Era día de representación. Estrenábamos en un centro cultural
de Madrid y la verdad es que estaba un poquillo nervioso por la actuación. Era
una representación de un drama, pero con baile contemporáneo. El elenco lo
formábamos 4 actores y la coreógrafa. Teníamos que poner decorados, que no
tardaríamos mucho y un ensayo general, ya que el día anterior no pudimos tenerlo
ya que había otra actuación. A las 12 habíamos quedado en el centro cultural
para descargar el atrezzo y sobre las 2 empezaría el ensayo. La función empezaba
a las 10, por lo que teníamos tiempo.
Cuando llegué me encontré que solo estaba la coreógrafa y
directora, Virginia. Era una mujer espectacular. Rubia, alta, pelo largo y liso,
cara angelical y un cuerpo de escándalo, con un culito muy bien puesto y unas
tetas pequeñitas pero apetecibles. Normalmente era bailarina, y muy buena, pero
hacia 9 meses que había tenido una rotura de los ligamentos, la conocida como
triada, y se había ofrecido a dirigirnos mientras que ella estaba convaleciente.
Ya estaba casi en plena forma, pero no podía forzar para no volver a dañarse la
rodilla. Nos metía mucha caña, pero que se le va a hacer. Me comento que
Antonio, el otro chico del reparto, había ido con la furgoneta al local de
ensayo con Elena, que vivía cerca del local y que las demás estaban por venir.
Eran Natalia y Carolina. Carolina era más o menos como Virginia, pero en
castaña, y un poco más arisca y con menos tetas. Natalia era una Argentina que
había venido a estudiar, y también le iba eso del teatro y el baile. Era
castaña, tenía un acento algo extraño, un culo muy bien puesto, aunque un poco
baja, pero con una cara de puta que no podía con ella.
Aun estábamos esperando a las puertas del centro cultural
cuando nos llamo Antonio, que se había olvidado las llaves del local y tenia que
volver a por ellas a casa y luego volver al local, por lo que hasta las 13:30 no
llegaría como mínimo. Virginia entro a hablar con los encargados, para pedirles
que nos fueran abriendo el teatro. Cinco minutos después llegaba Natalia. La
dije que entrásemos, mientras la contaba la historia de Antonio.
Entre enfadada y contenta por tener un rato de descanso,
fuimos a buscar a Virginia. Cuando la encontramos nos contó que Carolina tenia
un casting y que hasta dentro de 2 horas no llegaba. Virginia estaba con un
cabreo tremendo. Nos metimos al teatro y buscamos los camerinos. Bueno,
realmente era camerino, grande, eso si. Empezamos a ponernos la ropa de ensayo,
ya que el vestuario estaba en el aula de ensayo. En ese momento me fije en como
habían venido vestidas las dos. Virginia con unas botas de "chúpame la punta",
nos pantalones piratas y una blusa blanca, bastante desbrochada, no dejando ver
nada pero si todo a la imaginación. Estaba muy buena, y su culito quedaba muy
marcado con esos pantalones.
Por su parte, Natalia llevaba unos shorts y un top naranja,
sin sujetador, que dejaba intuir sus pezones. Natalia, que estaba casi al lado
mío se quitó el top, dejando sus tetas al aire. Me corte un poco y solo miraba
de reojo, pero pude ver sus pezones pequeñitos y perfectamente formados.
Rápidamente se puso una camiseta que nos habían dado en un certamen al que
habíamos ido y se la anudó, dejando su ombligo al aire. Empezó a quitarse los
shorts, dejando unas braguitas de Hello Kitty. En ese momento sonó el teléfono
de Virginia. La mire, y justo en ese momento se estaba quitando la blusa,
dejando un sujetador rojo a la vista. Colgó el teléfono toda indignada y metió
un puñetazo al banco en el que estaba sentada. Antonio y Elena estaban en un
atasco (ya sabemos como es Madrid) e iban a tardar un rato mas. Estaba atacada.
