El comportamiento del director de howarts
Hacía mucho frío aquella mañana de Diciembre en
Hogwarts.Harry Potter permanecía impertérrito en su asiento en el gran comedor
junto a sus buenos amigos Ron y Hermione.Ésta estaba especialmente preciosa esta
mañana, cosa que Harry había notado sin duda, como demuestra el enorme bulto que
amenazaba romper las costuras de su túnica.
-Hermione...-dijo Harry.
-¿Sí?-preguntó ésta.
-Me preguntaba si tal vez...ejem...querrías ir al baile
conmigo...
-Bueno-contestó Hermione.Estaría encantada de ir contigo,
Harry.
Ni un millón de palabras describirían la cara de rabia mal
disimulada que puso Ron al oir ese comentario.Se levantó al momento, y abandonó
el salón con gran estruendo.
-Creo que está énfadado por algo-dijo Harry.
Sí, ¿por qué será?-respondió su compañera.
Habían dado ya las 11 de la noche y apenas quedaba una hora
para el comienzo del baile.En su habitación, Hermione se acicalaba para estar lo
más guapa posible para su acompañante.En ese momento entró éste, Harry Potter,
exclamando:
-¡Ya no puedo más, Hermione.Te voy a follar aquí mismo!.
-¡Pero Harry!, ¿qué dirá Dumbledore?.
-Me importa poco, pero yo tengo que follar hoy.Si no es
contigo, será con otra guarra.
Hermione accedió, y le preguntó:
-¿Qué quieres que hagamos?.
-Lo que tú quieras, Hermio...
No había terminado la frase y la chica ya se había
decidido.Tomo la verga del joven mago y la introdujo en su joven boca.Empezó a
retorcerla y a mamársela como si de una experta se tratase.La comida de polla
duró cerca de 5 minutos, hasta que Harry, con una sonrisa de placer, se corrió
en la boca de Hermione.Ésta se tragó todo el semen e incluso dio una última
pasadita por la polla de Harry.
Los dos estaban ahora exhaustos.El esfuerzo hacía mella en
sus caras.Después de descansar y recuperar fuerzas, Hermione le preguntó:
-¿Hacemos algo más, Harry?.
-¡Vale!-exclamó este.Que te parece sí...
-¡¡¡Si me das por el culo, Harry!!!.¡¡¡Dame por el
culo!!!.¡¡¡Desvírgamelo, Harry, que hoy estoy a cien!!!.
Diez segundos después el joven mago introdujo su enorme y
caliente verga por el virginal ano de su compañera, que exhaló un grito de
placer como pocos.Empezó el toma que toma, poco a poco, pues el ano de Hermione
a medio formar tardó un poco en dilatarse por completo para dar cabida a la
desmesurada polla de Harry, de 10 centímetros de grosos.Poco a poco empezó a
coger velocidad en las embestidas, y al poco ésta era tal que por momentos
parecía que la complacida Hermione iba a reventar en dos.Pero no, las embestidas
siguieron, a cada cual más virulenta mientras el desvirgado culo de la chica
aguantaba estoicamente.Sus sonrosados glúteos acompasaban el movimiento
introductor de Harry, que parecía gozar lo que no hay en los escritos.
Pasaron cerca de 10 minutos hasta que de nuevo Harry se
corrió en el más que follable culo de Hermione, la cual, agradecida, sonrió a
Harry, diciéndole:
-Harry, harry-dijo jadeante.Tenemos que repetirlo, Harry...
Al instante, cayó desmayada boca abajo, dejando a la
intemperie su enrojecido ano.
En ese momento entró Dumbledore...
Al ver entrar a Dumbledore, Harry no pudo sino quedarse
helado.¿Cómo explicarle lo ocurrido?.Harry iba a ser expulsado, y por su culpa
probablemente también Hermione.En un acto reflejo, sacó su varita y lanzó un
hechizo contra Dumbledore:
-¡Inmovilus!-dijo.En ese instante Dumbledore se quedó parado
donde estaba, lo que aprovechó Harry para salir corriendo de la sala.Corrió y
corrió escaleras abajo, sin saber muy bien adónde ni a qué, al fin y al cabo
Dumbledore ya lo había visto, por lo que antes o después iba a
castigarlo.Después de reflexionar, volvió escaleras arriba, con el objetivo de
echarle un nuevo hechizo que le borrase la memoria reciente.Así sí que podría
Harry salvar su expulsión...si aún llegaba a tiempo.
Corrió como nunca lo hizo camino a la sala.Cuando llegó,
abrió la puerta y sus ojos no dieron crédito a lo que contemplaban:
Allí estaba Dumbledore, semi-desnudo, introduciendo su
arrugado pene en la vagina de la todavía desmayada Hermione.Harry no se atrevía
a decirle nada;por fin, cuando reunió el valor suficiente, una idea se pasó por
su cabeza, solo un instante, pero suficiente:¿y si dejaba en paz a Dumbledore?
así éste no podía tomar represalias contra él, pues si lo expulsaba Harry podría
denunciar a la junta escolar de Hogwarts el indecente comportamiento de su
director.Optó, por tanto por presenciar la escena a través de la puerta...
