EN EL CINE
Un joven va a cine solo y en la penumbra es asediado por un
hombre, que lo seduce hasta hacerlo caer en sus redes de sexo y placer en el
mismo teatro.
Hace poco en mi ciudad, presentaron una película de cine
erótico en uno de los centros comerciales más importantes de acá, siendo esto
así, ni el teatro, ni el lugar, ni el publico, eran de un perfil de morbo o cine
xxx.
A mi edad, 19 años, no era raro que fuera solo al cine en ese
centro comercial tan exclusivo, como lo hice en esa ocasión. Era un viernes,
9:30 PM, el ingreso era por la parte de delantera de la sala, por lo que subí
por las escalas hasta el fondo y me ubique en la ultima fila, no había mucha
gente, personas solas como yo, o grupos de amigos, o parejas buscando las sillas
para ver la película.
Fui uno de los primeros que entró al teatro, por la luz
existente pude acomodarme sin problemas. A los 10 minutos apagaron las luces y
empezaron a pasar algunos cortos, veía a algunas personas entrar y tener un poco
de dificultades para poder acomodarse dada la oscuridad de la sala. La película
comenzó y yo me concentre en ella, habían pasado unos pocos minutos cuando sentí
que alguien se sentó junto a mi. Me extraño mucho por que todas las sillas de mi
fila estaban vacías e igualmente las sillas de las dos filas delante de la mia.
El hombre al sentarse me preguntó de una que si la película
hacia rato había comenzado. Yo le dije de mal gusto que no, que solo eran como 5
minutos. Me volvió a preguntar que era lo mas importante que había sucedido y le
respondí sin mucho interés, que solo habían corrido unas pocas escenas con el
protagonista. Siguió diciéndome que se había sentado al lado mío para poder
preguntar en que iba la película, por que desafortunadamente había tenido
dificultad para parquear su carro, que le disculpara si me molestaba. Yo entre
dientes le dije que no había problema.
El caso es que la película arrancó con una trama un poco
lento, tratando de describir la vida actual de cada personaje, este hombre,
Fernando, con sus comentarios chistosos y oportunos logro quitarme la prevención
inicial y ya pasado unos 20 minutos me había acostumbrado a su cercanía. En un
momento dado se paró y se salió de la sala, para luego aparecer con una bolsa de
crispetas gigante, la cual me entregó junto a una cocacola. Pusimos las gaseosas
en el hueco del pasa manos y el tarro de crispetas lo coloque entre mis piernas.
La película siguió y Fernando aprovechaba para lanzarme sus comentarios de la
película, así como para intercambiarnos el tarro de crispetas.
Entre relajado y agradecido por el mecato me percaté que
Fernando era un hombre maduro, de unos 40 años, era alto 180 CMS, pesaba
alrededor de los 75 kilos, su cabello era negro, medio canoso, su cuerpo era
atlético, vestía pantalón sport y camisa remangada, que permitía ver unos brazos
y parte de su pecho velludos, tenia una barba de unos 2 a 3 días, se veía
atractivo y simpático.
Como ya les dije, el tarro de crispetas lo colocaba entre mis
piernas, al principio se lo pasaba para que también cogiera, pero, ya en este
momento me despreocupe del asunto por lo que Fernando estiraba su mano para
coger las crispetas, en una de esas, varias crispetas se le cayeron en mis
piernas, sin decir nada Fernando con su mano agarro varias, sentí levemente su
mano rozar mi muslo, produciéndome un fuerte corrientazo, ambos permanecimos en
silencio, sin ni siquiera cruzarnos la mirada, por mi cabeza se me cruzó la
imagen de sus manos manosearme mi verga y mi cuerpo, pareciera que la película
erótica estaba en mi mente y no en el telón del teatro.
Pasaban los minutos y los comentarios de Fernando eran mas
atrevidos, igualmente las escenas de al película también, comíamos crispetas y
tomábamos gaseosa, todo parecía muy natural, era como dos amigos que se fueron
solos a pasar el rato viendo una película, hasta me molesté conmigo mismo por
los locos pensamientos que pasaban por mi mente, sin embargo, sentí nuevamente
otras crispetas caer entre mis piernas pero ahora encima de mi bragueta, sin
decir nada Fernando fue agarrando una a una, pero, sentía como su mano agarraba
mas que la crispeta. En la primera vez, sentí como sus dedos presionaban contra
mi bulto, luego en la segunda agarraba la crispeta y rozaba mi bulto, me dije a
mi mismo que si me volvía a hacer eso lo confrontaba y me paraba de ese lugar
para demostrarle que no era lo que él estaba pensando, a los dos minutos sentí
que me hizo exactamente lo mismo, pensaba a mis adentros: maldita sea este tipo
que se cree, le daré un golpe si me lo hace de nuevo, pero, lo que también
sentía era que mi verga se ponía a mil y su tamaño empezaba a demostrar que las
leves caricias estaban trastornándome. No puedes dejar que esto te suceda acá,
hazte respetar, me decía internamente. Pero a los 3 minutos sentí que Fernando
no cogió mas las crispetas que habían caído entre mis piernas y descaradamente
me agarró toda la verga con su mano, lo miré y el tenia sus ojos en la pantalla,
traté de decirle que no, pero, mi boca no modulo. Los segundos pasaron y mi
silencio le otorgo la confianza que buscaba para meter toda su mano entre mi
entrepierna, pasando su dedos por mi culo para luego sentir su mano por encima
del jeans agarrando mi verga desde su base y empezar a darme un moviendo rítmico
y constante, ahora si mi boca se abrió pero para emitir un sonido delatador y
complaciente…ahhhhh…ahhhhh.
