joven mujer de uno de sus mejores amigos, las cosas
lentamente fueron mejorando para mis planes futuros.
La cena entre los tres se desarrollo sin contratiempos. Angie
estuvo muy animosa y dicharachera. Mi garantía de que no estaba molesta, para
nada, transformó su cogida con papá en una victoria sin atenuantes. Papá
sonriente, pero, yo lo conozco bien, algo preocupado. No pasaba un minuto sin
que levantara la vista y con disimulo me mirara tratando de evaluar mi estado de
animo.
Yo charle animadamente con mi amiga y después del postre la
acompañe hasta su camioneta sin dejarla un minuto sola. No quería que hiciera
una despedida cariñosa con papá. De todas maneras, su "Chau Gustavo... gracias
por todo" (con el beso en los labios) y el "te esperamos mas seguido, con Jorge,
lógicamente" de papá me sonó a mensaje encubierto. Me mantendré alerta para
controlar eso, obvio.
Vuelvo a entrar en casa después de despedir a Angie y papá
esta parado al lado del bar sirviéndose un whisky. El solo verlo así,
despeinado, con la camisa abierta, sus eternos bermudas y descalzo, me excita y
me trastorna.
Paso a su lado, sin mirarlo, con cara de nada. Por el rabillo
del ojo veo que me sigue con la vista en dirección a la cocina hacia donde me
dirijo. Solo un par de minutos después aparece él y con movimientos lentos se
sienta en la punta de la mesa con el whisky en la mano.
-. Marianita, tenemos que hablar. Creo que han pasado algunas
cosas...
-. ¡¡¡Mira Gustavo!!!.- lo interrumpo con firmeza y cara de
enojo.- Si tu intención es disculparte por lo...
-. Ninguna disculpa.... no, no. Solo que creo...
-. No me i-n-t-e-r-r-u-m-p-a-s, por favorrrrr. Vamos a hablar
mas tarde. Ahora me voy a dar un baño. Si viene Cristina a buscarme por favor
decile que me aguante que estoy retrasada...
-. ¿Qué... vas a salir?
-. Si... por un rato. Trata de distraerla mientras me baño,
porque no le gusta esperar...- poniendo cara seria y mirándolo a los ojos con
firmeza, agrego- pero, por favor, papá... no te la cojas....
-. ¡¡¡¡ Marianaaaa ¡!!!... por favor... espero que primero me
escuches y no me vuelvas loco con esas cosas a partir de ahora...
-. Lo que va a pasar a partir de ahora, entre nosotros, lo
vamos a hablar muy detenidamente... pero después.
Salgo decididamente para el baño y lo dejo pensativo sentado
en la esquina de la mesa.
Cuando termino mi ducha, salgo envuelta en una bata y vuelvo
a la cocina. Tomo el teléfono y llamo a mi amiga Cristina anunciándole que he
decidido cancelar hasta mañana la salida porque ya es muy tarde y estoy algo
cansada.
Para hablar por teléfono, he apoyado mi cola en el borde de
la mesada de mármol. Mi bata, sin atar, se ha abierto unos quince centímetros en
el frente. Para no mirar a papá, que ahora se ha sentado en una banqueta alta
enfrente mío, miro como distraída mis uñas. Al mirar para abajo veo que una de
mis tetas esta casi totalmente descubierta y la otra asoma provocativamente la
aureola de su pezón. Mas abajo mi pubis luce cuidado y subyugante.
Cuando termino de hablar, levanto la vista y me encuentro con
la mirada de lujuria culpable de papá. Un hormigueo en la boca del estomago me
excita y me insita a mimarlo. Su camisa abierta y su eterno bermuda de estar en
casa me ponen a mil... me lo comería a besos. Trato de controlar mis impulsos.
Son mas importantes mis planes. Saco del bolsillo de la bata el cepillo y
comienzo a estirar mi largo pelo para que se vaya secando.
Gustavo me mira y se le hace imposible no mirar mi cuerpo
desnudo que, ahora que levanto los brazos para peinarme, esta mucho mas visible
que minutos antes.