Dumbledore introducía constantemente su vetusto pene en la
juvenil vagina de su pupila.El anciano embestía a ritmo cansino, pues su cansado
corazón no le permitía acometer dichas embestidas al ritmo de antaño.Después de
un rato penetrando a Hermione, esta pareció recobrar el sentido.Dumbledore se
puso entonces nervioso, pues vió peligrar su puesto y su reputación.
-Perdone señorita Granger-dijo, es que se había usted
desmayado y le quité sus ropajes para que no se acalorara en exceso...
-Ah, gracias-dijo Hermione poniendo sus ojos en la empalmada
verga del director.
-Pero usted-siguió Hermione, ¿por qué está también medio
desnudo?.
-Bueno, es que al ir a reanimar a usted tropecé con la túnica
y me rasgué las vestiduras.
-Ah, bueno-repitió la chica, embobada en la arrugada pero
suculenta polla de su director.¿Y se ha hecho daño, director Dumbledore?.
-Bueno-dijo este, me parece que tengo un esguince en mí,
bueno, es igual, no es nada...
-¿Dónde, director Dumbledore?, si yo puedo ayudarle...
-Te lo agradezco Hermione, porque la verdad me duele
horrores.Es aquí-dijo el vicioso anciano, señalando la punta de su arqueada
verga.
En ese momento, la chica cogió en sus pequeñas manos la
anciana verga y empezó a palparla.¿Le duele?-dijo.
-¡Ahhhh, Hermione, cuando la tocas tú, no!, ¡sigue tocando,
Hermione, por favor!.
La chica cogió la polla de Dumbledore a dos manos y la empezó
a introducir en su dulce boca.Se la empezó a mamar con mucho ímpetu, mientras
Dumbledore parecía entrar en un éxtasis ya olvidado.La chica siguió mamándosela
al anciano un rato más, retorciéndosela a cada poco con sus frías manos.Cuando
acabó, le hizo un último repaso de abajo a arriba tragándose el poco semen que
había brotado de la rejuvenecida polla del director.
Gracias Hermione-dijo Dumbledore.No sabes lo feliz que me has
hecho, nunca lo olvidaré...
-Pero, señor Dumbledore, ¿ya hemos acabado?, si usted
quiere...
¡Sí que quiero, chiquilla, sí que quiero!-exclamó excitado el
envidiado profesor.Si esperas unos instantes, estaré como nuevo.
Dicho esto, sacó su varita y lanzó un conjuro, para él ya
casi olvidado:
-¡Crecientis Falo!-dijo, y su pene comenzó a crecer hasta
alcanzar los 27 centímetros.
-Y ahora, Hermione, ¿qué quieres que hagamos?-dijo.
Hermione puso una sonrisa de oreja a oreja, se dio la vuelta
y le dijo a Dumbledore:
-Profesor, si usted quiere puede bajarme la falda de la
túnica.
Dumbledore lo hizo al instante.La chica por lo visto, no
llevaba bragas, por lo que dejaba a la vista su bonito trasero sonrosado.El
profesor introdujo su enorme polla el el culo de Hermione, poco a poco, pues era
de un tamaño excesivo para una chica de apenas 14 años.Al momento fue
incrementando el ritmo de las embestidas, con lo que su sensual ano cedió poco a
poco a la flamante polla de Dumbledore.Al minuto la velocidad de las embestidas
era tal que daba la sensación de que la enorme polla de Dumbledore iba a
salírsele a Hermione por la boca.
El acompasado movimiento de la maltrecha pelvis del anciano
hacía oscilar los cuartos traseros de Hermione al compás de sus embestidas.El
culo de ésta iba poco a poco enrojeciendo.La cara de excitación de Dumbledore
descubría que éste no había tenido relaciones anteriores con sus alumnas, pues
demostraba una felicidad nunca antes gozada.
Al poco tiempo, el anciano se corrió con todas las de la ley
en el hoy doblemente desvirgado culo de Hermione, la cual exhaló un nuevo
suspiro de placer.Una vez hubo acabado, Dumbledor dio un pequeño cachete en el
culo de Hermione, y le dijo:
-Y de esto, nada de nada a nadie, Hermione.Será nuestro
secreto.
-No se preocupe director Dumbledore-dijo mientras se volvía a
poner la falda de la túnica.
Al otro lado de la puerta permanecía todavía Harry, que había
aprovechado el momento para hacerse una paja .Lo había visto todo, por lo que ya
era cómplice de lo ocurrido.Al momento, sintió una fría mano posarse en su
clavícula:era Ron Weashley, que lo miraba con cara triunfante y los pantalones
bajados...
