Cuando me desperté era casi de noche, estaba de espaldas a él
y sentía su pija apoyada en mi cola, él dormia. Fui hasta el baño y me duché de
nuevo, estaba toda pegoteada de semen. Decidí que al vestirme me iba a poner
linda para Gus.
Del bolso que había llevado agarré unas medias de lycra negras, me puse un
portaligas y una tanguita negra haciendo juego. Arriba un corpiño negro pero con
las tiras transparentes y una remerita de esas con una sola manga y un hombro al
aire, que dejaba ver mi ombligo, me puse una minifalda muy corta rosa y unas
sandalias negras con taco de 14cm. Delineé mis ojos, para que se vean mas
profundos y me pinté los labios con un brillo que hace que parezcan mojados y
que tiene gusto a frutilla.Preparé dos cafés y fui a despertarlo. Gus dormía.
Estaba completamente desnudo. Me senté muy cerca de él, al
borde de la cama y muy suavemente le dí un beso en los labios. Abrió los ojos y
me vió. -Estás divina, quiero verte bien, da una vueltita mi amor- me dijo y yo
obedecí. Me senté de vuelta a su lado y tomamos el café juntos mientras el
aprovechaba para acariciarme mis piernas enfundadas en las medias negras. Cuando
lo terminamos me besó de una manera muy dulce y me preguntó si quería quedarme a
cenar, que iban a venir unos amigos de el del gimnasio y que le encantaría
presentarme ante ellos. Yo dudé bastante porque no me convencía mucho, y además
quería quedarme sola con él, pero luego de darme varios argumentos entre besos y
caricias terminé por aceptar.
Gus se fue a dar un baño y yo me quedé viendo televisión en el living. Pensaba
en todo lo que me había ocurrido ese dia y volaba. Me ponía un poco nerviosa que
vinieran sus amigos, pero acepté quedarme porque luego de la cena sabía que me
esperaba la mejor noche de sexo de mi vida con Gus. Solo era cuestón de aguantar
la cena y a sus amigos un rato y después lo convencería para que se quede
haciéndome el amor toda la noche.
Cuando apareció Gus traía consigo unas copas de vino tinto. Se sentó a mi lado y
charlamos un rato de temas sin importancia. Yo seguía pensando en lo que pasaría
si sus amigos se daban cuenta de que yo no era del todo lo que aparentaba ser y
se lo comenté.
- Quedate tranquila, lo más seguro es que ni se van a dar cuenta y si lo hacen
no les va a molestar para nada, vas a ver.- Al rato sonó el timbre y Gus bajó a
abrirles. Me vi una última vez al espejo y ví que todo estaba bien. Nadie se
daría cuenta que no era completamente una mujer. Eso me tranquilizó. Me paré
frente a la puerta y escuché las voces que reían y se acercaban por el pasillo.
Entró Gustavo acompañado por dos hombres y una mujer, que oh casualidad! era la
morocha del gimnasio.
Debo admitirlo que ella estaba divina. Ya les comenté que tiene un cuerpo
increible y que no tiene ningún problema en mostrarlo. Ella traía puesto un
vestidito blanco con los hombros tipo caperucita y un escote que dejaba entrever
unas tetas fabulosas, las cuales me dieron mucha envidia. La falda del vestido
era muy cortita y traía puestas unas sandalias que terminaban de definir con los
tacos aguja de acrílico esas piernas increibles.
Estaba maquillada muy puta y encima se habia hecho dos trenzitas en el pelo que
le daban una imagen de nenita.
Me presentó a Natalia, que así se llamaba y luego a sus dos amigos. Juan, un
morocho de tez oscura y ojos marrones, muy varonil, con un cuerpo increible,
espaldas anchas y brazos muy marcados, y a Nacho, otro profe del gimnasio un
poco mas bajo que Gus y Juan pero con un físico muy trabajado.
Nos sentamos todos en el living y Gus sirvió unas copas de vino.
- Te veo cara conocida-, me decía Natalia y yo me moría de verguenza. Encima no
tenía quien me rescate ya que Gustavo esaba preparando la cena en la cocina con
Nacho.