-. Mariana... esta situación no puede seguir así... debemos
aclararla de inmediato....
-. ¿Y que tenes pensado hacer al respecto, Gustavo?... ¿Tenes
pensado someter sexualmente a todo el que aparezca por esta casa?... ¿O vas a
volver a tu costumbre de cogerte a todas las minas de la oficina y a todas las
amigas de mama... pero afuera?. Porque dejame decirte una cosa...
-. Marianita, por favor... yo se que...
-.No me i-n-t-e-r-r-u-m-p-a-s, por favorrrrr. Mira papá...
desconozco los apetitos sexuales de mamá y su comportamiento fuera de nuestra
familia... que, por otro lado, tampoco me interesan... pero te digo.... con vos
el asunto es totalmente distinto. Yo, Mariana, tu hija o no tu hija, ya soy una
mujer. Por si no te distes cuenta, anoche colaboraste dignamente, aunque con muy
poco entusiasmo, en que ello finalmente ocurriera...
-. ¡¡¡¡ Marianaaaa ¡!!!... por favor... sos mi hija,
nena!!!!...
-. TU HIJA LAS PELOTAS....!!!!!!!... soy una mujer y como eso
me tenes que tratar.... y te digo mas... no soy una regalada ni una mal cogida
como muchas de las que vos te llevas a la cama. Estoy enloquecida con vos...
pero no me voy a arrastrar pidiendo por favor que me atiendas. Me tomas o me
dejas. Pero si me tomas va a ser como corresponde... y te comportaras en
consecuencia. Y si me dejas anda pensando que inventas con mama, porque me voy
de casa y le pienso decir a mama que me voy porque te deseo con locura y no
quiero romper su matrimonio, ni robarle el marido... lo que es absolutamente
cierto, por otra parte...
-. Nena... que locura te agarro?... hasta ayer tus problemas
mas notorios en nuestra familia estaban referidos a la ropa, los zapatos, las
salidas.... ¿qué paso, que de golpe aparece todo esto?. Quiero señalarte que
anoche prácticamente me violaste haciendo uso y abuso de tu contextura y estado
físico y de que yo no quería ser violento contigo. ¿Qué te pasa... Mariana?...
¿Qué bicho te ha picado que estas tan violenta conmigo?...
Aprovechando el hecho de tener la cabeza baja dejo el cepillo
en el bolsillo y me tapo la cara con ambas manos simulando que estoy llorando.
Papá se queda callado. Yo sigo simulando un sollozo muy tenue y logro que
aparezcan las primeras lagrimas que siento en la palma de mis manos.
-. Marianita... – con el tono mucho mas suave y dulce - ¿qué
te pasa ahora?.... ¿por qué lloras, mi vida?...
-. Es... que... – con la voz entrecortada por los forzados
sollozos.- no entiendo.... porque me... pasa esto... estoy enloquecida... de
necesidad de.... mimos de... tu parte... y vos parece... como si... me tuvieras
asco...
-. Pero nooooo.... mi vida.... ¿cómo podes decir eso?
-. Es que.... anoche fue... el momento... mas esperado... de
mi... vida... y vos... casi me... me... me... despreciates.... (buaaaaaaaaa)....
-. Pero nooooo... vos tenes que entender... eso no es
posible... así las cosas no...
-. Que no... si yo... hace un rato... te estuve mirando....
un buen rato.... antes de aparecer... y te cogías a Angie... con pasión y con
lujuria.... hasta con desesperación... (mas llanto desconsolado)
-. Pero es que vos sos mi hija... yo a vos te quiero con
locura... yo por vos...
-. Yo creí... que anoche... para vos... había sido... tan
hermoso... como para... mi.. pero ahora... ahora que te... vi con Angie...
entiendo como es que se hace cuando se siente... (buaaaaaa)
-. Mariana... mi vida... no se como explicarte...
Hago el intento de ir hacia mi habitación y papá me toma de
los hombros intentando consolarme. Me acerca hacia él y me abraza por sobre la
salida de baño. Yo sigo compungida y con la cabeza gacha, me acurruco en su
pecho y pongo mi cabeza sobre su hombro. Mi boca ha quedado a escasos
centímetros de su cuello y su pierna derecha, elevada por su postura en la
banqueta alta, a quedado metida entre mis piernas desnudas.
