Agradesco vuestros mensajes y lamento la espera pero tuve que
pasar por quirofano y no pude escribir. Si no conoces esta historia entra en mi
perfil y accede a los capitulos anteriores. Espero que disfruteis y deseo leer
vuestros comentarios vuestros comentarios.
Lentamente la oscuridad en la que se habia sumido la mente de
Minu, comenzó a retirarse. Por la piel de la sus mejillas sentia el correr de
perdidas gotas que la refrescaban y la rescataban de los reinos de Morfeo. Un
caudal de sensaciones llegaban a su mente, se sentia aropada por finas sabanas,
cuyo tacto contra su piel desnuda, rebelaba una suavidad que solo podia ostentar
la seda. El lecho era mullido y confortable, minu creía estar sobre una nube.
Nuevos aromas la embriagaban.
Sentia un cuerpo a su lado, junto a ella en la cama. Unas
delicadas manos empapaban un trozo de lino en agua de rosas y lo llevaba contra
su frente. Minu volvio en sí con los recuerdos de las enormes manos del
desconocido recorriendo su cuerpo, abriendo desesperadamente los ojos se irguio
en la cama y miro atonita a su alrededor. Por unas ventanas abiertas entraba un
torrente de luz que iluminaba la estancia. Minu recorrio asustada con la mirada
todo lo que la rodeaba. Se vio en una acogedora habitación de muros de piedra en
su mayor parte cubiertos por telas de colores calidos, unos estantes en los que
descanzaban un gran numero de ropajes de todos los tipos y colores, pero
evidentemente femeninos y de gran estilo y factura. La propia cama en la que se
encontraba, era de fina talla, ribeteada con adornos florales y cubierta por un
dosel blanco. Pero la mirada de Minu se quedo paralizada en la figura que estaba
a su lado. Una figura de formas femeninas la miraba con una sonrisa, vestia un
traje similar a los que vestian las mujeres que la habian lavado y masturbado
como inmeditamente recordo Minu, pero su traje parecia mejor acabado, con los
dobleses decorados de hilo dorado. Como aquellas mujeres, la desconocida tambien
llevaba un collar con una gran argolla, aunque a diferencia de ellas, en las que
era de plata, esta parecia oro.
Minu se dio cuenta de su desnudes e intento taparse con la
sabana, pese a que a ser tan fina, practicamente dejaba ver todo lo que cubria.
la extraña dejo la tela con la que la estaba refrescando y tomo su mano
temblorosa entre las suyas.
-Relajate-susurro en un tono tranquilizador- estas a salvo-
Minu miro aquellas manos, el tono de la piel era un dorado
suave y su tacto era reconfortante. La mujer aproximo una mano a la mejilla de
Minu, esta retrocedio unos centimetros, evitando el contacto pero la expresion
de afabilidad del rostro de la mujer la convencio para que aceptara la caricia.
La mano recorrio el contorno de la mejilla y lentamente apartó los mechones de
cabello que ocultaban parte del rostro de Minu. Su mano apreto la suya dandole
una sensación de seguridad que Minu agradecio profundamente.
Sin fuerza para resistirlo Minu se dejo caer sobre su regazo
mientras abundantes lagrimas resbalaban por sus mejillas. El sentimiento de
impotencia y frustacion la llevaron a sollozar durante largo rato en el regazo
de la mujer. Está, lejos de evitarlo o rechazarla, acaricio tiernamente sus
cabellos y secó sus lagrimas con un pañuelo.
-Llora querida niña, llora para descargar tu alma del dolor y
sufrimiento- Dijo la mujer a su oido- Que las lagrimas se lleven consigo tus
temores y pesares, quede solo la dicha y la ternura.
Minu se sintio acogida y protegida en el regazo de aquella
extraña mujer.
-¿Cual es vuestro Nombre?- Preguntó Minu cuando el sollozo
cesaba-
-Llamame Angela -contesto la mujer para añadir despues de un
suspiro- Pero no te extrañes si las demás hermanas me llaman algo diferente...
-¿Hermanas?-pregunto Minu atonita- ¿es que acaso estoy en un
monasterio y vosotras sois monjas?, creia estar en el castillo de Lord Alby y
que vosotras erais sus sirvientas o esclavas o algo asi- dijo Minu que no
conseguia comprenderlo-
Angela solto una sonora carcajada.