Con esos gemidos, Fernando entendió que me gustaba lo que me
estaba haciendo, quitó el tarro de crispetas que tenia entre mis piernas, lo
puso en el suelo y con sus dos manos desabrochó mi correa, soltó el botón de mi
jeans y abrió mi bragueta, para meter toda su mano entre mis bóxer y apoderarse
de mi verga parada y deseosa de manoseo y lengua. Con la otra mano, ya
sintiéndome de su propiedad, me halo hacia el borde de la silla y me abrió las
piernas. Sentado en esa nueva posición, le permitió en un primer movimiento
bajarme los jeans hasta las rodillas, lo mismo hizo con mis bóxer, en ese
momento me sentí desnudo e incomodo en el teatro, el pareció notarlo e
inmediatamente me colocó encima de mis piernas una chaqueta que él traía,
mientras eso pasaba, su mano no paraba de sobarme mi entrepierna, de cogerme mi
verga y de subirse por entre mi camiseta recorriendo mi abdomen y pellizcando
mis teticas. Estábamos solos, en las 3 últimas filas no había personas, por lo
que los de adelante no sospechaban lo que pasaba atrás entre los dos. Yo estaba
a mil, sentía como ese hombre me manoseaba por todas partes y mi cuerpo lo
deseaba, Yo seguía con mi mirada en la pantalla, pero, Fernando ya estaba
dedicado a hacerme suyo, mientras su mano izquierda boleaba mi verga, su mano
derecha seguía bajándome los jeans hasta quitármelo y dejarlos en el piso, lo
mismo que hizo con mis bóxer, pero estos los tomó y se los paso por su cara
oliéndolos y dándoles lengua, luego se los colocó en su pecho por entre su
camiseta, eso me pareció atrevido, morboso y excitante, calentándome mucho mas.
Ahora solo su chaqueta ocultaba, inclusive a nuestros propios ojos, lo que
sucedía de mi cintura para abajo.
En forma susurrada me dijo: siéntate en el borde de la silla
y abre mas las piernas. Yo sin mirarlo le obedecí y me deslicé en la silla. Con
su mano izquierda me daba una boleada de verga impresionante, pero, su otra mano
asediaba la entrada de mi culo con su dedo medio, vi como se humedeció
descaradamente ese dedo en su boca, para luego sentirlo que entraba lentamente
en mi culo….así, abre esas piernas, quiero darte dedo…eso es…ábrete mas, quiero
meter mi dedo hasta adentro, serás mío, gime, gime
perrita…..ahhh..ahhh…ummmm……eran mis respuestas; a partir de ese momento empezó
a darme ordenes, a decirme cosotas, a tratarme de perra, de putica rica, de
zorrita, lo que hizo perderme del todo y estar totalmente entregado a sus
deseos.
Mientras gemía, Fernando aprovechó para agacharse y tragarse
mi verga en su boca, comenzó a darme una mamada fenomenal, además sentí su dedo
que salía y entraba en mi culo, ya dilatado y gustoso de sentir eso dedo experto
y lujurioso penetrandome. Cada 30 segundos levantaba su cabeza y se acomodaba en
su silla, disimulando ante cualquier mirada rara que pudiera hacer alguien de
los de adelante, mientras se sentaba nuevamente dando a entender que miraba la
película, sus manos seguían en mi, una en mi verga boleándola y la otra con un
dedo en mi culo, yo estaba sentado de medio lado en el borde de la silla
facilitándole toda su labor, luego volvía y se agachaba y se tragaba toda mi
verga, sintiendo que me la succionaba, lengüeteaba y mordisqueaba súper rico,
sentía que estaba al borde de venirme, me retorcía en la silla, arqueándome
hacia arriba para sentir todo mi verga en su boca y todo su dedo adentro de mi
culo.
Cuando Fernando vio mis movimientos y gemidos me
ordenó:….llega ya…dame leche…vente putica rica, dámela toda esa leche perrita….
