El submundo:
Por Mr JOPI
Prologo:
Este cuento de ficción es una puerta total a la imaginación.
Imagínense un mundo en el que todo sea posible. Imaginen un mundo que pueda ser
capaz de leer los pensamientos mas profundos, las fantasías mas ocultas en
nuestras mentes. Un mundo capaz de hacer realidad esas cosas que solo nos
atrevimos a soñar, y que jamás pensamos en que pudieran hacerse realidad. No hay
limite en nuestra imaginación, no hay bien ni mal, solo lo que deseamos, solo lo
que nuestra mente imagina. A ese mundo acabo de abrir la puerta, para que cada
uno y cada una encuentre en él la libertad total, la posibilidad de que no sean
sus mentes las que manejen sus sentimientos, sino sus deseos mas profundos
quienes hagan navegar sus almas a la felicidad total.
No puedo dejar de mencionar la marcada influencia que ejerció en esta idea un
comic que leí en un momento. El comic, que se llama COD "City of Dreams" (ciudad
de los sueños), y narra la historia de una princesa que abre un portal mágico
detrás de un espejo para encontrarse en un mundo donde los sueños se hacen
realidad. Esos sueños, los mas intensos y los mas perversos. Pueden decir que
este cuento mío sea una copia o un plagio de City of Dreams, quizás lo sea....
pero es la puerta que he abierto yo a mi propia ciudad de sueños, mi Underworld.
En el primer capitulo he elegido la puerta del sótano de una amiga mía,
Vicky, como el portal al Underworld. Lo he hecho porque considero que desde que
ha mencionado ese sótano, en mi se ha despertado ese submundo detrás de las
fantasías de esa puerta, una figura emblemática de los "dungeon" de los
castillos, de las zonas mas oscuras de nuestro ser, de lo oculto.
Sin embargo, el Underworld, si bien lo ha inaugurado mi amiga ( y continuará
su viaje dentro de él mientras que su imaginación lo desee), no está solo
limitado a ella. Todos y todas, cada uno y cada una tiene sus deseos, sus
fantasías, sus ratones (como le decimos en Argentina). Todos los que se animen
podrán visitarlo, disfrutando con las historias de los demás, o simplemente
abriendo la puerta en el lugar que sea para permitirse entrar, o para permitir
que el Underworld los envuelva y los lleve hasta sus propias fascinaciones.
Disfrútenlo, y como siempre, acepto críticas.
Mr JOPI (POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO)
Capitulo 01
La tarde se había puesto un poco fría en la ciudad de Nueva York ese día. Aun
cuando ya deberían estar en primavera, las temperaturas bajas no querían irse.
Vicky lamentaba haber sido tan apurada en guardar toda la ropa de invierno en el
sótano. La casa, si bien estaba preparada para el frío del invierno, tenía un
sistema de calefacción que demoraba bastante en ponerse a funcionar. De todas
formas, para una cosa o para la otra, tendría que bajar al sótano.
Vicky se acurrucaba en el sillón, tratando de distraerse mirando televisión
para no sentir el frío. Un vaso de brandy en su mano le daba algo de calor, pero
ya había acabado la botella y el frío se ponía cada vez peor. Le disgustaba
mucho tener que bajar a ese sótano. Siempre le había parecido algo tan tétrico y
oscuro que le atemorizaba de solo mirar la puerta. Las pocas veces que había
bajado, el olor a humedad y la falta de luz natural le hacían sentir cosas
extrañas. Su imaginación le había jugado un par de malas pasadas ya viendo cosas
en las sombras, o creyendo escuchar pasos detrás de ella. Era claro que para una
mujer que vivía sola como ella, esas cosas eran muy difíciles de sobrellevar.
Sin poder concentrarse en la tele, Vicky maldecía el día que había roto con
su ultima pareja. No se llevaban bien, pero al menos servía para acompañarla al
sótano, pensó. También su cuerpo lo echaba de menos. Hacía ya mas de seis meses
que nadie la tocaba, y Vicky comenzaba a sentir la necesidad de alguna descarga
pronto. Las ideas pasaban una tras otra por la cabeza de ella. El sol comenzaba
a ocultarse y Vicky sabía que la situación, lejos de mejorar empeoraría. Tenía
que bajar a encender la caldera, o la pasaría muy mal.
Tomando valor, Vicky se levantó de su sillón. Temblando de frío se puso de
pie y caminó hasta la puerta del sótano. Cuando puso su mano sobre el picaporte
sintió que una descarga le recorría su espalda y le helaba aun mas la sangre.
Sobreponiéndose accionó el picaporte y abrió la puerta que giró hacia adentro
con un chirrido de poco uso. Con su mano Vicky tanteó la pared sin quitar la
vista de la oscura escalera que bajaba. Por fin encontró el interruptor y la luz
inundó el lugar. Su respiración y su corazón se tranquilizaron, y con algo mas
de confianza comenzó a bajar la escalera. Al llegar al primer recodo, la luz de
repente se fue y Vicky se encontró totalmente a oscuras, solo iluminada por la
luz que entraba por la puerta entreabierta arriba. Vicky tembló y se dio media
vuelta para comenzar a subir nuevamente, pero en ese momento la puerta de
entrada también se cerró.