-Estas en el castillo de Lord Alby- respondio Angela con una
gran sonrisa- Aunque el simil con el monasterio no es del todo erroneo, pues mas
que sirvientas somos creyentes en la religión del amor verdadero y servimos a
nuestro señor con alegria aunque por supuesto ninguna de nosotras esta retenida
contra su libertad-
Minu se tomo unos instantes para pensar.
-¿pero no estoy yo retenida? -Contesto minu con un deje de
terror en su voz- Me habeis ultrajado y mancillado... -unas brillantes lagrimas
volvieron a recorrer sus mejillas-
-Es cierto, no voy a negarlo -dijo Angela mientras le secaba
las lagrimas una vez mas- Pero tu cuerpo era el pago por las deudas de tu padre
-alzo una mano y acaricio su cintura- Ademas tu virginidad sigue intacta, solo
tu puedes decidir a qien se la entregas, ademas nadie mas te obligara a nada,
por orden de Lord Alby ya has expiado la deuda. Solo se te pide que aceptes su
hospitalidad tres dias mas, entonces seras completamente libre para hacer tu
eleccion...
-¿Que eleccion?- preguntó Minu temiendo la respuesta-
-No puedo decirtelo -Contesto Angela- pero una de las
opciones sera la libertad completa para volver a tu granja o ir a donde quieras,
las otras opciones las iras descubriendo a lo largo de estos tres dias-
-Comprendo- Dijo Minu cuando asimilo las palabras de Angela,
si era cierto lo que decia, nadie mas abusaria de ella y en solo tres dias
volveria a ser libre- pero si no sois esclavas ¿por que llevais esos collares
con argollas?-
Angella llevo una mano a su collar y acaricio la argolla con
la punta de sus dedos, su rostro se iluminó por un instante.
-El significado del collar deberas aprenderlo por ti misma-
Contesto Angela mientras se levantaba- ahora te dejo descansar, volvere mas
tarde, si deseas cualquier cosa hay una hermana en la puerta para servirte-
Angela beso su frente antes de partir dejandola perpleja por todo lo que habia
escuchado y a la vez tranquila por la conversación-
Minu se recosto en la cama y trato de dormir, pero un ruido
apagado la saco del ensismamiento. En una de las paredes, habia una seccion de
ella de madera, parecia una puerta, aunque sin picaporte ni visagras. A una
altura cercana a un metro habia desaparecido una seccion de la madera, dejando
una pequeña ventana de unos 5cm de lado. Minu la Miro extrañada y se acerco a
intentar mirar a traves de ella.
Pero antes de llegar a hacerlo una larga forma surgio del
hueco. Minu quedo completamente atonita, recorriendo con sus ojos toda la
extension del enorme mienbro viril que tenia frente a ella.
Era una verga larga, Minu calculo que tenia un poco mas el
largo de su brazo desde el codo. Estaba surcada por venas palpitantes y coronada
por un glande que le recordaba a una manzana rojiza. pero lo mas peculiar era su
color, de un negro intenso execto el glande. Bajo el pene colgaban un par de
testiculos de gran tamaño en una bolsa caliente de piel negra. El conjunto
estaba completamente depilado y despedia un olor a jabon y a almiscle. Minu
cerro los ojos y se dio la vuelta.
-¡Angela dijo que nadie me iva a obligar a nada mas!- grito
hacia la falsa pared mientras se recostaba en la cama, dandole la espalda al
pollon que asomaba imperito a sus palabras-
Pasaron los minutos y Minu dedicaba fugaces miradas al falo,
que a pesar de todo seguia presentando una encomiable ereccion, aunque si se
fijaba bien ya no palpitaba como antes. Minu intento alejar de su mente la
vision del pene, aunque inutilmente. Algo la fascinaba, no podia ser el tamaño
pues con la poca experiencia que poseia, no sabia que era una verga inusualmente
grande. Quizas fuese su olor, olor animal que no se le iva de la mente. Minu se
levantó de la cama y volvio junto a la verga, acerco la nariz a los testiculos e
intentó retener ese aroma en su mente. Olia a limpio, sin duda habia restos de
agua de rosas, pero debajo de este aroma habia otro mucho mas intenso que
provoco que el pubis de Minu se humedeciese contra su voluntad. Quizas ella
desconocia las razones pero su cuerpo insconcientemente las sabia. Su nariz rozo
levemente uno de los testiculos provocando de inmediato que el pene diese un
respingo y al caer golpease levemente el rostro de Minu.
