Esto ocurrió hace 2 años. Mi sobrina Mariana, hija de la
hermana de mi esposa, tiene hoy 16 años pero cuando sucedió, tenia 14 y, para
decir verdad, tenia ya un cuerpo espectacular: rubia, alta, muy buenas tetas
para su edad y un culito que tienta mucho. Me llama un día al celular y me
comenta que quería hablar conmigo sí o sí. Arreglamos para esa tardecita misma,
cuando salía del trabajo, en una plaza tranquila del centro.
Llego la hora del encuentro y allí estaba ella, tan buena
como ya estaba. Vestía discretamente. Nos pusimos a hablar de cualquier cosa. De
repente, ella dijo:
"Tengo que pedirte un favor"
"¿Cuál?"
"Quiero debutar y en verdad no encuentro con quien."
Silencio en la conversación. Después de unos segundos siguió
ella:
"En verdad, sé con quien. Con vos."
No podía salir de mi asombro: la posibilidad de cogerme
semejante diosa y que me pidiera ella que la desvirgue. No lo podía creer.
Por supuesto que accedí inmediatamente, así que organizamos
la fecha y el lugar. Seria en mi casa, a la semana siguiente, aprovechando que
mi esposa esta de viaje. También le pedí que se vistiera bien sexy para mí, para
que pueda estar lo mejor posible. Le di varias opciones de maneras de vestirse
que sé que me calientan y que ella eligiera la que más le guste y mejor le
quedara.
Nos despedimos con unos besos en la boca y con mucha lengua,
aprovechando yo para tocarle un poco la cola.
La semana siguiente, mas precisamente el martes, nos
comunicamos por teléfono y quedamos en que ese mismo era el día indicado. Llegue
de trabajar a casa temprano y prepare la casa. A las 19 suena el timbre. Es
ella. Abro la puerta y la hago pasar, la noto nerviosa. Tiene puesto una mini
muy pequeña, negra, botas altas también negras y una camisita blanca, algo
transparente. Esta increíble la nenita. Se sienta en el sofá del living, yo al
lado de ella, pegado a ella. La abrazo y le acaricio el pelo, la miro a los
ojos. Ella no reacciona. Le propongo ir al cuarto. Acepta. La tomo de la cintura
y nos damos unos besos lenguosos. Increíble lo caliente que esta la pendejita.
Nos paramos, rodeo su cintura con mis brazos, la pego a mí y
apoyo mis manos en su cola. Mientras siento sus pechos sobre el mío, le manoseo
la cola. Su cara se transforma en cara de lujuria. Me empieza a besar muy
caliente, con mucha lengua. La manoseo por todos lados. Ella se refriega contra
mí. Sudamos ambos.
Como podemos llegamos a la habitación y nos tiramos a la
cama. Ella encima mío me desviste, me manosea. Le saco la camisa y le chupo las
tetas. Como gime Marianita, desesperadamente. Acomoda su pelvis sobre la mía,
quedando mi pija cerca de su rajita. Bombea sin meterse mi pija, rozando sus
labios contra mi pene. Siento lo mojadita que esta. Gime de nuevo, mientras le
manoseo las tetas. La acomodo encima mío para empezar a penetrarla. Se levanta
un poco. Con mi mano, llevo mi pija a su agujerito. Le voy metiendo la puntita.
Grita un poco, por dolor, creo. Pero insiste en bajar para que se la meta mas
adentro. Mi pija se mete y ella va transformando su cara de dolor en cara de
placer. Se baja del todo con mi pija bien adentro. Suspira. Comienza a
cabalgarme lentamente. Apoya sus tetas sobremi pecho. La agarro de la cola y la
ayudo en la cabalgata. Como coge la pendejita. Grita y gime de placer mientras
sigo penetrándola. Mi pene esta enorme y a punto de explotar. Siento sus
líquidos que presagian su orgasmo. Veo que acelera la cogida, sus gemidos y se
contornea. Exploto en su conchita.
Pega un grito de susto, pero la tranquilizo mientras seguimos
la cogida. Llega a su orgasmo, bastante largo por cierto, precipitándose luego
encima mío.
Su respiración delata el rato de placer y lujuria que
Marianita acaba de tener. No da más. Esta rendida.
Me pregunta:
"¿Cómo estuve?"
"No parece que sea tu debut. Parecías una experimentada."
"A mí me encantó. Me gustaría repetirlo."