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Jose, su hermana y su sobrina
Amor filial- 2008-04-13 00:05:09
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JOSE, SU HERMANA Y SU SOBRINA

Lilia nunca supo exactamente como comenzó todo, el acercamiento sexual con su hermano José se fue dando de forma tan gradual, que cuando se dio cuenta ya lo tenía en su cama. Naturalmente que esa nunca había sido su intención, ella quería mucho a su hermano José que era solamente dos años mayor que ella, pero nunca se le había ocurrido siquiera la posibilidad de tener algún contacto intimo con el, a pesar de que siempre se habían llevado muy bien desde niños siendo los dos únicos hijos de sus padres.

Todo empezó cuando ella fue abandonada por su marido mauro, quien un día simplemente decidió irse, y se fue, olvidándose por completo de su esposa Lilia y de su hija Lucy, y dejándole a ella no solamente el paquete de la educación de la hija de ambos, sino que también le dejo encima todos los gastos de la casa y de la niña que en ese entonces solo tenia 7 años de edad. Y Lilia al verse abandonada recurrió a quien siempre le había brindado su apoyo y le había ayudado en cualquier circunstancia que estuviera: su hermano José.

Con el se había desahogado sacando todas sus penas y llorando inconsolablemente sobre su hombro, y el la había escuchado, y le había dado ánimos, y la había aconsejado, y le había acariciado los brazos y la cara, y la había besado en las mejillas, y le había pasado el brazo por la cintura, e inclusive le había sobado la cadera, pero ella no se había dado cuenta de nada, solo sabia que por lo menos tenia un hombre en quien confiar y que la ayudaría en todos sus problemas sin reprocharle nada.

Y por otro lado tenía a su hija quien adoraba a su "tío pepe" y conforme pasaba el tiempo se iba olvidando cada día más de su verdadero padre para volcar todo su cariño infantil en su tío pepe.

Y así pasaron varios meses, José iba seguido a la casa de Lilia, convivía mucho con ella y con su hija, las ayudaba con dinero, las llevaba a pasear, y casi podían pasar como una familia, como un matrimonio bien avenido. Lilia le preparaba de comer y lo atendía en todo lo que podía como si fuera su esposa y lo mimaba tratando de darle gusto en todo, le daba masaje en la espalda al regresar el del trabajo, se sentaba en sus piernas a platicar con el, y en muchas ocasiones andaba por la casa delante de el prácticamente semidesnuda, con solo una minúscula bata casi transparente

Hasta que sucedió lo que tenia que suceder. Lilia era una mujer joven de cara angelical, con sus 28 años perfectamente repartidos por todo su cuerpo, el cual irradiaba una sensualidad y una belleza que hacia que los hombre voltearan a verla por la calle y que mas de una la asediara con todo tipo de proposiciones, y ella a pesar de estar ansiosa de cariño y de que su cuerpo ya le pedía sexo con urgencia, se aguantaba de todo, pues todavía estaba muy dolida por el desengaño que sufrió con su exmarido.

Y una noche de sábado en que Lilia y su hermano habían regresado de una fiesta, todavía se pusieron a tomar unas copas en casa, hasta que el estuvo completamente borracho, o al menos eso parecía. Entonces a pesar de estar ella también medio tomada, le ayudo a ir a la cama en donde el cayo como muerto, después y con muchos trabajos logro quitarle la camisa y los pantalones, y no pudo evitar el admirar el musculoso cuerpo de José, sus hormonas se alborotaron y sintió en su cuerpo el latigazo del deseo sexual, trato de controlarse mentalmente pensando en que se trataba de su hermano y que el desearlo sexualmente iba contra la naturaleza.

Pero cuando lo iba a cubrir con la sabana para dejarlo dormir e irse ella a acostar, del holgado bóxer de José se asomo una verga enorme y bien parada, Lilia se quedo inmóvil viendo el bien provisto aparato de su hermano, de momento se quedo inmóvil sin saber que hacer, sintió el ardiente deseo de tocar la gran verga que tenia ante sus ojos, pero tuvo miedo, miedo de que José se despertara, de manera que movió a su hermano por un hombro llamándolo por su nombre y el lo único que hizo fue roncar mas fuerte, y esto, aunado al alcohol ingerido, le dio valor a Lilia y se atrevió a tocar el garrote de su hermano, primero con timidez y apenas rozándolo, y poco a poco lo fue envolviendo con su mano, y luego con las dos manos.

