De cómo decidimos ir a la
casa que tenía Pedro en la montaña, no tengo ni idea, esas
cosas ocurren a veces, pero allí estaba con unos amigos pasando
el fin de semana. Me había despertado pronto, hacía un día
precioso, me levanté de la cama, abrí la ventana. Era un
balcón pequeño y tenía medio cuerpo afuera. Veía
las montañas cubiertas de nieve. Pensé: (todavía queda
en estas fechas). La verdad es que no oí abrir la puerta de mi habitación,
tenía que estar muy provocativa, con mi culo en primer plano.
Estaba pensando en mis cosas cuando
noté que una mano me acariciaba las piernas, subían muy lentamente
desde los tobillos hacia arriba, me asusté pero no quise ver quién
era, quería saber dónde llegaría, noté como
se paraba en el interior de mis muslos, de cómo abría las
piernas para que una mano intrusa me tocara. Primero me acarició
con las bragas, con movimientos circulares, que cada vez se hacían
más y más rápidos, notaba cómo me humedecía
cada vez más y más. Tenía curiosidad por saber quién
era mi amante secreto. Cuando sus manos me bajaron las braguitas, pero
en ese instante me fascinaba la idea de que un desconocido me introdujera
un dedo dentro de mi rajita buscando aquel lugar donde pudiera sentir más
placer. Lo descubrió, di un salto pero me cogió fuertemente
las piernas para que yo no me moviera, también le gustaba la escena,
a mí no me importaba seguir el juego.
Estaba justo debajo de mí,
sentado con sus manos me apartó un poco de la ventana, para que
pasara mejor su cuerpo, introdujo su cabeza debajo entre mis piernas, se
puso a chupar mi coño, lo hacía con delicadeza mientras sus
manos jugaban con mi trasero, yo esta apunto de correrme, cuando vi por
la ventana a unas amigas que venían de dar un paseo. Me saludaron
con la mano, a las cuales yo no pude responder, sentía que si no
me agarraba de las manos a la ventana fuertemente me caería. Me
preguntaron: Te encuentras bien, yo respondí como pude, pero mi
amante desconocido seguía chupando, cada vez era más y más
fuerte, sus dedos se introducían con ímpetu dentro de mi
culo.
Me corrí con grandes espasmos,
sobre su cara, caí desfallecida sobre el balcón creía
que las piernas no aguantarían mi peso, él se acercó
y apoyó su cuerpo sobre mi espalda, tocándome las tetas,
me dijo al odio:
-Esperó que te gustase.
Y cuando quise darme cuente había
desaparecido. Era lo más emocionante que me había sucedido
en años, yo no soy jovencita, el sexo lo he descubierto no hace
mucho, pero es mejor así pues ahora sé disfrutarlo. Pero
la mañana no había acabado aún y me esperaban muchas
más sorpresas.
A medio día me fui a dar
un paseo, había cerca un río, paseando iba viendo qué
bonito estaba el campo, la primavera estaba floreciendo, el aire chocaba
en mi cara haciendo que mis mejillas se sonrosasen. Me senté debajo
de un árbol, se veía desde allí el río y la
casa a lo lejos, pensaba que había sido buena idea el venir a pasar
el fin de semana, también en mi amante desconocido, cuando a lo
lejos vi a una pareja que se acercaba a donde me encontraba. La verdad
es que no quería hablar con nadie, no me apetecía así
que me escondí detrás del árbol esperando que pasasen.
Pero cuál fue mi sorpresa
al ver que al llegar así a mi lado se desnudaron y se fueron a nadar,
jugando en el agua, riéndose, tenían unos cuerpos fabulosos,
él tenía un pene impresionante y eso que no la tenía...
ya sabéis, no podía quitar la mirada de sus cuerpos. Veía
los pechos de ella eran grandes tenían aspecto de ser tan suaves,
creo que a él parecían igual que mí, porque la cogió
los brazos la sacó del agua y la tendió sobre la hierba fresca,
allí cogió sus pechos con sus dos manos, glotonamente se
los chupaba, los mordía, cogía sus pezones y se los introducía
en su boca una y otra vez, ella le acaricia el pelo, moviéndose
un lado a otro para facilitar la labor, él baja por su vientre hasta
llegar a su coño, ella abrió sus piernas en una uve perfecta,
él lamía aquello que tan gustosamente era expuesto, ella
acariciaba, pellizcaba sus senos una y otra vez, le cogió del pelo
y lo atrajo hacia su boca donde sus lenguas se unieron en un beso largo
dulce y apasionado.
