EL VIRGO DE BELEN
Mi nombre es Sergi, separado, 50 años, vivo en una
Urbanización a las afueras de Madrid. Conocí hace años a Belén una de las niñas
hijas de vecinos de tan magnífica urbanización. Cuando me fijé a Belén tenía 10
años, enseguida congeniamos, una cría abierta, amable, educada y cariñosa,
físicamente guapísima, con unos ojos maravillosos azules claros, bastante alta
para su edad, pelo castaño largo, carita redondita, fuerte pues desde bien
pequeña era amante de la gimnasia y hermana mayor de otras dos niñas.
Aquella cría me cautivó y quitó el sueño hasta hoy, que tengo
que hacer saber mi historia pues no podría vivir sin hacerlo.
Mi primera estrategia fue, después de conocer a la hija,
entrar en relación con la madre, separada de su marido, pues pensé que seria
mejor tener con ella buena relación, estando tan obsesionado por la cría.
Mari Ángeles, la madre, pueblerina en la gran ciudad, es la
típica sumisa que admite todo, y que haría las delicias de cualquier amo.
Si fuera yegua sería buena reproductora, alta y grande, ancha
de caderas y con buenas tetas, Supongo que su marido la sacó todo el partido que
quiso y se cansó de ella , después de enseñarla que una buena hembra necesita
tener, todos los días, sus tres agujeros llenos de leche
Por otro lado, como buena sumisa, es de las que le va la
vara, pues ya había comentarios en este sentido por parte de los vecinos.
En la actualidad tiene, un medio novio, que me da la
impresión que salvo la cama no le importa nada mas y que también la "acaricia",
sitio tiene para ello, pues está demostrado que las que prueban la vara luego lo
echan en falta.
Volviendo a su hija: Belén, es la auténtica virgen de
nuestros antepasados los greco-romanos, no sólo por tener intacto su himen, sino
por que como hembra, aún está limpia de la sangre de la regla, aún su cuerpo no
tiene el más mínimo bello, salvo los preciosos de su cabellera . Prototipo de
las estatuas clásicas siempre sin bello, cuestión tan básica que hasta muchas
religiones, como la musulmana, entre otras, rasuran el sexo a sus mujeres.
Una virgen que yo he cuidado, halagada con regalos, me
acercaba a su madre para ganarme su confianza, que me da la impresión que no le
preocupa mi interés por la niña, ya que de esta forma se la quita de encima.
Para mí un tesoro que cada encuentro con ella era toda una
estrategia.
Con el tiempo conseguí que ella me buscara, en lugar de yo a
ella, cuando la encontraba siempre mis besos se acercaban a su boca mientras mi
mano se colocaba en su culo y en su ocultas tetas.
La niña, tiene ahora 11 años, ha pasado un año y crece tan
rápido como mi interés por ella y este también va en aumento,
Pensando siempre, como podía estar con ella a solas, un dia
la pedí permiso a Mari Angeles, su madre, para que fuera conmigo para comprar
una chaqueta que había visto para ella, la madre en lugar de poner algún reparo
le pareció una idea maravillosa,
Llevé a Belén al establecimiento y lógicamente en lugar de la
chaqueta lo primero que pedí fueron diferentes modelos de bragas, una vez con
ella a solas en el probador, desabroche rápidamente la blusa del Colegio,
levanté la camiseta y pase la mano por sus tetitas, que eran duras como piedras,
erguidas y del tamaño de una ciruela como máximo, acto seguido, la quité la
falda, bajé las bragas que llevaba y comprobé por vez primera algo hasta ahora
vedado y oculto, su sexo, sus muslos, su culito. . .temblaba de ver tanta
belleza, unos muslos gruesos, fuertes, duros, juntitos, maravillosos. El culo
alto, duro como una piedra, redondo. El sexo limpio sin un solo pelo, cerradito,
unos labios perfectos, increíble.