Lilia ya casi totalmente desinhibida y poseída por la fiebre sexual, se sentó en la cama y mientras con una mano acariciaba la verga de José, con la otra mano se acariciaba a si misma su panochita bajo la falda. Y así estuvo por un rato, luego decidió quitarse los calzones para acariciarse mas libremente sin soltar el fierro de José el que subía y bajaba con su manita. De pronto tuvo el deseo casi irresistible de besar esa verga tan grande, pero sintió miedo, de manera que la soltó y volvió a llamar a su hermano moviéndolo por los hombros con más fuerza para despertarlo, pero fue inútil, aparentemente José no se despertaría con nada.

Entonces Lilia se decidió, se volvió a sentar en la cama y se inclino hasta besar repetidamente la verga de José, le lamió el glande y finalmente se la metió en la boca saboreándola dulcemente, le abrió por completo los calzones y le acaricio los huevos mientras seguía chupandola. El instinto y el deseo sexual ya se le habían desbordado por completo y movió y chupo con fuerza la verga de José sin importarle que este se despertara, después se levanto y se quito el vestido y el corpiño quedando encuerada totalmente y se monto decididamente sobre su hermano metiéndose el camote en su sedienta panochita y moviéndose lentamente primero y después con mas velocidad, a la vez que jadeaba y se convulsionaba por el placer… y en eso estaba cuando su hermano abrió los ojos despertando de su sueño y mirándola fijamente.

Ella al verlo, se sobresalto espantada y su única reacción fue levantarse rápidamente, cubrirse con una sabana y echar a correr hacia la puerta, pero su hermano actuó con reflejos rápidos y la alcanzo antes de que saliera del cuarto sujetándola por los hombros.

¿Qué te pasa cariñito, porque estas tan espantada? –le dijo José con la voz mas dulce que pudo hacer.

Es que no se que estaba haciendo, creo que me volví loca, perdóname hermanito por favor –dijo laura sin voltear a verlo y echándose a llorar.

No cariñito –le dijo José abrazándola y encaminándola nuevamente hacia la cama- no te volviste loca, solamente respondiste a un instinto natural que tenemos todos los seres humanos.

Pero es que no debí hacerlo, tu eres mi hermano –contesto Lilia sentándose en la cama jalada por las manos de José.

¿y eso que tiene que ver?, -dijo José abrazándola con mas fuerza y forzándola a voltear la cara para verlo- el que tu y yo seamos hermanos es solamente un accidente de la naturaleza, pero la realidad es que tu eres una mujer y yo soy un hombre, tu no has tenido ninguna distracción sexual desde hace tiempo y es lógico lo que te sucedió.

¿de veras lo crees así? –pregunto Lilia.

Claro que si ¿o a poco crees que a mi no me ha pasado lo mismo? Yo también tengo ya un tiempo de no estar con ninguna mujer, y cuando te veo aquí en la casa con tu bata corta y casi transparente, o cuando te empinas a tomar algo y casi se te ven las nalgas por detrás, ¿crees que yo no siento nada? Claro que siento, se me para la verga con solo verte tu hermoso cuerpo y tus abundantes nalgas, yo soy un hombre sano y joven y varias veces he deseado cogerte, pero me ha faltado el valor para hacerlo, y ya ves que tú resultaste mucho más valiente que yo, pues deseaste hacer algo y lo hiciste.

¿entonces no estas enojado conmigo? –pregunto laura dejando de llorar y viendo de frente a su hermano.

Claro que no estoy enojado cariñito, -contesto José mientras le comenzaba a bajar la sabana de los hombros admirando sus hermosos pechos que ella cubrió pudorosamente con las manos- lo que estoy es bien caliente, y ahora espero que termines lo que empezaste, pues no estaría bien que dejaras a tu hermanito todo jarioso y con la verga parada.

¿de verdad quieres que lo haga hermanito? –pregunto Lilia bajando los ojos por la vergüenza de hablarle así a su hermano- ¿de verdad te gusto lo suficiente como para cogerme?

¿Qué si me gustas? Vaya que pregunta, si eres la mujer mas hermosa que he conocido, tienes las mejores nalgas que he visto en mi vida, y tus chiches están tan buenotas que casi ya no aguanto el deseo de agarrarlas, siempre me has gustado cariñito, siempre he admirado y deseado tu cuerpo pero nunca me atreví a decírtelo.