Yo no podía evitarlo pero
mi mano se había ido hacia mí entrepierna, me acariciaba
una y otra vez viendo como esos cuerpos se devoraban, ahora ella le comía
la polla. Yo cada vez miraba más y más para no perderme nada,
fue cuando me delaté, él me miró, sin decir palabra
a ella que seguía comiendo esa enorme polla me hizo un gesto con
la mano que me fuera con ellos. Yo no me lo creía, pero me encontraba
tan excitada por lo de esta mañana, por lo que ahora estaba ocurriendo
que no pude más que acercarme, me puso delante de él, ella
seguía con lo que estaba haciendo, con un gesto él me insinuó
que me quitara la ropa, así que desabroché la camisa, me
quité los pantalones, así como mi ropa interior, él
comenzó acariciarme el coño, nuestras bocas se juntaron notaba
su lengua dentro de mí, sabía besar muy bien, dulce, tierno.
Ella que se había dado cuenta de mi presencia se dio la vuelta quedando
en medio. Mis manos fueron a sus pechos, me agaché para besarlos,
a ella le debió gustar mucho.
Él se tendió y las
dos nos pusimos a ambos lados para chuparle su enorme polla las dos al
mismo tiempo uniéndose nuestras bocas al final de cada succión,
él mientras tanto nos tocaba el culo y nuestros coños con
las manos. Me tumbé en el suelo, él cogiendo mis piernas
las abrió como antes había visto hacer a ella y me penetró,
no fue despacio más bien fue enérgicamente, ella le ayudaba,
le besaba, mientras yo sentía dentro de mí toda aquella carne
moviéndose. De repente ella se puso sentada encima de mi cabeza,
tenía todo aquel coño expuesto para mí, podía
verlo rosadito, hermoso, comencé a tocarlo con mis dedos, a jugar
con él, ella se agacha más para facilitar que yo se lo chupara,
fue maravilloso era la primera vez, pero fue formidable sentir todos aquellos
espasmos, sentir como a cada roce de mi lengua ella respondía hasta
tal punto que pronto noté cómo se corría, pero no
quería dejarlo, pero mi compañero decidió que había
llegado el momento de cambiar de pareja, así que se puso donde había
estado mi lengua.
Y se puso debajo de mi coñito
viendo cómo se hundía en aquella polla, yo me puse como había
estado ella así él podría chuparme a mí sin
ningún problema, yo la tenía enfrente viéndola gozar,
en cada movimiento sus pechos saltaban una y otra vez, con las yemas de
mis dedos rozaba en aquellos pezones que cada vez se ponía más
y más duros, nuestras bocas se unieron en un beso mientras que ella
también jugaba con mis pezones, les pellizcaba, sentía dolor
pero no me importaba, me gustaba ese dolor tan placentero.
Sentía una pasión
que jamás había sentido, sentía sus besos dulces dentro
de mi boca, y cómo con cada lengüetazo dentro de mí
hacía sentir la pasión. En mi cuerpo empecé sentir
unos espasmos, no podía pensar en nada mi cabeza daba vueltas, quería
que aquello no terminara.
Ella se puso a cuatro patas para
que él pudiera introducirla por detrás yo no sabía
muy bien qué hacer pero ella con gesto me indicó que me tumbara,
apartó mis piernas y mientras que él introducía una
y otra vez aquella formidable polla, ella comenzó de nuevo a chuparme
el coño, jugaba con sus dedos al mismo tiempo que con su lengua
mientras él desde arriba no perdía detalle, vi en su cara
que ya no podía más que en cualquier instante eyacularía,
así fue. Permanecimos los tres tumbados largo tiempo, nadie dijo
palabra. Me dormí y cuando desperté ellos no estaban, me
sentí un poco triste, pues había tenido varios amantes en
el mismo día pero no sabía de ellos nada, pero pensé
que así era mejor.
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