- La verdad que no sé- contesté. - No importa, estoy segura que te conozco de
algún lado, ya me va a salir.- Seguimos charlando los tres y yo notaba que Juan
de vez en cuando me lanzaba unas miradas que recorrían todo mi cuerpo, así que
empecé a devolverle las miradas y a histeriquearle un poco.
La cena fue muy divertida y debo decir que en ningún momento me sentí incomoda,
solo una vez en que Naty insistió en que me conocía de algún lado y se lo
comentó a Gus, pero fue un segundo ya que Nacho hizo una broma y se cambió de
tema rápido. Juan era algo serio, y muy irónico pude notar, y Nacho era muy
divertido. Se la pasó toda la cena haciéndole chistes a Naty de la ropa que
traía y sobre que cantidad de ¨títeres¨ iba a dejar sin cabeza esa noche. De vez
en cuando alguna de sus bromas me tocaban a mí o a los demás. Juan durante toda
la cena me estuvo mirando y noté que Gus se había dado cuenta, en realidad
todos, pero Gustavo se reía y no le daba mayor importancia.
Al terminar de cenar me ofrecí a levantar todo y a servir más vino. Así que fui
llevando las cosas a la cocina. De paso aprovechaba a que Juan me mirara un poco
el culo. Naty me ayudó y una vez que estábamos en la cocina me dijo - Parece que
le gustas mucho a Juan, te está mirando con muchas ganas-. - Si ya sé, ahora...
eso no le molesta a Gus?- - No te hagas drama por Gustavo, a él no le molesta,
te digo porque lo conozco bien-.
-Vos saliste con él?- aproveché para preguntarle.
Se rió mucho - si, hace un tiempo, pero se nota que está muerto con vos, por mi
no te preocupes, además no es mi tipo- y se reía.- Me pareció sincera al decirme
eso, y me cayó bastante bien. - Me encanta la remerita que tenés - me dijo. -
Gracias, ese vestidito también es divino y a vos te queda increible.
Seguimos charlando de ropa y otras cosas y volvimos al living con una botella
más de vino. A todo esto el alcohol se empezaba a notar en el ambiente, ya que
cuando aparecimos las dos nos empezaron a silbar y a piropear.
Gustavo me abrazó y me hizo sentar sobre sus piernas. Nos quedamos todos
charlando hasta que Nacho propuso jugar a un juego de cartas con castigos. El
que perdiera la mano debería sacarse obedecer el castigo que le impusieran los
demás. Era un poco infantil pero me pareció divertido en ese momento, tal vez
por todas las copas que ya había tomado. Además estaba segura de que si alguno
se zarpaba con los castigos dirigidos a mí, Gustavo saldría en mi defensa.
Aunque estaba un poquito equivocada.
Jugamos unas manos, y los primeros en perder fueron los varones, y con Natalia
decidimos que se sacaran las camisas y queden en cuero. Ellos, obviamente
obedecieron. Era una delicia para la vista tener esos tres torsos espectaculares
adelante, uno mejor que el otro. Aunque tengo que decir que el más lindo de
todos era el de Juan.
El siguiente castigo nos tocó a las mujeres y nos hicieron besarnos entre
nosotras. Naty me abrazó por la cintura agarrándome la cola y me metió su lengua
hasta el fondo de mi garganta. Nunca había besado a una mujer, pero la verdad
que fue divertido y además veía como ellos se iban calentando a mil por hora
mientras mi lengua y la de Naty jugaban una con otra. La siguiente mano Naty y
yo perdimos por culpa suya así que decidieron que el castigo fuera solo para
ella. El castigo que le toco a Naty fue tener que hacerle una mamada a Nacho. Yo
pensé en ese momento que el juego se terminaba ahí ya que Natalia nunca iba a
aceptar. Pero para mi sorpresa Natalia se arrodilló frente a Nacho y muy
despacio desabrochó el pantalón y se lo bajó hasta dejarselo por los tobillos. -
Dale mamita- decía Nacho y Natalia acariciaba su pija por encima del slip.