¿es verdad eso hermanito? No me lo estarás diciendo solamente para no hacerme sentir mal por la imprudencia que cometí? ¿de verdad sientes deseos de cogerme? –pregunto laura bajando las manos y dejándole ver sus pechotes y permitiendo que el le quitara la sabana por completo y la admirara en su esplendida desnudez.

Claro que si quiero cogerte cariñito –contesto José quitándose rápidamente el calzón y subiéndose a la cama- ven acá y te lo demostrare.

Lilia vio que José se recostaba boca arriba y también vio que su verga apuntaba hacia el techo, pues no había perdido nada de su erección, antes al contrario parecía haber crecido un poco más, si es que esto era posible. Se subió a la cama y acercando su cara a la de su hermano, le dio un beso en la mejilla, pero el la tomo con las manos y la beso en la boca, el trato de meter su lengua en la boca de ella, pero ella se resistió, aunque solo fue por unos segundos, pues finalmente ella abrió la boca y recibió el beso mas fogoso que tenia memoria de haber recibido, y le correspondió, abrazando a su hermano lo beso con fuerza hasta casi dejarlo sin aliento.

Cuando se separaron un poco, ella le agarro de nuevo la verga mientras el le mamaba las chiches, solo se escuchaban los jadeos de ambos y el roce de las manos con la piel, finalmente ella ya no pudo aguantar mas y se sentó sobre el pito de su hermano comenzando a moverse frenéticamente y gozando de dos orgasmos casi seguidos, lo que provoco que también el se viniera abundantemente dentro de la panochita de su hermosa hermana.

Al terminar quedaron recostados uno junto al otro y ella suspirando ruidosamente agarro el pito de José y lo sobo amorosamente mientras le decía:

Que hermosa verga tienes hermanito, esta hermosa y grande.

¿de verdad te gusta? –pregunto José.

Si me gusta mucho, es una verga maravillosa.

Pues si te gusta, es tuya, -dijo José- será para ti siempre que tú la quieras cariñito.

¿de verdad hermanito, de verdad es para mí tu hermosa vergota?

Si mi amor, siempre va a ser para ti.

Lilia lo volvió a besar sin soltarle la verga a la vez que le decía:

Quizás después me arrepienta de todo esto, pero esta noche quiero volverme loca de amor, quiero chuparla y exprimirla con la boca, quiero metérmela en el culo y hacerla que se venga dentro de mi culito, ¿me dejaras que haga todo eso hermanito querido? En verdad me estoy muriendo de ganas de sentirla en mi boca, ¿no quieres que te la mame mi amor?

Claro que si corazón, esta noche podrás hacer todo lo que quieras con mi verga, y puedes empezar por chuparmela, que yo también estoy ansioso por sentir tu boquita en mi verga, pero hagamos el 69 para que yo también pueda chuparte tu coñito.

Lilia de inmediato se monto sobre el, poniendo su panochita a la altura de su boca y procediendo a saborear la enorme verga que quedo ante sus ojos, primero aspiro su aroma y le dio varios besos en el glande, luego procedió a lamerla como si fuera un caramelo, y después se la metió lo mas que pudo dentro de su boca llegándole hasta la garganta. Y mientras sentía en su panochita la lengua de su hermano que se abría paso a través de los labios vaginales para después adentrarse un buen trecho dentro del sabroso coño de Lilia.

Durante una hora estuvieron mamandose los dos sin descanso, hasta que José le aviso que ya estaba por venirse y ella le contestó:

Si hermanito vente en mi boca, quiero saborear la lechita de tu vergota y tomármela toda.

Y el se vino en su boca, pero de una manera tan abundante que a ella le fue imposible tragar toda la leche y se tuvo que sacar la verga de la boca para no ahogarse y el termino de venirse sobre su cara llenándole de mocos las mejillas, los ojos y la nariz. Y cuando el termino, ella se levanto a traer una toalla para limpiarse la cara y limpiarle a el la verga, pero el la detuvo.

No, no quiero que me limpies con la toalla, quiero que me limpies con la lengua.

Ay mi querido hermanito, que placer me das al pedirme que te limpie con la lengua, yo iba a hacerlo por mi cuenta, pero me dio miedo de que a ti no te gustara.

Pues si me gusta –respondió José.

