Sabía que tarde o temprano eso iba a acabar, que llegaría un
momento en que las cosas explotarían y perdería todo pero no me importaba,
estaba viviendo algo extralimitado pero que me mantenía con más vida. Esperaba a
Gabriel en cualquier parte, deseando que me sorprendiera y me llevará con él
para amarnos. Lo extraño de todo es que puedo decir con sinceridad que seguía
amando a Paco y eso a la vez que me excitaba me provocaba un gran remordimiento.
Dos días después de nuestra cita en el hotel, Gabriel me
encontró saliendo de casa de mi hermana, estaba cayendo una lluvia torrencial y
corrí para entrar al auto, entré toda mojada y me abalancé sobre él sin darme
cuenta que venían dos de sus amigos en la parte trasera, él empezó a besarme y
me quitó el vestido gris que traía todo mojado, quedé con el liguero negro y las
medias y los zapatos altos que llevaba, sin pensarlo pasé a la parte trasera y
dejé que ellos me hicieran lo que querían, Gabriel empezó a manejar mientras sus
amigos me devoraban sin ningún pudor, me hacían el amor con sus lenguas dentro
de mí, las metían hasta dentro, uno en el culo y otro en mi concha, podía sentir
como se tocaban entre ellos adentro de mí y duraron todo el trayecto hasta que
se detuvo enfrente de mi casa.
Gabriel pasó a la parte de atrás y se incorporó a mi cuerpo
poniendo su lengua en mis pezones. La lluvia seguía cayendo y por un impulso
empecé a sonar la bocina del carro, vi que de inmediato Paco se asomó a la
ventana pero era imposible que supiera que yo estaba ahí. Ahí permaneció y eso
me excito muchísimo, el carro estaba polarizado y me sentía totalmente
desinhibida, me senté en uno de los hombres poniendo su verga en mi vagina y me
abrí toda para que otro me la metiera por ahí mismo, eso fue riquísimo, sentir
las dos vergas en mi concha, apretadas y metiéndose desesperadamente mientras
veía a Paco un poco inquieto esperando a que llegará.
Me volví loca haciendo eso, me sentía como la mujer más
deseada del mundo y sentía como esos tres hombres estaban locos por mi cuerpo,
dejé de ser la mujer de la casa, la mamá perfecta, la esposa ordinaria y seguí
siendo eso pero totalmente satisfecha en mi vida sexual. Empecé a gritar dentro
del carro -"cogánme más fuerte, destrócenme el culo entre los tres, soy de
ustedes para que hagan lo que quieran"- uno tras otro sentí los orgasmos que se
precipitaban sin control, ellos me besaban en la boca y me hablaban al oído
cosas que me transportaban a otro estado, me sentía en el cielo apretada por
esos tres hombres y no tardaron en venirse todos en mi cuerpo, me dejaron toda
mojada desde el pelo hasta las piernas. Me vestí para salir a casa pero antes
empecé a masturbarme con mis pantaletas y luego se las dejé en el sillón, los
miré a los tres agradecida y luego besé por largo rato a Gabriel, mientras lo
besaba miré que los otros dos empezaban a masturbarse con mi prenda, la
extendían sobre su verga y empezaban a frotarse hasta que se vinieron en ella y
me la devolvieron.
Salí despeinada y adolorida del cuerpo, aun excitada y con
los pezones estirados por el frío, cuando entré a la casa Paco intentó detenerme
pero le dije que estaba cansadísima y fui a la ducha, tardé un largo rato dentro
del baño masturbándome con las pantaletas llena de semen de otros y fui a la
recamara decidida a decirle a Paco lo que pasaba.
En la noche entendí que no podía seguir igual y me decidí a
acabar con ese juego oculto, creo que escogí la forma más arriesgada y peligrosa
de todas, pensé en hacer que Paco se enterará de lo que pasaba dándole
evidencias e indicios de que lo engañaba, de esa manera sería él el que
decidiría lo que haría y no tendría que tener un enfrentamiento con él de
palabras y pretextos, era también la forma más cobarde pero simplemente así lo
hice.
