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En el cine
Fantasías Eróticas-
2008-03-07 08:32:14
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Faltaba poco para el invierno y había quedado a las ocho,
como un ritual yo me empecé a vestir para mi cita con él, decidí ir esa noche
toda de negro, mi color favorito, primero mi pequeña tanga que dejaba traslucir
mi sexo, luego el sujetador con aros que dejaban mis pechos como una exuberante
balconada. Me puse para la ocasión medias y liguero. Ahora la ropa: arriba algo
escotado y de terciopelo y para la parte de abajo una falda por encima de las
rodillas y calzado... unas botas altas y de tacón muy fino.
Salí a la calle y allí estaba él en su flamante vieja moto, con esa cazadora de
motorista que hace tiempo no se ponía, doble mi pierna y me senté detrás de él,
tan pegada que podía sentir mis pechos anhelosos, le agarre por la cintura y
salude brevemente a quien más tarde me haría tan feliz. Me encantaba el sonido
de esa moto y el aire que desplazábamos al andar en ella, llegamos a nuestro
destino, un cine, un lugar muy escogido entre los jóvenes amantes y quizás
también los viejos.
Nos sentamos, las luces se apagaron y la película comenzó, de repente note como
su mano se deslizaba entre mis muslos abriéndolos suavemente, ante ese
movimiento tan leve yo empecé a excitarme, de tal forma, que para cuando deslizó
sus dedos en mi sexo ya estaba mojada, con la otra mano se dirigió a mi escote y
descubrió uno de mis pezones erecto de impaciencia, su boca, no se como lo
alcanzó y lo lamía y mordisqueaba aumentando aún más mi placer, mientras sus
dedos seguían hundiéndose en mi sexo. De repente me pareció que alguien nos
miraba, efectivamente un hombre joven que se sentaba dos asientos mas a la
derecha de mi no nos quitaba ojo.
El me susurró: No importa sigamos.
Le dije: No sé si podré.
Me dijo: Claro que sí.
Le dije: No..., No...
Me dijo: Mírame y déjate llevar.
Seguimos nuestros juegos y mi mano bajo la cremallera de su pantalón, ahí estaba
ella, toda para mí, esperando que mi boca la lamiera y le diera mi calor, agache
mi cabeza mientras él seguía con una de sus manos investigando en mi sexo,
mientras estaba así no pude más y el placer recorrió todo mi cuerpo y seguía con
mi boca en su sexo todavía con mas ímpetu, me aparto convencido de que todavía
no era su hora, el extraño seguía mirando, me cogió de la mano nos levantamos y
me llevo a unas escaleras que conducían a la terraza del cine y allí al final de
las escaleras me dijo que me diera la vuelta y levanto mi falda.
Yo como chica obediente levante mi falda y me agache levemente dejando relucir
mis nalgas adornadas con mi tanga. Inmediatamente él se puso a manosear mi
culito y eso me puso mas caliente todavía. Me puso una mano en la espalda
obligándome a agacharme mas de tal manera que ahora tenía frente a él toda mi
vagina, diciéndole cómeme, cómeme. Giré la cabeza hacia un lado, intentado ver
lo que estaba a punto de hacerme y de reojo pude ver al extraño de la fila, que
nos había seguido y estaba cerca viendo todo lo que sucedía. Con un dedo él hizo
a un lado la tanga y se puso a lamer mi chochito que ya era un manantial. Al
momento tenía toda la cara empapada en mis fluidos. Empecé a gemir y empujar mas
mi vagina hacia él. Estaba casi dentro y apenas él podía respirar. Sentía que su
pene se salía de su bragueta. En un momento dado, con mis manos separé mas mis
nalgas y le mostré mi ano y...
Le dije; Ahora, como has sido un chico malo últimamente, me vas a comer todo el
culito.
Mientras miraba al extraño quien ya tenia su pene en su mano y se estaba
masturbando. El empezó a lamerme el ano y a introducir su lengua en él. Esto me
empezó a poner loca. Y pensé que los gemidos iban a hacer subir a todo el cine,
pero no me importaba, eso me excitaba más. En un momento dado él se incorporó,
saque su rabo dolorido de su bragueta, después de tanta excitación. Estaba más
grande que nunca y directamente lo puso en mi culito.
Yo le dije; No, por ahí no! Ya sabes que no me gusta..., está demasiado
grande... Uumm..., no va a entrar.
Y él me dijo: Relájate esto te va a gustar.
Me agarró de las caderas y estaba tan mojado y jugoso que presionó y empezó a
entrar.
Yo le decía; No, no...
Después de un grito de dolor, empezó a mecerlo suavente y a tocarme el clítoris
con la otra mano. Después de unas sacudidas me empecé a mover
descontroladamente, era la primera vez y sentía una mezcla de dolor y placer
indescriptible.
Exclamé: Uumm, si, si, metemela toda, oh me estas rompiendo mi culo, dale
dale¡¡¡ uumm... me estoy corriendo.
Estábamos en esas cuando miré de reojo al extraño y luego miré a mi acompañante
pidiéndole su aprobación. El extraño se acerco y se puso frente a mi deslizó sus
manos en mi blusa, saco mis pechos del sujetador dejándolos al descubierto y
empezó a manosearlos y apretarlos, bajo su cara junto mis pechos y metió los dos
pezones en su boca los succionaba y chupaba como si estuviera muerto de hambre,
en ese instante bajo la mano e introdujo uno de sus dedos en mi, mientras mi
amigo seguía acariciándome mi culito, después un dedo acompañó al otro así hasta
que estaban los cuatro dedos de la mano de ese hombre explorando mi húmedo y
caliente sexo. El hombre se retiro de mi un momento metió la mano en la bragueta
y pude ver como asomaba su pene erecto, yo mire asustada pero mi amante me
susurraba al oído:
- Tranquila, estoy aquí..., déjate llevar, disfruta...
El extraño hizo que me agachara y acerco su pene a mi boca yo no quería pero mi
amigo acercó el suyo y entonces confundida lamía uno u otro según se acercaban a
mi boca. Después el extraño me cogió por la cintura y me sentó en una de las
barandillas de la terraza, me abrió las dos piernas dejando mi sexo totalmente
abierto, mi amigo miraba excitado, y de repente y sin miramientos introdujo su
pene hasta el fondo a la vez que manoseaba mis pechos. Sacaba y empujaba su pene
sin cesar hasta que al final los dos nos corrimos.
Y así es como terminamos la sesión de cine... con una buena película no?. |
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