Mi altura ha dejado mi sexo en contacto directo con la piel
del muslo de papá. Siento el vello acariciando los labios de mi vulva y un
sacudón eléctrico recorre mi cuerpo como una ráfaga huracanada.
-. Mi forma de tratarte es porque realmente te adoro, mi vida
– me dice suavemente papá frotando mis hombros por sobre la tela de toalla.
-. Pero yo siento otra cosa... o no se... me siento tan
sola... tan poco querida.- murmullo en su oído mientras lenta y disimuladamente
acomodo mi sexo sobre su vigorosa pierna.
Retiro mi cuerpo hacia atrás para mirarlo a los ojos y quedo
prácticamente sentada con mi sexo sobre su pierna. Papá tensiona su cuerpo y sus
músculos se endurecen.... los siento casi dentro de mi vagina.
Tomo su cabeza con ambas manos y meto mis dedos entre su
sedosa cabellera. Lo acaricio suavemente mirándolo a los ojos. Estoy segura que
se nota en mi mirada la terrible calentura que me esta empujando a la locura
total.
-. ¿Te das cuenta como estoy, papito?-. le pregunto
melosamente mientras comienzo a frotar muy suavemente mi clítoris en su pierna.-
¿Te das cuenta el fuego que tengo adentro?.- aprieto un poco mas mi sexo contra
su pierna y un temblor descontrolado me pone los ojos en blanco y me obliga a
tirar la cabeza hacia atrás mientras un delicioso orgasmo explota en mis
entrañas.
Es tal la fuerza del temblor que suelto mis manos de su
cabeza y ambas caen a ambos lados de mi cuerpo. La salida de baño cae y siento
las manos de papa, en mi espalda ya desnuda, que me sostienen con firmeza para
que no caiga hacia atrás.
Mi pelvis se mueve hacia atrás y adelante sin que yo la
impulse. Mis jugos han empapado el muslo y el fino bermuda de papá. Ahora siento
una locura descontrolada cuando mi clítoris recorre desenfrenado resbalando
sobre su pierna.
Abro lo ojos y veo que papá esta con los ojos cerrados como
haciendo fuerza para no sentir. Me paro, despegando mis labios vaginales de su
pierna, y sin alejarme de él meto dos dedos en mi vagina y con la otra mano
apreto desesperadamente mis tetas. Cuando él abre los ojos estoy masturbándome
con desesperación y una cara de lujuria descontrolada que hace que la cara de
papá se transfigure. Comienzo a ver que el Gustavo que cogía a mi amiga Angie
esta empezando a aparecer.
-. Quedate... asi... no te pido... mas... dejame que...
apague este volcán... que tengo adentro... como lo he hecho... en estos
últimos... ssssssss.... dos años.... con vos... pero sin vos... sssssss... que
hermoso me haces.... acabarrrrrrr.... ay ay ay ay ... por favorrrrrrr...
otraaaa,,,, vezzzzz.... ssssss.... toma... siiii... tomaaaaa.-
Sacando mis dedos untados de los jugos de mi orgasmo, los
paso por sus labios. Después de una leve duda Gustavo entreabre sus labios y
dejando entrar mis dedos los chupa con suavidad al principio y con desesperación
luego. Sus dedos tocan suavemente, y con cierto temor, mis pezones. Un sacudón
mas fuerte que los anteriores sacude todo mi cuerpo. Papá comienza a
descontrolarse. Acerco mi boca jadeante a escasos centímetros de sus labios. Su
mirada de angustia, de impotencia por no poder controlar lo que sale de sus
entrañas, se va transformando muy lentamente en esa mirada lánguida y deseable
que hace enloquecer a tantas mujeres.
