FANTASÍA CICULAR
DEL TIEMPO
Cuando se rompen las normas del tiempo,
el instante más pequeño se rasga como un vientre
preñado de eternidad. El éxtasis es el goce
de sentirse engendrado en el infinito de ese instante.
Ramón de Valle Inclán
¿Alguna ves sentiste el mundo tan pequeño que podrías
asfixiarte con sólo respirar?
¿Alguna vez soñaste que con solo una palabra, caricia o un
simple beso todas esas sensaciones estremecedoras se podrían disipar?
Yo sí. Y te lo debo a vos Sandra. Con tu cariño y tus textos
llenos de implícita ternura, con texturas que nunca pude comprender, con
palabras que me permitían saborear el placer y envidiar al hombre que te
acompañaba; con todo eso lograste que mi mente volara hasta lugares que no
conocía para llenar estas páginas con amor, deseo y pasión.
Nota de la autora
CAPITULO I
Miré a través de la ventana, emití un suspiro digno el amor,
apagué la computadora y me recosté al lado de mi novia. Su cuerpo estaba todavía
sudoroso por el placer de la noche. Su respiración no era ya entrecortada y los
sonidos de su cuerpo no eran ya gritos de placer. Ahora la paz reinaba en el
cuarto. Me quedé contemplando su hermoso cuerpo. La luz de la luna me permitía
ver una leve sonrisa en su rostro. Entreabrió los ojos y se acercó hacia mi
pecho. Me tomó por la cintura y uniendo nuestras caderas sentí como el huracán
que hacía unas horas me había provocado ahora estaba calmo y solo corría una
brisa por esa zona tropical. La sonrisa ahora se hizo más notoria:
-¿Otra ves estuviste chateando con ella?
-No sólo le mandé un mail contándole de vos. Es raro que nos
encontremos en el chat por la diferencia horaria. A parte dudo que se interese
en mí porque es hetero. Está casada, te conté?
-No solo me habías dicho que era de Bogotá, que te gustaron
sus relatos y que le mandaste un mail.
-Bueno si es casada, tiene un hijo y no me lo confirmó pero
creo que tiene un amante.
-¡¿Cómo te puede gustar una persona por Internet?! ¡¡¡Si
nunca la viste!!!
-No empecemos Juli, por favor
El silencio no impidió que viera como su mirada me desarmaba
en reproches.
-Ya te dije es una fantasía. Quiero encontrarme con alguien
que no conozca y ver que se siente. Que me excite y me den mucha ternura las
cosas que dice por mail no significa que no te ame. ¡Sabés que te amo!
-Si, si pero últimamente ni bien terminamos te vas a la
computadora a ver si llegó algo de ella.
-Quiero que me entiendas. Es la primera mujer que realmente
llena todo lo que quería. Es hermosa, escribe, es inteligente, es sensual, está
casada y sabés como me pone eso!!! Y sobre todo ella me dice que es hetero pero
tuvo algunas experiencias con chicas. Es al mujer con la que quiero cumplir mi
fantasía. Pero sabés que vos sos la mujer con la que quiero pasar el resto de mi
vida. Te amo Juli.
-Está bien nosotras acordamos que la relación iba a ser
libre. Está bien te entiendo. Peor bueno perdoname si me pongo mal porque, bueno
, vos estás con él y ahora también querés verte con una mujer!! Siento como si
no me amaras como si no me quisieras, como si yo no fuera nunca suficiente. O
sea te entendí que al ser "bi" y yo "les" y las dos pensamos muy abiertamente
quisieras estar con dos personas a la ves. Con él y conmigo. Realmente no me
molesta mientras tengamos tiempo para las dos. Peor que quieras estar con una
mina!!!
Las veces que había dicho él su cara tomaba un color y gestos
que indicaban un profundo rechazo peor cuando nombraba mi situación con Sandra
su cara indicaba dolor y desconcierto.
-Está bien, si no querés que hable más con ella no hablo más.
Vos decidí. Yo sólo quiero que no peleemos más. Yo quiero estar con vos para
siempre. Me entendés como nadie y no quiero que lo nuestro se termine por una
calentura mía que te pueda lastimar.
Ella estaba por decir algo más pero me acerqué rápidamente y
la besé. Tomé sus manos y las puse contra mi pecho. La estreché fuertemente
contra mi y sentí como sus piernas se entrelazaban y su pelvis empujaba
intensamente contra mis caderas. Así, como un poema francés, nos abrazamos y
besamos con cuidado, como con miedo a rompernos una a la otra. Separé mi cara
unos centímetros y delineé su cara con mis ojos. El contorno de su rostro se
semejaba a una perfecta escultura germana. Su cara de rasgos bien definidos era
hermosa; pero su mirada no era similar a la de una alemana. Sus ojos indicaban
devoción, amor, algo de tristeza en ese momento. Indicaban arte para mi. Una
suerte de melancolía corría por mis venas. Pensé lo feliz que era con ella y lo
afortunada que era. Una mujer alta de piel tersa, con rizos castaño claro cortos
que me permitían ver toda su cara, piernas torneadas y una cintura como nunca
había sentido entre mis manos. Ella no solo era hermosa. Era realmente la mujer
de mis sueños. No entendía como podía tener todo esto y aún así tener mi sueño
nublado por una mujer de unos 26 años que no conocía. A la cual solo conocía por
una foto y sus dedos hábiles al teclado. No entendía pero era en definitivamente
lo que sentía.
