Esa noche saldríamos a una cena de la empresa donde mi esposo
trabajaba. Pensé que sería una más de esas reuniones eternas llenas de platicas
absurdas y de gentes banales y aburridas. No sé porque pero me esmeré en
arreglarme y me vestí decididamente sexi, tomé un liguero negro y una pantaleta
transparente con encaje, unos tacones altos y un vestido negro pegado y
escotado.
Algo extraño presentía y sentí un estremecimiento cuando nos
dirigíamos a la reunión. Al llegar supe que sería una rutinaria sesión de
preguntas y de falsas amistades. Me disculpé y fui hacia el teléfono para
hablarme a mi hijo de nueve años que había encargado a mi hermana.
De repente cuando marcaba vi a Gabriel, era eso lo que había
presentido todo el día, estaba ahí tomando una copa con otro amigo que yo
conocía, estaba guapísimo y quedé inmóvil mientras lo miraba después de tantos
años. Volteé a mirar a mi marido y lo vi platicando con un grupo de empresarios,
salí de la sala y entre a una pequeña oficina y me detuve detrás de la puerta,
no podía creer que estuviera ahí y sentí una excitación desaforada, sin pensarlo
de pronto me encontré masturbándome detrás de la puerta, recordaba nuestra etapa
de amantes y un sudor frío me paralizaba, recordé la perversidad de ese hombre
que me enseñó todo lo oscuro del sexo y me vino a la mente el día que me casé
con Paco (mi marido) y que lo vi por última vez. Ese día después de nuestra boda
Paco y yo llegamos a nuestra casa y nos preparábamos para nuestra noche de
bodas, aun traía puesto el vestido blanco y Paco entró a ducharse al momento que
sonaba el timbre.
Al abrir, ahí estaba él, dijo que sólo quería felicitarme y
cuando se acercó a abrazarme me desborde y sin pensarlo empezamos a besarnos,
era lo más bajo que podía hacer, ahí el día de mi boda y a unos metros donde
estaba mi marido, me levantó y me puso a un lado del baño mientras me acariciaba
todo el cuerpo, levantó mi vestido y se metió en él cogiéndome con su boca, yo
me abría todo lo que podía y él mordía todo lo que hallaba, tenía la cara húmeda
por mis líquidos y dejé escapar un gemido sordo por un intenso orgasmo que tuve,
le dije que se fuera en silencio y que no me buscara más pero me volvió a besar
y tomó mi cabeza empujándome hacia su pene, le advertí que mi marido estaba por
salir y lo tomé con mi boca, metía todo su pene en mi boca aunque era enorme y
yo lo chupaba rápidamente por la excitación y el miedo de que saliera Paco,
cuando sentí que iba a acabar me separé un poco y puse la punta de mi lengua en
su glande hasta que eyaculó y me tragué todo su semen caliente, todavía me paró,
abrió mis piernas y me penetró de una embestida mientras me decía - "no podré
estar sin ti, necesito tu cuerpo, cogerte siempre" - y yo sólo susurraba cosas
vagas mientras volteaba al baño esperando que Paco tardara más en salir -
"olvídate de eso, sólo cógeme por última vez, ábreme toda, meteme toda tu verga"
-, en ese juego oral él se convertía y me convertía en la mujer más sucia e
inmoral, sentí que me desvanecía mientras me hablaba al oído y me decían las
cosas más bajas como si fuera una puta a su servicio.
Terminó de nuevo y se marchó sin decir nada, yo entré al baño
y duré una hora masturbándome pensando en lo que había pasado.
Esa noche descubrí que mi marido era un gran amante y nunca
necesite otro hombre, además ahora tenía un hijo y un matrimonio estable, amaba
a Paco y tenía en el sexo todo la satisfacción gracias a él.