En un último intento de resistencia se para delante mío. Ya
esta casi entregado. Con ambas manos bajo la camisa de sus hombros y sin
preocuparme por sacársela aprovecho que esta retiene sus brazos por detrás para
agacharme y llevarme con mis manos su bermuda y su slip hasta los tobillos. Su
sexo, semierecto, queda frente a mi cara. Lo abrazo por su cola desnuda y
acaricio mis mejillas y mis labios con sus genitales. Antes que él logre
reaccionar meto la punta de su grueso miembro en mi boca y, sin mucha
experiencia, comienzo a chupar y lamer con desesperación.
-. ¡¡¡Mariana... mi Dios, por favor!!!! Me haces hacer
locuuuurassss.... No... por favor, mi nena... esto es demasiado... -. Sus formas
autoritarias y dominantes han dado lugar a un ruego tenue y lastimero que va
dando paso a un jadeo acompañado por su pelvis que se mueve lentamente.
Sin duda el haber quedado a mitad de camino con Angie, sin
poder llegar al orgasmo, me facilita mucho las cosas. Apenas comienzo a chupar
su verga comienza a crecer al punto de que a pesar de mi boca grande me da
trabajo meter la cabeza dentro para poder chuparla.
De pronto, cuando mis manos en su verga ya sentían la máxima
dureza, Gustavo me toma de los brazos y me levanta hasta que quedo parada frente
a él. Mi respiración jadeante y la suya se mezclan. Nos miramos a los ojos y me
inunda una sensación de amor infinito. Lo abrazo con fuerza y nos fundimos en un
beso apasionado e interminable. Por momentos siento que me voy a meter entera en
esa boca dulce y cálida que me besa con lujuria.
Nuestros cuerpos desnudos pegados en el abrazo y soldados por
dos bocas que se devoran entre sí, parecen incendiarse por la temperatura a flor
de piel. Bajo mi mano y tomando el sexo de papa lo pongo entre mis piernas, por
debajo de mi sexo.
Cuando siento esa gruesa barra de carne quemante en contacto
con los labios de mi vulva mis caderas comienzan un involuntario vaivén haciendo
que el lomo frote mi clítoris. Las descargas eléctricas dentro de mi cuerpo ya
están fuera de todo control. Siento deseos de jadear, de gritar... Suelto la
boca de papa y lo miro a los ojos. Meto mis brazos por debajo de lo suyos y lo
abrazo cerrándolos por su espalda como una llave de yudo. Lo apreto con
desesperación. Siento que cada vez que apreto su falo quemante, este se pone aún
mas duro entre mis entrepiernas.
-. Cojéme, Gustavo... – murmuro jadeante en su oído mientras
aumento el roce de mis labios vaginales contra el lomo de verga.- ¡¡Cojéeme
YA!!!.... mi vida... no te das cuenta... que no puedo masssss.... cojéeeeeme por
favor... necesito... necesito sentirte dentro mío.... necesito tenerte como
anoche... por favorrrrrr... no aguanto esperar mass...
Nuestra bocas se vuelven a sellar. Lentamente, como si
estuviéramos bailando una música que no existe nos vamos desplazando a pasos
cortos y pausados hacia el living. El caminar lentamente con su falo entre mis
piernas me produce un morbo terrible. Cuando siento la espesa moquete del living
bajo mis pies desnudos el roce de la verga en mi clítoris descuelga otro orgasmo
desde mis entrañas. Los sacudones involuntarios de mi cuerpo ya no los puedo
controlar... mis gritos de placer, tampoco. Mis piernas soportan dos o tres
pasos mas y se aflojan. Gustavo acompaña mi cuerpo hasta que llega lentamente a
la alfombra. Mis manos toman su verga erecta con desesperación. Esta empapada y
resbalosa de mis flujos orgasmicos. Intento dirigirla hacia mi sexo y abro
desmesuradamente las piernas para que él entienda que ha llegado el momento.
Con su verga rígida como un garrote, apuntando hacia arriba y
adelante, él se para y mira todo mi cuerpo desnudo y sudoroso. Mi largo pelo se
ha pegado en mi piel. Mis piernas descaradamente levantadas y abiertas y mis
brazos tendidos hacia él acompañan mis gestos para que me penetre y calme mi
desesperación.
