Hacían cinco meses que Romina, había obtenido su libertad.
Estaba en la pobreza y era una de las mejores ladronas de joyas. Esos dos años
en la cárcel la habían endurecido y ahora era toda una profesional dispuesta a
todo.
Desde hacía una semana que vigilaba discretamente esa casa.
Sabía que este iba a ser el golpe de su vida y había estudiado todos los
detalles. Sabía como desconectar las alarmas y como ingresar sin ser vista.
Durante su corta pero intensa trayectoria delictiva nunca había podido conseguir
un botín como el que ahora la esperaba: Un collar de diamantes valorado en
algunos miles de dólares. Tenía 26 años y su mayor deseo era radicarse en Brasil
para olvidar los tristes últimos años. Día y noche observaba la casa de Roxana,
ella era la feliz propietaria de esa valiosa joya. Por fin, su oportunidad había
llegado. Esa noche el dueño del chalet había viajado y ella lo sabía. Romina le
había visto salir unas horas antes con una maleta. Ello le facilitaba las cosas.
En el enorme chalet solo estaba la mujer del dueño y a esas
horas ya estaría descansando. La policia dormía en una casita al otro lado del
jardín y ninguna oiría nada. Romina sabía lo que hacía, esperó un rato más hasta
las 3 de la madrugada, para asegurarse que no hubiese nadie despierto.
Finalmente se encaminó sigilosamente. Sus rubios cabellos cortos estaban ocultos
por un oscuro pañuelo y vestía una ajustada calza negra.
Ella era alta y con su 1,75m su cuerpo era ágil y esbelto.
Sin dificultad saltó la valla que la separaba del jardín llevando una pequeña
bolsa. Luego forzó una de las cristaleras que daba acceso al jardín. Sin un
ruido entró en el salón de la casa y luego de desconectar la central de alarma,
avanzó hacia un cuadro. La semana anterior, vigilando la casa con sus
prismáticos la había permitido ver donde estaba la caja fuerte. Inmediatamente
retiró el cuadro y se puso a trabajar en la caja con sus instrumentos.
Todo marchaba a la perfección, pero media hora después se dio
cuenta de que era inútil. La maldita caja fuerte era de primera calidad y no
había manera de abrirla. La frustración se apoderó de Romina. Tenía una fortuna
a su alcance y no podía tomarla. Estaba en muy mala situación económica y había
gastado lo que le quedaba preparando este robo. En vano intentó un rato más
abrir la caja y al fin lo dejó. La única forma de abrirla era tener la
combinación. Seguro que la dueña de la casa la sabría, pero, ¿como hacer que se
la dijese?. Romina no iba armada. Ella era una ladrona de guante blanco muy
inteligente, no una asesina. Pero no tenía otra opción; intentaría atarla sin
que se despertara. Cogió una cuerda de su bolsa y lentamente subió las
escaleras. Se dirigió cautelosa al dormitorio principal y entró sin hacer ruido.
Con su pequeña linterna en una mano fue avanzando hacia la
cama. Romina había visto varias veces a la dueña mientras vigilaba la casa. Era
una morocha de pechos chicos, pero duritos de 31 años, bastantes menos que su
marido. Ahora la enfocó con cuidado con la linterna. La morochita estaba encima
de la cama, dormida. Solo llevaba puesta una tanga íntima, casi transparente y
el resto de su cuerpo desnudo era visible. Romina notó nerviosa, que la otra
mujer estaba en muy buena forma. Entonces recordó haberla visto alguna vez en la
piscina nadando en un minúsculo bikini. Dedujo que era tan fuerte como ella y
por un momento pensó en desistir, pero la codicia la pudo. Cuando consiguiera
aquel collar sería ella la que podría vivir en el lujo, como la mujer que dormía
ante ella. Se acercó lentamente.
Sobre su cama, Roxana dormía plácidamente. Su cuerpo sensual
estaba totalmente relajado. De pronto notó un roce a sus pies. Con un sobresalto
se despertó y levantando una mano encendió la luz. Los ojos de Roxana se
abrieron de asombro y miedo cuando vio a una alta joven con una cuerda en la
mano a los pies de su cama. Abrió la boca para preguntarla quien era, pero la
otra no le dio tiempo. Con un salto Romina se arrojó sobre ella. Antes de que la
aturdida Roxana reaccionara, Romina clavó una rodilla entre los pechos. La dueña
de casa notó que se quedaba sin aire mientras Romina apoyaba todo su peso. La
ladrona intentó sujetarle los brazos pero esta comenzó a retorcerse. De pronto
la mujer millonaria reaccionó y con inusitada fuerza la agarró del cuello. Hubo
un forcejeo y las dos cayeron de la cama chillando.