Mientras la probaba una y otra braga mis manos tocaban sin
saber donde, pues nunca estuve tan nervioso. Mis dedos pasaban una y otra vez
por su rajita, la abría los muslos, y ella se quedaba quieta y seria, por lo que
yo seguía y seguía hasta que me vino la luz de que habíamos estado demasiado
tiempo en el probador, con lo que recogí la lencería, salimos la devolvimos y
nos fuimos a ver la chaqueta, que prácticamente sin probarla compré.
Al regreso a casa y antes de subir al coche me dijo que tenía
ganas de hacer pis, lo cual si ya estaba excitado, esto aumentó mi calentura,
pues esta cuestión siempre me ha producido mucho morbo, comenté que se esperara
a llegar a casa, que era bueno aguantarse para luego hacer más, así que llegamos
y le dije: "como mamá no habrá llegado sube conmigo un momento a mi casa te
pruebas la chaqueta para dar la sorpresa y de paso haces pis".
Subimos, la conduje al baño y cuando se quiso dar cuenta ya
le había bajado la braga, la senté en la taza y escuché como un chorro
potentísimo salía de aquel chochito, volviéndome loco, cogí un papel y casi sin
terminar le estaba pasando por la rajita, mojándome todo de aquello que yo
quería, pase el papel y luego los dedos, diciendo que aquello tenía que estar
siempre abierto y limpio.
Aproveché para recomendarle que cuando estuviera en el jardín
o al venir del Colegio era conveniente subiera a mi casa, con muchas ganas de
hacer pis, para que yo pudiera limpiarla, abrirla.
No hizo comentario alguno, por lo que deduje que aceptaba
cuanto le decía, todavía ignoro si será por vergüenza o por placer.
Al día siguiente, Mari Ángeles me telefoneo para darme las
gracias y decirme que le había encantado la chaqueta de la niña, estaba muy
nervioso por si la niña le había hecho algún comentario, pero en seguida me di
cuenta que no había abierto la boca, con lo cual aproveché para preguntarle
sobre su amor, me comentó que estaba encantada a lo que le sugerí que si quería
salir y quedarse una noche con él, que no fuera boba que yo me cuidaría de las
niñas hasta el día siguiente, la idea le encantó y no me dijo que no, se conoce
que le picaba más el coño que el hecho de dejar a las niñas conmigo,
Y así fue, a la semana siguiente quedamos para el jueves, yo
recogía del Colegio a las tres, las llevaba a casa, hacíamos los deberes, las
bañaba, daba la cena y a la cama a dormir.
Continuará
2º PARTE
El jueves por la mañana pasé a casa de Mari Ángeles tal como
habíamos quedado, y mi sorpresa fue cuando me recibió llorando, me asusté
pensando si se había enterado de algo, me tranquilizó cuando me dio un beso muy
cerca de mis labios, pasamos al salón, y me comentó que si no tenía prisa quería
desahogarse conmigo, lógicamente le dije que me contara, nos pusimos cómodos,
fue a buscarme un café,.
Reconozco que al verla de espaldas con su falda ajustada,
apretando una caderas de auténtica yegua, me hizo pensar en lo delicioso que
debía de tener el culo.
Regresó y me empezó a comentar que a partir de su separación
había conocido a un tal José que le tenía cautivada, un hombre muy autoritario
que se había convertido prácticamente en su dueño. Salió el tema de que le
gustaba hacerla daño. incluso pegarla y que cada vez le exigía más.
Ahora la obligaba que los fines de semana estuviera con él,
pues los sitios preferidos como los de intercambio de parejas, etc. sólo abren
de noche y estos días, por lo que el problema eran las niñas, que no las podía
dejar solas.
Yo estaba verdaderamente perplejo y expectante ante tal
derroche de sinceridad. Pero me propuso la más maravillosa de las soluciones,
que era quedarme algún día con Belén, pues a las pequeñas las podía dejar en
casa de su madre.