Esta se dejo caer al suelo entre risas.
"Parece que tenga vida propia"-penso Minu divertida
acercandose una vez mas, estiro la mano lentamente y palpo el tronco, sin
tardanza el enorme pollon respondio y se endurecio bajo sus dedos. Recorrio toda
su longitud, desde los testiculos cuyo tacto recordaba a dos ciruelas dentro de
una caliente bolsa, el tronco, que con sus venas palpitantes parecía realmente
el tronco de un viejo arbol, pero lo que mas le agrado fue la cabeza. de un rojo
intenso, casi cenizo, era muy suave al tacto. Minu encontró muy exitante
acaricar con una mano los testiculos mientras que con la otra recorria el
tronco, sus manos practicamente se movian solas pues el movimiento era muy
similar al de ordeñar, que tenia muy bien aprendido. Tras unos baibenes, de la
punta del glande asomo una gota blanca. Minu acerco el indice de su mano y tomo
la gota. La acercó a su rostro para olerla, despedia un intenso aroma que la
exito aun mas. Su mano bajo a su entrepierna y comenzo a acaricarse su sexo ya
humedo.
Minu cerro los ojos, saco la lengua y deposito la gota sobre
ella. La saboreo, intentando captar todos los matices, era un tanto salado y
pastoso pero para nada desagradable. Cuando el sabor se diluyo en su boca deseo
probar mas, asi que repitio la operacion. tras unos minutos, el pene se habia
vuelto mas duro y desprendia un olor mas intenso.
Acercó el rostro y acaricio el glande con su nariz, armandose
de valor y repitiendose mentalmente -"Debo de estar loca"- beso el glande,
suavemente al principio y repartiendo los besos por toda la verga hasta llegar a
los testiculos que incitada por su aroma introdujo en su boca con dificultad. Su
lengua los recorrio hasta dejarlos empapados de saliva.
Su lengua continuo con su danza y recorrio el tronco,
siguiendo el camino que marcaban las venas. Al llegar al capullo, intento sacar
su lengua hasta limites insospechados y paso un tiempo lamiendo la brillante
superficie mientras se acariaba su sexo con locura y masturbaba el pollon al
compas de una sinfonia de lujuria sin medida.
No tardo en intentar meterse la cabeza en la boca. Pareciendo
imposible al principio por su gran grosor pero tras unos intentos el glande paso
a ocupar completamente su boca. Hasta el punto que su lengua apenas podia
moverse y debia respirar por la nariz. Poseida por una pasion desconocida
comenzó a masturbarlo con las dos manos mientras en el mismo ritmo sacaba e
introducia el glande en su boca.
Estaba tan absorta en su tarea que apenas noto las
convulsiones que atrevesaron el mienbro antes de que un potente chorro de leche
fuese a acabar directamente en su garganta. Minu con una fuerte tos retiro el
pene de su boca no antes de que un segundo chorro llegase a su boca, Un tercero
salpico su rostro. Cuando la tos remitio Minu saboreo la leche, que encontro a
su gusto, con golotoneria limpio su cara para llevar toda la leche posible a su
boca, Cuando habia terminado con esto acerco nuevamente la lengua al pene para
limpiarlo y extraer las ultimas y mas sabrosas gotas de ese dulce nectar.
Minu trago por ultima vez y comtemplo el gigante negro que
acaba de saborear, que comenzaba a empequeñeserse. Con ternura depositó un
ultimo beso sobre el, antes de que se retirase y la pequeña ventana fuese
cerrada. Minu se recosto en la cama y se deleito recordando los sabores y aromas
que habia decubierto y disfrutado en gran medida.
Quedo dormida con una sonrisa. No despertó cuando la puerta
se abrio y entro Angela para comtemplarla unos instantes con una escrutadora
mirada y sonreir antes de cubrirla con las sabanas y abandonar la habitación.
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