Pero ahí estaba de nuevo él, idéntico a cuando se fue, deseé
que entrara y me hiciera suya, de nuevo me excité pensando que Paco podría
descubrirnos y tuve un orgasmo increíble mientras imaginaba a Paco buscándome
por todos lados mientras yo era cogida por Gabriel en el baño o ahí mismo. Mi
excitación creció cuando regresé a la sala y vi a mi marido platicando con
Gabriel, me acerqué decidida a saludarlo pero mi esposo me lo presentó y yo
fingí no conocerlo, esperé inútilmente un momento a solas para decirle que todo
había pasado, aunque eso hubiera delatado mi nerviosismo, y que no se le
ocurriera intentar algo ahora. Salimos de la fiesta y lo busqué con la mirada
sin encontrarlo, nos dirigíamos a casa y de pronto mi esposo empezó a platicarme
que tenía un proyecto con Gabriel acerca de la edición de una revista, yo me
mostré interesada y al final supe que Paco lo conocía muy poco y que no sabía
que yo lo conocía. Esa noche al llegar a casa, mientras mi marido leía en la
recamara, yo me masturbaba en el baño con una foto que aun conservaba de
Gabriel.
Imaginaba tantas cosas, entre ellas que Paco y Gabriel me
cogían al mismo tiempo, casi podía ver la escena: los tres en un sillón suave,
Paco penetrándome por mi concha y Gabriel metiéndomela por el culo, hablándome
al oído los dos y recorriendo con sus manos todo mi cuerpo desnudo mientras
Gabriel me decía -"así chiquita, comete con tu culo toda mi verga, estás
riquísima sabías, eres la puta más buena que existe" y Paco: "si mi amor,
muévete, ábrele tu culo para que te coja" -mientras yo gritaba en la sala y les
decía - "¡Cójanme fuerte, ábranme toda, háganme lo que quieran, soy de ustedes,
métanme sus vergas hasta dentro y destrozenme, así papitos, así háganme suya!"
-.
Volví a la realidad cuando escuche que mi hijo estaba de
vuelta. Salí del baño exhausta y sólo me despedí de él y fui a acostarme
sintiéndome sucia por lo que había pasado.
Al otro día aun estaba inquieta, no me concentraba en nada y
seguía fantaseando a pesar de mi destrozada moralidad y prejuicios. Llevé a mi
hijo a la escuela y fui de compras, inconscientemente me encontraba mirando ropa
íntima, pasé a una tienda de lencería y me probé varios conjuntos, la señora que
atendía decía -"ése conjunto se le ve estupendo, su marido estaría encantado"-
-" Es cierto"- pensé maliciosamente. Al final sólo me llevé un conjunto que
contenía medias, guantes largos, una tanga de seda y un liguero todo de blanco
que era el color preferido de Gabriel.
Regresé a casa ya pasadas las siete y cuando entré y miré
hacia la sala volví a perder el juicio, estaban Paco y Gabriel sentados en ese
sillón donde los imaginé, hablando de unos proyectos sin importancia para mí, me
acerqué y salude con naturalidad, - "vamos a iniciar un proyecto de editorial
juntos y tendremos algo de trabajo, pensé que podríamos trabajar aquí, si no te
importa"- dijo Paco, - "esta bien, no hay problema, el problema es el niño, a
ver si los deja trabajar a gusto" - contesté.
Duraron dos horas revisando papeles y casi a las diez de la
noche preparé la cena, estaba fuera de mí, con una sensación de vacío en el
vientre, llevé a su cuarto al niño y pasé a la recamara a arreglarme, saqué el
conjunto de lencería que había comprado y me lo puse debajo del vestido casual
que llevaba. Bajé a la cocina y nos sentamos a comer mientras ellos hablaban de
su negocio, de repente sentí la mano de Paco acariciándome sobre la media y
subiendo hasta la tanga por el borde, estaba por estallar cuando sentí un dedo
de Gabriel tratando de acariciarme cerca de la rodilla, me asusté y me paré, fui
hacia la cocina y tomé un poco de agua, eso era demasiado, cuando me relajé
volví y por un impulso extraño separé las piernas para ofrecercelas a los dos,
inmediatamente cada uno puso su mano completamente en mis muslos y empezaron a
frotarme, de hecho extendían su pulgar cerca de mi vagina y por poco se tocaban,
desee sentir sus dedos dentro de mí, pero yo estaba más allá de la realidad y
tuve que volver en mí para no delatar nada.
