82. EL IMPREDECIBLE DANI IBÁÑEZ
Después del roce en mi casa pasaron algunos días sin saber
nada de Dani. Personalmente yo era consciente de que nuestros encuentros eran
sólo parte de un rollo sin compromisos en el que ninguna de las dos partes podía
pedir explicaciones. Aún así, tenerle cerca me resultaba un estímulo perfecto
para no pensar en Graham, para relativizar mis sentimientos hacia él… realmente
mi interés en Graham era absurdo, y estar cerca de Dani me ayudaba a no
olvidarlo.
Empezaba a impacientarme por el silencio de Dani, así que a
mitad de semana, decidí ir a recogerle a la salida de su instituto para hablar
con él. Tras despedirme de mis compañeros del Departamento de Penal y de Mers,
salí del despacho. Ángel no había venido a trabajar, tenía la gripe, y lo cierto
es que me hubiese venido bien poder hablar con él de todo lo que me preocupaba.
Camino de la avenida Tarradellas volvieron a mi memoria las
palabras de la despedida de Carlos y su preocupación por mi estado de ánimo.
Joder… necesitaba tanto volver a tenerle cerca y poder contar con él. Su
equilibrio, su positivismo, su capacidad para minimizar los problemas… si Carlos
no existiese, habría que inventarlo.
Llegué hacia las seis y cuarto, las puertas del Súnion
vomitaban una incesante manada de adolescentes alocados. Casi como si me hubiese
leído el pensamiento, Dani apareció entre la multitud. Me dije que debería
haberle avisado, pero supuse que le sorprendería gratamente mi visita,
suposición errónea… pero eso no lo sabía aún cuando accioné el claxon del BMW.
Dani miró hacia el coche y en su gesto se dibujó una extraña expresión entre la
sorpresa y la incredulidad. Cuando hubo reaccionado, se despidió de sus
compañeros y se acercó al coche.
-Hola…
-Hola ¿quieres que te lleve a casa?
-No, no, gracias… no voy a casa aún –respondió.
-Bueno, te acerco a donde quieras… -Dani vaciló unos
instantes y finalmente entró en el coche.
-¿Va todo bien? –Su cara no era precisamente de alegría
desbordante.
-Sí, sí… sólo que no esperaba verte…
-Bueno, hace días que no nos veíamos…
Dani no respondió, mientras yo ponía en marcha el motor del
coche y salíamos del aparcamiento, él rebuscó en su bolsa hasta dar con el libro
de Derecho Procesal.
-Muchas gracias, me ha sido muy útil.
-No hay de qué… déjalo en el asiento de atrás…
-Vale.
-¿Puedo preguntar algo?
-Bueno, inténtalo –Su respuesta no me gustó.
-¿A qué viene este distanciamiento? ¿Hay algún problema?
-Empezaba a sentir que las ilusiones que había depositado en toda aquello se
verían frustradas. Una vez más.
-¿Distanciamiento?
-Bueno, ya me entiendes… no has llamado ni nada, y te vengo a
buscar y estás en este plan…
-No, no pasa nada… no tengo ningún problema contigo…
-¿Con alguien más quizás?
-No sé… Gracias por venir a buscarme, el metro a esta hora es
algo inhumano.
-Ya… -respondí frustrado por su respuesta.
Le dejé en Diagonal con Passeig de Gràcia, nos despedimos con
un simple saludo y obviamente no pregunté adónde iba ni nada por el estilo.
Cuando Dani empezó a caminar paseo abajo, alejándose del coche, me repetí a mí
mismo que había vuelto a tropezar una vez más… y esta vez por duplicado. Accioné
el reproductor de Cd’s y empezó a sonar "Walking away" de Craig David. Di media
vuelta y enfilando de nuevo la Diagonal me dirigí a L’Illa.