El me mira con una cara que solo dice todo lo hermoso que va
a pasar ahora que esta plenamente decidido. Tomando una de mis piernas
levantadas, que esta a la altura de su cintura, y agachándose lentamente,
comienza pasar su lengua por la planta de mi pie. Es una sensación inenarrable.
Su lengua moja todo lo que encuentra a su paso. Los deditos de mi pie se pierden
dentro de su boca. En mi desesperación llevo mi mano hasta mi sexo y agito los
dedos con locura. El toma mis manos por las muñecas y las aparta para evitar lo
que hago. Ahora su boca, dando suaves mordisquitos y dulces lambetones avanza
por la parte interior de mi pierna hacia abajo. Solo pensar lo que esta por
ocurrir me desespera aún más.
Papa llega a mi sexo y a mi se me termina el mundo razonado.
En mi mente las cosas pasan como en un torbellino psicodélico sembrado de
estallidos luminosos que me enceguecen. No se cuanto tiempo pasa comiendo mi
sexo. Mis manos enredadas en su pelo para que los sacudones de mi pelvis,
desesperados y descontrolados, no lo saquen de su faena, comienzan a tirar para
arriba para que sus labios vengan a mis labios.
De pronto, se detiene. Se arrodilla entre mis piernas y me
mira con infinita dulzura. Pasa sus manos con delicadeza y mucha suavidad por
mis piernas desnudas. Yo estoy super agitada y jadeo como si me estuviera
ahogando. Me mira fijamente a los ojos cuando sus manos llegan lentamente a mis
tobillos. Con al misma lentitud me toma de los tobillos y los sube, como en
cámara lenta hasta sus hombros. Mi corazón palpita que parece que se me va a
salir por la boca. Me imagino lo que esta por venir. Me enloquezco mas de solo
pensarlo.
Apoyando mis talones en sus hombros separo mas las rodillas y
arqueo mi cuerpo levantando mi cola del suelo. Instintivamente mis manos separan
los labios de mi vagina abriendo al máximo la entrada para él.
El tiempo se detiene para mi. Mi vulva palpita ya tanto como
mi corazón. Se me nubla la vista. Bajo la mirada y papa tiene su verga en la
mano listo para empezar. Esta terrible. El glande se ha puesto morado casi
violeta. Me parece que mucho mas grande... o será mi deseo?.
Papa me mira ... me siento como un toro frente a la espada...
papa no esta midiendo para lanzar la estocada... solo esta gozando de mi lujuria
desenfrenada y de mi desesperación porque me penetre de inmediato. Se acerca muy
lentamente hasta que ese glande gigantesco se posa entre los labios abiertos y
empapados de mi sexo. Los suelto al sentir que su verga ha quedado calzada en la
puerta. Clavo mis uñas con desesperación en su cintura para provocar el empujón
hacia delante. El no se mueve. Siento que su verga esta calzada para entrar pero
él no avanza.
-. Gustavo.... por favor... es necesario... que te diga...
cuanto deseo... que me...
-. Si... es necesario...
-. ¿Cómo?... por favor... mi vida... metete dentro mío... no
sentís... como estoy?
-. Seguiré... solo si me cuentas lo que vas sintiendo...
-. Ayyyyy.... siiii... por Dios... dame una señal... y te
contare tooooodoooo...
En ese momento Gustavo aumenta levemente la presión... no
empieza a entrar... solo siento como se separan aún mas los labios de mi sexo.
Es la señal.
-. Mi vida... siento como... si se fuera a... desgarrar... mi
cuevita... siento que... los bordes de ese... hongo... no lo dejan entrar...
siento desesperación... por sentir... que empujas otro poquito... Asiiiiii....
sssssss... por Diosssss... que grande que... está ahora... siiiii... dejame que
corra mis piernas por tu brazo.... me quiero abir mas... sino no va a poder
entrar, Gustavo.
Papa maneja con mucha mezquindad su penetración. Al abrir las
piernas al máximo, sin sacarlas de sus hombros, miro hacia abajo y veo que la
cabezota de su verga aun no ha entrado en mi vulva. Es tal el estiramiento de
los labios de mi sexo que mi clítoris parece una pequeña pija, roja y
sobresaliente, que a escasos milímetros del glande, apuntando hacia arriba.