Y ella procedió a limpiarle la verga y los huevos y hasta los muslos que también se salpicaron de mocos, y se los trago todos saboreándolos como si fueran el manjar más exquisito del mundo. Y al terminar volvió a recostarse junto a el.

Quiero que la pases muy bien conmigo hermanito –dijo Lilia- así que dime que quieres que haga para darte placer.

Quiero meterte la verga en tu culito, pero necesitas darme un poco de tiempo para que se me vuelva a poner dura. Y por lo pronto puedes traerme una copa para refrescarme y sírvete una tú también.

Si mi amorcito precioso –respondió Lilia dándole un beso en la boca y fue a servir lo que le pedían.

Lilia regreso con un vaso diciéndole que ella tomaría de la misma copa que el, luego se sentó en la cama recargándose en la cabecera y pidiéndole a el que pusiera la cabeza en su pecho.

Quiero darte yo misma la copa en tu boca, si tú me lo permites amorcito.

Claro que si cariñito –respondió José poniendo su cabeza sobre las chiches de ella quien le fue dando de beber su copa poco a poco mientras el le acariciaba y mamaba los pechos

Cuando terminaron de beber la copa, ella volvió a agarrarle la verga dándole amorosos besos y chupetones, y en pocos minutos el la tenia nuevamente dura y enorme.

Ay mi amorcito – dijo Lilia- tu verga esta tan grande que creo que me va a lastimar mi culito, sobre todo tomando en cuenta que por ahí todavía soy virgen.

Ah caray –dijo José jalando hacia el a su hermana para besarla en la boca y decirle- ¿de verdad eres virgen del culo?

Si mi amorcito.

¿Qué tu marido nunca te metió la verga por atrás?

Nunca –respondió Lilia- en alguna ocasión lo intento, pero era tan torpe y tan pendejo para coger que no pudo meterla ni un centímetro y eso que la tenia mucho mas chica que la tuya, esta si es una verdadera verga de hombre y no de niño como parecía la de el.

Cariñito hermoso –dijo José- esta es una de las fantasías mas grandes de mi vida, desde que yo era un muchacho y veía como se iba desarrollando tu hermoso cuerpo, tuve la ilusión de ser yo quien te desvirgara el culo, pero nunca me anime a intentarlo por el lógico temor a que me rechazaras, luego te casaste y yo perdí las esperanzas por completo, y ahora mi fantasía puede hacerse realidad, a menos que creas que te va a doler mucho, porque si es así no lo haremos, pues no quiero de ninguna manera hacerte daño.

Mi amorcito –contesto Lilia volviendo a besarlo sin soltarle la verga que parecía haber crecido cuando menos dos centímetros mas- esto es lo mas hermoso que nadie me ha dicho, el pensar que el desvirgar mi culo sea la fantasía de alguien, me hace ponerme feliz y muy caliente, y si ese alguien eres tu, entonces no hay vuelta de hoja, soy la mujer mas dichosa del mundo al tener algo que ofrecerte de mi cuerpo para cumplir una fantasía tuya, quiero que me la metas por el culo, y no me importa si me duele o si me lo rompes con tu vergota, quiero que goces tu fantasía a tus anchas.

¿estas segura cariñito?

Estoy bien segura, acomódame como quieres mi amor y rompeme el culo, y además podrás seguírmelo rompiendo siempre que tú quieras.

José se separo de ella y la hizo empinarse sobre la cama e hincándose detrás de ella le abrió las nalgas para admirarle su culito, ella lo tenia sonrosado y hermoso y muy apretadito, el se lo beso y se lo lamió durante varios minutos, luego le metió un dedo lentamente y después le metió dos dedos completos, moviéndolos dentro de su culo y haciendo que ella se retorciera de placer, y cuando ya lo tuvo bien ensalivado, le acerco la cabeza de su verga totalmente dura por el deseo y la perspectiva de una culo virgen.

La acomodo en la entrada de su orificio y le metió la cabeza de un solo golpe, ella reprimió un grito de dolor mordiendo la sabana y abriendo mas las nalgas con sus propias manos. José aguanto un poco sin moverse y luego comenzó a meterle la verga lentamente, milímetro a milímetro, gozando indescriptiblemente de ese momento tan deseado por tantos años y haciéndola gozar a ella pues le estaba procurando un placer que ella nunca había sentido.

