Hola amigos lectores, antes de comenzar a platicarles
lo que me sucedió en mi entrevista, quiero agradecer todos y cada uno de sus
comentarios que han sido muy halagadores y me han hecho sentirme una mujer
completa y feliz. Y agrego a esta historia una fotografía para que vean
ustedes como iba vestida el día de la entrevista en unas oficinas en Polanco,
aquí en la Ciudad de México.
Mi relato comienza así; ustedes bien saben que
tengo un negocio de fotografía social en el sur de la ciudad, y constantemente
tengo entrevistas con personas que quieren casarse, o que festejan algún
evento especial (bautizos, confirmaciones, XV años, etc.). Tengo un trabajador
a mi cargo pero exactamente ese día, se nos presentaron dos citas al mismo
tiempo.
Mi cita era a las 12:00 de
día en un edificio de oficinas en Polanco, zona de nivel medio alto de ésta
ciudad, entonces ya no fui a la oficina esa mañana, me quedé en el
departamento a esperar a mi novio ya que él me iba a acompañar, entonces me
arreglé para la cita y después iríamos a comer con Eddy.
Cuando llegamos a la
dirección, le dije a mi novio que si quería acompañarme, el me contestó que
mejor me esperaba en el coche, ya que se aburre de inmediato en una cita de
trabajo. Comprendí la situación ya que no era la primera vez que me
acompañaba, entonces tomé el elevador y me dirigí al octavo piso.
Cuando llegué a la
recepción del edificio, una persona de traje negro y corbata de seda, me
preguntó a que piso iba y a que persona tenía que ver, lógicamente era un
supervisor de seguridad, me presenté y en ese momento tomó el interpón para
comunicarse con el Licenciado a quien yo tenía que ver para confirmar, después
de esto, se disculpó conmigo y me dijo que podía pasar, que no había ningún
problema, quizas para él no, pero para mí, creo que sí, porque desde que
llegué a la recepción no me quitaba la vista de mis piernas y mi falda, que
con el movimiento que yo hacía de mis caderas, se movía toda.
Me acerqué al ascensor, y
él se acercó también a su compañero diciéndole algo cerca del oído, y en lo
que esperábamos que abriera la puerta del elevador un grupo de personas y yo,
cuando me percaté, el chico que me había interrogado anteriormente estaba
detrás de mi.
Se abrió la puerta del
ascensor y subimos todos en grupo, era tanta la gente que intenté pegarme al
fondo del elevador, pero el supervisor fue más rápido que yo y cuando me di
cuenta el de nueva cuenta estaba detrás de mi, cosa que no le di mucha
importancia, cerraron las puertas del elevador y comenzó a subir lentamente.
En el primer piso, subió
una mujer demasiado gorda, lo que obligó a que la gente nos moviéramos más
atrás, y cuando me moví yo, sentí el cuerpo del muchacho muy cerca de mí, era
increíble lo que estaba sintiendo, el muchacho tenía ya erecto su pene y lo
pegaba a mis nalgas, les digo esto porque así siento cuando Eddy me abraza y
su pene se le para por la excitación. No me desagradó así es que me quedé ahí,
moviéndome un poco más hacía los lados para excitarlo más y él se dio cuenta.
Poco a poco, puso su mano en mis nalgas, por sobre la falda y me acariciaba,
yo me hacía la desentendida, no quería causar ningún problema en ese momento.
Esto le dio valor, creo yo
para hacer lo que hizo. Sin miramientos y ya que el resto de la gente no se
daba cuenta, subió mi falda y puso su mano nuevamente en mis nalgas, pero
ahora me las apretaba, las dos. Como era un poco más alto que yo, no se si le
costaba trabajo pero trato de meter su mano entre mis piernas, así que para
facilitarle el trabajo, me abrí ligeramente de piernas y nadie en el ascensor
se daba cuenta, en ese momento me comencé a mojar, ya que sus caricias no eran
bruscas, sino todo lo contrario, eran muy delicadas y eso me fue excitando más
y más.
