Ivonne: el primer coito del Fantasma Erótico.
Autor: J. Freddy Bravo E.
Ella se sintió acariciada por un ser invisible mientras
estaba en un restaurante de Miraflores, en Lima, y luego tuvo una aventura
sexual con él.
Después de la salida del colegio, Freddy y Lucho le pidieron
a Adrián, que se volvía invisible y se convertía en el Fantasma Erótico por
haber sido ayudado por una vidente del Distrito de Barranco en Lima, que los
acompañara para conversar con las estudiantes del colegio religioso que iban a
sentarse, como lo hacían diariamente, en una de las bancas del Paseo Sáenz Peña.
Él les dijo que iba a practicar matemáticas donde su amigo de la universidad, se
despidió de ellos aquel miércoles de otoño y se fue hacia la avenida Grau
siguiendo por esta hacia el sur de la misma. Caminando pasó frente al cine
Zenith inaugurado en 1940 y cuyo propietario fue don Juan Luis Rospigliosi que
en 1910 organizó en el Barranco English Institute que dirigía, la primera
Patrulla de Boy Scouts del Perú. En este cine los muchachos y chicas de los años
60 se reunían en la función de matinée los días domingos de invierno para estar
con sus amigos o con sus parejas. Llegó al paradero de la esquina de la avenida
Grau con la calle Merino y al cabo de un rato tomó el tranvía eléctrico rumbo a
Miraflores. Al pasar frente al Paseo Sáenz Peña vio desde el tranvía a sus
amigos conversando con las chicas. Una de ellas estaba sin pareja, pues él, que
era el ausente, se iba a Miraflores el distrito de la clase pudiente de los años
60.
Ahora estaba nuevamente en la avenida Larco, en el Distrito
de Miraflores su territorio de práctica en invisibilidad, después de haberse
bajado del tranvía eléctrico en el paradero de la esquina de la avenida
Benavides con el Paseo de la República, que en esa época se llamaba avenida
Recavarren. Mientras recorría la avenida Larco, su inquieto espíritu juvenil
estaba pensando que otra broma hacer cuando ¡¡un temblor sacudió su cuerpo!! vio
que una bellísima chica salía de una agencia bancaria y caminaba por la cuadra
seis de la avenida Larco para luego ingresar a un conocido restaurante del lugar
que empezó vendiendo churros. Ya dentro, ella tomó asiento y pidió un café al
mozo que arrobado contemplaba su hermosura. Adrián ingresó tras ella y apurado
se dirigió al baño y ya en él se volvió invisible y saliendo enseguida se sentó
al lado de ella quien cruzó las piernas que él contempló extasiado, tenía medias
de nylon de color negro, "justo lo que me ha recetado el médico", pensó
sonriendo.
Mientras tomaba su café, aquella hermosa chica sintió de
pronto que sus piernas eran acariciadas y se quedó muda y quieta no atinando a
hacer nada pues había muchos comensales, "que vergüenza, pensó ella, no sé que
me pasa, pero lo raro es que me gusta, aunque creo que son ideas mías". Él
fantasma erótico la esperó hasta que terminó de tomar el café que había pedido y
comenzó a seguirla. Al salir del restaurante ella enrumbó por la calle Schell y
siguió hacia el oeste cruzando en su trayecto frente al Parque Kennedy
inaugurado en 1964 y que antes fue un bosquecillo donde las parejas se escondían
al anochecer para sus cuitas. Luego de cruzar la avenida Diagonal llegó a la
calle Colina y en la tercera cuadra pasó delante del restaurante "Colinita" de
don Bernardo Lumbe y más allá frente al Cine Teatro Colina. Llegó hasta la
esquina de la calle Bolognesi y volteó hacia la izquierda y en la cuadra cuatro
de esta arteria llegó frente a una casa señorial que tenía un arco en la entrada
y un pequeño jardín delante de ella. Aquella bella muchacha de las medias de
nylon negro, que había cautivado al Fantasma Curioso, ingresó a la vivienda y él
junto con ella y pudo apreciar que la madre de la chica, quien tenía unos
hermosos ojos azules, la recibía con un beso mientras una sirvienta le sonreía.
