El local era uno que está en Florida casi Corrientes en
Capital. Tiene varios pisos y al mediodía es muy concurrido por gente que entra
a mirar pero no hay gente en los probadores o muy poca. Alberto me dijo que me
esperaba con Claudia a eso de las 14:15. Cuando entré, con camisa blanca,
corbata bordo rayada con listones dorados y traje gris, se me acercó y me llamó
por mi nombre con una familiaridad muy particular.
- Claudia está mirando pantalones ¿Qué talle sos?
- 44 respondí siguiendo, tal cual lo pactado, el juego
Entré en el salón donde se encuentran los probadores, fuimos
al último y tras la cortina, me empecé a quitar el saco. Ella que entró al mismo
conmigo me recorría con su vista de arriba hasta abajo. Tendría 30 años,
minifalda, camisa blanca, zapatos altos y un corpiño muy trabajado que se
traslucía. Era linda, fuerte. Debería tener 95 de busto.
Alberto desde la cortina miraba con los ojos brillosos. Sólo
tenía dentro del probador la cabeza aferrando la cortina para que no se pueda
ver lo que pasaba adentro y soltaba frases del tipo, "no creo que te vaya".
Ella, posó su mano sobre mis nalgas, su mano acariciaba mi cola, mientras su
lengua pasaba lenta sobre sus labios. Sus ojos empezaron a tener otro brillo.
Con una mano se apretó el pezón sobre el corpiño, corrió la camisa blanca y me
mostró su ropa interior de encaje. Me encanta la lencería. MI pija se comenzó a
parar. Su mano se trasladó a la parte delantera del pantalón y bajó el cierre y
rescató del boxer mi miembro. Se agachó y comenzó a besarlo en la parte de
abajo. Pequeño chupones. En la parte en que el glande se une al pene. Siguió por
los testículos, con clase. Jugando con su lengua. Leegó a l azona entre el
orificio trasero y el pene y se dedicó a chuponearlo. Pequeños moridiscos.
Agachada me dio la espalda y pasó entre mis piernas y ya frente a mi trasero
metió su lengua y jugo en mi orificio. Su lengua se sentía filosa y penetrante.
Volvía a los testículos y se los introducía completamente en la boca y se los
sacaba presionándolos con sus labios. La excitación era incontenible.-
Pasó nuevamente para adelante y ya de frente miraba a su
marido y este estaba cada vez mas notoriamente excitado. Se la introdujo en la
boca dejando saliva por todos lados y jugando con la misma sobre mi pene (que es
normal pero de forma proporcionada, con las venas marcadas e inclinado hacia
arriba). Sus labios me lo presionaban en esa parte especial entre el glande y el
miembro y lo tragaba y lo sacaba hasta ahí presionando.-
MI mano bajó a sus tetas. Alberto habló con alguna persona,
tal vez un vendedor. Yo me aguantaba por no emitir sonido. Ella empezó a mirarme
y eso me encendió. Una de sus manos partió hacia mi trasero y un dedo juguetón
se fue introduciendo. La situación generó una excitación que aceleró el final de
la situación.- Ella se retiró un poco y el semen fue a dar a la pared azul del
probador. Comenzó a resbalar hacia abajo en form ade gotas pesadas y blancas.
Ella pasó sus dedos por el semen, jugando con ese líquido. Yo trataba de
recuperar la respiración apoyado a la pared y en plan de no emitir una
exhalación que a esta altura necesitaba.-
El la llamaba putita y se agarraba su miembro sobre el
pantalón, que de más está decir, estaba totalmente erecto. En su mano se
marcaban las venas al igual que en su cuello.-
"Te voy a coger toda la tarde putita..." decía "¿Cuanta leche
querés..? ¿Cuanta?"
Ella se levantó, una mano fue a su bombachita y retiró los
dedos brillosos que el chupó como un manjar. Tomó su seno pesado y lo metió en
al taza del corpiño. Era muy bello su pecho. Extasiaba su pesadez. Se acomodó la
camisa, me dió un beso en la boca y salió.
Sólo escuché decirle a él "Vamos a Tres Sargentos , el telo
de acá a la vuelta" "Te voy a coger mucho putita" ¿estás calentita?