No podía creer lo que estaba haciendo, él ni siquiera me
había dicho algo y ya estabamos casi cogiéndonos en la cocina. Deseé que se
fuera y que no pasara nada pero mi esposo se disculpó para ir al baño, ahí
estabamos otra vez, diez años después en la misma situación, lo miré en silencio
y entendí que no podía contra mis deseos, él se detuvo un momento y después se
abalanzó sobre mí devorándome con su boca, me apretaba con sus manos y recorría
todo mi cuerpo sin freno, sacó mis pechos del vestido y empezó a chuparlos
mientras me tiraba en la mesa y metía sus dedos en mi vagina bruscamente, en una
de esas metió los cinco dedos hasta dentro y me hizo gemir por lo que me aparté
de él temiendo que Paco hubiera oído.
Regresó mi marido y yo aun excitada me retiré a la cama.
Ellos hablaron un momento y oí que se fue poco después. Paco volvió a la cama,
apagó la luz y empezó a cogerme desesperadamente mientras me tapaba la boca y me
hablaba sucio como él sabía que me gustaba. Mientras él me cogía por mi vagina
yo metía un dedo en mi culo y empecé a fantasear de nuevo que ahí estaba Gabriel
dentro de mí también.
Al otro día sabía que algo pasaría, llevé a mi hijo con mi hermana y fui a
comprarme un vestido nuevo, regresé a casa casi a las siete de la tarde cuando
ya estaba oscuro, me probé el vestido que era bastante corto y provocativo sin
importarme lo que me diría Paco que en realidad nunca le molesto mi forma de
vestir. Estaba decidida a todo aunque Paco estuviera ahí, buscaría la forma de
estar con Gabriel, de que me viera, de besarlo, de que me tomara en un descuido
de Paco y eso me tenía excitadísima. Llegaron a las ocho de la noche y Paco se
desconcertó al verme tan escotada, Gabriel sólo me miró y entendió lo que
pasaba, extrañamente Paco me cuestionó y reclamó que me vistiera así sin ningún
motivo, le dije que sólo me lo estaba probando y que en eso habían llegado.
Verlo celoso me excitó más.
Estuvieron trabajando un rato y cuando acabaron, Paco se
dirigió a la impresora a imprimir unos papeles, desde donde estaba no podía ver
ni a Gabriel ni a mí pero yo podía verlo por el reflejo de un espejo, miré a
Gabriel y me senté en una mesilla del otro lado de la sala, subí mi vestido y
abrí mis piernas mientras sacaba mis pechos que estaban duros por la excitación
y empecé a masturbarme metiendo tres dedos en mi vagina y luego chupándolos, él
volteaba con cierta precaución hacia la impresora y empezó a frotarse la verga
mientras me veía, le enseñé todo lo que había dejado por diez años, tomé un
plátano y lo comí despacio mirándolo a sus ojos y vi como gesticulaba por lo que
supe que se había venido. Gabriel se dirigió al baño y cuando pasó junto a mí
sacó su verga y la puso en mi boca para que le limpiara su semen, con mi lengua
limpié y me comí todo. Después serví la mesa y nos sentamos a cenar.
Esperé que Paco fuera al baño, a contestar una llamada, que
saliera de urgencia, que nos dejara solos sólo un momento pero no pasó y Gabriel
se fue casi a las once y yo estuve cogiendo con Paco hasta la madrugada
imaginando a Gabriel dentro de mí.
En la mañana me desperté y me metí a bañarme, el baño es algo
oscuro por la ubicación en la casa y permanecí dentro bastante tiempo, de
repente sólo oí que la puerta se abría y se cerraba en un segundo, me taparon
los ojos con una venda y me amarraron las manos mientras me tapaban la boca con
las manos, pensé que era Paco que hacia eso en ocasiones porque sabe que me
agrada, pero mi sorpresa fue saber que eran dos hombres o más, no supe que
hacer, me imaginé que podía ser Gabriel también ya que una vez habíamos hecho
eso en un carro.