En la siguiente semana hicimos la fiesta de cumpleaños de
nuestro hijo, fueron varias personas a la casa, entre ellas Gabriel y uno de sus
amigos, no tuve tiempo de hacer nada hasta que empezó la celebración en el patio
y yo quede sola en la cocina preparando unos platillos, Paco estaba en el patio
jugando con los niños que habían venido y preparaba la piñata, desde la cocina
se podía ver quién se acercaba y sólo esperé que llegara Gabriel, al rato entró
presuroso y se sentó en una silla, se bajó el pantalón y yo me senté en él
sintiendo como entraba su verga hasta dentro de mí, sacó mis pechos y empezó a
chuparlos mientras acariciaba mis piernas levantando el vestido largo que traía,
de pronto entró el amigo que venía con él y Gabriel me abrió mis nalgas para
dejarle libre el camino de mi culo, yo lo levanté para facilitarle la entrada y
él empezó a penetrarme poco a poco hasta que la metió toda y pude sentir esas
dos vergas dentro de mí, eso se había vuelto una obsesión, necesitaba dos
hombres para quedar satisfecha, y ellos me hacían tan dichosa penetrándome así,
-"así putita rica, aprieta el culo y detén mi verga hasta adentro, estás tan
rica y tan buena que me gustaría robarte y tenerte solo para cogerte, comete
nuestras vergas, sabemos que te gustan tanto, así muévete ricura, tu esposo
puede llegar y verte así entre los dos, cogiéndose a su esposa en su casa, ¿te
gusta eso no?"- me decían mientras se movían y me besaban el cuello y los labios
sin detenerse, en eso una persona que no alcancé a ver se detuvo en la puerta de
la cocina perplejo ante el espectáculo que veía y luego se retiró cuando yo
volteaba.
Pensé que era Paco y deseé que lo fuera para que acabará
esto. Ellos terminaron en mi boca y los chupé hasta dejarlos secos. Luego salí
al patio y fui directamente hacia Paco. Él no supo nada. Al paso del tiempo hice
muchas cosas con la doble intención de que él supiera y de que no nos
descubriera para seguir gozando. Todo acabó el día de año nuevo.
Hicimos una reunión en nuestra casa, vinieron mi hermana, mis
padres, dos familiares de Paco y dejamos a nuestro hijo en un campamento que
hicieron en su escuela, también vinieron Gabriel y dos supuestos hermanos que
saldrían junto a él en la madrugada a otra ciudad.
Me vestí con un vestido corto rojo, medias y liguero del
mismo color, la noche transcurrió tranquila hasta que empezaron los abrazos de
año nuevo, sin importarme la presencia de nadie le di un largo abrazo a Gabriel
mientras le decía -"no puedo esperar a que me cojas mi amor"- luego hice igual
con sus supuestos hermanos a los que abracé al mismo tiempo -"están listos para
cogerme corazones, les tengo una sorpresa debajo del vestido, ¿quieren cocharme
entre los dos y venirse en mi boca juntos?"- luego abracé a mi padre y a mi
hermana y al final a Paco sin decirle nada.
Cuando estábamos en la sala les hice una seña a los tres, me
paré y subí a la recamara, no me importaba ya nada, Paco me preguntó que a dónde
iba y no le contesté.