Lógicamente y de entrada, y dado lo turbado que estaba, puse
alguna traba, e insinué que era un poco problemático para mí. . . Pero para mi
infinito asombró, me espetó que Belén ya casi no era una niña y que una
mujercita así, era muy atractiva y agradable para un hombre, menos mal que
estaba sentado, sino me caigo, pues me dejó desconcertado sin habla, saber ni
que decir, ni siquiera donde mirar. ¿Qué significaría "muy agradable para un
hombre" . . .
Por mi cabeza pasaron todo tipo de conjeturas, se olía algo,
lo tomaba como una insinuación, yo lo había mal interpretado. . . ni sabía que
pensar ni que decir, así que se quedó en un abstracto: ya hablaremos. Pero ella
continuó con aquello tan manido de: cómo pasa el tiempo ayer era una niña y hoy
casi una mujer, de que si me había fijado que ya tenía tetitas, que su figura se
iba moldeando, que empezaba a tener curvas. . . yo seguía tan sorprendido que
casi no articulaba palabra, jamás me hubiera supuesto que una mujer tan
discreta, callada, incluso me parecía que tímida, pudiera transformarse en una
mujer tan desenvuelta y lanzada.
Aún sin entrar en reacción, me despedí hasta la tarde, pero
antes de cruzar la puerta se acercó a mi y me plantó un beso en plena boca,
dándome las gracias por todo. . .
Llegue a casa, más temblando que otra cosa, y mi cabeza
empezó a funcionar: que querría decir,
Muy agradable para un hombre, que me quedara los fines de
semana con Belén, que fuera hoy a dormir con las niñas. . . no sabía ni que
decir ni que pensar.
Por un lado, venía a mi mente la idea de aquella noche era la
ideal para desvirgar a Belén, pero no tenía gran experiencia, había roto el
himen de mi ex en la noche de boda pero recuerdo que entre lo cansado, excitado
y deseoso nos acostamos, no se si la dí un par de besos previos, pero todo fue
bajar las bragas, apuntar, clavarla y en dos o tres embestidas tenía toda la
leche dentro. Con Marti fue diferente, pues ya tenía más de 20 años y cada vez
que se la ponía lloraba como una loca, con lo que su desvirgamiento duró un
montón de encuentros. Con Susan no hubo manera le dolía tanto que lo dejamos por
imposible. Mari Carmen fue fácil, debía ser como mi ex, pues entró el primer día
y fue la única que sangró abundantemente.
Ahora me venía a la mente cómo sería Belén, fácil no, pues
era una cría, con el chocho tan pequeñito y completamente cerrado, con unos
labios rosados y carnosos, yo lo había visto y tocado, por lo que tendría que
lubrificarla mucho, e indispensable tenerla bien mojadita.
Chillaría? La taparía la boca o tendría que darle dos
bofetadas ?.
Sangraría? Tendré que poner una toalla debajo de ella?.
Enseñarle a mamarmela me parece excesivo para la primera
sesión.
Pensé en llevarle a la cama de Mari Ángeles, su madre, la
pondría desnuda, una vez acostadas sus hermanas, abriría su boca y la estrenaría
con mi lengua, para que conociera el placer de una lengua junto a la suya,
recorriéndola hasta quedarme seco?. Ya que la acostaba desnuda sin pijama la
haría un buen pijama pero de saliva, recorriendo todo su cuerpo desde los ojos
hasta los pies.?.
Dado que no tenía experiencia y posiblemente no habría gozado
aún, sería bueno primero abrirla bien los labios buscar el clítoris y
trabajársele a fondo con dedos y boca para que tuviera un orgasmo previo?.
Sus incipientes pezones también tendrán placer?
Un cúmulo de interrogantes
Qué postura sería mejor, a mi normalmente como hombre, me
gusta la denominada del yunque, ella tumbada en el borde la cama, colocando sus
piernas encima de mis hombros, lo que permite una penetración extrema, la hembra
goza enormemente con la entrada de la leche caliente pues la nota más que en
cualquier otra postura, pero en su contra, quizá sea excesiva para una primera
vez, pues normalmente el miembro llega a tocar el fondo de la vagina y eso es
doloroso para ella.
