Me dice "Hola", pero sus labios me dicen algo más, me esta
llamando, mientras que sus ojos recorren palmo a palmo mi cuerpo, escrutándome,
deseándome, poseyéndome..
Nos acercamos lentamente el uno al otro; me fascina su
cuerpo, me fascina esa ropa ajustada que lleva y que marca sus curvas, pero
sobretodo me fascina su mirada lasciva y rebosante de seguridad que me hace
sentir totalmente poseído. Sus pechos encorsetados se yerguen amenazantes ante
mi, pidiéndome a gritos ser liberados.
Sus manos se acercan a mi pecho, lo rozan suavemente, y
comienza a desabrochar mi camisa, y la arroja lejos. Mientras, yo acerco mis
manos a sus pechos, totalmente fascinado, y con cuidado desabrocho su blusa, y
la retiro descubriendo ante mi embelesada mirada dos volcanes apunto de
estallar.
Ella posa sus manos sobre mis nalgas, las aprieta ligeramente
y me dedica una de sus sonrisas cómplices, ambos sabemos que estoy totalmente
embriagado y poseído; una de sus manos suavemente se desplaza alrededor de mi
cadera, hasta llegar a mi paquete, donde recorre mis testículos, y a
continuación desabrocha mi pantalón, y suavemente baja la cremallera, y llegados
a este punto empuja hacia abajo mis pantalones; una de sus manos recorre mi
espalda descendiendo por debajo de mi calzoncillo, mientras la otra lo retira;
yo con mis manos recorro ese monumento a la naturaleza que es su culo; con una
de sus manos juega con mis testículos, primero con suavidad, y luego apretando
muy ligeramente, marcando el territorio, haciéndome sentir totalmente a su
merced.
Sus manos me indican mediante un ligero toque en mis hombros
que me arrodille, así lo hago, y desde ahí, a sus pies, con mi ser rebosante de
felicidad, desabrocho su pantalón, lo bajo suavemente, descubriendo sus dos
piernas, mas bellas que cualquier columna concebida por el hombre, las recorro
suavemente, lentamente, de abajo hacia arriba, besándolas palmo a palmo,
cubriéndolas de caricias con mis manos, gozando con el privilegio de acercarme
cada vez mas, deleitándome cada vez que subo un poco mas; ya he llegado, mis
manos han vuelto a alcanzar sus nalgas, retiran sus bragas, descubriéndola
totalmente.
Me tumbo boca arriba, ella se sienta encima de mi, puedo
sentir el peso de su cuerpo sobre mi, me gusta sentirla encima de mi, me fascina
su forma de mirarme desde arriba, ella se sabe totalmente dominadora de la
situación y lo deja entrever en su sonrisa, con su cuerpo sobre el mío es ella
quien decide como y cuando he de moverme; se inclina sobre mi, pone sus manos
sobre mi pecho, haciéndome sentir que esta sobre mi, , mis manos acarician sus
nalgas, las mismas nalgas que descansan sobre mi, cuyo roce con su piel enajena
mis sentidos; comienza a cabalgarme con suavidad, así me siento, cabalgado, como
el corcel de una bella amazona; con sus manos sujeta mis brazos, inmovilizándome
totalmente a su merced, mientras su cadera sube y baja, y sus pechos se muestran
imperiosos sobre mi, acercándose a mi pecho amenazándome con asfixiarme si no
cumplo sus designios; libera mis brazos, para que pueda tocarlos, para que pueda
sentirlos; acelera el ritmo, me cabalga salvajemente acercándonos hacia el
orgasmo, mientras mis manos recorren suavemente sus poderosas nalgas; al fin
llega, y poco a poco baja, y nuestros cuerpos se funden en caricias y besos.