El detective Marquez saco un cigarrillo de su chaqueta, fumo
pausada y pensativamente, miró a la interrogada, supo entonces que el caso no
iba a ser en nada fácil, el asesinato del doctor López iba a ser un hueso duro
de roer, iba a necesitar mucho sacrificio y atino, mucha charla y
presionamiento.
Luego, al verse necesitado a recurrir actos psicológicos y
hasta teatrales, trato de encontrar en los lindos ojos de la Sra. Mcbride un
pequeño temor al momento de entregarle un cigarrillo, pero estos solo mostraban
alegría al mirar el provocador pitillo cerca del rostro
La miro de cuerpo entero, era realmente hermosa, una típica
señora de clase alta: muy blanca, con el pelo rubio recortado perfectamente, la
boca embellecida por un pintalabios muy fuerte y rojo, brillando en exceso cada
vez que lo alumbraba con el cigarrillo, sintió asimismo el fuerte perfume que
desprendía el abrigo de piel de cebra y la mirada coqueta, adornada por un
delineado perfecto y cejas ovaladas.
Detective por favor, tengo muchos asuntos pendientes
Los acabara mas a destiempo de lo que usted imagina
¿es una calumnia o una broma? Pues no se si insultarlo o
reírme en su cara
Señora solo le pido un poco de colaboración, mientras más
ayude, más rápido se ira a casa
....................
Bueno, comencemos de nuevo, ¿cómo conoció al doctor
López?
En una reunión de amigos, él estaba acompañando a un
hermano suyo que coincidentemente era uno de mis mejores amigos
Entonces...... él la llego a atender alguna vez después
de esa reunión
Pues sí, él después de esa reunión, donde me llego a caer
de manera fenomenal, se convirtió en mi medico de cabecera
Y me puede decir ¿qué fue lo que se atendió con él?
Pues que por aquí que por allá
¿Cómo?
¡Ay!, pues que no iba necesariamente porque me sintiese
mal
¿Entonces?
Esta claro detective, no se haga......
Obvio que esta claro, pero en esta conversación no debe
quedar nada implícito, le recuerdo que esta siendo grabada- dijo el
detective, señalando una cámara casera de video.
Y que ya lo se, pero... supongo que los oficiales que
vean esta cinta deben de tener algo mas que nicotina y recuerdos de patadas
de superior en el cerebro
Sra. dígalo en claro por favor
Pues que ¡carajo! me gustaba el maldito doctor
Entonces confiesa haber echo todo lo posible por volver a
ver al doctor López
Todo lo posible no, pero sí confieso haber fingido
dolencias con él
¿y que tipos de dolencia?
Pero no se que tiene que ver con su muerte
Yo soy el que decide que tiene que ver o no
Bueno....... recuerdo que una vez fingí tener un dolor de
tobillo. Pero él era quien de verdad exageraba las cosas y hasta les sacaba
provecho.
¿cómo cuando?
Como cuando me dijo que me revisaría toda la pierna para
percatarse que no tuviera un mal desde no se que y me hizo..........
¿La hizo que?
Pues... me hizo desvestirme casi a la fuerza
Es muy serio lo que dice
Y muy verdad también, él me pidió que me quitara la ropa
¿completamente?
Sí
¿ Y que hizo?
Pues le dije que me quedaría con las bragas
Y......
Y tuvo que aceptar, me dijo que me desvistiera delante de
él y como quien no quiere lo hice, recuerdo que pensaba en todo momento que
me había puesto el ropa interior pero que al momento de quitarme el
vestido.....
¿no lo tenia?
Jaja
Sra. por favor
¡Necesitaba ver su cara de morbo!, no señor, si tenia la
braga bien pegada al cuerpo
Ah! ok
Entonces me dijo que me recostara en el diván, así lo
hice; entonces me percate concientemente que llevaba los senos en el aire y
que por la excitación y la rapidez de los actos no los había protegido al
momento de aceptar la propuesta, y no se si por el frío, o por la mirada
directa del doctor, estos estaban erguidos, le juro que me quise morir de la
pena; pero ya estaba jugada y además casi desnuda, por lo que resignada y
¿porque no? excitada también, recosté mis senos en la fría colchoneta y me
puse de espaldas ante él.
¿ Y el que hizo?
Pues que empezó a masajearme por debajo del muslo
diciendo que era muy probable la fuente de mi tirón en la parte
afectada..........