Al rato ellos se levantaron y dijeron que iban a revisar unas
cosas que necesitaban, eso a Paco naturalmente se le hizo muy extraño pero no
hizo nada, ellos entraron con una urgencia excitante a la recámara, me tumbaron
en la cama y me quitaron el vestido mientras me manoseaban y me besaban en la
boca -"si mis amores, coganme aquí en la cama de mi marido, no se detengan por
nada y cochenme hasta que se cansen, soy suya, métanme sus vergas hasta adentro
y no se detengan"- era demasiado pero no podía controlarme, me hicieron de todo
y al final empezaron a penetrarme uno por uno, estaba en cuatro patas
ofreciéndoles mi culo y ellos se turnaban para cocharme mientras a uno le mamaba
su verga el otro me penetraba y me hacía gritas, entonces pasó lo que esperaba,
Paco tocó a la puerta y pregunto que qué pasaba, Gabriel me tapó la boca y
empezó a embestirme más fuerte, sólo se oían los gemidos apagados de dolor y la
puerta que Paco seguía tratando de abrir, había llagado demasiado lejos, afuera
estaban mis padres y mi esposo y algo que me excitaba era ese romper con la
autoridad y con las reglas que ellos imponían, Paco desistió y sin hacer
escándalo bajó de nuevo a la sala comprendiendo lo que pasaba, les dijo que me
sentía mal y que estaba acostada mientras arriba me penetraban dos al mismo
tiempo en nuestra cama y sólo se oía el sonido de la cama, y los gemidos de los
cuatro.
Acabaron en mi boca los tres al mismo tiempo -"así puta
comete toda esta leche"- y yo con el semen de los tres en mis labios y en mi
lengua. Acabaron y se fueron al baño de arriba. Yo salí con ellos y empezamos
abañarnos los cuatro juntos, ahora dejé la puerta abierta y oí a Paco al lado de
la puerta de la bañera oyéndonos como hablábamos -"si mi amor, entiérramela
toda, cojeme rico, los dos disfrútenme, son increíbles, métamenla al mismo
tiempo y no acaben nunca, los amo, amo sus vergas"- duramos horas en la bañera,
todos se fueron a dormir y nosotros nos quedamos cogiéndonos bajo el bajo el
agua, Paco no salió ni un momento y supo todo por lo que decíamos.
Al final ellos se fueron y yo salí con ellos, volví al
amanecer toda cogida como nunca en mi vida, me hicieron de todo lo imaginable y
cuando entré a la recámara Paco sólo me miró y no pidió explicaciones de nada,
salió temprano y regresó en la tarde con nuestro hijo como si nada hubiera
pasado, cambiaron muchas cosas de esos días a hoy pero puedo decirles que esta
historia (que es totalmente real aunque parezca imposible e inverosímil) no
acabó del todo mal, sé que no es algo que se pueda recomendar ni una forma de
vida para muchas personas pero la vida es tan corta para perderla en falsos
prejuicios y escondiendo nuestra verdadera sexualidad, muchos me verán como una
puta cualquiera pero yo me veo como una mujer diferente que necesita este tipo
de sexo, el único error que cometí fue no hablarlo desde el principio con Paco,
por lo demás no me arrepiento de esto porque me siento realizada en mis
fantasías y eso me ha ayudado a mucho.
No volví a ver a Gabriel hasta dos semanas después en la
presentación de la revista. Mi marido y yo nunca hablamos de lo que pasó, era
innecesario, él entendió que yo necesitaba esas relaciones sexuales para
satisfacer mis deseos y yo entendí que él, aquella noche detrás de la cortina de
la bañera mientras oía mis quejidos y veía como me cogían entre los tres
hombres, estaba excitado y no quiso arruinar lo que podría ser muy estimulante
para los dos, al fin y al cabo acabamos por sincerarnos y entendimos que los dos
necesitábamos eso aunque nunca lo platicamos.
La noche de la presentación llevé a mi hijo a casa de mi
hermana, regresé temprano para vestirme y me puse un vestido negro largo, una
pantaleta de seda casi transparente y unos tacones muy altos, me solté el pelo
que caía hasta mi cintura y me pinté discretamente.. Paco llegó un poco tarde y
yo estaba impaciente de salir, cuando me vio me dio un largo beso mientras
acariciaba mi busto y apretaba mis pezones con sus dedos en forme de tijeras, no
me dijo nada sólo salimos y en el carro silencioso los dos podíamos escuchar la
respiración excitada de cada uno.
