En Buenos Aires, a esta altura del año, ya entrado el verano
y con el consabido calor, las chicas suelen salir a la calle con poca ropa. Y,
como consecuencia, suelen andar con ropitas livianitas que ayudan a verle casi
todo. La estación del año ayuda a que los acercamientos se produzcan. El viaje
al trabajo en subte se torna una excelente oportunidad para ver hermosas chicas
e intentar algún acercamiento. El viernes paso lo que les voy a relatar.
Iba yo en el subte rumbo al microcentro dirigiéndome al
trabajo. Como de costumbre, el subte estaba repleto de gente, muy amontonada.
Paro el tren en una estación y sube una morochita, de excelentes curvas,
pantalón muy ajustado y metidito por adelante y atrás y con top más que
hiperajustado. El movimiento de la gente dentro del vagón hizo que quedara justo
delante mío, de espalda a mí. Ese culito resultaba muy tentador e intenté
apoyarme algo en ella. Moví mi cuerpo sobre el de ella, que se dio cuenta de lo
que estaba haciendo. Miró para atrás y me guiñó un ojo. Sabía que iba a ser mía.
Ella se pegó a mí y me refregaba el culo sobre mi pene, ya erecto. La tomé de la
cintura, haciendo que me caía sobre ella y rodeé su cintura con mis brazos,
apoyándome totalmente sobre ella, que gimió profundamente al sentirme tan pegado
a ella. Me dijo: "Bajémonos y seguime".
Llegamos a la estación siguiente y la seguí hasta un
edificio. Entramos, tomamos el ascensor y nos bajamos en algún piso que
realmente no recuerdo. Entramos a un departamento. Fuimos hasta la habitación.
La abracé de nuevo, tomándola del culo y manoseándolo. Nos besamos largo rato,
con mucha mano por todos lados. No dejé parte del culo y de sus tetas sin
recorrer por encima de su ropa. Rozamos nuestras pelvis como bombeándonos por
largo rato. Le saqué el top mientras ella me abría el pantalón. Me tiró en la
cama y llevó sus tetas a mi pene, comenzándome a masturbar con mi pene entre sus
tetas. La acomodé para que quedara encima mío y le saqué el pantalón. La muy
guarra tenía una bombachita que era un hilito que apenas cubria su vagina y se
metía bien adentro de su ortito durito. Con su pantalón a medio sacar, le empecé
a sobar los labios vaginales, que ya irradiaban un calor y hermosos jugos.
Inmediatamente pegó un gemido profundo y su meneo de sus tetas para masturbarme
mejoró rápidamente.
Le hice llegar a un orgasmo en el que me chorreó la cara con
sus jugos vaginales. Descansó unos segundos y se acomodó sobre mi para
cabalgarme. Se levantó un poco y se fue metiendo mi pija en su conchita de
manera suave mientras iba bajando y pegando unos gemidos casi gritos de placer.
Lentamente comenzó su cabalgata sobre mi, mientras le manoseaba las tetas, se
las chupaba y metía manos por todo su culo.
Sentimos que la puerta del departamento se abrió y una voz
femenina dijo: "Alejandra, estas? Llegué. Estoy solita." Alejandra, que así
resultó llamarse mi amante, me dijo: "Sigamos, es mi amiga Carolina, estamos
tranquilos."
Seguimos cogiendo, tranquilos de que era alguien conocido.
Sentimos que se acercó al cuarto y nos dice: "Como están disfrutando" y se
dirigió a nosotros, para pasar su lengua por donde mi pija y la conchita de
Alejandra se hacían uno. Lamió mientras se desvestía. Al quedar desnuda, agarró
a Alejandra de sus tetas y le dio unos besos muy profundos, con mucho
intercambio de lengua, mientras me Alejandra me seguía cabalgando. Carolina se
abrió de piernas y dejó su conchita disponible para mi boca, mientras no dejaba
de refregarse con su amiga. Chupé y metí muchos dedos en esa conchita húmeda,
sintiendo aun el placer de la cogida que me estaba dando Alejandra.
Tan caliente estaba con estas dos conchitas para mí que en
cierto momento terminé por acabar en la conchita de Alejandra sin que me bajara
el pene. Fue una de mis mejores acabadas y de las que más leche largué. Tanto
largué que rebalsó la conchita de mi nueva amante, que al sentir mis líquidos,
se sacó mi pene y se acostó.
Carolina dirigió su boca hacia la conchita de su amiga, para
secarle los labios vaginales y sus alrededores, quedando en 4 patas. Pude
acomodarme para ver semejante espectáculo y no resistí la tentación que me
ofrecía Carolina. Su culito paradito ahí, justo para mi verga aun dura y con
mucha fuerza todavía. Metí mi pija dentro de ese culito, provocando un grito,
mezcla de dolor y placer de mi nueva conocida, y rápidamente comencé el bombeo.
Carolina siguió chupando la conchita de Alejandra. Sentí como Carolina se empezó
a contornear, gimiendo muy fuerte, Alejandra casi rápidamente la imitó. Gozaron
juntas un hermoso orgasmo cada uno, mientras seguía penetrando el hermoso culo
de Carolina. No podía acabar pero mi amante ya no daba más, tirándose sobre el
cuerpo de su amiga. Saqué mi pija y terminé masturbándome, tirándoles leche en
ambos cuerpos de mis amantes.
Nos quedamos los 3 dormidos un par de horas, desnudos. Al
despertarme sentí unos gemidos en el living, eran Carolina y Alejandra, dándose
todo a más no poder. No podía creer que estén así después de las cogidas que
habíamos tenido un par de horas antes.