Esa orden fue suficiente para mi, me arquee mas hacia arriba y me vine a chorros
dentro de su boca que tragaba y tragaba toda mi venida, mientras su dedo se
quedaba quieto dentro de mi culo…luego sentí como me lo sacaba, se saboreaba mi
llegada en su boca, me mostraba su lengua alrededor de su boca, su mano seguía
moviendo levemente mi verga que seguía dando retorsijones de lo rico que había
llegado. Me exprimió hasta la última gota de leche que me queda en mi verga y
luego se agachó y se tragó nuevamente toda mi verga en su boca, su lengua me
limpio hasta el último rastro de mi llegada. Me dispuse a acomodarme totalmente
en mi silla como si nada hubiera pasado, tratando de tapar mi desnudez con su
chaqueta. Ambos nos dedicamos a colocar los ojos en la pantalla del teatro,
pero, nuestras mentes estaban recordando lo caliente que había acabado de
suceder. Me dispuse a colocarme los jeans, no sin antes solicitarle los bóxer a
Fernando, pero, él los saco de su pecho, los beso, se sonrió malicioso y se los
volvió a aguardar entre su camiseta. Cubriéndome con la chaqueta, se subí los
jeans, miré el reloj y era cerca de las 10:45 PM, la película seguía.
Habían pasado unos pocos minutos desde mi corrida, pero,
durante este tiempo, Fernando seguía entretenido y caliente acariciando mis
piernas con su mano izquierda, en un momento agarró la chaqueta que tenía sobre
mi y se la extendió él en su piernas, cubriendo toda su zona de candela, sentí
luego que me cogió mi mano derecha y la colocó sobre su aparato, me la apretaba
en su bulto que ya se sentía bien grande, entendí lo que quería, soltó mi mano y
yo seguí con el ritmo sobándosela y apretándosela hasta sentirla inmensa y con
ganas de salirse del pantalón. Aprovechó para safarse su correa y abrir su
pantalón, dejándome libre el camino para sacarle su vergota de su bóxer. Era
inmensa, gruesa y rapadita como la mía, media como 19 CMS. Mi mano derecha
seguía boliándosela de arriba abajo, se extendió en la silla extasiado y todo
caliente. Me dijo: mámala putica rica, cómetela toda. Mire alrededor, nadie
miraba para atrás, me agache y me la lleve con ganas a mi boca, comencé a
mamársela, pero, era tan grande que no me cabía toda, él me agarró del cabello y
me empujo la cabeza hacia abajo haciendo que su verga llegará hasta el fondo de
mi garganta, casi no podía respirar, pero, sin embargo seguía con mi ritmo
mamándosela, luego se la sacó de mi boca y me puso a chuparme sus pelotas,
mientras mi mano continuaba boleándosela. No satisfecho con esto, me ordenó que
me arrodillará en el piso, le dije que me daba miedo, pero, el contraatacó y me
dijo que le obedeciera, que me quería ver entre sus piernas como una perra…vamos
putica, arrodillate, máma esta vergota, obedéceme…sin poder resistirme a sus
palabras me coloqué de rodillas entre sus piernas. Mira tu caramelo, abre tu
boca perrita. Y me colocó su vergota en mi boca.
Nuevamente comencé a mamársela, metiéndomela y sacándola de
mi boca, le lengüeteaba su cabezota y le bajaba hasta sus ricas pelotas, luego
volvía a subir y me llevaba nuevamente esa vergota hasta el fondo de mi
garganta. Se retorcía en la silla, lo sentía súper arrecho. Me susurraba
cosotas, me decía: sigue así putica, que rico mamas…ahh…ahh…chupala mas, comete
esas pelotas, dale lengua perra, eso…eso…ahhh…..que rico. Yo obedecía, me sentía
súper bien complaciéndolo en todo lo que quería. Sabia que estaba por correrse,
por lo que aceleré mi mamada, hasta sentir su primera descarga de leche caliente
y espesa en mi boca……………….ahhhhh…ahhhhh….ahhh…..yaaaaaaa…..me
vengoooo.,….ahhhhh, que rico….chupa perra, tómatela toda….ahhhh…ahhhh.. Yo
tragaba y tragaba leche, pero, era tanta su descarga que se me salía por entre
las comisuras de mis labios, seguía y seguía saliendo leche y yo tragaba y
tragaba ese manjar delicioso que me habían dado, por fin dejo de salir semen de
esa vergota rica y aproveché para limpiarle todo el rastro de leche de su verga
y de mis labios, termine dándole lengüetacitos en sus pelotas y en la cabezota
de su verga hasta sentir como se reducía su tamaño.
Luego me incorporé disimuladamente y me senté satisfecho en
mi silla. Igual hizo Fernando, se arregló su pantalón, nos miramos y nos
sonreímos maliciosamente, nos concentramos nuevamente en la película la que
terminó 5 minutos después de nuestra faena, eran ya las 11:30 PM, esperamos que
todos salieran y luego salimos juntos del teatro. Me dijo que me invitaba a
comernos una hamburguesa y que luego me podía llevar hasta mi casa, yo acepte
radiante la invitación, así me evitaba tener que ir caminando hasta mi casa y
fuera de eso con el estomago vació.
En el mismo centro comercial fuimos a comernos la
hamburguesa, charlamos un rato, me pregunto sobre mi vida y yo sobre la de él,
cerca a la 1:00 AM estábamos en su carro rumbo a mi casa. Si nos hubiéramos ido
directo, nos hubiésemos tardado solo 5 minutos, pero, Fernando me dejó en la
puerta de mi casa casi una hora después. Que me pusieron a hacer en el carro?.
Eso se los cuento después.
FIN