Caminé durante más de una hora por el centro comercial,
mirando escaparates sin ni siquiera ser consciente de lo que realmente estaba
mirando. Casi me había habituado a sus silencios, a su conversación
intermitente, a su misterio… todo formaba parte de esa aureola enigmática que
generaba el "efecto Dani", nada era perfecto, pero estaba a gusto con él… y de
repente todo se había empezado a torcer. Me repetí a mí mismo que estaba
exagerando, que quizás Dani sólo tenía un mal día…
Estaba revolviendo cd’s en la Fnac de L’Illa cuando alguien
me rozó el hombro.
-¡Hola tío!
-¡Ah! Hola Jesús… ¿qué tal?
-Pues nada, que estaba en casa de Ruth esperando a que
llegase de currar así que me he venido a echar un vistazo por aquí, a ver si
compraba una peli para verla juntos esta noche ¿y tú?
-He salido de trabajar no hace mucho y he venido a hacer unas
compras…
-Vaya, muy bien… pues me alegro de haber coincidido contigo,
la otra noche no tuvimos mucho tiempo para hablar…
-Ya, es lo que tiene salir de marcha… que se puede hablar muy
poco –añadí.
-Cierto, bueno ¿quieres que tomemos algo y charlamos?
-Buena idea –respondí.
Salimos de la Fnac y nos sentamos en una cafetería. Cuando
hubimos pedido, Jesús descargó sutilmente la artillería.
-Un poco callado tu amigo del otro día ¿no?
-Sí bueno, es que no os conocía apenas…
-También es verdad… ¿es un amigo tuyo? –Jesús quería hablar
del tema pero no sabía como plantearlo.
-Más o menos, le conocí por Natalia…
-Ahhhh, entiendo… parecía majo…
-Jejeje –sonreí- bien, yo también creo que es un chico majo,
aunque es bastante extraño…
-¿Extraño?
-Sí, no sé… no acabo de entenderle…
-¿Estáis saliendo o algo? –Jesús disparó de golpe.
-Jajajaja… -no pude evitar la carcajada.
-Jejeje… ¿por qué te ríes?
-Perdona, perdona… es que has sido muy directo, no sé, me ha
cogido por sorpresa…
-Lo siento tío, es que como Toni y tú… en Nochebuena os… os…
-¿Nos enrollamos?
-Eso es –respondió él aliviado-. Y luego te vi con este
chico… pues no sé… joder tío, que te consideraba mi mejor amigo, y ya no me
cuentas nada…
-Bueno, no es fácil contar algo así…
-¿Algo así? Si te gustan los tíos, te gustan y punto… soy tu
amigo, eso no lo cambia nada…
-Gracias –respondí con una sonrisa-. De todas formas no ha
sido nada fácil… es que no tengo las cosas muy claras aún, y contar algo de todo
esto no me parece prudente.
-¿Las cosas claras?
-Sí, me refiero a que no sé que es lo que busco en la vida…
-¿Ya no te molan las tías? Porque con lo ligón que eras tú…
-Jesús sonrió.
-Sí, sí… me sigue gustando las mujeres, aunque no te negaré
que últimamente me he centrado más en los…
-Hombres…
-Eso es.
-Bien tío, pues si es lo que te apetece, disfrútalo y no te
ralles… seguro que ahora ligas aún más que antes –bromeó.
-Jejejeje… ligo, sí… pero después las cosas no salen como
esperaba… yo soy de los de tener pareja estable, esa es mi situación óptima…
pero desde que rompí con Ana… no he tenido mucha suerte…
-Tranqui, es una época de cambios, además, quizás no has
mirado en el lugar correcto, en la persona correcta…
-Puede ser, pero cuando me fijo en alguien no sé valorar si
es la persona correcta o no, además, aunque supiera que no lo es, no cambiaría
nada… cuando te cuelgas de alguien pierdes los papeles.
-¿Te has colgado del chico de Razzmatazz?
-No, no… no es eso… sólo hablaba en sentido figurado
-¿seguro?
-No te ralles tío, que las malas rachas son pasajeras…
-Ya, eso me dijo también una amiga… pero la mía está durando
mucho…
-Se positivo –añadió Jesús mientras me daba una palmadita en
la espalda.
-Para que luego digan que las tías son complicadas, pues
algunos tíos no se quedan precisamente cortos… -reflexioné.
-Jejejeje… a ver si te crees que ser bi iba a tener sólo
ventajas –bromeó.
Nos terminamos los capuccinos mientras Jesús me ponía al día
de sus planes con Ruth, tienen previsto ir a vivir juntos cuando Jesús acabe la
carrera. Es curioso, nadie daba un euro por esta relación cuando empezó, y con
el tiempo nos han demostrado a todos que son un ejemplo de equilibrio de fuerzas
e intereses.
-Bueno tío, te tengo que dejar, Ruth debe estar al caer…
-Bien, ya nos veremos… si quieres te llamo algún día para ir
a jugar a tenis…
-¡Ey! Genial, llámame.
-Gracias por todo, Jesús…
-¿¿Gracias por qué??
-Jejeje… ya lo sabes…
-No me des las gracias tío ¡soy tu amigo!
-Eres un tío cojonudo…
-Y tú, Juan, así que no dejes que nadie, sea él o sea ella,
te amargue la vida…
Después de contarle a Carlos toda la verdad de lo que había
pasado en mi vida durante esos últimos meses, no me había planteado contarle a
nadie más nada sobre mi sexualidad, quizás porque si realmente era bisexual, no
tenía porque hacerlo público. Jesús y Ruth se enteraron por accidente, igual que
Ángel y Mers, y todo había sido mucho mejor de lo que jamás me hubiese
imaginado. La reacción de Jesús me sorprendió gratamente y ha elevado nuestra
amistad a un plano donde está lejos de cualquier amenaza. Los amigos de verdad
no juzgan, escuchan.
Volví a casa con una sonrisa, mi encuentro con Jesús me había
puesto de buen humor. Colgué la chaqueta en el perchero de la entrada y fui
hacia mi cuarto. La puerta de la habitación de Toni estaba entreabierta, había
luz en el interior. Escuché su voz y con total discreción me detuve tras la
puerta…
-¡De verdad que no puedo más! Cuando te calmes hablamos –y
luego silencio.
La puerta se abrió y Toni apareció tras de ella con el
teléfono móvil en la mano.
-¿Qué haces aquí?
-Vivo aquí –respondí.
-¿Qué hacías detrás de la puerta?
-Acabo de llegar… -añadí fingiendo normalidad-. Sólo
comprobaba si estabas…
-Bien, ya lo has comprobado…
-Ey, tranquilo Toni ¿eh? –Dije intentando rebajar el nivel de
tensión.
-Estoy muy tranquilo…
-Pues no lo parece…
-¿Vas a cenar ahora?
-Sí bueno, creo que Concha ha dejado algo preparado en la
cocina…
-Ya –respondió él sin más.
-Voy a darme una ducha, si me esperas cenamos juntos.
-Bien, voy a conectarme al messenger mientras.
Dejé a Toni en su habitación y entré en la mía. Cuando estaba
apunto de entrar en el cuarto de baño, mi teléfono móvil empezó a sonar: Dani
Móvil.
-¿Sí?
-Hola, soy Dani… -Es curioso ¿por qué hay tanta gente que se
identifica cuando llama por teléfono móvil si el dichoso aparatejo ya cuenta con
sistema de identificación de llamada?
-Hola… -respondí sin demasiado énfasis.
-Oye, perdona por lo de esta tarde… no estaba de humor…
-¿No me digas? No lo he notado –ironicé.
-Bien, creo que es mejor que hablemos de todo esto…
-Tú dirás…
-No, no, mejor en persona… ¿puedes quedar mañana por la
tarde?
-Bien, supongo que sí…
-De acuerdo, pues quedamos delante de City TV sobre las siete
¿te va bien?
-En principio sí, si hay cambio de planes te lo digo…
-Bien, pues hasta mañana.
-Hasta mañana, Dani.
Hay algo que se me escapa de este chico… espero tener muy
pronto la solución al "enigma Dani"… detrás de sus silencios, de su sonrisa, de
su mirada, hay algo que no llego a entender… Dani, tan especial como
impredecible.
Continuará…