Conocí a mi prima Elsita, cuando ella tenía 11 años y yo solo
9, desde aquel entonces siempre me gustaron sus bucles rubios y sus ojos claros.
En ese entonces yo vivía en el interior del país y hasta allí ella vino ese
verano a visitarnos con su madre, mi tía. Mi primer contacto sexual con ella lo
tuve en una tarde sumamente calurosa. Nuestras madres cumpliendo con el mas
antiguo rito provincial estaban durmiendo la siesta ya que la temperatura no
bajaba de 40ªC. Yo y mi prima Elsita habíamos estado jugando hasta ese momento,
pero ella se quedó dormida sobre el sofá que teníamos en el living. Quedó
durmiendo boca abajo con la pollerita muy subida, que dejaba ver sus blancas
piernitas.
Yo sentía en esa epoca una intensa atracción por las piernas
de las mujeres y las de mi primita eran asi tersas, blancas con un ligerisimo
vello rubio que de solo verlas me producía un cosquilleo en el estomago. No
resistí la tentación de tocarlas y comencé timidamente al principio deslizando
el dedo indice por su pantorrilla, tenía miedo de que se despertara pero
demostró tener el sueño profundo por lo cual me aventuré todavía mas y levanté
lo poco que quedaba de su pollerita y pude ver su redonde culo tapado apenas por
una bombachita blanca que se le metía entre los cachetes y entre los cuales
salían sus pelitos rubios.
Corrí la bombacha dejando su culo al descubierto y decidido a
todo metí mi dedo en su conchita primero en la puerta, pero despues todo lo
profundo que pude y empecé a gozar con la humedad que sentía en mi dedo. Mi
emoción fué en aumento y aunque todavía no sabía muy bien de que se trataba, el
cosquilleo que sentí en mi pito fue sumamente placentero. A esta altura pensé en
que podía ser descubierto por lo que retiré el dedo y pegué uns lamidas a su
culito, mirando siempre hacia donde estaban nuestras madres durmiendo, bajé su
bombachita y su pollera y me fui a mi cuarto.
Pasaron los años, muchos, me vine a la capital, estudié, me
recibí y me casé y en medio de todo eso en mi adolescencia solo encontré en dos
oportunidades a mi prima en fiestas familiares, y en una de ellas pude reconocer
que la atracción que sentía por ella, de algun modo era correspondida ,cuando a
la salida de una de esas fiestas en las que como jovenes que eramos bebíamos sin
medida, sin que mediara una causa o un aviso, en el momento que me despedía me
dió un beso en la boca metiendo su lengua hasta el fondo de la mía, cuando quise
reaccionar mi sorpresa, se sonrió,se metió en su casa diciendome "Andate
rapido". No la ví en algun tiempo, nos casamos y en las fiestas de casamiento a
las que invitamos y fuimos invitados nos volvimos a ver, conocí a su marido y
ella a mi esposa y despues de ello, salimos en algunas oportunidades juntos al
cine o al teatro.
Lo que sucedió, fue años mas tarde, cuando habíamos ido con
mi esposa a su casa a visitarlos y a comer unas pizzas que nos aseguraron eran
de primera. Elsa sin duda había madurado como mujer, sus bucles rubios se habían
trasformado en una esplendida cabellera que le llegaba hasta la mitad de su
espalda, sus tetas se adivinaban soberbias a traves de la ropa provocativa que
siempre usaba y sus piernas hermosas y blanquisimas, asomaban de sus minifaldas
rematando en unas sandalias que envolvían a sus piecitos que eran todo un
desafío sexual. Ese día se mostró desde que llegamos mucho mas cariñosa conmigo
que de costumbre, en dos o 3 oportunidades me rozó con intención, una de ellas
colocó una pizza en el horno y retrocedió hasta dar su culo en mi cara, cuando
yo estaba sentado, por lo cual miré hacia ambos lados intentando descubrir que
mi esposa se había dado cuenta , pero no, a mi se me empezaba a notar una
erección en mis pantalones por lo que me levanté y dije voy al baño. Entré
directamente a mojarme con agua fría intentando superar el trance, cuando en ese
momento entra Elsita cerrando la puerta tras de si.
Me dejó de una pieza, pero mi prima no perdió un segundo, y
levantando su pollera cruzó su pierna derecha tras de mi mientras me besaba
desesperadamente. Esto reavivó mi calentura y ya sin resistir metí mi mano
rozando su blanca pierna en el agujero de su ano metiendo el dedo en la
estrechez del mismo, lo que la hizo recular, pero volvió inmediatamente a la
carga y mientras apoyaba su concha en mi pene me pedía
"cojeme...rapido,..cojeme". Levanté su camisa y destrocé de un tirón su corpiño
dejando a la vista sus tetas que parecían operadas por lo paradas que estaban,
comencé a chupar sus pezones rosados que ya estaban erectos.
Ella se separó un instante de mí y se sentó sobre la mochila
del inodoro recogiendo sus piernas abiertas y deslizando hacia el costado su
bombacha, mientras gemía "damelaaa, ya,.. la necesito ahoraaa "Dejé caer mis
pantalones y mi pene ya explotaba dentro del slip, apenas bajé el mismo salió
disparado hacia adelante , lo coloqué sobre su clitoris y empecé a frotarlo de
arriba hacia abajo, mientras me babeaba de placer mojando su boca, sus orejas y
sus tetas. Por fin puse el glande sobre su agujero que a esta altura ya estaba
empapado y se lo mandé al fondo de un solo golpe, ella ella con sus pantorrillas
arriba de mis hombros intentando gritar y yo tapando su boca con la mía o con
mis manos para que no nos oyeran.
Me pareció que estuve bombeando durante una eternidad y que
había perdido el sentido de quien era por el placer que sentía hasta que sentí
que nos estabamos viniendo juntos.Cuando ella explotó por fin mi pija pareció
lanzar rios de semen que inundaron sus entrañas. Ella se bajó del asiento y
comenzó a limpiar mi pija con su boca hasta dejarla roja y limpia.
Nos vestimos y volvimos por separado al comedor donde
nuestras parejas todavía charlaban animadamente. Hasta aca esa primera
experiencia con mi prima.