Nacho se levantó y se sacó el slip volviendose a sentar,
tenía una pija que no estaba mal, Natalia la tomo desde abajo con una mano
mientras con la otra le acariciaba los huevos y de a poco la fue introduciendo
en su boca. Nacho volaba de placer, - ahhh, que lindo mamita, seguí, asi, ahhh-,
Naty ya tenía mas de la mitad de la pija en la boca y empezaba a mover la cabeza
masturbandolo despacito mientras Nacho gemía cada vez más. La imagen nos fue
excitando a todos y yo sentada sobre las piernas de Gus noté como su pija
empezaba a crecer. Yo no podía sacar la mirada de la pija de Nacho y de la boca
de Naty, y me empecé a exitar también. Gustavo me dijo al oído que quería que la
ayude a Natalia con la pija de Nacho.
El juego de castigos ya había terminado pero ahora parecía que iba a arrancar
uno nuevo. Lo miré un poco desconcertada y se rió, me dijo en voz alta ahora,
-dale Pau, te quiero ver comiéndote esa pija con Naty.- Me paré y fui hasta el
sillón donde estaban.
Me arrodillé frente a Nacho y Naty se corrió un poco dejándome toda la pija
para mí. La empecé a meter en mi boca, la sentía toda lubricada con la saliva de
Naty y me encantó, Nacho se paró del sillón y quedamos las dos enfrentadas con
la pija de él entre nosotras. Veía la cara de Naty y me excitaba estar
compartiendo esa pija con ella, éramos dos putas chupando cada una de un lado
esa pija, a veces nuestras lenguas se juntaban, era increible. Cuando Nacho
estaba por acabar nos avisó y Naty se puso frente a él con la boquita abierta,
yo agarré la pija de Nacho y lo empecé a pajear rápidamente hasta que acabo en
la cara de Naty y en su boca. Naty limpió toda la leche de su cara con dos
deditos y me dió a probar metiéndomelos en la boca.
Yo chupaba esos dos dedos saboreando el semen de Nacho, cuando no quedaba más
nos besamos Naty y yo y sentí el sabor que tenía en su boca.
La imagen de las dos arrodilladas frente a esa pija y compartiendo el semen
hizo que Juan y Gus se excitaran muchisimo.
Los dos ya se habían sacado toda la ropa y estaban acariciando muy lentamente
sus pijas. Gustavo se acercó a Natalia y la hizo levantar, bailaba detras de
ella acariciando todas sus tetas y apoyandole la pija por debajo de su
vestidito, el cual iba sacándole despacio hasta que Naty quedó solamente con una
tanguita blanca tipo hilo dental en la cola y las sandalias.
Esa escena me puso un poco celosa pero pude aprovechar para acercarme a Juan.
La pija de Juan era hermosa, muy grande y ancha con un color oscuro y una cabeza
enorme. Empecé a mover mi bailar un poquito frente a él acariciando todo su
pecho y abrazándolo por el cuello. Nos besamos y de a poco me fue subiendo la
pollerita hasta la cintura, mi pija estaba a mil pero todavía estaba debajo de
mi tanguita, cuando sus manos pasaron por encima de ella me dijo, -que linda
sorpresa que tenemos, parece que Gustavo se la estaba guardando solo para él- -
te gusta?- ,le pregunte yo. - Si bebota hermosa, me encanta, por eso estuve
mirándote toda la noche, me encantan las chicas con pene-. Sus manos acariciaban
todo mi cuerpo, las mías estaban fascinadas con esa pija enorme, me arrodillé y
comencé a chuparsela, no me entraba toda en la boca. Nunca me había comido una
pija tan grande. De a poquito fue entrando toda hasta llegar a mi garganta, me
dió una arcada pero continué con la tarea. Le acariciaba los huevos y Juan
gemía. Subía y bajaba mi cabeza por ese tronco, mi lengua acariciaba todas sus
venas con el ir y venir. Sus manos tomaban mi cabeza y me hacían llevar un
ritmo. Habré estado varios minutos así hasta que se vino en mi boca, un río de
leche caliente y espesa inundó mi boca, la cual saboreé toda y tragué. La sentía
que se pegaba en mi garganta pero igual me fascinaba. Lo miré a los ojos y vi su
cara de placer, me levanté y me besó apasionadamente.
