Llevo trabajando en la empresa un
año y cuatro meses y durante todo este tiempo, quizás algunos
piensen que no es mucho pero en el sector en el que me muevo si se puede
considerar un tiempo aceptable, como iba diciendo, en todo este tiempo
me han ocurrido varios sucesos que he decidido contar a través de
esta fantástica WEB.
Una típica jornada laboral
se compone de diez horas de trabajo, divididas en dos turnos de cinco horas
cada uno, a excepción de los viernes que sólo se hace el
turno de cinco horas de la mañana, la plantilla es mixta compuesta
por una cadena de montaje (exclusivamente masculina) y una cadena de terminado
y empaquetado (exclusivamente femenina), por cierto yo soy jefe-administrativo
encargado de la supervisión del buen funcionamiento de estas dos
secciones, como he dicho los viernes se suele terminar a la una del mediodía
a excepción de algunos viernes que por causas diversas se pueden
llegar a hacer las dos o dos y media, en estos casos los operarios se suelen
ir marchando conforme van acabando su tarea, las dos ultimas en irse siempre
son Adela y Mª del Mar, en estas dos mujeres se va a concentrar el
suceso que paso a relatarles.
Adela es una mujer de mi quinta
(treinta y tantos) pelo castaño oscuro liso y largo, en el trabajo
suele llevarlo recogido en un precioso moño que deja ver su no menos
maravilloso cuello, pechos generosos con unos hermosos pezones oscuros
hechos para ser amamantados (el cómo lo sé es otro suceso
que dejo para otra ocasión), 1.70 de altura, ojos castaños,
boca sensual con un lunar irresistible junto a la comisura de los labios
y un culo y piernas verdaderamente espectaculares. Mª del Mar es más
joven no llega a la treintena también pelo castaño pero más
claro y más corto y toda ella insinuante, ojos castaños,
1.68 de altura, sus pechos no tan grandes como los de Adela y sus pezones
son más sonrosados y pequeños, lo que sí es comparable
es su culo y sus piernas. En fin era viernes y serían las dos y
cuarto, yo estaba en la oficina esperando que terminasen para cerrar la
fabrica, cuando me decidí a asomarme por una ventana para ver si
quedaba alguien todavía trabajando, diré que la oficina se
encuentra un piso más arriba donde hay un patio y enfrente unos
pequeños ventanales desde los cuales se puede ver toda la fabrica
incluido los vestuarios, las ventanas que dan a los vestuarios son opacas
y suelen estar cerradas con candado pero yo sé dónde se guardan
las llaves y suelo tener el candado abierto para poder observar... bueno
sigamos, viendo que no había nadie en la fabrica decidí mirar
en los vestuarios, en el de los hombres no había nadie y pasé
a ver en el de las mujeres entreabrí la ventana con mucho cuidado
y sigilo para mirar y lo que vi me dejó anonadado, allí estaban
Adela y Mª del Mar dándose un morreo que ni en las mejores
películas porno, ninguna llevaba puesto el guardapolvo del trabajo,
Adela llevaba un sujetador de color blanco tipo bóxer y Mª
del Mar uno también blanco pero más tradicional, estaban
abrazadas pecho contra pecho, tetas contra tetas, boca contra boca, era
un morreo amplio y profundo, oía claramente sus respiraciones agitadas
y entrecortadas, girando sus cabezas apretándose una contra la otra,
de pronto Adela hizo un rápido movimiento y le desabrochó
el sujetador, se separaron un momento, se lo terminó de quitar a
Mª del Mar y acto seguido se quitó el suyo, durante unos instante
cada una observaba las tetas de la otra y se las acariciaban con los reversos
de la mano muy suavemente, Mª del Mar se entretenía especialmente
en los pezones de Adela, era maravilloso ver cómo esos pezones grandes
y oscuros todavía se hacían más grandes y oscuros
al sentir las caricias de Mª del Mar, de pronto se volvieron a abrazar
y empezaron a morrearse nuevamente pero ahora se apretaban más fuerte
y se frotaban más, Adela empezó a lamerle el cuello, luego
los hombros, Mª del Mar gemía, y siguió hasta llegar
a las tetas y a los pezones, éstos estaban erectos y sonrojadísimos
producto de la excitación de Mª del Mar. A todo esto me encontraba
yo presa de una erección descomunal, mi polla pugnaba por salir
del pantalón, me desabroché el cinturón, el botón,
me bajé la cremallera y la saqué, estaba toda colorada, caliente
y dura con unas gotas de liquido preseminal en la punta del cipote con
lo cual empecé a masturbarme muy lentamente, mientras observaba
cómo era ahora Mª del Mar la que chupaba con ansia las tetas
de Adela y cómo lamía sus pezones tan oscuros y duros que
parecían pitones apuntando al techo, Adela la agarró y la
subió para morrearse de nuevo pero esta vez observé cómo
le metía la mano por dentro del pantalón de lycra que llevaba
puesto Mªdel Mar y cómo esta abría la boca de placer
a lo cual aprovechó para meterle la lengua hasta el gaznate. Entonces
se desabrochó sus pantalones, se bajó la cremallera y cogiendo
la mano de Mªdel Mar se la metió por dentro de sus también
blancas bragas y cómo le indicaba qué hacer "... así...
así... por favor no pares". Yo estaba a mil por hora, mi polla
estaba a reventar de lo dura y gorda que se había puesto, me quemaba
la mano, tenía unas ganas terribles de encontrarme en medio de esas
dos estupendas mujeres y participar en la sesión de morreos y caricias,
pero mi sexto sentido me decía que no rompiera aquel momento mágico
y extremadamente morboso haciendo notar mi presencia, preferí seguir
masturbándome, eso sí muy, muy lentamente, no quería
acabar antes que ellas, lo cual dado mi excitación era bastante
complicado. Ellas estaban alcanzando el clímax, cada vez se movían
más frenéticamente, sus manos realizaban movimientos rítmicos
cada vez más velozmente, sus jadeos y gemidos eran más profundos
y entrecortados se morreaban con más fuerza, se les notaba cómo
gotas de su saliva se les escapaban por las comisuras de los labios y caían
resbalando por sus cuellos, sus manos libres viajaban de sus pechos a sus
caderas y de allí a sus cabezas... y por fin llegó el momento,
se contrajeron y se quedaron inmóviles unos instantes, para seguidamente
apoyarse cada una en el hombro de la otra relajadamente mientras que con
sus manos todavía en el sexo de la otra se daban pequeños
besos y caricias mientras se susurraban cosas, yo por mi parte acabé
con un surtido de semen increíble que fue a parar a una distancia
considerable de donde me encontraba, aproveché que todavía
estaban acariciándose y hablándose para irme de allí
aún más sigilosamente, pero con un pensamiento fijo en mi
mente, cómo hacer para que la próxima vez pueda participar
yo también.
Si les ha gustado y quieren hacerme
alguna pregunta pueden escribirme a la siguiente dirección: POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO
Un saludo.