Siempre he vuelto del trabajo alrededor de las 22:30 hs.
Ese día busqué una excusa y salí antes. Eran las 20 hs. y
estaba llegando a mi casa.
Estaba caliente y dispuesto a coger a mi mujer todas las
veces que me diera el cuerpo.
Así entré a casa sin hacer ruido. La busqué a mi mujer en la
planta baja y no la ví.
Subí a la planta alta y cuando estaba a metros del cuarto la
escuché jadeando.
Me calenté más aún y pensé que estaba viendo películas porno
y masturbándose.
Abrí lentamente la puerta del dormitorio y la ví …. Desnuda
totalmente en la cama y masturbándose a más no poder…. Abrí un poco más la
puerta y lo ví a él. Un tipo atlético, en bolas y con una enorme pija, que la
observaba. Seguí espiando y vi como él se abalanzó sobre ella y comenzó a
poseerla.
Su pija de por lo menos 20 cm entraba y salía
vertiginosamente de su concha y ella aullaba. Yo comencé a pajearme. Me quité la
ropa y me miraba en un espejo del pasillo. No quería acabar y me detuve.
Abrí un poco más la puerta para ver mejor y sin querer empujé
una silla. El ruido los alertó de mi presencia.
Ella sin inmutarse me hizo señas de que me acercara. Lo hice
y me invitó a la cama. El otro se retiró con cara de sorpresa. Ella comenzó a
acariciarme y besarme. Sin darme cuenta, mi pija entró a su boca y comenzó a
chuparla con desesperación. Yo gozaba como nunca y de reojo lo vi al otro que
estaba mirándonos y pajeándose al lado de la cama. Sin darme cuenta detuve mi
mirada en su enorme pija, mucho más grande que la mía.
El se dio cuenta y se fue arrimando. Me miró a los ojos y se
paró junto a mí. Mi mujer seguía chupándome la pija con frenesí.
En un segundo, él arrimó esa enorme y jugosa pija a mi boca.
Primero la eludí. El, con dulzura dio vuelta mi cara hacia su pija y me la puso
en los labios. Ya comenzaba a salir un chorrito de leche. Quería saber cual
sería su gusto, pero algo interior me lo impedía. Presionó contra mis labios su
pija y sin darme cuenta tenía la cabeza dentro de mi boca. Es imposible
describir el placer que me proporcionó. Esa enorme cabezota en mi boca… y
comenzó a sacudirse hacia delante y hacia atrás en mi boca. No pude más y
comencé a chuparla. Luego se la tomé con mis manos y sentí la vibración de su
sangre. La chupé como si siempre lo hubiera hecho. Mi calentura no dio más y
acabé en la boca de mi mujer y él acabó en la mía. Sentía que me ahogaba con la
pija enorme en mi boca y el semen que la llenaba. No quería tragarlo, pero el
sabor salado y caliente me invitaba. Tragué un poco y me gustó. Mi mujer buscó
mi boca y me metió la lengua y me robó un poco. El otro se arrimó a mi pija que
aún chorreaba semen y comenzó a chuparmela con desenfado. En un segundo le acabé
en su boca.
Nos tiramos los tres en la cama, exhaustos. Mi mujer comenzó
a acariciarme y yo a ella. Pero también lo acariciaba a él. Ella se montó sobre
mí y se autopenetró con mi pene al mango. Estabamos en las mejores sacudidas
cuando veo que el otro se pone por detrás de mi mujer y la penetra por el culo.
El alarido de mi mujer, mezcla de dolor y gozo, hizo que acabara inmediatamente.
El otro tambien le acabo en el culo y comenzó a lamérselo. Me invitó a que le
ayude y mi lengua iba y venía de la concha al culo de mi mujer.
Me calenté nuevamente y me tiré encima de mi mujer y comencé
a penetrarla. Estábamos gozando mucho cuando siento que el otro está a mis
espaldas y comienza a acariciarme la espalda y el culo. Me sentí incómodo, lo
miré y no dejó de hacerlo. Cuando quise acordar tenía un dedo de él dentro de mi
culo. Me dolió mucho y protesté. Lo sacó, se lo mojó y comenzó a introducirlo
suavemente. Me gustó mucho y no pude ocultarlo. Le pedía más, mientras sacudía
salvajemente a mi mujer que ya había acabado tres veces. El me metió primero dos
dedos y luego tres. Yo aullaba de dolor y placer. De repente me los sacó y
cuando me dí vuelta para ver que pasaba lo vi con su pija enorme en la mano y
arrimándose. Me montó por atrás y me la metió, suavemente pero hasta el fondo.
Ahí nomás acabé y me abandoné. Me estuvo cogiendo durante 5 minutos y yo pedía
más. Me acabó adentro y sentí un fuego dentro de mi culo. Que placer…. Se retiró
y se tiró en la cama. Me di vuelta y le chupé la pija hasta limpiarla
totalmente. Mi mujer me ayudó a hacerlo.
Luego el se incorporó y comenzó a coger a mi mujer. La hija
de puta gritaba y pedía más pija. Yo miraba eso y me calenté de nuevo. Le iba a
pedir que me deje un poco, cuando vi el culo de él. Era hermoso. Me agaché y se
lo lamí. El quiso sacarme. Insistí y le metí dos dedos de entrada. Gritó y me
puteó, pero no los sacó. Le lamí de nuevo el culo y ví que se entregaba. Ahí
nomas, mientras el seguia cogiendo a mi mujer, lo ensarté. Que gozo, que culo
chiquito. Sentí como las paredes aprisionaban mi pija y acabé dentro de su culo.
Quedamos los tres uno encima de otro, muertos de cansancio.
Así comenzó una nueva vida para mí. Ahora lo seguimos
haciendo de a tres y todos los días que podamos.