Pero con agilidad se pusieron de pie. Roxana rápidamente
lanzó un puñetazo que acertó a Romina el la mandíbula, haciéndola caer de
espaldas. Dos o tres segundos después y mientras la ladrona se incorporaba,
Roxana le lanzó una patada al estómago que la hizo gemir. La dueña de casa no
perdió tiempo y viendo a su enemiga de rodillas se echó sobre ella. Tras corta
lucha la mujer casada se acostó sobre el cuerpo de Romina dominándola por
completo. La ladrona tenía sus muñecas sujetas, sentía el calor de los pechos de
la otra sobre sus mejillas pero casi nada podía hacer. Esa mujer había resultado
ser muy fuerte y Romina estaba sorprendida y dolorida. La ladrona desde abajo
miraba a su captora casi desnuda y sentía su costoso perfume. No se imaginó
nunca que aquella delicada y rica mujer la podía vencer.
Romina no era la primera vez que peleaba. En prisión varias
veces fue obligada a batirse con mujeres muy duras. Fueron feroces duelos entre
reclusas, donde ganó y perdió en algunas ocasiones. Conservaba algunas
cicatrices y había aprendido a defenderse. Con un rugido de furia arqueó su
espalda y consiguió quitarse a Roxana de encima. Las dos rodaron por la
alfombra, tirándose furiosamente del pelo. El calor, el dolor y los insultos las
habían enardecido. Ambas sabían que una de las dos debía quedar en pie y
peleaban por su supervivencia.
Luego se soltaron y se levantaron jadeando. Roxana se paró
enfrente de su adversaria. Por primera vez Romina la observaba de cerca, su
cuerpo bien trabajado por la gimnasia se presentaba temible. Buena musculatura y
excelentes muslos. Una minúscula tanga íntima transparente, realzaba la ranura
de su depilado sexo y sus pechos desnudos permanecían amenazantes. Entonces la
ladrona fue invadida por cierto temor y comenzó a retroceder. La mujer casada
avanzó y con una mueca de odio, arrojó su puño intentando golpear a Romina.
Pero esta se agachó casi hasta el suelo y el ataque pasó por
sobre su cabeza. Luego, desde muy abajo lanzó un gancho que subiendo por entre
los muslos, impactó de lleno contra el sexo de Roxana. Esta, sintió cómo se
aplastaba su clítoris y se desplomó gimiendo. En prisión había aprendido que ese
golpe nunca falla y era una buena forma de finalizar un duelo entre presas
rivales. De hecho varias veces lo había presenciado. Las fuerzas de Roxana
colapsaron de inmediato y sus músculos se negaron a obedecer.
Quedó fuera de combate, en el suelo con sus manos en las
entrepiernas. Romina con rapidez se acercó a donde estaba la cuerda y la tomó.
Luego fue hasta donde la millonaria y la ató por los tobillos. Pero sólo había
llevado una cuerda. Si bajaba por otra le daría tiempo a recuperarse. La dueña
de casa comenzó a moverse débilmente y Romina tomó una decisión. Con agilidad se
sentó sobre sus desnudas tetas y sujetó los brazos con las rodillas. Luego de
abofetearla preguntó:
- Dime, zorra rica, ¿cual es la combinación de la caja?
Roxana estaba muy dolorida, pero a fuerza de bofetadas su
mente comenzó a despejarse. Al fin comprendió que la mujer que la había vencido
era una ladrona. Pensó en las consecuencias y no contestó. Entonces Romina la
dio un fuerte puñetazo en la cara. Roxana se retorció de dolor, pero fue en
vano, sus piernas atadas no la permitían escapar. De nuevo Romina la dio un
segundo puñetazo en el rostro y volvió a preguntarla por la combinación. Pero la
millonaria se negaba a responder. Romina siguió golpeando y preguntando. Poco a
poco la cara Roxana fue cambiando de aspecto.
Al parecer su nariz estaba rota y la sangre fue deslizándose
por su cuello. Unos minutos después, la cara de la hermosa mujer conocida por
toda la alta de la ciudad, comenzó a inflamarse. Sus labios estaban rotos y sus
verdes ojos comenzaban a hincharse por los golpes recibidos. Lloraba, pero
continuaba negándose a contestar. Roxana sentía dolor pero no iba a dar a la
otra la satisfacción que, además de vencerla la robara. Romina finalmente se
detuvo. Miró frustrada la ensangrentada cara que tenía debajo. Sabía que Roxana
estaba a punto de quedar inconsciente y ella aún no tenía la combinación.