Cuando miré la pantalla
del elevador, ya estábamos en el piso seis, y la gente subía y bajaba, pero el
ascensor seguía lleno. Cuando sentí uno de sus dedos tratando de acariciar mi
clítoris, me vine, tuve un delicioso orgasmo y traté de cerrar mis piernas, es
decir de apretarlas para no verme tan obvia, aunque para este momento, ya
sentía que iba hasta sudando. No se si mis movimientos de piernas lo excito
más a él pero no sacó su mano el muy cabrón, sino la dejó ahí, entre mis
piernas, lógicamente yo se la estaba apretando.
De repente ya estábamos en
el piso 11, faltaban 3 para llegar al último piso, y fue tan ágil su
movimiento de mano, que la quito de entre mis piernas y paso su mano al
frente, como mi falda es holgada, no se veía mucho por delante de lo que él
estaba tratando de hacer con mis pantimedias, me las quería romper y trataba
de meter su dedo en mi vagína, entonces sus movimientos empezaron a ser más
violentos y cada vez que me apretaba, me obligaba a que mi cuerpo se fuera
hacia atrás, era un movimiento delicioso porque entonces mis nalgas ya estaban
pegando a su pene casi de forma directa, ya que mi falda estaba subida.
Llegando al último piso,
toda la gente comenzó a bajar tan rápido, que también lo hice yo, pero en el
momento de moverme rápido hacia el frente y salir del ascensor, creo que fue
su reloj o no se que se atoró con el borde de mis pantimedias y me las rompió,
se escuchó el sonido de rotura, pero no me importó ya que estaba tan excitada
que si me hubiera quedado ahí, no me hubiera importado y me hubiera dejado
hacer el amor por ese muchacho en ese momento, pero me preocupaban tanto mis
clientes como Eddy. Es por eso que salí del ascensor y él se quedó dentro.
Entonces me bajé caminando hasta el octavo piso, pensando en lo que había
pasado y en lo que me prendió esa situación.
Finalmente me presenté con
el Licenciado que me había llamado y ya estaba ahí su novia, y seguí con mi
trabajo. Si no mal recuerdo, tardé con ellos como una hora y media o tal vez
un poco más, y cuando salí volví a tomar el ascensor de regreso.
Iba nuevamente lleno pero
ahora me quedé casi en la puerta, ya no estaba el muchacho, entonces cuando
llegué a la recepción, él estaba ahí, nuevamente trabajando y recibiendo a la
gente. Me acerqué para despedirme y agradecer su atención, y él me dijo:
- Al contrario, disculpe usted por las
molestias y esperamos que su visita haya sido de su agrado, me guiño un ojo. Y
sentí que me había sonrojado.
Cuando llegué al auto,
Eddy me estaba esperando y lo primero que me dijo, como te fue, le dije que me
había ido de maravilla, ya que después de todo, también vendí un paquete
fotográfico de los más caros, ya que venía incluido las fotografía y un video.
Me subí al coche y nos
dirigimos a un restaurante, cerca de la oficina ya que tenía que presentarme
normal a trabajar y a ver como le había ido a mi muchacho, entonces en el
transcurso del camino, conforme íbamos platicando, Eddy me iba acariciando mis
piernas como regularmente lo hace cuando maneja, y por momentos me subía la
faldita, y cuando pegó su mano a mi entrepierna me dijo:
- Creo que te pusiste mal tus pantimedias, ya
se te rompieron.
Le digo, son unas pantimedias que me compré como hace dos meses y ésta era
la tercera vez que me las ponía, pero que me hiciera favor de pasar a un
supermercado para comprarme otras, porque no me gusta verme mal, y como eran
pantimedias de licra, poco a poco se van, es decir, se van jalando y una se ve
mal. Me hizo el favor de acompañarme a comprarme unas pantimedias del mismo
color y marca y cuando llegué a la oficina, lo primero que hice, fue
cambiarme, después nos fuimos a comer.
Espero que les haya gustado mi relato, y como siempre, espero sus
comentarios en mi dirección de correo, hasta la próxima. Bye.