Enseñándote
Mi mejor amigo es la persona más tímida que he conocido,
nunca me atrevo a darle ni siquiera un beso en la mejilla, porque siento que él
impone una barrera imposible de rebasar... aunque tal vez no...
Ayer, tuvimos que hacer un trabajo de la universidad, por lo
que él fue a mi casa.
Hace mucho que yo fantaseaba con él, su timidez me atraía...
sabía que a sus 23 años nunca había estado con una mujer y que todos los asuntos
referentes a sexo lo atemorizaban, pero esperaba poder lograr algo con él.
Me aseguré de que la casa estaba sola y me vestí lo más
provocativa posible, faldita corta, ropa interior negra, y una blusa escotada.
Cuando llegó, nos pusimos a conversar y yo, a propósito
introduje el tema del sexo, le dije que porqué le temía a esas cosas, que no
había nada que temer y que si él quería yo le podía enseñar algunas cositas...
Él creyó que lo decía en broma y quiso cambiar de tema, pero
yo le dije que era en serio, que por lo menos me dejara hacerle una buena
mamada.
Él se negó y yo traté de convencerlo... empecé a quitar mi
ropa, mientras el me decía que no lo hiciera, que no quería que se echara a
perder la amistad.
No le hice caso y quedé totalmente desnuda, me acerqué a él,
tomé su mano y la puse en una de mis tetas, le dije que la tocara, que por lo
menos me la chupara un poquito, y ante mi mucha insistencia, accedió, con la
condición de que después me vistiera.
Contrario a lo que yo creía, el no soltó rápido mi pecho,
sino que se engolosinó con él, succionándolo cada vez más rico, yo empecé a
gemir y él al sentir mi excitación, paró de chuparme, le dije que siguiera, tomó
mi otra teta e hizo lo mismo.
Yo me sentía como en el cielo, no podía creer que aquel, que
no rompía ni un plato, me estuviera chupando las tetas... yo empecé a
desabotonar su camisa, pasando mis manos por su pecho, acariciándolo, sabía que
aunque intentara disimular se estaba excitando.
Bajé más mano y llegué a su pantalón, le acaricié la verga
por encima de la tela y entonces él me separó, diciéndome que no estaba bien lo
que estábamos haciendo.
Pero yo no lo dejé terminar de hablar, lo besé en la boca y
empecé a chupar todos sus rincones con mi lengua, lo besé mucho y él, aunque en
principio se resistió, al poco tiempo empezó a responder a mis besos.
Ahora lo sentía totalmente entregado, así que le pedí que se
levantara del sillón donde estaba sentado y quité totalmente su ropa.
A penas lo vi desnudo tomé su verga entre mis manos y empecé
a masturbarlo frenéticamente.
Tenía una verga grande, me moría por comérmela, así que no
tarde mucho cuando ya la estaba chupando con deleite, estaba riquísima...
Empecé chupando su glande, sus huevos, la recorrí
completamente y luego me la metí toda en la boca, sentía que me ahogaba, pero
con un miembro como ese cualquiera quería ahogarse.
Empecé a chuparlo muy rápido, por el deseo de sentirlo tener
su primer orgasmo en mi boca y tomarme su lechita, pero reflexioné y pensé que
sería mejor que disfrutara más de ese placer, por lo que bajé mi ritmo.
Él no decía nada, sólo me miraba chupársela y gemía quedito
como avergonzándose por lo que se había dejado hacer.
Sentía su pene en mi boca, me deleitaba con él, sabiendo que
acabaría de un momento al otro, veía su excitación y cómo poco a poco, gemía más
fuerte, ya no pudiendo evitar mostrar su excitación.
Aceleré mi ritmo y él me dijo que soltara su verga porque se
iba a venir, pero yo no lo hice, y sentí como se estremecía fuertemente,
soltando todo la cantidad de leche que tenía acumulada, no pude tomarla toda y
se regó por mi cara y tetas.
Le dije que si quería limpiármela, pero por su mismo
puritanismo no quiso hacerme ese favor, así que yo misma limpié el semen que
tenía en mi cuerpo, amasando mis tetas con el, para aprovecharlo...
Luego llevé mis manos a mi coñito que estaba super caliente y
empecé a masturbarme muy rápido introduciendome hasta tres dedos, mientras mi
amigo sólo veía la escena asombrado.
Frotaba mi clítoris con desesperación, hasta que logré
regarme, viendo la verga tan rica que había tenido en mi boca hace unos
momentos.
Luego, chupé mis dedos mientras veía su mirada clavada en mi,
con un gesto entre lascivo e inquisidor.
Se vistió y se fue, nuestra relación continuó siendo de
amistad, pero espero que en el futuro me permita enseñarle otros placeres del
sexo.