Recordé que aquella vez él me había pedido que me vistiera
como una puta y que saliera a caminar por las calles, mientras caminaba se
acercó un carro con él y otros dos hombres y me subieron a la fuerza y me
"violaron" los tres, aquello había sido lo más extremo que hicimos y ahora, ahí
en el baño me sentía más excitada porque estaba en mi casa, el agua seguía
cayendo y sentí que dos lenguas me recorrían las piernas, otra lengua golpeó
directamente mi culo y luchaba por entrar en él, yo forcejeaba para hacer seguir
el juego y ellos con las manos me apretaban hacia sus bocas, pronto entramos en
un ritmo los tres, yo movía las caderas y ellos, con sus lenguas dentro de mí,
empujaban sus bocas llenas de agua y de mis líquidos vaginales, sabía que alguno
de ellos era Gabriel y eso me excitaba mucho, de pronto alguien tocó a la puerta
y los cuatro nos paramos, - ya llegué mamá - dijo mi hijo, y pensé en apartarme
pero ellos me apretaron y entonces empezó la verdadera violación, yo trataba de
zafarme pero se pararon y me detuvieron con fuerza, empezaron a besarme todo el
cuerpo con algo de rabia, los tres metieron algunos de sus dedos en mi vagina y
me estiraban los pezones, no me resistí y empecé a besarlos mientras apretaba
sus vergas, me hinqué ante ellos y empecé a chuparlos desesperadamente -" así
ricura sigue comiéndote nuestras vergas, chúpalos, estás buenísima, el cabrón de
tu esposo debe cogerte como loco" - decían dos de ellos, eso me excitó una vez
más y ellos lo notaron y siguieron hablando de eso - "no es posible que una
mujer tan buena esté con sólo un hombre, vamos a cogerte y vamos a dejarte toda
abierta ricura"- yo me separé un momento de ellos y dije - "si cójanme, viólenme
hasta que se cansen, soy de ustedes, ábranme y llénenme de su leche, métanme sus
vergas juntas y búrlense de mi marido, háganme lo que quieran, soy su mujer" -
volví a chuparlos y me metía dos penes al mismo tiempo en mi boca, ellos me
pararon y uno me penetró violentamente y nos tiramos al piso húmedo del baño,
les pedí que fuéramos a la bañera y ahí nos acomodamos para que me penetraran al
mismo tiempo, nunca lo había hecho, la vez que Gabriel me lo hizo con otro
hombre no pudimos hacerlo por lo incómodo del auto, pero ahora estábamos
tranquilos debajo del agua y sentí cómo empezaba a penetrarme una verga por mi
culo, sentí que el agua de la bañera se me metía al mismo tiempo y empezaron a
cogerme al mismo tiempo mientras el otro ponía su pene en mi boca, duramos media
hora a ritmo lento y cuando me acostumbre a esa delicia de la perversión
empezaron de nuevo con el juego de la violación y me embistieron duramente,
sentía uno tras otro los orgasmos y en uno de ellos sentí una de las sensaciones
más ricas que tenido, empezaron a besarme en la boca los tres, primero uno,
luego otro y de repente sentí las lenguas de los tres recorriendo mis labios y
mi lengua húmeda.
Se sentaron al borde de la bañera y terminaron en mi boca los
tres al mismo tiempo, sólo sentía un caudal inmenso de semen en mi garganta y en
mi cara bajando por mis pechos.
Se levantaron y se fueron antes de que pudiera verlos, estaba
agotada, salí y miré a mi hijo en la computadora, pensé muchas cosas, fue una
confrontación entre mi moral y mi satisfacción, por una parte sabía que estaba
mal, que estaba engañando a mi marido y que no era correcto lo que hacia, por
otra, nunca me había sentido tan plenamente satisfecha y tan excitada y feliz.
Pensé decírselo a Paco y acabar con eso, no digo que lo
aceptaría pero sabiendo que siempre fue muy abierto para esos temas lo tomaría
con madurez, pero me di cuenta que algo que me excitaba y que siempre me excitó
fue el hecho de imaginarme que le era infiel y que él no sabía nada aunque
estuviera en sus narices, también me parecía injusto porque él era un gran
hombre en la cama y en la vida y realmente lo amaba pero mi sentido sexual era
demasiado para compartirlo.