-. Empujaaaaaaa.... malditooooo... no ves que me estoy
muriendo de desesperación... empuja... por favor...
Extraviada, mirando la verga de papa que no avanzaba, veo su
mano que se acerca lentamente a mi clítoris. Mojando sus dedos en mis flujos lo
toma y comienza a masajearlo con extrema dulzura. Un orgasmo violento me sacude
por completo. Un temblor descontrolado desarticula mis brazos y piernas justo en
el momento en que papa sale un poco hacia atrás. Presa de un orgasmo desconocido
para mi, levanto la vista con asombro por su retirada. Al ver su cara,
instintivamente vuelvo a mirar hacia abajo. Al salir el tapón que obstruía mi
vulva mis flujos inundan la verga de papá. Un corto y rápido empujón mete
adentro la cabeza completa llevándose también los labios vaginales, vencidos por
el empuje.
-. Ahhhhh... siiiiiiiiiiiii..... mi burro.... siiiii.....
massssss... empuja esa hermosa... pija... dentro miiiiiiiiooooo.....
No tengo fuerzas para razonar o pensar en este momento...
pero estoy segura que no es esta la verga de papá que se llevo mi virginidad
anoche. Sentir la cabezota dentro mío es absolutamente enloquecedor. Cuando
entro la cabezota sentí como si los bordes de mi sexo se hubieran partido en dos
para facilitarles la entrada. En medio de un orgasmo gigantesco el temblor me
hace pedalear descontroladamente con las piernas sobre sus hombros.
Grito como una poseída y lo puteo para que me ensarte hasta
el tronco. Me sacudo con desesperación porque mis temblores y movimientos mueven
lateralmente su glande dentro de mi vagina y eso me produce una locura total. Le
pido, casi entre sollozos, que por favor me penetre.
El, con una sonrisa en los labios, saca la cabeza de la verga
de mis entrañas y cuando yo me callo por la sorpresa me hace seña con su dedo
sobre los labios para que me quede un segundo en silencio. Vuelve a meter y
sacar su cabezota de mi sexo inundado de flujos y el ruido que hace es mágico...
la tercera o cuarta vez que lo hace comienzo... o renace el anterior, ya no lo
se... una acabada descomunal.
Gustavo me toma de la nuca levemente para que pueda mirar
que, cada vez que sale y entra de nuevo tu tranca, penetra un par de milímetros
mas adentro. Ver como sale bañada en mi orgasmo y se pierde de nuevo dentro con
el ruido de la penetración, me enloquece. Dentro mío siento que en cada
entrada... que son ya incontables... el trepano se va abriendo camino
inexorablemente.
-. Mi vida... no quiero... acabarme de nuevo... sin
sentirme... que estoy... ensartada hasta... ayayayaya... no me mezquines... que
me estoy... por... dame... hijo de puta.... damelaaaaa...
Consciente que me estoy por volcar como una yegua alzada me
toma de los tobillos que están sobre sus hombros y flexiona mis piernas sobre mi
pecho. Comienza un vaivén cortito y rapidisimo desde la punta hasta la mitad de
su verga. Lo que me hace sentir es algo que no puedo describir con palabras.
El sabe que me estoy por acabar de nuevo. Cuando mi orgasmo
empieza empuja lentamente hacia delante con todo su cuerpo hasta quedar acostado
sobre mis piernas flexionadas. Me acaba de empalar sin misericordia y hasta los
huevos.
Penetrada por un terrible pedazo de carne que siento al rojo
vivo, solo atino a abrir desmesuradamente los ojos y la boca como buscando el
aire que siento les falta a mis pulmones. La penetración no es violenta... es
firme... es perentoria... es determinante... es imparable... sin atenuantes,
aunque esa terrible verga entre rompiendo todo a su paso.