Entonces decidió cambiar de táctica. Retrocediendo, se sentó sobre el estómago
de su víctima.
Ahora ya no hacía falta sujetarla los brazos. Luego cogió con
cada mano los pezones de Roxana y comenzó a retorcérselos con furia. A 50
metros, la que cuidaba la casa de los millonarios, se llamaba Lidia, era una
mujer polcia, se despertó cuando creyó oír un alarido. Durante unos segundos
quedó quieta en la cama sin escuchar nada. Luego, cuando pensó que había sido un
sueño, hasta que de nuevo volvió a oír un desgarrador chillido. Casi no
reconoció la voz de su señora. Preocupada se levantó. Romina retorció varias
veces los pezones de Roxana, con toda su fuerza. Esta vez los sangrantes labios
de Roxana se abrieron y entre sollozos musitó:
- ¡Basta......no más...........me vas a matar...!
La ladrona sonrió triunfal. Su enemiga ya no podía soportar
más castigo. Exigió cruel:
- ¡Dime la combinación o te los arranco...!
Roxana ya no podía más. Su cara era una mascara y los pezones
le ardían. Con esfuerzo contestó:
- 7856NP
Romina se levantó satisfecha. Por un momento pensó si debía
desatar las piernas de la millonaria y atarla las manos. Pero viendo el
desastroso aspecto de su cara dedujo que no era necesario. Entonces recogió un
teléfono celular que se encontraba sobre una mesa y encerró con llave a la dueña
de casa dentro de su habitación. Luego bajó las escaleras. Cuando llego al salón
se dirigió a la caja e introdujo los números. La puerta se abrió con un
chasquido y Romina introdujo la mano dentro. Pero en ese momento las luces del
cuarto se encendieron. Romina miró a la puerta y allí vio a Lidia. Había acudido
a la casa a comprobar si había algún problema. La mujer policia llevaba sólo un
corto camisón y sus prendas interiores. Era una joven de unos 29 años, bastante
alta y de buen físico. Lucía fuerte y algo más pesada que Romina. Su anguloso
rostro estaba enmarcado por una larga cabellera negra. La policia se dio cuenta
inmediatamente de que había pillado a una ladrona in fragante.
Rápidamente corrió al lado de la pared para accionar la
alarma. Pero esta había sido anulada, entonces cogió el teléfono. Si lograba
pedir auxilio, Romina estaba perdida. Podría agarrar las joyas y correr, pero
probablemente la policía llegaría enseguida y la atraparían. Finalmente tomó una
decisión y se lanzó contra Lidia, que ya había descolgado el teléfono. Antes de
que pudiera marcar, Romina lanzó una patada dirigida a la entrepierna de la
policia, pero esta se hizo a un lado y el pié impactó en la cadera. Lidia gritó
y soltando el teléfono agarró los rubios pelos de Romina y las dos cayeron al
suelo. Por unos minutos estuvieron rodando y la ladrona se encontró luchando con
una chica semi desnuda, que pesaba al menos 10 kilos más que ella. Puso lo mejor
para ganar, pero la mujer policía con agilidad la puso de espaldas y sujetó los
brazos contra el suelo. Con horror vio como Lidia se sentaba encima de su
garganta y con sus gruesos muslos atrapaba su cabeza. A Romina le costaba
respirar bajo el agobiante peso de esa joven y sentía la tibia humedad del sexo
enemigo. No podía creer tanta mala suerte, entonces hizo lo único que podía.
Levantó la cabeza y mordió con saña uno de los brazos de
Lidia. La sorprendida mujer policia gritó y con un esfuerzo supremo Romina la
hizo rodar. Mucho más rápida que su antagonista, la ladrona se puso en pie. Dos
precisas patadas en la cabeza dejaron a Lidia medio atontada en el suelo con sus
piernas abiertas. Romina vio el "blanco ofrecido" y no dudó. Se agachó y
metiendo sus dedos bajo las bragas, con una uña le arañó profundamente la
concha. El dolor fue tan insoportable que la mujer policía luego de aullar,
quedo paralizada convertida en un ovillo. Era otra de las tácticas efectivas que
Romina había aprendido en la cárcel. Ella había visto como reclusas más fuertes
y pesadas habían sido derrotadas de esa forma por otras más pequeñas. Romina se
incorporó, jadeando. Unos segundos después, se acercó a la caja fuerte de nuevo.
