Debido a que un profesor no había podido acudir a clase, a
las 10: 30 cogí un autobús que me llevaría de vuelta a casa. Debido a lo
temprano que era, en él sólo viajábamos tres personas de las cuales dos se
bajaron en la segunda parada. No habíamos llegado ni a la mitad del trayecto
cuando se oyó un ruido extraño y el autobús se paró en seco.
El conductor intentó arrancarlo de nuevo pero fue inútil.
Entonces se acercó a mi y me pidió que me bajara. Siguiendo sus indicaciones
descendí del autobús y le pregunté si iba a venir otro o si tendría que buscarme
la vida. El me comunicó que alguien iba a venir a buscarle y que podía esperar
pero que no sabía cuánto tardaría. Como hacía frío, me invitó a subir de nuevo
al autobús. Nos sentamos en los primeros asientos y comenzamos a hablar al
principio de todo un poco, al final de nosotros.
Siempre he tenido la manía de humedecer mis labios con la
lengua y noté que cada vez que lo hacía él miraba mi boca. Yo no buscaba
provocarle pero lo acabé consiguiendo y lo peor de todo es que sin importarme lo
que pudiera llegar a pasar. Desde hacía tiempo, sabía que me atraían mucho los
conductores de autobús. Tenían algo especial y sensual que hacían despertar con
su presencia, mi lado más femenino. Esperando a ver cómo reaccionaba, chupé una
vez más mis labios y me quedé mirándole fijamente.
El también me miró hasta que esbozando una pequeña sonrisa la
quité. El se acercó a mí y se sentó a mi lado acercando su rostro a mí. Volvimos
a quedarnos mirándonos y sin poder resistirme, le dí un beso en los labios. Me
quité rápidamente pero él me sujetó y siguió besándome. Me rodeó con sus brazos
y me senté sobre él. Acaricié su pelo marrón mientras él besaba mi cuello y
tocaba mis pechos.
Habiéndonos concedido el derecho a tocarnos, me puse de
rodillas y pasé mi mano por su miembro. No estaba completamente empalmado pero
si empezaba a endurecerse. Bajé la cremallera e introduje mi mano notando su
calor que al contraste con mi fria mano hizo que dejara escapar un pequeño
suspiro. Yo le sonreí y solté el botón del pantalón dando libertad a su miembro
que crecía por momentos.
Antes de tocarla con mi boca, le empecé a masturbar con la
mano. La froté suavemente y después junté la punta de mi lengua con su capullo.
Lo rodeé entero y me lo metí en la boca lentamente. Segui jugando con mi lengua
hasta que me pidió que no me quedara ahí.
Entonces la recorrí entera dándole pequeños besos y la volví
a introducir en mi boca chupandola hasta donde alcanzaba. Ayudada por mi lengua
fui tocando todo su miembro ya duro y caliente. De vez en cuando levantaba la
mirada para ver si no me equivocaba y realmente estaba disfrutando.
Al de poco rato, me senté de nuevo sobre él y tocándose
nuestros miembros por encima de mis pantalones, comencé a moverme en círculos.
Le besé y él buscó mi pecho por debajo de la camiseta. Yo me la quité
rapidamente y dejé que el chupara mis pezones, los mordiera y los besara. Yo
tocaba su pelo con mis manos. El bajó entonces su mano a mi pantalón y lo
desabrochó. Introdujo sus dedos y busco la entrada de mi sexo que estaba ya
bastante humedecido. Siguió tocando mis labios hasta que vio que me corría.
Entonces me sonrió y yo me levante para quitarme totalmente los pantalones. Una
vez ya sin ellos, volví a colocarme sobre él y dejé que me penetrara. Me moví
suavemente en círculos buscando que nuestros cuerpos se tocaran al máximo.
Cuándo ya estabamos más animados, aceleré el ritmo cabalgando
sobre él. No tardó mucho en llegar mi primer orgasmo que hizo que durante unos
segundos me quedara quieta. Continué después hasta que ví que se corría. El me
hizo un gesto para me quitara pero yo seguí ya que no podía quedarme embarazada.
Notar toda su leche caliente dentro de mi, hizo que volviera sentir un gran y
último orgasmo. Nos quedamos unos momentos abrazados y luego ya nos vestimos
para que no nos pillaran.
El otro chico sólo tardó en llegar 10 minutos.