El ser invisible, esperaba impaciente que ella entrara al baño o se cambiara de
ropa. Estaba apurado pues ya eran las seis y media de la tarde, ¿qué pensarían
en su casa? Seguramente que su madre estaría preocupada, pues él llegaba máximo
a la seis de la tarde después de las clases del colegio donde estudiaba. "De
ahora en adelante voy a dejar de ser rutinario pues no me conviene, pensó el
muchacho, porque se han acostumbrado en mi casa a que yo haga lo mismo todos los
días, todo debe cambiar en mi vida sino de que me sirve tener el poder de
volverme invisible".
Su deseo fue satisfecho pues la bella dama entró al baño y
Adrián tras ella. Se levantó la falda y se sentó en el sanitario y el muchacho
vio aquellas hermosas piernas con medias de nylon de color negro enlazadas a un
portaligas del mismo color y ello lo enervó dé tal manera que no pudo resistir
el deseo de acariciarlas. La chica se levantó después de hacer su necesidad y se
asustó al sentir nuevamente las suaves caricias que eran iguales a las del
restaurante, se quedó unos minutos parada sintiendo como aquellas manos
invisibles recorrían sus piernas, sus turgentes senos y... cuando tocaron su
sexo reaccionó con energía, movió su cabeza como queriendo despertar de un sueño
y enseguida fue a lavarse manos, contempló su rostro en el espejo, estaba
ruborizada y sus ojos brillaban de deseo, enseguida salió tan rápidamente del
cuarto de baño que Adrián casi fue atropellado por ella quien se fue a su
cuarto.
Se echó en la cama y esperó. Parecía darse cuenta que algo o
alguien la excitaba y eso le gustaba. El Fantasma Erótico que estaba a su lado,
se acercó a ella y empezó a tocarla, ella no se resistió, en ese momento recordó
a Víctor su novio, quien la había engañado vilmente y se había ido con otra
mujer pero enseñándole antes las delicias del placer físico. Tomó la mano
derecha de ella y la guió para que empezara a desvestirse, la mano izquierda
siguió a la derecha de Ivonne, que así se llamaba la chica, se quitó la falda y
la blusa y se quedó en ropa interior: sostén, calzón, portaligas y medias
negras, tal como al muchacho le gustaba ver a una mujer en la intimidad. Él
había visto muchas veces mujeres vestidas así en el cine y en las revistas que
sus amigos le prestaban y que miraba a escondidas en su cuarto en el que varias
veces se había masturbado. Pero estar al lado de una mujer real y hermosa como
esta era completamente distinto pues podía tocarla y acariciarla.
La preferencia de Adrián por la ropa interior negra o de
color rojo en las mujeres, es la de casi todos los hombres del mundo occidental,
quienes han sido influidos por patrones culturales que orientan su actitud y
conducta frente a lo sexual, mediante la publicidad y propaganda, las creencias
y los relatos eróticos que se transmiten de generación en generación. Nadie sabe
el porqué de la preferencia por los colores rojo o negro. A casi todos los
hombres del mundo occidental, quienes son fetichistas en cierto modo, les gustan
esos colores en la ropa interior femenina. Esta masiva preferencia, determina
que muchos negocios de confección de ropa interior femenina den énfasis en la
fabricación de modelos de todos los tamaños y formas predominando el color negro
y el rojo. Sin embargo, la fantasía sexual masculina a veces hace que el hombre
asocie a la mujer con una prostituta cuando hace el amor y desea que esta actúe
como ella: con eficiencia, lujuria y libertad de acción dando rienda suelta a su
instinto sexual, teniendo por supuesto el amor como base del deseo sexual.
El Fantasma Erótico, comenzó a acariciar las piernas de
Ivonne, luego su mano se coló bajo el pequeño calzón y sintió la humedad de
aquella zona, y no se detuvo sino hasta alcanzar los pequeños rizos del pubis de
la joven quien lanzó un gemido. Sacó su mano y empezó a acariciarla en el
cuello, después los senos, el vientre, su órgano sexual, las piernas, todo el
cuerpo, ella gemía dulcemente y después de un buen rato de sentir placer, gritó.