Era su primer trabajo como directora y le estaba saliendo bastante mal. Se
termino de desvestir y se puso más cómoda. Unos pantalones cortos de deporte y
una camiseta de Cabaret, que se había comprado cuando la vio en Londres.
Ensayamos una media hora. Hicimos tres veces la escena que
tenia yo solo con Natalia y descansamos un rato. Natalia fue a tomarse algo y a
que la diese un rato el aire. Yo me fui a los camerinos a hacerme un porro y
Virginia a ver si contactaba con Carolina. Yo estaba rulandome el porro cuando
Virginia entro en el camerino. Había hablado con Antonio y con Carolina y ambos
estarían allí en 45 minutos. Parecía que estaba un poco más calmada, y la ofrecí
del porro. Aunque no era una porrera siempre le daba alguna caladilla, y ahora
la venía bastante bien ya que necesitaba relajarse. Le dio un par de caladas y
se levanto.
Se fue a lavar la cara y a beber un poco de agua. Yo la
miraba de reojo, para que ella no me pillase mirándola el culito que le hacían
esos vaqueros. Volvió hacia donde yo estaba, porque allí estaban todas sus
cosas. Ante mi sorpresa empezó a quitarse la camiseta. El sujetador quedo
delante de mis ojos. Me dieron ganas de tocar sus tetas hasta que las gastase,
pero me contuve. Se la estaba quitando porque se le había mojado, porque el agua
salía muy fuerte. Pensé que si la pasaba el porro seguiría más tiempo en
sujetador y así lo hice. Ella se sentó al lado mío y empezó a fumar. Empezamos a
hablar. La verdad es que no la hacia mucho caso, sino que estaba mas pendiente
del pibon que tenia delante en ropa interior. Tanto pensar en eso la polla
empezó a tener vida propia, pero al llevar un chándal no muy ajustado no se
notaba mucho.
Empezó a decirme los movimientos que tenia que limar, para
que me quedase mas limpio. Aunque no podía dar saltos, el resto de los
movimientos los hacia sin dolor, ya que su rodilla estaba casi sana. Después de
esa demostración, se volvió a sentar a mi lado y volvió a cogerme el porro "no
fumes mas" me dijo.
Ahora estaba un poco sudada. La ofrecí mi toalla para
limpiarse el sudor. La miraba medio de reojo, sin quitar un ojo a sus tetas. Sin
querer ella me echo ceniza en el chándal, que rápidamente intento quitar, con
tan mala suerte que fue a tropezar con mi polla, que estaba completamente dura.
Me miro a los ojos y solo supe reaccionar tocándola su mano. La puse bien sobre
mi polla e hice que empezara a moverla. Mi otra mano fue a por uno de sus
tirantes del sujetador. Lo baje un poco. Nos empezamos a besar con pasión. Mis
manos fueron a sus tetas directamente, y me importaba un bledo que aun tuviese
el sujetador puesto. Ella desabrocho el cordón de mi pantalón del chándal y
libero rápidamente mi polla. Ella se bajo directamente a comérmela, a lo que no
pude poner resistencia.
Aprovechando esa situación la quite el sujetador casi sin
problemas. Empecé a magrearlas lo mejor que pude, con mucho mimo, para que ella
se sintiera a gusto. Poco tarde en bajar hasta su culo, que aunque el vaquero no
dejaba tocarlo directamente, no restaba tampoco mucho tacto. Aparte su pelo de
su cara, para poder recrearme en como me comía la polla. La empecé a acariciar
el cuello, acompañando un poco su cabeza, lo cual no parecía importarla. La
ayude a levantarse y empezó a quitarme la camiseta. Yo hice lo mismo con sus
pantalones. Un tanga rojo, con solo tres hilitos (porque no se les podía
considerar nada más grande) unía el cacho de tela que ahora era lo único que
llevaba puesto. Ella bajo mi chándal de un tirón, dejando mis gayumbos de
Superman al descubierto.