Sra. continúe por favor, no se pare de la nada
Es que no encuentro una motivo concreto porque proseguir
Sra..... todo tiene un motivo, al menos en mis preguntas
Ok. "creo", bueno el doctor empezaba a masajearme el
muslo de manera algo brusca, pero por alguna extraña razón, bah, por razón
obvia me empezaba a gustar sus caricias, era un tipo rudo eh, sus manos a
pesar de ser suaves y sedosas, eran fuertes y hasta violentas, recuerdo que
de a poco iban hacia mis nalgas, empezaban a tocarlas ya con una tembladera
previsible, yo también lo estaba, con miedo de pecar ya físicamente con mi
esposo, porque mentalmente claro que lo había hecho y la verdad no me
interesa que me graben porque hace buen tiempo que quiero decirle en su puta
cara que no quiero nada con él y que antes que yo él, y ¡vaya cuantas
veces!.
Entonces parece que usted no se sentía feliz con su
pareja
Obviamente, sino ¿por qué buscar otro?, a veces ustedes
son.....
Respeto por favor Sra.
Ok, ok, el caso es que el doctor cada vez más dejaba de
ser eso, un doctor. Para convertirse en un pervertido cualquiera, ahora
masajeaba sin ninguna abstinencia mis nalgas a lo que justificaba con un
estúpido " Quizá de aquí provenga el dolor", pero yo, obviamente no le creí
nada, ¡faltaba más! Digo, ignorante no soy, sepa usted que he estudiado en
el mejor colegio del país y que......
Sra. por enésima vez ¡por favor!, cuente la historia y no
me distraiga
Bueno ¡ya!, pero quizás por el enojo usted se olvido de
preguntar la típica pregunta de... ( pensó en estúpido pero no se atrevió a
decirlo)....detective
Así ¿y cual es?
Pues ¿ y usted le dijo que parara?. El detective la miro
seriamente, la mujer se acomodo la falda y prosiguió
Pues lo deje que siguiera, me gustaban sus caricias, me
sentía atractiva, sentía atractivo mi cuerpo, a tal punto que un doctor con
fama de galán y además de mejor de los mejores en el oficio, empezaba a
embelesarse con un trasero que a decir verdad es y será natural de punta a
punta. Entonces... ahí estaba yo, sintiendo sus manos en mi trasero y
gozando cada vez mas el contacto, recuerdo que más de una vez di un suspiro
y cause la sonrisa cómplice de él, quien lentamente bajaba mis bragas rosas,
tan lindas ellas.
¿y usted lo dejo?
El detective sonrió avergonzado, había caído en el error
que acababa de pronunciar la Sra. Mcbride, esta rió levemente y prosiguió
Sí( lo dijo burlona y mirando sonriente al detective),
bueno no( ahora se revertió los papeles), la verdad es que, y como ya había
mencionado antes, no quería pecar físicamente con mi marido, le dije que se
comportara y que me subiera el braga que para entonces ya estaba en mis
rodillas y que dejaba a vista de sus morbosos ojos mi trasero sin siquiera
una liga encima.
Entonces supongo que usted salió humillada del
consultorio ¿no?
No, me quede ahí, ahora sentada, con los senos erguidos
como nunca y señalando sus ojos con profunda coquetería, él me miro la
entrepierna, me dije ¡Que tipo este!, pero no mostraba gesticulaciones de
morbo y excitación, miraba sonriente y hasta burlón.
Pues así nomás un hombre excitado no cambia de mirada y
menos para sonreír burlonamente
Pues en este caso sí, mi pequeño tanga rosa había sufrido
un pequeño percance, bah, mejor dicho mi cuerpo había sufrido el percance.
Creo imaginarme el problema
Y cree bien señor, pues si difícil no es, mi ropa
interior exhibía sin reparos y hasta diría con orgullo una mancha por demás
vistosa y hasta trasparente, que además de mitigar mi orgullo también
delataba en parte mis bellos pubicos, indefensos en aquel entonces.
Un momento penoso sin duda
Y.... claro que sí señor, señorcito, señorcitito
Más respeto a la autoridad Sra., que ya bastante tengo
con su comportamiento sarcástico
Que no señor, ¿Qué tan difícil es que a una mujer le
guste su cuerpo, su bigotito, su linda boquita, su...
