La joven calló exhausta sobre la cama mientras el poderoso
miembro del perro permanecía pegada a su concha bañada de semen, pero el indio
no habia terminado aun con ella. Se retiro hasta la cocina y trayendo un balde
cargado de agua fría que violentamente volcó sobre la zoofilica pareja, sin
darle respiro a Jorgelina y permitiéndole a su perro soltarse de la maltratada
vagina de la joven.
NO POR FAVOR... POR FAVOR DÉJEME- comenzó a gemir Jorgelina
nuevamente al ver los endemoniado ojos del indio sobre su hermoso y castigado
cuerpo.
CÁLLATE PERRA BLANCA - ordeno el indio – YA HAS SERVIDO A MI
PERRO PERO TODAVIA NO ATU AMO – dijo el indio mientras se desnudaba dejando ver
a la joven su poderoso y fornido cuerpo. Su poderoso pene estaba
extraordinariamente crecido pero al parecer no habia alcanzado todo su tamaño,
los restos del vomito de Jorgelina sé habia endurecido sobre su aparato y
formaban una costra que despedía un fuerte olor.
El indio tomo a la joven y la levanto rudamente de la cama
sentándola en el frío piso, Jorgelina estaba paralizada y se percataba de su
situacion de sometimiento que dominaba todos sus sentidos producto del pavor que
sentía y la rudeza y la fuerza con que habia tratado su cuerpo aquel sádico
indio.
SI QUIERES SALIR VIVA CON TU ESPOSO DE ESTA HARAS TODO LO QUE
TE DIGA... ENTENDISTE?- gruñó el indio mirando lascivamente el cuerpo de aquella
hermosa hembra, su esclava ahora.
Si – respondió tímidamente la joven.
NO TE ESCUCHE PERRA – le grito el indio mientras asestaba un
golpe sobre las mejillas de la joven – DIME SI AMO -.
Si amo – respondió Jorgelina
MAS FUERTE... PARA QUE LO ESCUCHE TU ESPOSO – gruñó el indio
amenazándola con el puño cerrado.
SI AMO – respondió sumisamente la joven temerosa de los
golpes del indio, intentando no mirar a Martín que se revolvía y dejaba caer
lagrimas al ver a su esposa en aquella humillante sensación.
-VAS APRENDIENDO ZORRA – dijo el indio con una endemoniada
sonrisa en el rostro – AHORA LIMPIA LA BERGA DE TU AMO, ZORRA – agrego
blandiendo su poderosa lanza sobre la tierna cara de la joven.
La joven elevó sus delicadas manos, tímidamente tomando el
poderoso miembro del indio entre sus manos, allí se percato del poderoso aparato
del indio, estaba durisimo y apenas sus dedos podía rodearlo completamente,
tenia una poderosa cabeza colorada y gigante, nunca habia imaginado que alguien
pudiera tener un aparato tan poderoso y grande.
El indio alcanzó con sus largas manos sus senos y se apodero
firmemente de ellos – VAMOS PERRA QUEIRO QUE LO LIMPIES Y ME LA CHUPES – le dijo
dominante apretando ligeramente sus pezones.
Jorgelina estaba extasiada por aquel enorme falo, pero
despedía un olor inmundo que le provocaba mucha repulsión. Pero sabia que las
ordenes del indio si no eran cumplidas le acarrearían dolorosas flagelaciones,
así que venciendo su asco introdujo el miembro del indio en su boca.
La enormidad de aquel miembro llenaba toda su boca y solo una
tercera parte lograba entrar totalmente en ella, el gusto era asqueroso producto
de su vomito pero el terror que le provocaba aquel hombre vencía todos sus
miedos.
MAS ADENTRO PERRA – le señalo el indio apretando esta vez
fuertemente sus pezones hasta hacerla contorsionarse de dolor. Jorgelina tenia
terror y trato de introducir aquel falo mas adentro pero sus arcadas comenzaron
nuevamente, aunque esta vez logro contenerse. Lo intento nuevamente y aunque
tubo una arcada finalmente sintió la cabezota del indio en su garganta y se
alivio. Pero todavía faltaba un tercio más.
Entonces el indio despego una de las manos de los pechos de
la joven y con una fuerte estocada sobre su cabeza terminó de hundir su pija en
la boca de Jorgelina que comenzó a gemir y agitarse de dolor.
ESO ES, PERRA, GÓZALA – gimió el indio mientras con su mano
comenzó un suave vaivén en la boca de Jorgelina que se revolcaba atravesada por
aquel gigante falo que entraba y salía de su pequeña boca.
MMMMHHH UUUUUMMMMM HHHHHMMMUUUUHHH – atinaba a decir la joven
mientras era follada duramente por la boca como nunca antes sé lo habian hecho.
TIENES UNA BOCA MUY EXCITANTE ZORRITA – decía el indio
gozando de aquella humillante escena – SSSSIIIIIIII TÉ HARE LLEGAR MI LECHE
DIRECTAMENTE A TU ESTOMAGO PERRA – gimió el indio mientras con su mano comenzó a
apretar con mas fuerza los rozados y hermosos pezones de la joven esposa.
MMMAAAHHHHHGGGGGGGGGGGGGAAAAAAAAAHGGGGGGGGMMMMMMM –
balbuceaba Jorgelina atravesada por la boca y sintiendo como sus pezones le
quemaban dolorosamente en las manos del indio, que iba ejerciendo cada vez mayor
fuerza sobre ellos.
De pronto sintió como un cálido liquido comenzaba a caer
sobre su garganta mientras el indio aliviaba la presión sobre sus pechos y su
cabeza, al principio penso aliviada que era el semen del indio vaciándose como
le habia prometido directamente hacia su estomago, pero sabia distinto, era muy
abundante, como si fuese una manguera vaciándose de liquido en su interior.
Inesperadamente el indio extrajo su falo de aquella preciosa
boca y comenzó a rociar aquel abundante liquido sobre la cara de la joven, que
por instinto cerro los ojos, para nuevamente abrirlos y percatarse que el indio
habia orinado su estomago su cara y todo su cuerpo con su asqueroso liquido
amarillo.
JAJAJAJA... TOMA PERRA... JAJAJAJA – río el indio
estrepitosamente – MIRA A TU PUTA ESPOSA HUINCA ES UNA RAMERA QUE LE GUSTA EL
CLORO Y LA PIJA... JAJAJAJAJA –continuo riendo el indio.
Jorgelina desesperada y humillada comenzó a llorar, su cuerpo
estaba cubierto de un meo con fuerte olor a almizcle desde su cabeza hasta sus
caderas y muslos chorrendola y cubriendo su cuerpo.
VEN AQUÍ PERRA... Y DEJA DE LLORIQUEAR – gruñó nuevamente el
indio – AHORA SI ERES UNA PERRA INDIA COMO ME GUSTA A MÍ – dijo el indio
acercándola para sentir el olor de la joven – AHORA ERES DIGAN DE SER MI
ESCLAVA... ALÉGRATE PERRITA... PORQUE RECIBIRAS LO QUE ESTABAS BUSCANDO – le
señalo el indio tomándola de los brazos y alzándola para arrojarla nuevamente
sobre la cama.
El indio la miro excitado, lascivamente como nunca habia sido
vista, Jorgelina temblaba resignada apenas sollozando para que le indio no se
enojara y la golpeara nuevamente. Se sentía una perra usada y humillada,
dolorida y sucia. Tal vez era aquello lo que quería aquel maldito indio. Muy
pronto lo sabría.