Quería contarles lo que me sucedió un día en un pesero en la
Ciudad de México. Por muchos ya es conocido lo que sucede en estos transportes.
En esta ocasión el pesero en donde iba, estaba medio lleno y hacía mucho calor.
Una chica joven de secundaria, no muy guapa, pero joven al fin, abordó el micro.
Cuando buscaba asiento, me dio la sensación de que estaba buscando algo de
manoseo. Creo. Y creo que hubiera querido sentarse junto a mi de no haber estado
ocupado el lugar junto. Se sentó junto a un viejo frente a mi. De hecho el viejo
tuvo la misma sospecha que yo y no lo pensó dos veces.
De pronto la micro se llenó y la joven delante colocó su
portafolios sobre sus piernas. Noté que el viejo le movía el hombre y supuse que
la estaba acariciando las piernas. Yo me sentía enojado. Me levante y e hice la
parada.
En otra ocasión en un micro que circulaba sobre Insurgentes,
como a las ocho de la noche iba mas o menos lleno. Había una chica (creo que era
una secretaria) muy, pero muy, muy guapa. Llevaba un vestido que llegaba a la
mitad de los muslos y tenía medias blancas. Yo no le podía quitar los ojos de
encima. Había otros que tampoco. Esta chica iba sentada del lado del pasillo y a
su lado iba un burócrata parado. Utilizaba el movimiento de la micro para
rozarle el pene en el hombro de la chica. Yo estaba a su lado y no lo podía
creer. La muchacha parecía un poco molesta pero no decía nada. Yo estaba parado
junto al burócrata y de vez en cuando la chica me volteaba a ver avergonzada.
Había mucho tráfico y el camión avanzaba lento. Los roces
eran cada vez más continuos y mas desvergonzados. Otros también lo notaron y
nadie (incluido yo) decía nada. El burócrata iba cubriéndose un poco con su
saco. Sin darme cuenta al principio, el burócrata se bajo el cierre y extrajo su
pene. No pude verlo por el saco, pero era clarísimo que se masturbaba. La bella
chica esta roja de vergüenza. Otro tipo que estaba sentado junto a ella miraba
todo el espectáculo. Le rozaba las piernas con la mano y tocaba sus medias
blancas. Creo que nunca le tuve más envidia a alguien en mi vida. La secretaria
no sabía a donde huir, la noté enojada y luego creo que perdió toda esperanza y
se quedo muy quieta.
El burócrata se masturbaba. Creo que alcanzó a rozarle el
rostro a la chica con el pene y el segundo tipo estaba feliz tocándole las
piernas exquisitas. Yo ya tenía una erección enorme y era cómplice de ello. En
eso el burócrata se corrió sobre la muchacha. Se manchó de semen en el pelo, el
rostro y el brazo derecho. Cuando sintió mojado no aguantó más y se levantó
furiosa: "eres un estúpido", dijo al burócrata mientras se limpiaba el semen de
la cara. El burócrata se apresuró a guardarse la pija y la chica corrió a la
puerta de atrás y tocó el timbre. Bajó y la observé por la calle con esas
piernas y las medias blancas. Pensé que no se daría cuenta de que llevaba semen
en el pelo hasta que llegara a su casa.
Yo me sentí un poco avergonzado y me apresuré a bajar. Cuando
llegué a mi casa me vi que también tenía residuos de semen en los pantalones. Me
los quité y me hice tres pajas esa noche.
En otra ocasión regresaba de la universidad en microbús.
Subió una niña de no más de 16 años con su mamá o tía, que se yo, y no podía
creer lo que sucedió.
No había lugares para sentarse y esta joven comenzó a rozar
su pubis con un señor que iba sentado. La mamá/tía, estaba avergonzada y el
señor se molestó con la joven. Increíble. Se hizo a un lado y miró a la chica
con reprobación.
Después se desocupó un lugar y se sentó la mamá (la chica no
quiso sentarse). Varias cuadras después se desocupó el asiento junto a mí. Oh
gran suerte!!!!!! Me quedé del lado del pasillo y esta joven pidió le permitiera
pasar para sentarse. Se acomodó junto a mi. Yo hacía como si siguiera leyendo.
Acercaba mi pierna a la de ella, luego guarde mi libro y coloqué mi mano en mi
rodilla y tocar ligeramente la de ella. Como no movió su pierna iba deslizando
mi mano poco a poco sobre su pierna. Creo que le gustaba. Cada vez froté más
arriba de su pierna. Tenía una erección inmensa y con la otra mano me acariciaba
la pija sobre el pantalón. Cuando alcancé a la ingle ella retiró uno de sus
brazos que me estorbaban para llegar más arriba. Le toqué el pubis y comencé a
frotárselo. Volteaba a ver de vez en cuando para que nadie nos mirara. Bajé su
cierre e introduje un dedo dentro. Toqué sus bragas de algodón y ella cerró las
piernas y empujó mi mano. Me incliné tomé mi mochila y la coloqué sobre las
piernas. Metí mi mano al pantalón y comencé a masturbarme.
Antes de correrme se levantó la mamá/tía de la chica y
bajaron de la micro. Yo me quedé frustrado verdaderamente frustrado.
Eso es todo y cualquier comentario ya saben que es
bienvenido.