Al llegar a la recepción él me sujetó la mano fuertemente
como temiendo que me fuera pero yo lo solté y fui por una copa, buscaba con la
mirada a Gabriel que debería estar en algún lado, Paco se perdió entre la gente
que asistía a la presentación y yo sólo me senté en un sillón de la pequeña
sala, era evidente mi excitación sobre mi vestido, mis pezones parecían salirse
del vestido y estaba totalmente mojada. Gabriel se presentó a los veinte
minutos. Iba guapísimo, de traje negro igual que Paco y se incorporó a la gente
de la prensa y a los asistentes.
Cuando lo vi sentí una emoción excitante, fui al baño y
empecé a masturbarme duramente tras la puerta, metía mis dedos y mi pantaleta en
mi vagina, estaba demasiado caliente, de pronto llegó Gabriel y sin decirme nada
me quitó el vestido, me arrancó la pantaleta y la puso en su nariz y en su boca,
la olía desesperadamente mientras me apretaba las caderas y me recorría las
piernas de forma suave para acabar en mi vagina depilada y meter sus dedos hasta
dentro, estábamos en el baño, yo totalmente desnuda y eso era muy arriesgado, me
levantó tomándome del trasero y me metió a uno de esos compartimentos pequeños y
difíciles que hay en los baños de los salones de recepción, yo me abrí todo lo
que pude para que me penetrara libremente, me quitó el pelo que me caía sobre
toda la espalda y me besó desde el cuello hasta mi culo, me mordía dulcemente el
culo mientras metía un dedo en mi vagina y yo me estiraba los pezones y los
chupaba con mi boca, se levantó rápido y de una embestida me penetró con su
verga hasta adentro, no pude evitar gritar de la excitación y el gemido se oyó
en todo el baño sin poder salir y quedó retumbando mezclándose con los ruidos de
nuestros cuerpos al chocar, era riquísimo sentir su lengua en mi oído y sus
manos apretándome el pecho.
De pronto entró al baño una mujer y sin importarme seguí
jadeando y hablándole -"así mi amor no te pares, sígueme cogiendo, cochame
fuerte y no detengas tu verga"- la mujer que entró disimuló que no escuchaba y
entró al siguiente compartimiento, no nos importó su presencia y seguimos
cogiéndonos libremente. Gabriel se sentó en el respaldo del retrete y yo me
senté encima de él dándole la espalda, me penetró por el culo y luego metió sus
dedos en mi vagina al mismo tiempo, tuve dos orgasmos seguidos y luego me paré y
empecé a chuparlo con fuerza, metía todo su pene en mi boca, devorándomelo sin
descanso, levanté su caso y camisa hasta su pecho y lo masturbé con fuerza hasta
que terminó y su semen se esparció sobre todo su abdomen. Luego empecé a
limpiarlo con mi lengua y a comerme todo ese jugo blanco y dulce hasta dejarlo
limpio.
Se paró apresurado y fue a la ceremonia. Yo me quedé un rato
en el baño y justo cuando salía, la mujer que había entrado al baño me miró con
algo de vergüenza, yo la conocía, era una mujer que trabaja en la editorial que
Paco trabajaba, me miró sorprendida y tuve una sensación extraña al saber que
ella le diría a los demás lo que había pasado. En parte me excitó y en parte me
desconcertó porque empecé a pensar que esto se estaba escapando de mis manos, y
más por mi hijo, deseaba disfrutar todo lo posible del sexo pero aun tenía esa
capa moral que me hacía sentir sucia cuando pensaba en lo que pensaría mi hijo.
No pensé más en ella y salí para reunirme con Paco.
La presentación siguió en el mismo tenor que siempre y a
media noche se acabó, se despidieron todos y sólo quedaron Paco y Gabriel
hablando de la revista, me excitó verlos juntos, creo que hubiera dado cualquier
cosa porque esa noche me cogieran entre los dos pero sabía que eso difícilmente
pasaría y de pasar cambiarían muchas cosas. Paco fue por sus cosas a la
recepción y me quedé un momento a solas con Gabriel, pensé en pedirle que me
llevara pero él se me adelantó, era ya demasiado, me tomó del brazo y nos
dirigimos a la salida, casi al salir vi a Paco mirándonos desde la recepción un
poco contrariado y angustiado, sólo lo miré a los ojos y salí con Gabriel,
entramos a su carro y nos besamos largo rato recorriéndonos con las lenguas y
las manos nuestros cuerpos.