Pensé en colocarme encima de ella, la postura más clásica, en
la que el miembro entra menos.
También me venía a la mente, el frío y la piscina, poco a
poco nunca te metes y de repente es un mal trago y pronto pasa, viene esto a
cuento, si sería mejor metersela poco a poco, paso a paso o bien el sistema del
golpe seco y hasta dentro, lo probé en su día con Mari Carmen y sólo es un grito
y una vez dentro sin moverse, todo va pasando.
Estaba confuso, eran tantas cosas, pero por encima de todo
estaba el pensamiento en su madre y eso me traía loco.
Pasaron lentísimas las horas hasta las 4 de la tarde, hora de
la cita, subí a casa de Mari Ángeles y me recibió, con una bata de seda muy
abierta que dejaba ver algo más que el canalillo, y primera sorpresa un beso en
la boca, pero con su lengua, la cual entró en la mía. Pasamos al salón y Mari
Ángeles se abrazó y continuó besándome, pero con tal intensidad, que estuve a
punto de estallar, y sin más dilación noté que su mano se posaba encima de mi
miembro, y en un segundo noté como desabrochaba mis pantalones, sacando mi verga
que inmediatamente estaba en su boca entrando y saliendo con una fuerza
increíble, no duré ni un minuto y me corrí en su propia boca, exhausto me tumbé
en el sofá mientras ella iba al baño, y no había reaccionado cuando apareció
pero completamente desnuda, no me imaginaba un cuerpo tan delicioso y sexi,
difícil de describir, ella era grande y grandes eran sus tetas, para su edad y
el trato que las habría dado, altas, juntas y con buen pezón. Cintura muy
estrecha. Muslos redondos y poderosos, juntos y rectos. Sexo cerradito,
rasurado. Caderas y culo anchos potentes propios de la yegua que siempre sueño
en su persona.
Ante esta visión casi temblaba, me levantó del sofá, sentó en
una silla, se puso de rodillas metió su boca con lo que levantó mi polla
inmediatamente, y una vez bien erguida, colocó su coño encima apretó y se sentó
encima de mi verga, cabalgándome como un buen jinete, con lo que volví a
correrme inundando con mi leche toda su vagina. No podía tenerme de pié me senté
de nuevo en la silla, cuando observé que Mari Ángeles se arrodillaba metía mi
polla en su garganta, pero aquello no se levantaba, pero seguía y seguía, hasta
que me corrí por tercera vez. Más que una hembra era una máquina de ordeñar y
sacar leche, algo indescriptible, tantas mujeres que había conocido en mi vida
pero Mari Ángeles estaba a años luz de cualquier de ellas, incluidas las más
expertas profesionales.
Mareado, exhausto y agotado me levanté, pues ya casi era la
hora de recoger a las niñas, ella también se tenía que ir, nos dimos un beso
profundo sin hablarnos y salí corriendo.
Metí a las tres crías en el coche, casi sin saludarlas pues
estaba en otro mundo, llegamos a su casa, no sé si se cambiaron, merendaron,
vieron la TV, estaba en otro mundo, hasta el punto que me preguntaron que cuando
las iba a bañar, no me importaba, y para colmo resulta que la mediana, Lucía que
tenía entonces 8 años, me llamó para que la enjabonara bien el culete como hacía
su madre, allí abierta de piernas, pero no me importaba ni ella, ni Belén, ni
ninguna otra mujer que no fuera Mari Ángeles. Desde ese día hasta hoy sólo ha
habido una mujer en mi vida y como por arte de magia se acabaron todas las
fantasías infantiles, ante el sexo, increíble e inigualable de toda un mujer de
pies a cabeza a Belén la acabará desflorando, en su momento, su novio el día que
le tenga.
Y un interrogante que permanecerá mientras viva: Mari Ángeles
fue mucho más lista de lo que yo pensaba?.