Al contrario de lo que pensé un primer momento, los gayumbos
no cortaron la situación, sino que por alguna extraña razón se puso más cachonda
de lo que estaba. Nos volvimos a fundir en un beso, pero que acabo con ella
contra la pared. Mis manos en su culo, y las suyas arañando mi espalda hacían
que quisiera fallármela allí mismo. De un repente ella se aparto un poco, se
alejo y cogió la radio. Puso un CD que tenia ella en su mochila y empezó a
sonar. Era merengue. Ella me cogió y empezamos a bailar, muy juntos, sintiendo
cada pedazo de su piel contra la mía. Era muy sensual, ella me arañaba todo el
cuerpo mientras yo intentaba tocarla el cada uno de los rincones de su piel. En
cada cogida o vuelta intentaba tocarla las tetas. En una de las muchas vueltas
que daba, yo libere mi polla de los gayumbos, y me acerqué por detrás, apoyando
su culo contra mi polla. Con una mano sobre sus caderas y otra sobre sus pechos,
seguimos bailando, hasta que la canción acabó, ella bajo la música, hasta
hacerla un susurro casi inaudible.
Volvió donde estaba yo, y metió mi polla entre sus muslos y
comenzó a moverse. Metí mi mano por el tanga y lo aparte, para que mi polla
pudiera dar con su coño directamente. Noté como estaba completamente mojada.
Saque mi polla de entre sus piernas y la quite el tanga. Hice que se apoyara
sobre el lavabo, para así poder verla la cara en el espejo. Empecé a meterla
solo un dedo, para que fuese dilatando un poco el culo, que al ser tan bien
puesto, el agujero no era muy grande. Pase a meter el segundo dedo. Miré al
espejo y la veía con una cara de placer inmensa. Me miraba a los ojos y lo único
que veía era a una puta que quería que la hicieran sufrir. Metí el tercer dedo y
ella soltó un gemidito. La verdad es que quitando la música, había un silencio
sepulcral. Ya estaba preparada para recibir mi polla en su culito. Separé sus
nalgas con mis manos y procedí a intentar meter la puntita. Virginia seguía
soltando gemiditos, mientras yo seguía penetrándola poco a poco. Cada vez
entraba y salía con más facilidad.
Ella seguía cara al espejo. Cuanto más la miraba la cara que
tenia mas cachondo me ponía. Ella empezó a gemir un poco más, y para que no
fuésemos descubiertos, la metí un dedo en la boca, que ella empezó a morder y
chupar sensualmente. La otra mano acariciaba su clítoris, para que disfrutara
tanto como yo estaba disfrutando.
De repente vimos a través del reflejo en el espejo como
alguien entro en al vestuario. Era Natalia. Pero no nos había visto, ya que
entraba al mismo tiempo que se quitaba el top naranja que llevaba. Con mi polla
aun en su culo y los gayumbos de superman en los tobillos, nos giramos, y cuando
Natalia termino de quitarse el top y nos vio en esa situación lo primero que
hizo fue taparse. Fue un acto instintivo, ya que instantes después, con el top
con el que se estaba mal tapando (se le veía una teta), empezó a tocarse los
pechos. Mi polla aun se puso más gorda, y Virginia lo notó. Volví a darla por
culo, como estaba haciendo, mientras Natalia nos observaba. Virginia la hizo un
gesto y ella se acerco. Se bajó los shorts y las braguitas blancas que llevaba
dejando un coño casi al cero, en forma de triangulo.
Notaba que me iba a correr y decidí no avisar. Cogí las tetas
de Virginia y las apreté lo mas fuerte (pero sin hacer daño) mientras soltaba mi
leche dentro del culo de Virginia. Virginia, un poco disgustada por lo pronto
que había acabado, me invito a acabarlo con la boca. Ella se sentó en donde nos
habíamos fumado el porro, y yo de rodillas en el suelo, empecé a comerla el
coño. Natalia, por su parte, se había sentado a su derecha, y la estaba comiendo
una teta. Hice que Virginia se bajara un poco para poder tener su otro agujero
al alcance de mi mano. Estaba muy mojada, y yo lo notaba por los flujos que
tenía por toda la cara. De repente Natalia se bajó al suelo y empezó a comerme
la polla. Tardo en estar otra vez tiesa, pero gracias al trabajito que me estaba
haciendo, tenia otra vez ganas de guerra. Justo a tiempo pues Virginia estaba a
punto de correrse.
