La Coleccionista (I: La Introducción)
Estaba sentado en la orilla de mi cama, solo, sin hacer nada,
la música ya no satisfacía mi ocio, se hacía tarde y no había nada que hacer. La
televisión es la de siempre, aquí en Chile, monótona y repetida en base a los
mismos personajes que hace mas de 20 años siguen con la misma telenovela de
dimes y diretes, demandas, asesinatos, violaciones, milagros inesperados y un
sin fin de situaciones que cada vez es mas embarazoso solo verlas.
De aburrido que estaba caminando cerca de mi cama pensando en
que podría hacer, tope mi dedo mas pequeño de mi pie con una pesa llena de polvo
que hace años que no se usaba. Saque ambas de debajo de mi cama y para matar el
rato empiezo una leve rutina de ejercicios. Mientras hacía esto, me asome
levemente por la ventana de el condominio donde vivo, y ahí estaba, la vecina de
en frente. Yo soy de los que piensa que toda mujer tiene alguna belleza, y que
solo con mirar bien el deseo y la excitación puede aparecer, sin duda alguna,
pero esta mujer era de esas que no hay que tener vista de 20/20 para saber que
es bella. Un lindo cuerpo, bien contorneado, caderas grandes, como a mi me
gusta, buen tamaño de esos deliciosos pechos, redondos y lindos, sencillamente
sin caer en la exhuberancia pero si manifestando su presencia ante todos, un
culo firme y delicioso, trabajado casi todos los días en el gimnasio (lo se
porque me la he encontrado varias veces en traje de gym, y mi mirada siempre se
desvía). Bueno, lo que mas me llamo la atención, fue que tenía un mini
refrigerador en su pieza, de donde sacaba unos frascos y bebió, luego se sentó y
se recostó hasta que al parecer se quedó dormida. Se veía muy linda, me hubiera
gustado tenerle mas confianza y hacerle una visita.
Un día de estos, llegando a mi casa, me la tope en la
entrada, donde al mirarme me dijo:
Hola
Hola como estas? – respondí algo sorprendido
Bien pero necesito tu ayuda
Para qué?
En mi pieza tengo un mini refrigerador, y me gustaría que
me ayudaras a moverlo al living, es que viene alguien a repararlo, pero no
estaré en mi casa, y como quiero dejar mi pieza cerrada con llave, prefiero
que haga el arreglo allí, puedes?
Mmmmm sí, pero, ahora mismo?
Si, es mejor………. Vamos
En mi cabeza la idea de entrar a la casa de ella era como dar
un paso a acercarme, y me excitaba la idea de ver su pieza, quizás alguna ropa
interior tirada o algo por el estilo. Yo no soy un galán tampoco, pero tengo lo
mío, y a pesar de saber que no todas las mujeres caen a mis pies, tengo mis
encantos que me permiten jugármela en el momento indicado.
Al llegar a su casa, me encuentro con que todo está limpio y
ordenado, y pensé para mí mismo que no habría oportunidad de ver alguna ropa
interior. Ella se movía muy sensual, como una gata invitándome a su rincón,
donde duerme, donde sueña, y donde sacia sus excitaciones, y yo estaba ahí. Al
estar en su pieza se sentía un ambiente distinto, un aroma, la sala estaba
perfumada, y una corriente eléctrica recorrió mi cuerpo, sintiéndome como
invitado.
Pasa, aquí está el mini ….
Ok, lo llevo ahora cierto?....
No
Al escuchar esta respuesta, primero reaccione con
extrañeza, pero luego mi mente juntó las piezas que faltaban y supe donde iba
el asunto.
Tengo sed, voy a beber algo, quieres?
No, gracias, estoy bien – Respondí obviamente algo
excitado ya.
Sacó uno de sus misteriosos frascos del mini, y comenzó a
beber, un largo trago, muy largo para mi gusto, y cuando pareció saciada me
dijo:
Pareces intrigado con lo que acabo de beber….. quieres
saber que es?
No se me ocurre que podría ser, bueno dime…..
Semen
Estuve perplejo un par de minutos, no sabía que hacer o que
decir, si creerle o no, pero supuse por algo instintivo que no mentía.
Semen? No te creo.
Es verdad, mira
El contenido del envase no mentía, ya que siendo hombre,
conozco bien las secreciones que con abundancia salen de mi cuerpo, sobre todo
por mi problema: Tengo los testículos con hipersecresión, lo que quiere decir
que son mas grandes de lo normal y produzco una gigantesca cantidad de semen.
Esto, por supuesto me llevo a sospechar al fin, la razón de mi prescencia.
Me ayudarías a llenar mis frascos? Conozco tu secreto y
se que me puedes ayudar…..
Ese fue un punto extraño de mi visita a mi vecinita. Me
habría visto masturbándome?, me habría visto teniendo relaciones? Como
supo?.......
Vamos lo pasarás bien……
Y diciéndome esto, se arrodilló frente a mí, y como un
tiburón buscando su presa, se abalanzó sobre mi verga, que ya estaba
manifestando una erección, y mientras lo hacía, masajeaba mis bolas con
maestría, me tenía vuelto loco de extasis, no sabía que podía mamar tan bien. Su
lengua recorría mi pene, mis bolas, lo recorría todo, y daba vueltas. Ella
estaba como poseída y yo disfrutaba el espectáculo a pesar de lo extraño de la
situación. Se golpeaba el rostro con mi verga húmeda de su saliva, metía de a
una lo que podía de mis bolas en su boca, lamía, mamaba con una calentura
sorprendente.
Dámela, la quiero, dámela todaaaaaaaaaa !!!!!!!!!!! –
Gritaba
Mmmmmmmmmmmmm, Ahhhhhhhhhhhhhhhh ahí
vaaaaaaaaaaaaaaaaaaa…..
Fue todo lo que pude decir. De ahí solo recuerdo que ella
estaba feliz, llenando sus frascos y bebiendo directo de mi verga. No tengo idea
de cuanto acabe, solo note que estaba saciada, llena de semen en su rostro,
lamiéndose las manos y guardando los frascos en su mini.
No dudarás en venir a verme ahora cierto?, espero que no
sean solo miradas por la ventana…….
Ten por seguro que vendré, pero tienes que contarme como
supiste todo…..
MMMmmmmm Ya lo sabrás, la persona que me contó fue……
CONTINUARÁ
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Este cuento es ficción, pero hay una parte que es cierta, si
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