Con calma cogió las joyas y un grueso fajo de billetes que metió en su bolsa.
Romina no podía creer lo que había vivido, primero con la
millonaria y después con la mujer policía, y lo mejor de todo era que había
ganado, pero al ver el cuerpo de las 2 nenas vencidas en el suelo pensó que
podía darles un escarmiento por haberla lastimado y retrasado en su robo, así
que si apuros, puso en una mesa a la mujer policía, antes de ponerla ahí fue a
buscar el uniforme de policía de Ana y le coloco solo algunas prendas, le puso
la gorra, las botas y la camisa desabrocha a la mujer policía, y con la
millonaria la coloco al lado en la misma posición que a policía pero solo que a
ella solo les puso unos calcetines blancos, era realmente hermoso ver a esas
mujer en la mesa, con el cuerpo apoyando las tetas sobre la mesa y los pies
sobre el piso con los culitos paraditos.
Ahí empezó la fiesta, la agarro a la mujer policía desde
atrás y tomándola de los pelos negros le dijo " AHORA VOS A VER QUIEN MANDA" y
le puso 2 dedos en la entrada de la colita, al sentir la mujer policía lo que le
iban a ser dijo ¡No, no...POR FAVOR NO ME LO HAGAS" al sentir esto la
ladrona se éxito mas y sin mas la penetro, primero uno a lo que la mujer policía
grito "AAAHHHHHH ME DUELE BASTAAA POR FAVOR PERDONAME....PORFI....BASTA ME
RINDO" ya era tarde, la ladrona le estaba penetrando un segundo dedo en ese
hermoso culito, ahí fue cuando empezó el meta y saca mas rápido y mas fuerte,
tendrían que ver ese espectáculo una ladrona estaba rompiéndole el culo a una
mujer policía. "NO AGUENTO MAS SACAMELOS POR FAVOR TE LO SUPLICO" decía la
policía pero Romina estaba gozando demasiado para escucharla, ya era hora de
meterle el 3 dedito por la cola y con un poco de saliva lo pudo meter hasta el
fondo, la policía gritaba y pataleaba con sus botas y Romina decía"MIRA LO QUE
TE HAGO PERRA!!!" "ES PARA QUE APRENDAS A RESPETARME" y ahí vino lo peor....
saco los 3 dedos hizo poner a la millonaria de rodillas al lado de ella y le
hizo chupar los dedos sucias de la mierda de la policía y ella parada le decía
"VES ROXANA LA QUE MANDA SOY YO ROMINA, TU HEMBRA" a lo que roxana respondió "SI
ROMI YO VOY A SER TU PUTITA DE AHORA EN MAS" acto seguido se metió los dedos de
romi en la boca para limpiarle la mierda de ana. Una vez que tenia los dedos
bien húmedos por la saliva de roxana le dijo a la policía" PREPARATE NENA QUE
VAS A RECIBIR TU MERECIDO" y sin mas hundió la mano en el culo de la policía
"AAAYYYYY NOOOOOOO ME ESTAS MATANDO ROMINA" "TOMA PUTA COME MI MANO POR TU
CULITO LINDO QUE TENES Y DECIME QUIEN ES MEJOR"
ROMI: ¿Quieres más..?
ANA: ¡No, no...!
ROMI: ¿QUIÉN ES MEJOR..?
ANA: VOS, pero basta te lo pido como mujer vencida que soy ...!
ROMI: ¡Repítelo varias veces...!
ANA: Me rindo, me rindo...!
ROMI: ¿Quién es la mejor..?
ANA: ROMINA ES LA MEJOR DE TODOS
ROMI: ¿Quiénes son las mas putas y vencidas hembras...?
ANA: Las putas vencidas por vos somos: ROXANA Y ANA somos tus esclavas y
perras mas fieles, somos tuyas y nunca mas te miraremos de frente.
ESTA HISTORIA CONTINUARA.......
Pd: SI LES GUSTARIA QUE CAMBIEN QUIEN MANDA O QUIENES SON LAS
PUTITAS ENVIEMEN UN MAIL Y SI PUEDO DAR VUELTA EL RELATO PARA LA QUE SEA MAS
VOTADA O SEGUIRLO IGUAL
POLICÍA=ANA MILLONARIA=ROXANA LADRONA=ROMINA
¿Quién QUERES QUE GANE???
Aca les muestro una fotito

ACA TENGO DOMINADA A ROXANA LES GUSTA????
ESTE RELATO ESTÁ DEDICADO A ANTONIO