Pueden leer el comienzo de esta historia en "El cumpleaños 15
de Patricia (1)
La fiesta comenzó. Empezaron a llegar los invitados, muchos
jóvenes compañeros y amigos de Silvia, algunas personas mayores, amigos y
relacionados con Silvia, la mamá de Patricia. En un momento determinado pusieron
el vals de los 18 años. Como el papá de Patricia no estaba (largamente perdido),
me tocó iniciar el Vals. Por supuesto, aproveché para preguntarle como estaba
pasando la fiesta, a lo cual me respondió que muy bien. Luego le pregunté por mi
regalo y ella se sonrojó, sin responder nada. Le pregunté si lo estaba usando en
ese momento y ella solo asintió. Luego nos separamos, un amigo de ella continuó
bailando y así bailó con otros, como es costumbre.
A partir de entonces la fiesta entró en su fase de baile.
Mientras observaba y atendía a los invitados, me fijé que Silvia estaba muy
alegre y le invité un trago de whiskey, el cual aceptó con cierto recelo.
- No, no estoy acostumbrada a tomar
- No te preocupes, disfruta de la fiesta, además, no tienes
que salir, ya que te quedas esta noche aquí.
- Bueno, está bien.
Mas tarde en la fiesta tuve ocasión de repetir la entrega de
wiskey a Silvia. Estaba muy alegre y aproveché para sacarla a bailar un bolero
lento. La apreté, sin llegar a niveles extremos.
- Estas feliz con la fiesta, le pregunté mientras bailábamos
- Si, hacía tiempo que no disfrutaba tanto
- Si, la fiesta está buena, le contesté. Para mí me dije, - Y
lo que falta
Cuando estabamos en un lugar mas apartado en la pista y
aprovechando estar de espaldas a la gente, bajé muy suavemente mi mano sobre sus
nalgas, apretándola contra mi cada vez mas duro guevo. Silvia no dijo nada, solo
suspiro. En ese momento pensé, - Esta es tan caliente como la hija.
Luego continuamos bailando, sin mas eventos. Cuando acabó la
música, nos separamos y me fijé que Patricia nos observaba. Aproveché para
sacarla a bailar otro bolero.
- Mmm... nos estabas observando
- No...
- No?. Yo te vi
- Bueno, si
- Y que viste?
- Bueno, estaban bailando bastante pegado, me dijo,
sonrojándose
- Y sabes lo que hice?
- No..
En ese momento estabamos en el extremo de la pista de baile y
aproveché para bajar la mano a sus nalgas, apretándola contra mi y contra mi
guevo. Pude sentir que tenía el consolador en su sitio. Patricia suspiró, muy
parecido a como lo hizo su mama hace unos minutos.
- Te gusta que te apriete?
- Mmm... si...
- Bueno, a tu mamá también
Esto hizo que Patricia me mirara con fuego en los ojos.
- A que estas jugando?
- A lo que yo quiera, perrita. Y volví a apretarla, y por
otro lado, subí una mano, tocándole los senos rápidamente.
Luego de esto terminó la canción y nos separamos. Miré a
Silvia y vi que me estaba observando con su trago en la mano, ya vacío.
Aproveché para ofrecerme a llenarlo, cosa que hice, cargándolo mas de la cuenta.
La fiesta continuó sin muchos incidentes mas hasta que llegó
el momento de cantar cumpleaños y cortar la torta. Tomé varias fotos y luego
pedí que me tomaran una con la cumpleañera y su mamá, por lo que me coloqué
entre ellas detrás de la mesa donde estaba la torta. Puse en un primer momento
mis brazos sobre sus hombros. Luego, apagaron las luces y los comensales
comenzaron a cantar. Aproveché para bajar mi mano izquierda primero, tocándole
el culo a Silvia. Silvia estaba muy mareada y aceptó mi mano sin quejarse, por
lo que la bajé un poco mas y le subí la falda hasta tocar directamente sus
pantaletas. Luego metí dos dedos en su entrepierna, buscando su cuquita. Silvia
abrió un poco las piernas, facilitando mi labor. Me quedé un rato así,
aprovechando la oscuridad y el ruido de los invitados cantando, mientras notaba
que su pantaleta se humedecía cada vez mas.
Decidí que también Patricia debía recibir su parte, por lo
que repetí la operación con la hija, tocando sobre su pantaleta el consolador
que llevaba en toda la fiesta. Patricia, que estaba mas sana que su mamá, solo
suspiraba y se preparaba para soplar las velas. Cuando llegó el momento de
soplar, aproveché para sacarle parcialmente el consolador de su culo y luego
apretarlo cuando ella soplaba, logrando que casi se cayera sobre la torta.
Patricia se agarró del borde de la mesa y yo retiré mis manos de los dos culos
rápidamente.
Luego de repartida la torta, la gente comenzó a retirarse y
en poco rato, quedó poca gente en la fiesta. Las mujeres comenzaron a recoger,
con lo que los pocos invitados que no querían retirarse entendieron que la
fiesta se terminaba. Ya eran como las 4:00AM. Finalmente, mi esposa se acostó y
al poco rato, Patricia también. Quedé con Silvia, que estaba bastante prendida.
Luego de hablar algunas tonterías sobre la fiesta, la llevé al cuarto de
visitantes, donde ya estaba acostada Patricia. Le pedí a Patricia que me ayudara
a acostar a su mamá, quien ya estaba quedando dormida, groggy por la cantidad de
alcohol tomado.
Entre los dos le quitamos el vestido a Silvia y luego la ropa
interior, dejándola desnuda. Patricia esperaba que yo me retirara, pero lo que
hice fue mas bien desnudarme y comencé a tocar a Silvia en los pechos. Ya estaba
mas allá de toda conciencia, por lo que me subí a la cama, le subí las piernas
sobre mis hombros y comencé a besarle su cuquita. Mmm... que rica estaba...
Una vez que humedeció, me subí mas las piernas en mis hombros
y busqué la entrada de su cuquita con mi guevo hasta que la penetré completa de
un solo empujón. Silvia suspiró, pero no se despertó. Entonces miré a Patricia,
que nos miraba sorprendida. Le dije:
- Te gusta mirar?
- Mmm... No
- No? Y que estás haciendo?. A ver, déjame verte. Mientras
tanto bombeaba sin parar a Silvia. Patricia se quitó la dormilona, mostrándome
su cuerpo divino. Le pasé la mano por las teticas y luego por la cuquita que
estaba húmeda.
- Me parece que tienes ganas. A ver, voltéate.
Patricia se volteó, mostrándome su culito todavía con el
consolador. Eso me gustó.
- Tócate la cuquita, mastúrbate.
Patricia metió su mano entre las piernas comenzó a tocarse,
mientras por sobre el hombro continuaba viendo como me gozaba a su mamá. La
escena era todo un espectáculo. Finalmente, llegó el momento de terminar, por lo
que le dije a Patricia
- Patricia, voy a terminar en la cuquita de tu mamá, que
rico. Ya vengo...
En ese momento, en sus sueños, Silvia tuvo un orgasmo,
mientras que por su lado Patricia y yo tuvimos un ruidoso orgasmo.
Luego de un rato de recuperar el aire, aproveché para
tomarles unas fotos... Y me retiré a dormir. Estaba cansado con el ajetreo de
esta fiesta inolvidable.
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