De alguna manera perdí la razón, en la noche volvieron Paco y
Gabriel y estuvieron un rato escribiendo, Gabriel se paró y se dirigió al baño y
al pasar junto a mí me dejó un sobre, le di poca importancia y fui hacia Paco
para decirle que estaría en el cuarto con el niño mientras acababa, lo miré de
reojo y me desvíe hacia el baño, entré justo cuando se secaba la verga, me
acerqué y empecé a chuparlo mientras sentía cómo iba creciendo en mi boca esa
verga deliciosa - "estás loca" - dijo él un poco preocupado - "tu marido está
enseguida" - - lo sé - respondí - "por eso lo hago" comencé a comérmelo todo,
trataba de meterlo todo a mi boca y le chupaba sus testículos y él me apretaba
contra su cara, en eso escuchamos que Paco buscaba unos papeles en el mueble
junto al baño y Gabriel me apretó contra la puerta y empezó a penetrarme
fuertemente mientras me decía - "así mi puta, esto es lo que querías no, que te
cogiera frente a tu esposo, disfrútalo" - - "si mi amor, cojeme duro, que nos
oiga para que sepa que te amo y que amo tu verga, que eres el mejor hombre y que
vas a dejarme toda abierta del culo para él, así Gabriel, hazme gritar mi amor,
meteme toda tu verga hasta adentro, destrózame el culo, me excitas tanto sabes"
- "voy a comerte toda preciosa, voy a cogerte por todos lados porque eres mía" -
"si, soy tuya mi amor, no puedo estar sin ti, Paco no es nada junto a ti, es un
inútil frente a tu verga, por eso estás cogiéndome a dos metros de él" - -" sí,
dilo preciosa, di que no es nada" - me apartó y terminó en mi boca como nunca lo
había hecho.
Salí después que Paco se retiró y me fui a la recamara a
masturbarme con la trusa de Gabriel que estaba mojadísima y acabé de forma
increíble.
Todo había llegado demasiado lejos pero no había forma de
pararlo. Más noche abrí el sobre con un cheque dentro y supe que lo del baño con
los tres hombres había sido un contrato y que él no había participado, eso me
excitó mucho y me dormí exaltada por lo que estaba pasando tan repentinamente.
En el sobre también venía una dirección y una hora para una
cita. Al otro día fui a la estética y me rice el pelo como a él le gustaba.
Llegué exacta y me recibió como una princesa, nos besamos
largo rato en la puerta mientras pasaba gente desconocida que aumentaba la
excitación, acabamos desnudos en una cama enorme besándonos y fantaseando de
todo, él se subió en mí y empezó a cogerme por el culo, era riquísimo por que
aun estaba apretado y su verga es inmensa - "háblale a tu marido"- me pidió
excitado él, yo sin dudar marqué desde el celular a su trabajo, cuando contestó,
Gabriel empujó su verga y solté un gemido apagándolo para que no me oyera, otras
veces Paco y yo habíamos hecho eso, yo le marcaba desde la casa y jugábamos a
que otro me cogía y yo le contaba todo por teléfono mientras imaginariamente lo
hacia, el pensó que era uno de esos juegos, "ahora no amor, estoy por ir a una
junta"- dijo él, -"espera"- le dije para retenerlo -"quiero decirte que me está
cogiendo un hombre por el culo y que me está matando con su verga, ¿lo oyes? La
tiene enorme mi amor, no la soporto dentro de mí, así cógeme, así hasta dentro,
¿lo oyes Paco? Imagínate como me está cogiendo, me está dejando toda abierta
para ti, y sólo estamos empezando, estaré cogiendo con él todo el día"- sabía
que eso le gustaba a Paco y él me pidió que le hablara creyendo que era un juego
-"así cógeme fuerte, cochame, hazme tuya, olvídate de mi esposo, no es nada
junto a ti mi amor, destrózame el culo"- y apagué el celular para que se viniera
en mi boca y comerme todo su semen.
Eso fue demasiado y creo que me arrepentí de haberle colgado
porque eso le haría dudar. En la noche me preguntó Paco que qué había sido todo
eso y sólo le dije que estaba excitada y que no pensé que le molestara.
Pensé que él sospechaba algo y me preocupó a la vez que me
excitó. Estaba por perderlo todo y no volvía en mí de ninguna manera.
CONTINUARA...