Paco estaba a dos carros del nuestro y sé que me estaba
mirando, al rato me fui con Gabriel a una pequeña fiesta que organizó en su
departamento, cuando llegamos estaban varias parejas y vi a dos de los hombres
que me habían cogido junto a Gabriel, él me presentó como su novia y yo me sentí
un poco incómoda por eso.
Bailamos y bebimos por una rato, eran casi las tres de la
madrugada, me pidió que fuera a la recamara y lo esperara ahí, yo estaba muerta
del cansancio y me recosté mientras llegaba, no sé cuánto tiempo pasó pero de
repente sentí unas manos subiendo por mis piernas lentamente por debajo del
vestido, el cuarto estaba todo oscuro, sentí de pronto una boca mordiéndome
sobre la pantaleta y lo tomé del pelo apretándolo contra mi vagina, hizo a un
lado la prenda y metió su lengua hasta dentro de mí mientras me apretaba el
pecho, duró largo rato cogiéndome con su lengua y se paró de pronto, sentí que
de nuevo alguien me hacía lo mismo y me día cuenta que eran varios hombres en la
habitación, de pronto sentí de golpe que mucos pares de manos recorrían mi
cuerpo, me tocaban por todos lados mientas se acercaban a mí hasta quedar
pegados a mi piel, todos empezaron a besarme, uno besaba mis labios y otro metía
su lengua en mi oído, otros dos chupaban mis pezones uno en cada lado, otro
besaba mi ombligo y dos más besaban mis piernas y se turnaban para entrar a mi
vagina, fue increíble, nunca había sentido eso, tuve sensaciones desorbitadas, y
más porque no esa algo brusco, estaban estimulándome lentamente en todos los
rincones de mi cuerpo, no se si eran seis o siete hombres, había hecho el amor
con tres hombres pero nunca con tantos.
Alguno de pronto encendió una lámpara débil pero que
alcanzaba a dar luz a mi cuerpo y a mis amantes, no quise cerrar los ojos en
ningún momento para grabarme lo que estaba pasando, era riquísimo sentir la
lengua de todos esos hombres sobre mi cuerpo, no tenía idea de cómo se
acomodaban para besarme todos, me acosté de lado abriendo mis piernas lo más que
podía para ellos, en esa posición uno me metía su lengua en el culo y otro en mi
concha, otro besaba mi espalda sujetándome el pelo con una mano y otros dos
seguían chupándome los pezones, lo más rico fue sentir que los dos restantes me
besaban en la boca al mismo tiempo, sentía sus lengua adentro de mi boca, sus
labios ocupaban la mitad de los míos sin tocarse entre ellos, era una perversión
húmeda pero demasiado erótica, estábamos en un ritmo lento cuando de pronto me
hincaron en medio de ellos y empecé a chuparlos desesperadamente, empezaron a
turnarse para penétrame y mientras chupaba a uno otro me la metía de espaldas a
mí, duramos horas haciendo eso, intercambiando posiciones mientras todos seguían
masturbándose mirándome, me sentía en un cielo peligroso pero ineludible,
intentaron penétrame tres al mismo tiempo por largo rato, yo ansiaba eso pero
resultó ser algo difícil, en una ocasión pudimos hacerlo, al borde de la cama
mientras me cogían dos al mismo tiempo nos acomodamos para que entrara otro y
pude sentir como su verga friccionaba a las otras dos y se metía difícilmente en
mi vagina ya ocupada, mientras ellos hacían eso yo me metía dos vergas en mi
boca y otro se masturbaba tan fuerte que acabó en mi cara.
No pudimos hacerlo mucho tiempo asó pero siguieron cogiéndome
dos juntos hasta que terminaban adentro de mí, sentía su semen llenando mi
vagina, un semen revuelto con el de los demás y cuando terminó el último nos
quedamos dormidos todos, yo en medio de todos.