Había tenido un feroz orgasmo que asustó a Adrián quien después de que ella se
calmó le susurró al oído:
- No te asustes, yo soy tu amante invisible, no soy el
demonio, ni un alma en pena, ni un fantasma. Lo que has sentido, es solo el
comienzo de muchos encuentros de placer, pero no volverás a sentirme jamás
cuando tengas como pareja a un hombre que te quiera de verdad, mientras lo
encuentras yo te haré gozar de las delicias del placer físico, ahora escríbeme
en un papel tus datos y los de tu familia: nombre, edad, ocupación, horario de
trabajo o de estudios, teléfono, religión, experiencia amorosa, situación
actual.
Ella, todavía excitada y como si estuviera dentro de un
sueño, tomó una hoja de papel y escribió: Ivonne, 25 años, abandonada por mi
novio, con experiencia sexual, católica, secretaria en un banco. Huérfana de
padre, vivo con mi madre, mi hermana y una sirvienta, teléfono Nª
3545644676837872. Después de escribir, volvió a echarse en la cama dejando el
papel en la mesita. El Fantasma Erótico, tomó este y lo guardo en el bolsillo de
su pantalón. Se acercó a ella y susurrando a su oído le dijo:
- Yo vendré en cualquier momento, cuando sientas un jalón en
tu oreja derecha tres veces seguidas sabrás que estoy a tu lado donde quiera que
te encuentres y con quien estés, cuando eso pase apártate con cualquier pretexto
de la persona o personas, procura ir a un baño para avisarte que día y a que
hora vendré a hacerte gozar. A veces yo vendré a tu casa a esperarte. Cuando nos
pongamos de acuerdo, me esperarás vestida como estás ahora y con ropa interior
de diferentes modelos pero siempre de los colores negro o rojo, a veces puedes
variar de color pero prefiero los dos primeros.
Después de escucharlo, ella sintió que una lengua suave y
húmeda luchaba por entrar en su boca, y sin dudarlo abrió sus labios y sintió la
lengua del Fantasma Curioso jugueteando con la suya, su deseo creció en
intensidad. Tuvo la extraña sensación de que su sexo se le abría de par en par y
dijo:
- Quiero que me penetres, no seas malito quiero más, algo más
profundo en mis entrañas.
Era la primera vez que el Fantasma Erótico dio un beso con
lengua, "a la francesa" y le gustó tanto que empezó nuevamente a besar
suavemente todo el cuerpo de la muchacha. Ella por su parte, empezó a tocar el
cuerpo de Adrián y cuando llegó al miembro viril de este, él le preguntó:
- ¿Te gusta mi "muchacho"?
- Sí, es grande y grueso – dijo ella con lujuria– me gusta.
Dispuesta a complacerle, abrió sus piernas dejando que la
penetrara. Él empujó su miembro violentamente y ella gimió, y así el muchacho
continuó entrando y saliendo de Ivonne quien daba gemidos como si llorara pues
estaba ardiendo de placer. Adrián, a pesar de su inexperiencia sexual no debía
hacerlo mal del todo, porque después de un buen rato juntos, ella dejó escapar
unos gemidos muy similares a los de él y ambos tuvieron un orgasmo juntos.
Cuando todo acabó quedaron laxados y dormitaron un buen rato
al cabo del cual el Fantasma Erótico se levantó y empezó a vestirse, ella sintió
aquello porque la cama se movió y le dijo con voz socarrona:
- ¿Te vas mi amor? Vuelve pronto porque quiero más de ti. He
gozado mucho contigo y por favor avísame cuando vengas para estar preparada, no
te olvides.
- No le digas a nadie lo que ha pasado entre nosotros, porque
no te creerán y hasta pueden decir que estas loca. Yo también la he pasado bien
contigo preciosa y regresaré pronto, te lo pro... meto -contestó él-.
- ¿Qué me lo metes? Dijo ella coquetona. Ambos rieron.
Ella sintió un beso en sus labios y luego vio como la puerta
se abría y se cerraba sola. Se asustó un poco pero la satisfacción que sentía
era tan grande que se acurrucó y se quedó dormida. Ahora tenía un amante
secreto.