Parada en el medio de la escalera, completamente a oscuras Vicky tenia tanto
miedo que casi se orina encima del susto. Con desesperación tanteó en los
bolsillos de su ropa hasta encontrar el encendedor que llevaba encima para la
caldera. Lo encendió y con sus ojos aguzados al máximo trató de ver la escalera
nuevamente para subir. Pero su sorpresa fue mayúscula. Allí donde antes subía la
escalera, frente a sus narices, ahora había una puerta. Vicky no entendía nada
de lo que estaba sucediendo, pero cierta curiosidad le hacia preguntarse qué
había detrás de esa puerta.
Por un momento ya no sintió frío. Solo una increíble curiosidad de saber qué
había detrás de esa puerta. La mano de Vicky se posó inconscientemente sobre el
picaporte y comenzó a girarlo. A medida que la iba abriendo, una cálida luz
inundaba el lugar. Vicky asomó su cabeza a la habitación y entró. Estaba toda
delicadamente decorada y disponía de varios sillones tapizados en pana morada
sobre las paredes. Vicky no recordó tener esa habitación en su casa, mucho menos
esos muebles. Entró a la pequeña habitación y comenzó a mirarla por todos lados.
Se detuvo en un cuadro que colgaba de una de las paredes. Representaba una
escena mitológica donde una ninfa era seducida y acariciada por cuatro fuertes
guerreros que se deleitaban con su cuerpo desnudo. Vicky encontraba a ese cuadro
bastante excitante, y de hecho comenzó a mojarse de solo pensar en la escena.
-¿Te gusta la escena?- le dijo de repente una voz desde atrás
Vicky se sobresaltó por completo. Por un momento pensó que su corazón saldría
por su boca. Le habían dado un susto de muerte. Por fin, colorada y
recomponiendo su aliento se dio media vuelta.
-¿Quien eres? ¿Que haces aquí?- le preguntó caminando de espaldas hasta tocar
la pared
-No temas, soy el guardián del submundo- le aclaró él
Con esa aclaración Vicky quedó aun mas confundida que antes. Lo miraba de
pies a cabeza. Sus atuendos eran extraños, una bata blanca que cubría su pecho
en diagonal y que era ceñida a la cintura por otra cinta de cuero Usaba
sandalias de cuero y tenía una mirada calma y sosegada. Sin saber porqué, Vicky
no le tuvo miedo.
-¿El submundo?- le preguntó ella
-El submundo- repitió él
-Un mundo alterno, donde todos nuestros deseos y fantasías mas profundas se
hacen realidad- aclaró a continuación.
-No sabia que eso existiera.- dijo ella
-Existe, y a el has llegado.- le dijo él
-Desconozco cómo, o porqué, pero a partir de este momento cada vez que cruces
esa puerta y lo desees con toda el alma, llegarás hasta aquí.- aclaró él
Vicky se sintió algo confundida. ¿Había sido el brandy que había bebido?
¿Estaba soñando? ¿o en verdad esos pensamientos antes de bajar al sótano la
habían llevado hasta allí?. Lo cierto era que una curiosidad aun mas grande que
antes le revoloteaba en el estómago y le comía su mente. No se animaba a
preguntarlo, pero muy dentro de ella deseaba que ese hombre le mostrara ese
mundo nuevo.
-¿Deseas conocerlo?- preguntó él como leyendo su mente.
-La verdad, lo deseo... pero tengo miedo...- admitió ella
-No debes temer, Vicky. Podré hacerte una pequeña guía durante unos minutos
por única vez para que lo conozcas. Nada te sucederá, tienes mi palabra.- dijo
él extendiéndole la mano.
La mano de Vicky se acercó temblorosa a la del extraño y en cuanto la tocó,
Vicky sintió cosquillear todo su cuerpo. Con suavidad la tomó de la mano y
haciendo un pase con la otra sobre una de las paredes, una puerta comenzó a
brillar y a abrirse. Una luz enceguecedora los envolvió mientras juntos
caminaban por el portal. En cuanto lo pasaron, la luz desapareció y la puerta
con ella. Vicky se dio vuelta y se puso algo nerviosa al ver que la puerta había
desaparecido, pero la mano de él y un par de señas le tranquilizaron. Fue
entonces que se dio cuenta de que su ropa había cambiado también. Sus pantalones
de jean y su sweater habían cambiado por un hermoso vestido color rosa suave que
le caía espectacularmente. Sus pies, pese a estar en delicadísimos zapatos
nuevos, parecían estar mas cómodos aun que descalzos y un delicioso conjunto de
bijouterie con strass y diamantes coronaba su cuello y sus muñecas.
