Cuando ella me dijo en ese jardín cercano a su casa, que
antes de la cena me esperaba una sorpresa, suponía que nada mas excitante podía
ocurrir ese día que lo vivido aquella tarde –noche en esa banca enclavada en la
pared de aquel jardín, que equivocado estaba, en verdad que aquel día de
compras, mi hasta entonces tímida novia se proponía enloquecerme, pero de
pasión.
Una vez en su casa encendí el televisor y me senté mientras
ella llevaba su bolsa de compras a la recamara, y según ella, me preparaba una
exquisita cena, y valla que preparo un platillo exquisito, comencé a fumar un
cigarrillo para mitigar la espera, no recuerdo que programa estaba en ese
momento pero era tan "divertido" que empecé a sentir algo de sueño, de pronto,
unas tersas y delicadas manos taparon mis ojos, me pidió que los mantuviera
cerrados, así que obedecí, con un suave y delicado trozo de tela, me vendo los
ojos, imagine en aquel instante que había preparado alguno de esos platillos que
me encantan y me daría la sorpresa, en efecto, fue una sorpresa mas no la que yo
esperaba, la sentí frente a mi, muy cerca, tomo mis manos y las deposito en sus
piernas desnudas, me dijo súbelas una poco mas bebe, obedecí temiendo
enfrentarme a una de sus faldas a la rodilla, pero no, fui subiendo complacido
por aquellas bellas piernas hasta topar con el inicio de unas pantis de encaje,
en ese momento bajo mi pantalón comenzaba a gestarse una erección, mis manos
siguieron su asenso por su piel semidesnuda, ya que un poco arriba de su
ombligo, sentí el nacimiento de un camisón de seda, que mis manos ignoraron y
siguieron su camino hasta sus bellos senos, protegidos por un sostén igualmente
de encaje, mi imaginación voló a mil por hora, consiguiendo su imagen frente a
mí. Tomo mis brazos para indicarme que me levantara de mi asiento, nuevamente
obedecí, me abrazo fuerte y yo le correspondí, mientras sentía que sus manos
desataban el vendaje que tenia cautivos a mis ojos, yo acariciaba su espalda, el
fin pude verla, mi imaginación se había acercado tanto a la realidad pero no la
igualaba. Ella me dijo al odio vamos a mi habitación para que te pongas mas
cómodo, la tome en mis brazos y la lleve cargada hasta depositarla en su lecho,
nos besamos, mientras sus manos comenzaban a despojarme de mi estorbosa camisa
que impedía a mi pecho sentir el calor de su piel, mis manos se privaron
momentáneamente del placer de acariciarla para sacar el cinturón y desabrochar
el pantalón, mismo que ella quito rápida pero suavemente, ella noto el bulto que
hacia mi completamente duro pene, sus manos lo tocaron por sobre el ultimo
obstáculo que le quedaba, mientras, yo devoraba la miel de sus labios como un
enajenado y sentía como se entrecortaba su respiración, como temblaba su cuerpo,
mezcla de miedo, ansiedad y excitación, retire ese lindo camisón que reconocí al
instante, al igual que el resto de su vestimenta, eran los que recién en la
tarde había comprado en aquella tiendita de lencería.
El rostro de mi Carol estaba completamente sonrojado muestra
de la excitación que la invadía, procedí a retirar sus sostén, y cuando alfin
quedaron libres como pájaros aquellos dos bellos pechos, casi cristalinos, mi
boca hambrienta comenzó a devorarlos, sus pezones estaban completamente duros, y
ella en cada beso, en cada caricia que mi lengua le regalaba en sus pechos,
arqueaba el cuerpo, suspiraba y miraba al cielo al tiempo que sus manos
instintivamente sujetaban mi cabeza pegándola aun mas a sus senos, la abrasé y
volví a sus labios, ella fue deslizando la truza que aprisionaba mi duro
miembro, dejándolo en total libertad y a su disposición, lo tomo entre sus manos
y lo acaricio tiernamente, mientras yo acariciaba cada palmo de su piel, la
recosté dulcemente fui retirándole la tanguita, y al fin la tuve frente a mí, en
su mas bello estado, al natural, su cuerpo temblaba a cada instante, su vagina
brillaba de tan húmeda que se encontraba, tome su pie derecho y comencé a comer
sus dedos a deslizar mi lengua por la planta de su pie y luego ir subiendo por
su pierna lentamente, hasta que llegue a la ansiada meta para darle la primer
chupada de su vida, mi lengua recorría inquieta los labios de su hendidura
virgen aun, sus jugos eran para mi la ambrosia del placer, mi boca encontró su
clítoris, y se afano en una lucha intensa con el, de pronto llego el primer
orgasmo de mi hasta aquel momento tímida y pudorosa novia, fue leve pero ella
sintió morir, en principio se asusto, pero, mis manos apretando las de ella y le
dieron la fuerza, el valor, y la confianza de seguir. Mi boca seguía jugando con
aquella vagina húmeda y palpitante, cuando llegaron unos y dos orgasmos mas.
Me incorpore, ella recostada, viéndome fijamente a los ojos y
a mi verga, nuevamente siguió sus instintos eh incorporándose se acomodo y
comenzó a darme una mamada como la que nunca mas eh vuelto a recibir, mejor aun
que la que momentos antes me diera en el parque, mientras mis manos no dejaban
de acariciarle su húmeda hendidura, nuevamente se recostó, y pese a que yo había
entendido perfectamente el mensaje, para no dejar dudas dijo, ahora bebe, quiero
recibirte, quiero tenerte dentro de mi bebe, trate de apaciguar un poco la mente
y controlar cada uno de mis pasos en ese momento, era su primera vez, y aunque
tal vez yo no me merecía ni merezco tan soberbio obsequio, por lo yo quise
regalarle en ese instante algo mas que simple pasión y deseo, quise darle
ternura y calor, tome sus piernas y las acomode, tome una almohada y la coloque
bajo de ella, comprobé una vez mas que mi verga mantenía su erección, y lo mas
tierno, dulce y suave que pude ser, se la fui entregando, entraba en ella como
el amor en los corazones, una vez dentro, espere un poco antes de comenzar con
el vaivén que nos llevaría a tocar el cielo, al fin entraba y salía de ella
suavemente, con un cuidado y delicadeza como si de cristal estuviera hecha, la
besaba, y besaba sus pechos que se me ofrecían como ramos de claveles, su cuerpo
completamente dominado ya por el placer, había olvidado el dolor y estaba apunto
de tocar fondo, el mío estaba apunto de estallar dentro de ella en cualquier
momento, trate de soportar y cuando sentí que su cuerpo nuevamente perdía el
control me entregue de lleno al placer y ambos nos otorgamos al mismo tiempo el
regalo intimo de los amantes, la abrasé, nuestros cuerpos cansados y satisfechos
se quedaron juntos durante largo rato, nos duchamos juntos y continuando
nuestros juegos en la regadera, la cena si bien es cierto que no fue nada del
otro mundo fue especial, por lo que esos emparedados nos supieron a gloria.
Después de aquella primera vez, nuestra vida sexual seria muy
activa, lamentablemente como todo en las relaciones humanas tiene ciclos que
cumplir, tuvimos que dejarnos ya que ella siguiendo sueño personal, se fue, con
la promesa de que si el destino así lo quiere y no existe nadie entre nosotros,
abriremos nuevamente ese capitulo entre los dos.