Naty había hecho lo mismo con la pija de Gus y ahora estaba siendo penetrada
por Nacho, ella lo cabalgaba salvajemente y gemía como la mas puta de todas. Gus
se me acercó a mí y a Juan y nos empezamos a besar entre los tres, sus besos
bajaron por todo mi cuerpo hasta que los dos terminaron arrodillados frente a mi
tanguita. La corrieron y comenzaron a chupar mi pija entre los dos, yo me moría
de placer y no tardé mucho en acabar, Gus tomo el semen en sus manos y lo pasó
por toda mi cola mientras con su lengua dilataba mi agujerito y abria bien mi
colita. Al rato Gus me hizo poner en cuatro patas y de a poquito comenzó a
hacerme su mujer. Sentí cuando entró la puntita de su pija y era una sensación
hermosa, a esta altura ya tenía la cola bastante lubricada de mi semen y de la
saliva de Gus así que no me dolió demasiado. Muy despacio fue metiendola dentro
de mi culito y la dejó adentro unos minutos, -sentila putita, sentí mi pija
adentro de tu cola, como te gusta, sos bien perrita-.
- Si papito, me encanta tu pija, metémela más, por favor!-, - que rico, mmh-.
Gus comenzó a moverse dentro mío, la empujaba hasta el fondo y la sacaba casi
hasta la punta pero nunca del todo, a medida que avanzaba su ritmo yo gemía más
y no podía parar de gozar, sentía sus manos agarrándome de mi cintura y su
pelvis chocando contra mis nalgas.
Juan que estaba mirando todo, trajo su pija frente a mi boca y me la hizo
chupar de nuevo, estaba siendo cogida por los dos agujeros y eso me encantaba.
Era la primera vez que tenía dos pijas en mi interior. Chupé ese miembro, hasta
que que quedó bien dura, en ese momento Juan tomó la posta de Gus, me fueron
cogiendo entre los dos, se turnaban entre sí para cogerme como su perrita.
Mientras uno la metía en mi cola el otro me la daba por la boca.
Nacho seguía cogiéndose a Naty y ella gritaba hasta que acabó dentro de ella.
No sé cuántos orgasmos tuvo esa chica pero quedó tendida en el piso durante un
largo rato, completamente exhausta al igual que Nacho.
Mientras, a mí me seguían culeando entre Gus y Juan pero ahora en otra
posición. Yo recostada sobre uno de los sillones con las piernas levantadas,
posición que me encanta ya que les puedo ver la cara cuando me cogen.
Era el turno de Gus de cogerme y luego de unos minutitos de hacerlo muy
fuerte y violento ahora sacó su pene de mi colita y acabó sobre mi pecho. Le
tocó el turno a Juan, yo ya estaba muy cansada pero quería que mis hombres
terminaran con mi colita. Me cogió varios minutos, dándome muy fuerte hasta que
la sacó y acabó también sobre mi pecho. Agarró mi pija y me pajeó hasta que mi
tibia leche se mezcló con la de ellos.
Quedé recostada en el sillón, llena de semen, Gustavo y Juan se quedaron al
lado mío besándome y haciéndome mimos.
Gustavo me levantó y me llevó a la ducha. Nos bañamos juntos. Cuando salimos
los despedí a Nacho y a Juan por haberme hecho pasar la mejor noche de mi vida,
y los dos me dieron un beso en la boca.
Esa noche Naty quiso quedarse, así que dormimos los tres en la misma cama.
Las dos desnudas al lado de Gus, que fue el primero en dormirse. Naty después
me dijo que había recordado de donde me conocía. Nos reímos las dos y nos
quedamos dormidas abrazando a nuestro chico.