Mientras el orgasmo me derrite... siento que se abre paso
dentro mio un barreno que no para. Empujando mis flujos y desconectándome
cerebralmente la verga de papá me perfora hasta llegar al fondo de mi vagina. Mi
grito... mi alarido... de placer, de dolor, de satisfacción y de lujuria queda
apagado por la boca de papá que se come la mía con desesperación.
A pesar de mi fuerte contextura física y mi exuberante cuerpo
papá me maneja como a una muñeca inflable. Su lujuria... su pasión desatada le
dan una fuerza desconocida y me provocan aún mas morbo a mi que ya me siento su
esclava sexual. Me toma de los brazos y, tirándose hacia atrás hasta quedar
sentado sobre sus pies, me levanta junto con él. Deja que mis piernas se
desplieguen a ambos lados de su cintura... me sienta sobre su verga sujetándome
por la cola. El sacudón que siento es sublime. Mis tetas saltan por el aire
cuando miro hacia abajo porque senti como si su verga me hubiera salido por el
ombligo.
-. Aaahhhhhhhh.... ayayayayay... siiiii.... me estas...
llegando... hasta la gargantaaaaaaa... por favor... papito... como me haces
gozarrrrr.... nooooo.... no te tires... para atrás... que se va a ir mas....
adentro y ya no doy massssss..... ayayayayay... como me gustaaaaaaaaa...
Lentamente, y aprovechando que abrazada de su cuello me
sacudo como loca ensartándome en su verga, Gustavo desenrolla sus piernas por
debajo mío hasta que, tirándose para atrás queda totalmente acostado en la
moquete del living.
Estoy absolutamente empalada en su verga. Siento palpitar
estaca en mis entrañas. Me tomo con ambas manos la pelvis y me parece sentir, a
través de la piel, el pistón gigante que mi vagina se acaba de tragar hasta los
pelos.
Ahora estoy segura que lo que tengo dentro es mucho mas
gigantesco que lo de anoche cuando con él perdí mi virginidad. Por primera vez
en mi vida me estan, verdaderamente, cogiendo como corresponde.
Me siento rellena. Me siento hermosamente cogida por una pija
que me hace salir lagrimas de los ojos. Que me hace retumbar los oídos. Que me
incita a gritar como una loca. Me erotiza sentir violadas mis entrañas. Domina
todos mis sentidos ese cosquilleo, esa excitación, esa lujuria de orgasmo
constante que ya no logro controlar. La sensación de que una cuña al rojo vivo
esta a punto de partirme en dos, me provoca un morbo terrible.
Papá masajea mis tetas con pasión y sus dedos apretan mis
gruesos pezones hasta el delirio. Mis caderas mezclan los movimientos hacia
arriba y abajo y hacia atrás y adelante con una velocidad endiablada. El tronco
que tengo dentro me revuelve las entrañas y comienzo a sentir que, para mí, se
termina definitivamente el mundo. El escozor en las paredes de mi vulva, el
fuego en mis entrañas, las mil luces de colores que inundan mi cerebro, el ruido
infernal de nuestros sexos en una batalla a muerte en el mar de flujo de mis
orgasmos... son los ultimos síntomas que logro distinguir cuando un rugido
incontenible, y no provocado, comienza a surgir de mi boca hasta tapar los
quejidos, gemidos y jadeos.
Papá, ya en el borde de su propio orgasmo, me toma de los
hombros por atrás y en un titánico esfuerzo por contener mis descontrolados
movimientos, se cuelga y me empuja hacia abajo ensartándome hasta lo indecible.
Su boca en mis tetas termina de gatillar mi descontrol.
Gritando desde dentro del estomago voy desacelerando mis
sacudidas para dejar que una cadencia suave y lenta permita que el orgasmo
gigante que me esta sacando se mezcle, se bata, se emulsione... con el semen que
papá esta volcando como una catarata en mis entrañas.
Sigo moviéndome cada vez con mas lentitud porque mi orgasmo
no cesa. Tomo entre mis brazos la cara de papá y mientras le doy un dulce beso
en la boca siento que las contracciones de mi vagina están exprimiendo hasta las
ultimas gotas esa barra de carne que me hecho sentir la mujer mas feliz de la
tierra.
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO