"Aquel día no te esperaba, estaba a punto de entrar en la
ducha, cuando llaman a la puerta, y cual es mi sorpresa al verte allí de pie, en
el portal, mirándome con ojos brillantes de arriba a abajo al ver que solo
llevaba una camiseta interior transparente que insinuaba todo mi cuerpo.
Sorprendido me preguntas si llegas en mal momento, entonces te cojo por el
cuello de la camisa y te arrastro al interior de mi casa.
Te llevo al cuarto de baño y allí empiezo a desnudarte, como
si fueses un niño pequeño. Ya en la bañera, el agua empieza a caer sobre
nuestros cuerpos, e intentas inútilmente aferrarte a mi cintura... pero todavía
no es el momento. No dejo que me toques, mientras observas con deseo como
enjabono mi cuerpo y paseo mis manos de arriba a abajo por el tuyo sin que tu
puedas hacer nada por evitarlo. Te noto nervioso, tu miembro erecto no hace mas
que crecer en un intento desesperado por acercarse a mí.
Me acerco suavemente a tus labios, mojados y calientes por el
agua y dejo que me beses, desesperadamente, después de la larga espera. Los
mordisqueo y juego con tu lengua torpemente mientras tus manos intentan rodear
mi cintura sin éxito. Empiezo a descender con mi boca por tu cuerpo y mordisqueo
tus pezones escuchando el primero de muchos de tus gemidos y jugando con mi
lengua por tu ombligo. Estas muy nervioso, no sabes como pedirme que siga
bajando...
Tus dedos se enredan entre mis cabellos mojados, mientras
introduzco tu sexo en mi boca, esta caliente, como tu... Mi lengua lo acaricia
suavemente de arriba a abajo y mis labios succionan con deseo mientras tus
jadeos se hacen cada vez mas continuos. Siento que te gusta y disfrutas con cada
movimiento de mis labios y mis manos sobre tu miembro, pero antes de estallar me
apartas bruscamente y me arrinconas contra la pared.
Me besas con furia, como castigándome por darte tanto placer
todavía sin culminar. Tus labios mordisquean mis pezones erectos, y disfrutas
masajeando mi pecho en tu mano, mientras la otra desciende por mi cintura hasta
el mismo epicentro de mi placer. Acaricias suavemente mi clítoris, solo
rozándolo, como amenazando a cada momento con privarme de las sensaciones que me
provocas. Introduces tu dedo en mi vagina, moviéndolo lentamente, apenas
imperceptible mientras ahogas mis gemidos en un beso y luego desciendes con tu
lengua por mi cuerpo hasta llegar allí nuevamente, donde tus labios,
complementando a tu dedo, me succionan suavemente volviéndome loca de placer.
El agua calma nuestro deseo, pero llega un punto en el que es
casi imposible detenerse, te sientas en el borde de la bañera y me colocas de
espaldas a ti, haciéndome descender lentamente mientras me penetras y me llenas
de ti. Me mueves a tu antojo, cogida por la cintura, mientras yo acaricio mi
clítoris buscando la culminación del placer. Estamos muy excitados, tu ritmo es
lento al principio, pero mientras más me mueves mas te excitas y empiezas a
embestirme desesperadamente, gritando de deseo y pasión...
Poco queda más que contar de ese baño tan dulce, juntos
estallamos en placer quedando agotados bajo el agua, que mojaba nuestros cuerpos
desnudos y temblorosos... pero todavía quedaba mucho día por delante".