Al fin era suya, al fin las nalgas de su hermana eran suyas, al fin el culo de su hermana era suyo. Había sido mucho tiempo de estar esperando esto, muchas horas de estar soñando despierto con el cuerpo de su hermana, muchas chaquetas hechas en honor de su hermana, y ahora se había hecho realidad su fantasía, la tenia ante el empinada y ofreciéndole su culo.

Cuando se la hubo metido por completo, se quedo quieto para gozar de la forma como el culito de Lilia le apretaba dulcemente la verga, parecía como un guante que le cubriera el pito, luego comenzó a moverse, primero lentamente y después mas rápido, haciendo que su hermana gimiera y sufriera de un orgasmo esplendoroso, y el no pudo aguantar mucho, diez minutos después se vino abundantemente dentro del culo de su hermana, logrando uno de los mas grandes placeres que nunca hubiera experimentado.

Se dejaron caer sobre la cama sin desenchufarse del culo, gozando también de su cansancio, luego el le saco la verga poco a poco y volteándola la beso en la boca diciéndole:

Que rico culito tienes cariñito, esta de verdad riquísimo.

¿si te gusto mi amorcito, de verdad te gusto mi culo? –pregunto Lilia- porque a mi me encanto sentir tu verga en mi ojito trasero, fue una hermosa experiencia de la que me había perdido antes.

Definitivamente que es el mejor culo que he tenido en mi vida.

Que bueno que te haya gustado mi amor, porque es tuyo, es para ti siempre que lo quieras, siempre lo tendré listo para que tú me metas tu vergota en el momento en que te den ganas de hacerlo.

¿de verdad cariñito, de verdad tendrás tu culito siempre listo para mí?

De verdad mi amor, -respondió Lilia repegando mas su cuerpo al de el y acariciándolo con cariño- tu me podrás encular siempre que quieras.

Y así comenzó la erótica, morbosa y perturbadora relación entre dos hermanos. Y así siguió posteriormente, parecía hechos el uno para el otro, se entendían perfectamente en todo, en el ámbito social y familiar, y sobre todo en el terreno sexual, se convirtieron en una pareja muy unida, jamás peleaban, siempre parecían saber lo que querían y esperaban el uno del otro. El sexo se convirtió en la actividad mas importante de sus vidas, lo practicaban siempre que podían y casi a todas horas, José acudía a la casa de Lilia tres o cuatro veces por semana y se quedaba a dormir con ella y desahogaban todos sus deseos, practicando todas las posiciones inventadas para coger y hasta inventando algunas nuevas.

Lilia estaba encantada de la vida, jamás pensó que el sexo pudiera ser tan maravilloso, pues sus experiencias anteriores, sobre todo con su marido, habían sido casi traumáticas y ella no las había gozado. Su cuerpo y su instinto le decían que el sexo debería ser hermoso, pero no lo había sido para ella, y cuando casi había perdido las esperanzas de encontrar al hombre adecuado para ella, se encontró con la verga de su hermano, y todo había cambiado. ¿Que importaba que fuera su hermano, que importaba que fueran hijos de la misma madre? Lo único que realmente importaba era que se amaban y se entendían perfectamente en la cama, y todo lo demás que se fuera al diablo.

De lo único que siempre tenían cuidado los hermanos, era de que no fuera a verlos Lucy cuando hacían el amor, Lucy era la hija de Lilia y la adoración de los dos hermanos pues José la quería como si realmente fuera su propia hija, y Lucy adoraba a su "tío pepe" para ella no existía en el mundo nada mas importante que su mama y su tío pepe.

Y pasaron tres años más.

Tres años de amor, de pasión y de entendimiento para los hermanos. José adoraba a su hermana y hacia todo lo posible para que ella fuera feliz, y Lilia adoraba a su hermano y para ella no había ningún otro hombre en el mundo, su hermano lo era todo y siempre lo consentía y lo mimaba en todo, naturalmente le permitía que hiciera lo que quisiera con cualquier parte de su cuerpo y siempre estaba dispuesta a darle placer en el momento y en el lugar que el quisiera, hasta en el colectivo le había chaqueteado la verga en alguna ocasión, y así eran felices, los dos amantes y la pequeña Lucy.

 

 

C O N T I N U A R A

 

AGRADEZCO DE ANTEMANO TODOS SUS COMENTARIOS.

Y EN ESPECIAL ME GUSTARIA QUE ME ESCRIBIERAN MUJERES MADURAS (35 AÑOS EN ADELANTE) PARA INTERCAMBIAR EXPERIENCIAS.

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