-¡¡Oooohh....!! ¿¿Que es esto??- se preguntó extrañada
-Una demostración de que los sueños no tienen límite en tanto y en cuanto lo
desees.- le respondió él
Vicky estaba sorprendida. Caminaba por una especie de pasarela blanca elevada
que la llevaba a un portal muy ornamentado al final del mismo. En cuanto
legaron, dos pajes abrieron las puertas y ambos entraron. Era como una especie
de castillo enorme con miles de habitaciones. El pasillo disponía de puertas con
cristales a ambos lados. Vicky, aun tomada de la mano del guardián miraba
tratando de ver del otro lado de los cristales.
-¿Deseas ver Vicky?- le preguntó
-Por supuesto.- le respondió ella
-Bien, comencemos la recorrida. Pero recuerda que solo tenemos cinco
minutos.- le aclaró él
Caminaron hasta la primera habitación a la derecha. Allí, con sus ojos
abiertos como dos platos, Vicky pudo ver a una mujer amarrada sobre una mesa con
su cuerpo cubierto de diferentes tipos de salsas y comidas. Varios hombres a su
alrededor comían de la comida sobre su cuerpo mientras lamían las salsas y
acariciaban su cuerpo. Vicky miró al guardián y este le explicó que se trataba
de una fantasía de una mujer a la que le encantaba que su cuerpo fuera usado
como fuente de comida. Vicky le sonrió y casi que corrió a la ventana siguiente.
Detrás de ella corría él.
En la siguiente ventana, un hombre era amarrado a una cruz giratoria sobre
una mesa. Todo alrededor de la mesa había mujeres que a medida que les tocaba el
turno tomaban su verga tiesa y dura y la mamaban. El hombre se veía muy feliz.
En ese momento se estaba derramando sobre una de las mujeres, pero dos segundos
después volvía a estar erecto y dispuesto para la próxima. Vicky sonrió mientras
sentía como esas escenas la calentaban mas y mas aun.
Salteando un par de ventanas Vicky corrió por el pasillo con el guardia
detrás. Se sentía como una niña con juguete nuevo y su sexo se mojaba mas y mas
con cada paso que daba. En la siguiente ventana, una mujer estaba siendo
amarrada a una mesa mientras que por detrás, dos hombres comenzaban a azotarle
las nalgas con sus manos una y otra vez. Sorprendida, Vicky miró al guardia.
-Pero... ¿eso es lo que ella desea?- preguntó Vicky
-No solo lo desea... lo esta disfrutando.- respondió él
-Mira su rostro.- agregó él
Al ver el rostro de la mujer, Vicky supo que estaba allí por su propia
decisión. En verdad, ella misma parecía desear estar en la posición de esa
mujer. Por un momento cerró sus piernas sintiendo el deseo intenso de estar allí
y sus ojos se nublaron.
-Ya debemos irnos- indicó el guardia
-¿Ya? Apenas hemos visto nada...- protestó ella
De repente, todo lo que estaba a su alrededor se desvaneció y Vicky se
encontró nuevamente en la habitación de los sillones morados y el cuadro de la
ninfa. Mirándose nuevamente se dio cuenta que otra vez vestía su jean y su
sweater. Algo confundida, pero mas bien perturbada por lo que acababa de ver, se
sentó en el sillón y miró al guardia.
-¿Te ha gustado?- le preguntó él
Vicky hizo silencio y su rostro enrojeció por un momento. No iba a admitir lo
mucho que se había excitado frente a un total extraño. Aun podía sentir las
humedades de su sexo en sus panties. Aún veía en su mente los rostros de las
personas que había visto en ese corto momento.
-Dime algo... ¿Esas personas allí eran gente como yo?- dijo ella cambiando de
tema
-Claro, por supuesto. Son personas normales, con vidas normales, con deseos
normales como los de todo el mundo.- aclaró él con una sonrisa
-Todos tenemos nuestras fantasías y nuestros deseos en algún lado de nuestra
mente.- agregó ante el silencio de ella.
Otro profundo silencio invadió la habitación. Un silencio incómodo, opresivo,
que hacía sentir a Vicky que sus pensamientos se escuchaban mas alto aun.
-¡Debo irme!- dijo ella
-Puedes irte y regresar cuando quieras.- le respondió él
-Solo tienes que desearlo al abrir esa puerta.- agregó
-Gracias... hasta pronto.- dijo ella despidiéndose rápidamente y saliendo por
la puerta
En cuanto salió por la puerta, la escalera de su sótano se iluminó frente a
ella. La lámpara no se había roto, ni estaba tan oscuro esta vez. Vicky volvía a
sentir el penetrante frío en su piel y con rapidez bajó y encendió la caldera.
De entre las cajas con ropa de invierno tomó algo mas de ropa y subió las
escaleras con rapidez. Apagó la televisión desde el control remoto y se dirigió
a su dormitorio. Era tarde ya, había anochecido. Había sido un día agitado y
estaba cansada. Se puso su camisón y se metió en la cama. Estaba fría, pero con
el cobertor eléctrico, en pocos minutos la comenzó a calentar, y al cabo de un
rato cayó rendida de sueño. Esa noche Vicky tendría sueños muy intensos sobre lo
que acababa de ver.