LA CLÍNICA DENTAL
Mi nombre es Gino, y toda esta historia comenzó cuando fui a
hacerme una revisión dental con mi pareja Kim. Ella fue la que me concertó la
cita y me acompañó, ya que yo le tenía mucho miedo a los dentistas.
Llegó el día de la cita, era un viernes a última hora de la
tarde, en la sala de espera solo estábamos Kim y yo (éramos los últimos) y
estábamos haciendo tiempo hasta que terminaran con la persona que se encontraba
en la consulta. Hablábamos de temas sin mucha importancia, para que yo me
relajara ya que estaba muy tenso por mi fobia a los dentistas.
De pronto apareció el ayudante de la doctora que a la vez
hacía de secretario y que era su esposo. Era un hombre de unos treinta y tantos
años sin llegar a los cuarenta al igual que Kim y yo, era atractivo, moreno con
el pelo engominado y muy agradable. Nos comentó que pasáramos por la oficina
para rellenar la ficha personal, mientras su esposa terminaba con el paciente
con el que estaba y de esa manera agilizaríamos las cosas. Una vez terminados
los trámites burocráticos regresamos a la sala de espera; tras unos minutos
oímos como David que es como se llama el marido de la doctora, despedía en la
puerta al paciente que nos precedió, acto seguido se personó y me dijo que ya
podía ir pasando a la consulta, Kim me dio un beso y me dijo que estuviera
tranquilo que no pasaría nada, con un miedo de mil demonios entre en la consulta
y puede comprobar que la doctora era una mujer de más o menos nuestra edad, era
hermosa, con el pelo rizoso, moreno y largo aunque lo tenía recogido con un
coletero para que no le molestara mientras trabajaba, lo que más me llamó la
atención es que llevaba puesta una bata blanca ajustada que dejaba notar su ropa
interior, y la tenía con los primeros botones desabrochados pudiéndose ver
perfectamente el canalillo que formaban sus hermosos y turgentes pechos.
Nos presentamos, ella se llama Blanca, me dijo que me echara
en el sillón, y comenzó a hacer una revisión para ver que era lo primero de lo
que me trataría. Después de un buen rato de estar con la boca abierta y de no
perder detalle de su escote por el rabillo del ojo, comenzamos a escuchar unos
ruidos extraños que nos parecían suspiros y gemidos. Cual fue mi sorpresa cuando
entraron en la consulta a Kim con David completamente desnudos y metiéndose mano
por todos los lados. Mi primera intención fue levantarme para pedir
explicaciones a de lo que estaba viendo, pero Blanca no me dejó, diciéndome que
si no me gustaba lo que estaba viendo, que a ella no le importaba ver a su
marido follando con otras mujeres y que a él tampoco le importaba si ella
follaba con otros hombres.
Tardó unos minutos en terminar con lo que me estaba haciendo
en la boca, mientras podía observar como Kim le propinaba una mamada como solo
ella sabe hacer a David, y poco después se cambiaron y ahora era él el que le
estaba comiendo el coño a mi compañera, la cual no hacía nada más que gemir de
puro placer que le estaba dando. Blanca me comentó que no me moviera que ya
quedaba muy poco para terminar, mientras se quitó la bata blanca mostrándome un
cuerpo espectacular, torneado y moreno que solo estaba cubierto por una
mascarilla en la boca, unos guantes de látex, un sujetador de encaje negro y un
tanga haciendo juego. Yo no me lo podía creer lo que estaba sucediendo y pensaba
que era en un dulce y morboso sueño, pero no era así. Kim me decía entre
suspiros y con voz de lujuria, que era lo que siempre había querido, que la
viera follando con otros y que yo hiciera lo mismo, terminando de decir esto dio
un grito y se corrió como una perra en celo, apoyándose contra un pequeño
armario que había en la consulta le ofreció toda su trasera a David y le dijo
que la follara el culo, cosa que éste hizo de inmediato. Yo podía ver a mi
compañera como se retorcía de placer, mientras su amante le bombeaba el culo
como un poseso; al rato David explotó en una monumental corrida que inundó todo
el culo de Kim y le chorreaba toda su lefa por las piernas cuando se la sacó.
Una vez terminado el trabajo, Blanca sin mediar palabra y sin
dejarme levantar del sillón empezó a tocarme mi endurecidísimo paquete por
encima del pantalón, haciendo alusión al terrible empalme que tenía.
Mordisqueaba mi polla sin sacarla de su prisión, ella estaba agachada y
ofreciendo todo su culo a quien lo quisiera, fue cuando Kim, se arrodilló detrás
de ella le quitó el tanga y empezó a comerle el culo y el coño con una lascivia
que hasta a mi mismo me sorprendía. Blanca después de correrse en la boca de Kim
empezó a desnudarme, dejándome en cueros en pocos segundos. David observaba todo
desde un lado sentado en un sillón mientras se recuperaba. Kim se tumbó boca
arriba en el suelo y le dijo a Blanca se arrodillara sobre su boca que quería
comerle el coño mientras ella me daba una buena mamada, así estuvimos un buen
rato hasta que decidí que ellas hicieran un sesenta y nueve y en esa posición
Blanca me dejaba su ano a la vista, no pudiéndome resistir empecé a chupárselo y
a meter primero un dedo, después otro hasta que se lo dilaté bien, mientras Kim
lo estaba viendo todo desde abajo y de vez en cuando me guiñaba un ojo a modo de
aprobación mientras le seguía comiendo el coño a Blanca. Una vez dilatado su
culo, arrimé mi durísima polla a la entrada de éste y comencé a metérsela poco a
poco hasta el fondo, prosiguiendo con un bombeo que empezó suavemente y terminó
siendo una follada salvaje.
En aquella sala solo se oían gemidos, suspiros y obscenidades
propiciadas por el placer, había el ambiente un olor a sexo que aún me excitaba
más, mientras seguía con la follada del culo de Blanca observé como David se la
estaba meneando viendo el espectáculo que estábamos dando los tres y cuando yo
estaba a punto de correrme él se acercó y me dijo que se iba a correr también,
nos corrimos a la vez yo dentro de aquel caliente culo y él sobre las nalgas de
su esposa. Cuando le saqué mi polla del culo empezaron a chorrear tanto mi
corrida desde el interior como la de David desde las nalgas y Kim se lo estaba
comiendo todo desde su privilegiada posición, sin dejar escapar ni una sola gota
de aquella leche espesa y caliente.
Después de que nuestras hembras se corrieran una en la boca
de la otra, nos vestimos los cuatro, y decidimos irnos a cenar a un restaurante.
Mientras cenábamos comentábamos lo sucedido y fue cuando me enteré que Blanca y
Kim ya se conocían, las había presentado una amiga que tenían en común y con la
que mantuvieron relaciones de trío lésbico en varias ocasiones, y que todo lo
que había pasado hoy había sido premeditado entre ellas, David había sido
también cómplice a última hora, ya que su esposa se lo comentó ese mismo día por
la mañana, a lo que él no se opuso porque son asiduos de los intercambios,
tríos, orgías…
Espero no haberos aburrido mucho, la verdad es que no soy muy
experto en esto de la "literatura", así que pido disculpas de antemano y me
encantaría que me enviaseis críticas, si son buenas bien venidas sean, pero si
son malas seguro que las podré aprovechar para aprender de ellas. Abrazos y
besos para todos y para todas.