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Feminizado (5)
Transexuales- 2008-03-07 09:14:59
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10) Mi vestido para el casamiento de Silvina, era realmente espléndido.-

De color rojo intenso y muy ajustado, largo con un profundo tajo que me dejaba a la vista una pierna entera.-

En la parte superior poseía un corsé con botones en la espalda, que Martín me abrochó mientras besaba mis hombros descubiertos.

Enfundada en ese vestido, calzada con tacones altos plateados y el cabello color caoba ondulado por la cintura, parecía una de esas divas de Hollywood.

Mi novio Martín, quedó fascinado y no perdía oportunidad de acariciarme la pierna que el vestido me dejaba descubierta, o aferrarme de los glúteos que con esa ropa se veían tan bien formados

Yo lo esquivaba porque tenia miedo que me corriera algún punto de las medías de lycra color piel que llevaba puestas.

Me puse los largos aros plateados que Martín me había regalado, y realmente lucía impactante.

Resultaba increíble pensar que detrás de esa pulposa figura que me devolvía el espejo, hubo alguna vez un varón que hasta tuvo una novia como Silvina.

Mientras me maquillaba parada frente al espejo, Martín que ya ardía de deseos me apoyaba su bulto en mi cola y me pedía que le bajara su temperatura.

Llevé mi mano a su sexo, y se lo acaricié suavemente para ponerlo más cachondo aún, mientras le decía que no quería desaliñearme y que cuando volviéramos de la fiesta me podría hacer lo que quisiera.

Le estaba haciendo el juego típico de las mujeres, de calentarlo hasta dejarlo hirviendo para que luego me atendiera en forma.

Cuando llegamos a la fiesta los hombres se daban vuelta a mi paso y no me sacaban los ojos de encima.

La situación me ruborizó, pero, no puedo negarles que me había propuesto seducir esta noche a cuanto hombre se cruzara en mi camino, ansiaba ser una femme fatale.

Quería demostrarme a mi misma, que a pesar de haber sido alguna vez hombre, ahora era tan mujer como mi ex novia y podía competir con ella en la conquista de los mas atractivos sementales.

Grande fue mi sorpresa cuando "conocí" al marido de Silvina, no era otro que Lionel, el hijo del empresario a quien yo se la había mamado cuando era la secretaria de su madre Raquel.

Evidentemente Silvina decidió conquistarlo porque le había quedado entre ceja y ceja el que a ella no le hubiera prestado atención y en cambio yo lo había seducido fácilmente aquella vez que acompañe a su madre a cerrar un negocio.

Cuando saludé a Lionel, este igual que la primera vez que nos conocimos, me miró de arriba abajo y sentí su flechazo.

Me tomó de la mano y me dijo que estaba hermosísima, que hacia tiempo que le preguntaba a la madre de Silvina por mi paradero y que me echaba de menos.

Noté que Martín se empezaba a sentir molesto ante ese cortejo, entonces me aparté de Lionel dejándolo como un perrito en celo.

Silvina me saludó muy afectuosamente, estaba muy contenta de vernos, me dijo que yo era la más hermosa de sus amigas y que me había extrañado mucho.

Yo estaba muy emocionada de asistir como mujer al casamiento de mi ex novia.

Y más emocionada aún de ver como su marido no me sacaba los ojos de encima.

Lionel trató de estar cerca de mi todo lo que pudo, hasta me sacó a bailar el vals de los novios, sin perder la oportunidad de tomarme de la mano y rozarme la cintura con sus dedos.

Martín por otro lado estaba muy inquieto, era evidente que se moría por follarme ahí mismo y se veía que verme bailando cortejada por otro hombre lo excitaba aún más.

No dejé oportunidad de lucir mi cuerpo enfundado en ese hermoso vestido, con el cual me sentía una princesa.

En un momento en que fui a maquillarme al sanitario, Lionel, vino tras de mi, y sin dejarme ni titubear me hizo entrar en un cuarto que decía privado, situado en el salón.

Allí, me pidió que por favor cumpliera su sueño de felarlo allí mismo, porque no daba mas, había pasado muchas noches de insomnio pensando en tener sexo conmigo.

Yo no podía negarme a satisfacer a ese hermoso hombre.

Se sentó entonces sobre un escritorio, yo me arrodillé delante de él, y comencé a acariciarlo alrededor de sus genitales sin tocárselos.

Era un placer ir viendo como se le ceñía el pantalón en la zona de la bragueta a medida que se le hacía mas fuerte la erección.

Luego le bajé el cierre, le corrí el slip y dejé su enorme polla al aire.

El intentaba aferrar mi cabeza y meter su sexo en mi boca, pero yo se lo impedía para hacerlo desearme aún mas.

Después le tomé su duro pene con la mano y empecé a masturbarlo lentamente para evitar que acabara.

Le dije que se la mamaria con la condición de que me avisara justo antes de acabar porque le tenía una sorpresa.

Entonces me introduje todo su aparato en la boca y empecé a succionarlo, lo hacía entrar y salir despacito, para disfrutar su grueso volumen.

Al mismo tiempo que entraba y salía de mi boca, se la presionaba con la lengua que lo mantenía lubricado.

Lionel estaba fuera de sí y yo realmente estaba gozando como loca.

Era fabuloso estar felando la misma polla con la que mi ex novia Silvina había sustituido la mía, y experimentar así lo que esta gozaba con ella.

Fue allí que Lionel me aviso que iba a acabar, entonces de inmediato dejé de felarlo y le dije que quería dejarlo así bien cachondo, para que pudiera darle a Silvina la mejor noche de bodas que esta pudiera imaginar.

El se quedó livido, me rogaba que por favor siguiera, que se moría de excitación, pero no le hice caso.

Me levanté y fui al excusado a rectificar mi maquillaje labial que obviamente había quedado un desastre, con tan espectacular mamada.

Al regresar al salón, Silvina me guiño el ojo y me preguntó que opinaba sobre su maridito, y le contesté que había hecho una excelente elección.

Al sentarme en nuestra mesa Martín, me interpeló muy enojado acerca de donde había estado tanto tiempo, y le dije que gracias a esa demora, esa noche lo haría gozar como nunca en la vida al mismo tiempo que por debajo de la mesa le acariciaba la entrepierna.

Yo ya estaba realmente deseosa de ser brutalmente poseída, y no veía la hora de volver a nuestra casa para ello.

Sería una noche de lujuria y pasión.

 

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