Soy una chica de 25 años, casada, que a decir de muchos
ostenta un buen cuerpo, ya que a pesar de medir 1.55m, soy blanca, bonita, con
unas tetas grandes ya que uso 40B de brassier y un buen trasero. Generalmente
paso mis días trabajando independientemente para luego atender los quehaceres de
mi hogar. Mi marido tiene una prima de piel morena que hace poco vino a vivir
donde mi suegra, ella nunca he vivido con su padre ya que nunca lo tuvo a su
lado por lo cual casi no lo puede ver. Como él vive por donde vivimos un día me
lo enseñó, él es un tipo negro, no mal parecido, alto, como de 1.85m, delgado,
de unos 47 años, pero bien conservado.
Un día llegué a la casa de mi suegra y encontré a la prima de
mi marido llorando, había tenido una fuerte discusión con su papá y hasta le
había humillado así que decidí ir a ponerlo a su sitio. Como conocía su casa
fui. Yo estaba vestida con un pantalón hasta la rodilla alicrado, color rosado,
a la cadera que me quedaba pegadísimo, un calzón tipo tanga rojo, de encaje, un
top tipo bividí, pegadito con un buen escote, de licra, color rosado y un
brassier blanco. Su padre vivía solo así que toqué la puerta de su casa y de
pronto salió envuelto en una toalla de la cintura para abajo. Como estaba de
cólera entré, cerré la puerta para su sorpresa y comencé a gritarle:
-Eres un desgraciado, como puedes tratar así a tu hija, eres
una basura, negro de porquería, encima no sé como las mujeres te hacen caso…
-Y tú quién eres para venir a gritarme a mi propia casa. Ah,
tu eres la mujer del primo de mi hija, te he visto varias veces, te voy a
demostrar por qué las mujeres me buscan…
Para mi sorpresa se sacó la toalla y estaba desnudo, cuando
le ví me di cuenta que tenía un pene enorme y grueso, en verdad nunca había
visto uno así, debía medir como unos 25 cms y estaba bien hinchado. Quise salir
pero me detuvo por la espalda:
-Ahora vas a cambiar de opinión acerca de mi putita, te voy a
demostrar lo que es un verdadero hombre, siempre te veo pasar y estás riquísima,
te voy a dar toda mi salchicha.
-Suéltame por favor, no me hagas daño, déjame irme.
Inmediatamente me tomó de la cintura y con la otra mano me
desabrochó el pantalón . Trataba de salirme de él ,pero era más fuerte que yo,
me sobaba con su cosota mis nalgas hasta que con una mano y a pesar de mis
esfuerzos por evitarlo me bajó el pantalón e inmediatamente el calzón.
-Noooo, noooo, por favor, déjeme.
Me sentó encima de él y abriéndome las piernas me penetró.
-Ayyyyy, auuuuuu, nooooo, ayyyyyy, auuuuu
-Toma mamacita, al principio te va a doler pero después vas a
gozar.
Sentía como ese pedazote de carne negra como un fierro
entraba por mi conchita y se abría paso por mi vagina a la vez que sentía que me
mojaba. El me fue soltando poco a poco mientras yo, ya sin forcejear me permitía
subir y bajar por su enorme nabo negro. Luego me subió el top y me sacó el
brassier y empezó a apretarme las tetas mientras gemía de dolor y ahora ya de
placer.
-Ahhhhh, ayyyyyy, ayyyyy…que rico, ayyyy.., que grande y
gorda la tienes, ayyyy, ayyyyyy ayyyy
-Ves putita, ya te gustó, ahora dime porque las mujeres me
buscan.
-Ayyyyy, auuuuuu, ayyy,ahhhhhhhh, que grande, que grueso, que
rico papi, hazme tu mujer, sigue papi….
-Toma putita, es toda tuya, que ricas tetazas, que rico culo
mami.
-Sii, ayyyy, ayyyyyyyy, ahhhhhh,ahhhhhhh,ahhhhhhhh.
El negro me taladraba la conchita y para ese momento me había
venido como 3 veces mientras toda su cosota me había abierto la todita.
Luego hizo que me siente en su verga mirandole de frente a lo
que accedí mientras me penetraba y me besaba , me metía toda su lengua en mi
boquita y me mamaba las tetas mientras me apretaba las nalgas y me subía y
bajaba por sus 25cms.
-Auuuuu, ayyyyy , no seas tosco, ayyyyyy, ayyyyyy, ayyyyyyy,
ayyy bastaaaaa, bastaaaa
Al escuchar eso me levantó, me apoyó sobre la cómoda de su
sala y me abrió las nalgas, me metió su vergota mientras de espaldas a él me
apretaba las tetas.
-Ayyyy, ayyyyy, ayyyyy, ayyyyy,ahhhhhh, ya papi, ahhhhhhhhh
-Me taladraba cada vez más fuerte a tal punto de que sentía
que me iba a desmayar hasta que sentí que mi conchita y mi vagina se llenaba de
su leche.
-Ahhhh..putita, te lleno, ….ah putita…eres mi mujer….toma la
leche de tu negro…..
-Ahhhhhh…que rico,……tanta leche, me has llenado con tu leche
papi, calientita…sigue papi, destrózama amor, soy toda tuya, que rica verga
-Toma más de mi pingota, hasta mis huevos putita….
-Ahhhhh. Ayyyyyyy, ayyyyyy, ahhhhhhhh, ya no papi, me duele,
toda tu leche la tengo adentro
El negro siguió arremetiendo con fuerza hasta que sacó su
pene de mi conchita, hizo que me arrodille y echó otro buen poco de leche en mi
boquita.
Luego de ello me dio un beso apasionado, me tiró mi ropa en
la cara, hizo que me cambie y me echó de su casa , mientras me iba de su casa
adolorida y confundida pensé en lo mal que había hecho al convertirme en la
mujer del padre de la prima de mi marido pero también en lo que había disfrutado
con tremendo nabo negro.