Saqué mi polla de la boca de Natalia, que estaba
prácticamente en el suelo y tocándose el coño mientras me la comía. Me acerque
andando de rodillas hasta que mi polla empezó a tocar el coño de Virginia, y sin
pensármelo dos veces se la metí lo mas hondo que pude. Con mis manos pellizcando
sus pezones y ella marcando el ritmo con sus manos en mi culo llego a un orgasmo
bastante sonoro, hasta que Natalia le metió una de sus tetas en su boca. En su
excitación, Virginia no paraba de darme palmadas en el culo, algunas bastante
dolorosas. Apartó a Natalia y me acercó hasta ella, y con sus labios y su lengua
relamió cada uno de sus jugos que habían en mi cara, mientras sentía los últimos
latigazos del orgasmo que aun tenia.
Natalia, que casi había sido una convidada de piedra hasta
ese momento, decidió pasar a la acción. Se unió a Virginia mientras me chupaban
la cara, y de vez en cuando se daban un beso con lengua, que me excitaba aun
más. Mi mano fue hasta la pierna de Natalia, que solamente me miró de reojo. Fui
subiendo hasta su coño, que me encontré ocupado con su mano. Rápidamente la
apartó, dejándome camino libre. Esa mano la acercó a la boca de Virginia, que
chupo los dedos con una pasión inusitada.
Natalia se separo y empezó a comerme la polla, que ella había
conseguido volver a poner en marcha. Al principio muy sensual, solo con
lametones y besitos, luego empezó a metérsela hasta casi el fondo de su boca.
Virginia había empezado a comerla el coño, y parecía encantarle, ya que es
relamía con los flujos de Natalia. Noté como se excitaba cada vez mas, hasta que
Virginia consiguió un sonoro orgasmo de Natalia, que se había sacado la polla de
la boca para poder respirar mejor. A mi no me quedaba mucho, y quería acabar con
mi segunda eyaculación. Virginia siguió con la mamada que Natalia había dejado a
medias, y estando a punto de caramelo, Natalia me llamo, me dijo que me corriera
dentro, que ella tomaba la píldora. Parecía como si alguien leyera mis
pensamientos.
Ella me esperaba en el suelo, con las piernas abiertas,
esperando para ponerme las piernas encima de los hombros. Se la metí de una vez,
sin contemplaciones. Ella me sujetaba con sus piernas, por lo que podía utilizar
mis manos para pellizcarla los pezones. Me di cuenta que Virginia estaba
metiendo uno de sus dedos por el culo de Natalia, haciendo que esta se volviera
completamente loca de placer. Yo ya no aguante más y descargué lo poco que me
quedaba dentro de Natalia, que lejos de parar, siguió con el ritmo que le
marcaba Virginia. Menos de 20 segundos después, Natalia volvía a tener un
orgasmo. Yo lo note de sobre manera porque su coño se cerro con mi polla dentro.
Fue un placer inmenso para mí ese segundo orgasmo de Natalia. Note todos sus
músculos sobre mi glande y me hizo sentir un estremecimiento de placer como
nunca antes lo había sentido.
Nos dejamos caer sobre el suelo los tres. No se como llegamos
a la situación, pero estaba con Natalia sobre uno de mis muslos frotándose el
coño, y con la teta de Virginia en mi boca y mi dedo rondando su culo.
Nos miramos y miramos el reloj.
Empezamos a vestirnos, y antes de que hubiese encontrado los
gayumbos, sonó el teléfono de Virginia. Eran Antonio y Elena, que estaban fuera,
que les fuésemos a ayudar. Nos terminamos de vestir, y no sin antes besar las
cuatro tetas que me habían hecho disfrutar nos fuimos para afuera para echarles
una mano.
La función quedo bastante bien, y nos sacamos una buena
taquilla, así que fue un día redondo para mí.