Salí de mi estupor y como demostrando mi amor besé su boca,
sus ojos, su frente, y terminé desencadenando un baile en sus orejas y cuello.
Sentí como su cabeza se pegaba dulcemente a la mía y me empujaba como diciendo
basta pero al vez pidiendo que no cesara ese baile que la llevaba a las nubes.
Con la punta de la lengua delineé su oreja, arrancando un gemido sordo de
placer. La volteé boca arriba, coloqué mi mano en sui vientre y nuestras miradas
se unieron en un haz de energía que solo las mentes relajadas en el placer
indómito pueden sentir. Tomó mi cara entre su mano izquierda y me atrajo a su
boca. Entre un suspiro y un te amo la rodeé con mis piernas y uní mis labios
inferiores con los suyos. Besé su cuello nuevamente y bajé hacia su pechos. Fui
circulándolos desde afuera hacia el centro apretando con suavidad mi lengua.
Cuando llegué a ese botón que tanto amaba lo contemplé con deseo y rodeé con mi
lengua haciendo que su espalda se arqueara, pasé mi brazo por debajo y mantuve
su postura. Con el torso elevado, la cabeza recostada en la almohada. Su cuello
mostraba un arco casi perfecto y sus pechos miraban al techo como exclamando
piedad. La relajación de su cuerpo hacía que necesitara de mucha fuerza para
sostenerla pero quería contemplar esto hasta la eternidad. Detener el tiempo y
pintar esto en mi memoria.
Alterné mi boca por varios minutos en uno y otro pecho sin
darme cuenta que su pelvis estaba emitiendo pequeñas envestidas contra mi
cuerpo. Tan absorta en sus botones estaba que no me había percatado de tal
movimiento.
La atraje hacia mí desde la cintura hasta la cabeza. Su
cuerpo fue emitiendo una curva hasta que nuestras bocas se encontraron. Así
unidas en ambas bocas comenzamos a movernos hasta que sentí como desde mi pelvis
corría una especie de energía eléctrica. Esta fuerza magnética que recorría
nuestros cuerpos en una unión sagrada sonaba como música prohibida en la época
medieval. Sonaba como Madonna en justifie my love.
Después de un largo rato de besarnos y acariciar nuestras
espaldas, nuestros cuerpos se relajaron por completo y nos quedamos dormidas.
Eran ya las doce del mediodía cuando sentí un beso en mi
boca, cálido y con un poco de gusto a café. Sonreí. Era Julieta que se iba a la
facultad. Ella era de esas personas a las que sin reloj despertador el instinto
de responsabilidad las despierta por más cansada que estuviera. A la una se fue.
Cuando volví de acompañarla al estacionamiento prendí la computadora y me
dediqué a cumplir lo que me había pedido. Quería que escribiera un relato de
nuestra primera ves. Cuando terminé me conecté lo mandé y tentada me fijé en mi
casilla de mail los mensajes que tenía. No había respuesta de Sandra.
Llegadas las nueve de la noche me dispuse a cocinar la cena.
Pescado con salsa de frambuesas, una receta de mi abuela que se había pasado de
generación en generación y que Julieta amaba con locura. Después de comer fuimos
a ver una película aunque mi atención estaba en los nervios de que ella no me
dejara revisar nuevamente mis mensajes.
Hablamos de su día del mío y sin previo aviso me plantó un
beso y me dijo:
-¡Vamos a ver los mails que te mandó la chica de bogota!
-P..pp.. ¿cómo?.. ¡¡¡¿Qué me dijiste?!!!!
No me dio respuesta, solo se paró me agarró de la mano se
dirigió a la sala de sonido y prendió la computadora.
Riéndose, -Cerrá la boca hermosa que te vana entrar moscas.
La risa de su comentario apaciguaron mi nerviosismo que ya
era entusiasmo por ver si había respuesta de Sandra.
Para cuando me percaté ya estábamos leyendo todos los mails
que yo había guardado de ella. Al terminar se conectó a Internet y puso mi clave
para bajar los mails. Ante de que terminara de conectarse con hotmail la tomé de
ambos brazos, hice que se parara y le di un beso. Esa era la forma en que ella
me hacía entender que estaba de acuerdo con que cumpliera mi fantasía con
Sandra. Me senté con las piernas abiertas y la senté a ella adelante mío.
Pegando mi sexo a su cuerpo y rodeándola con mis brazos agarré el mouse y leímos
juntas el nuevo mail de Sandra. Me contaba de César y sus temas matrimoniales
mientras Julieta me tocaba las piernas y buscaba con su mano derecha al zona que
le estaba dando tremendo calor en sus glúteos.
Esa noche hicimos el amor y mientras la miraba y me percataba
de lo radiante que estaba ella imaginé el primer encuentro con Sandra.
Por fin luego de tanto tiempo mi fantasía tenía una vía
potable para cumplirse.
Fin capítulo primero.