¡Sra.!
Bueno, bueno, la cosa es que más apenada no podía estar,
me tape de a poco la parte afectada ¡y esta si que lo estaba!, él noto mi
apenamiento y no bromeo al respecto; en cambio, converso conmigo sobre cosas
tan distantes de mi entrepierna como literatura clásica, teatro surrealista
y música country, era entretenido escucharlo, siempre audaz
lingüísticamente, siempre usando la palabra certera a cada asunto y siempre
ágil, y siempre elocuente, y siempre sorprendiendo sonrisas en mí, que
minutos antes y con justa razón no había pensado.
Pues parece que la atracción hacia él creció más después
de esa conversación
Pues no, la atracción física bajo considerablemente,
ahora solo me atraía intelectualmente y créame que eso, en momentos de sexo
lo dejo a segundo plano
Ya veo, entonces usted preferiría hacer el amor con un
descerebrado fortachón antes que con Julio Cortazar.
Pues sí, claro que sí- dijo la Sra. Mcbride guiñándole un
ojo al detective, este otra vez vencido quedo callado. La Sra. Mcrbride
prosiguió
Pues y ahí quedo todo, me vestí y me retire del
consultorio
¿Nada más?
Jaja, Sí, nada más Sr. detective, es que tenia la ropa
interior empapada como......
¿cómo que?
Como ahora mi señor detective, como ahora, porque
recordar ese momento me hizo excitarme más de la cuenta, pero a diferencia
de la anterior, hoy lo empapado es una parte de la falda, porque ropa
interior no llevo mi señor detective, mi señorcito, o sino vea
Entonces la mujer con naturalidad única abrió levemente las
piernas y mostró lo mas intrínseco en el cuerpo femenino, y el detective, al ver
la vagina de la sospechosa, con absoluta claridad y precisión, con vellos bien
depilados alrededor de la abertura que empezaba cada vez más a ensancharse como
invitando a la penetración, a la penetración de tan delicioso manjar carnal,
pelirrojo arriba, blanco alrededor, y rosado en el intermedio, no soporto más y
se fue encima de la Sra. Mcbride, le quito toda la ropa en cuestión de segundos,
vio de cerca el lindo trasero que ella misma se había cansado de propalar y la
beso apasionadamente, en todo el cuerpo, comenzando por la boca, pasando por el
cuello, por los pechos, parando en los pezones, besándolos con vehemencia
absoluta, viendo de cerca su naranja estructura, acariciándolos como quien
amolda una masa, ella gemía, ella quería mas, gritaba fuertemente ¡Ah! ¡Oh!, él,
atemorizado que alguien oyera, le puso la blusa casi rota en la boca y siguió
con su faena, bajando lentamente a la entrepierna, y cuando así lo hizo metió la
lengua hacia donde llegara, hasta encontrar el tan buscado clítoris, así lo hizo
y la Sra. Mcbride no sabia como para su éxtasis, su euforia, solo mordía
fuertemente la blusa tratando de dejar ahí todo lo que pasaba en su entrepierna,
gimiendo, dando vueltas a su cabeza, y mirando contenta al detective, que ya
había sacado su órgano reproductor y que sin preservativo y sin nada( en ese
momento no tenia y claro no iba a ir a buscarlo) se lo introducio hasta donde
más le doliera, una y otra vez, sacando e introduciéndolo como quien juega con
una varita.
La puso de vueltas y lo primero que hizo, fue besar el lindo
trasero, sentir lo que se había perdido el tan mentado Doctor López, el pobre
intelectualon, que justamente por eso se había perdido tremendo manjar, la
penetro también ahí, y ella gimió como nunca gimió, y el gozo como nunca antes
había gozado, finalmente, cansado ambos cayeron en el piso.
Minutos después, mientras el detective yacía en el piso
completamente agotado, vio a la Sra. Mcbride saliendo del interrogatorio con una
cinta de video, esta, al percatarse de su mirada, lo vio sonriente y le dijo
textualmente : ¡Ah!, por cierto, hice el mejor sexo de mi vida con el doctor
López esa noche y resulta que me gustan más los intelectuales y resulta que el
tipo termino conociendo más de la cuenta a mi esposo.
El detective Marquez miro resignado la salida de la guapa
Sra. del interrogatorio, caso resuelto, pero....... ¿de algo servía?