-La visión de Ron Weashley semidesnudo, como incitando a
Harry a cometer un acto impuro, no pasó desapercibida para el bueno de Potter.El
joven mago miraba a su pecoso compañero con cierta indiferencia, pues sus gusto
no eran precisamente los de éste.Al momento salió Dumbledore de la habitación
donde todavía permanecía Hermione:
-Ron, Harry-dijo Dumbledore.¿Qué demonios haceis aquí...
-Eh...nada, señor-dijeron al unísono.
-Bien, pues mejor será.Eh, podeis volver a vuestras
habitaciones a la espera del baile.
Poco después llegó la hora del baile.Ninguno de los
protagonistas de tan pornográfico suceso entabló relación con los otros.No hacía
falta, pues había una especie de acuerdo tácito de obviar el tema, pues en caso
contrario varios alumnos y el director iban a salir muy mal parados.
A eso de las 8, hora oficial del comienzo del baile llegó
Harry con su preciosa acompañante.Venía Hermione vestida como una
princesa:vestido blanco, con un collar de perlas alrededor del cuello y una
bonita diadema hacían juego con su dulce sonrisa.Harry, por su parte, vestía
también clásico:frac negro, sin corbata y mocasines.Parecían una pareja
adorable.
Al poco apareció Ron por la sala de baile.Venía jadeante,
como si algo o alguien le persiguiese.Se subió al entarimado y dijo:
-¡Atención, atención!.¡Se suspende el baile, a desaparecido
mi hermana, Ginny Weashley!.
La noticia conmovió a todo el auditorio y corrió como la
pólvora por todo el colegio.La desaparición de la pelirroja Weashley obligó a
llevar a cabo una reunión de urgencia con alumnos, profesores e incluso personal
de mantenimiento.Todos acudieron a dicha reunión, a excepción obviamente de la
propia Weashley y del director, Dumbledore, que tampoco aparecía por ninguna
parte.Se realizó una especie de batida por los alrededores del colegio, pero fue
en vano.Ni profesor ni alumna aparecieron por ningún sitio.
Durante la infructuosa batida, un extraño pensamiento se
había pasado por la cabeza de Hermione Granger.De todos es sabido que es ésta la
chica más lista del colegio, y a fé que lo demostró.Tuvo el presentimiento de
que dos desapariciones el mismo día no eran fruto de la casualidad, y que era
posible que estuvieran relacionadas.Yendo más lejos, supuso que "por alguna
razón" Dumbledore retenía a la benjamina de los Weashley.Y así era, pero¿con qué
finalidad? Hermione pronto lo adivinaría...
Corrió como alma que lleva el diablo hacia el cobertizo,
quizá uno de los pocos lugares todavía inexplorados por los intregrantes de la
batida.Y allí estaban:Dumbledore y Ginny, charlando amistosamente.Se tranquilizó
y se propuso a escuchar a través de la puerta que da acceso al cobertizo:
-Pues sí señorita Weashley-dijo el director Dumbledore-.Le he
traído aquí para explicarle que sus notas este trimestre dejan mucho que desear.
-¿Está seguro, director?-contestó ésta atónita-.Pero si yo me
he esforzado mucho...
-Eso no lo niego, señorita Weashley-dijo el anciano
sonriendo-.Pero a veces es necesario "un poquito más", un pequeño empujón.
-¿A qué se refiere, director?
-Yo ya soy casi un anciano y a veces nosotros los ancianos
también tenemos necesidades-dijo acariciando con su arrugada mano la pecosa cara
de la chica.Si tu me haces un "favor" yo te haré otro, ¿entiendes?.
La chica pareció entender.Tenía solamente trece años, pero
era muy madura para su edad.En un acto reflejo metió su fría mano por la
entrepierna del director y al poco rato tuvo entre sus mano la nuevamente
anciana polla del director Dumbledore.
-Así, muchacha, así-dijo éste-.Se nota que eres chica lista,
tu amiga Hermione tardó un poco más en darse...¡ah!, en darse...¡ahhhh!...en
darse cuenta.
-La chica había comenzado a mamársela.A pesar de vieja y
arrugada la polla del director era un manjar exquisito para toda treceañera que
se precie.A nadie amarga un dulce y si encima ese dulce tiene forma de polla y
conlleva aprobado general, ¿porqué resistirse?.
La chica siguió mamándosela un rato más.Sus pecosos carrillos
se inflaban al introducir en su boquita el pene del anciano.Se notaba pese a
todo que era su primera vez, si exceptuamos un esporádico encuentro con su
hermano Ron, pero eso fue casi como un juego.
Siguió mamándosela, y durante ese tiempo Dumbledore aprovechó
como pudo para desabrochar la blusa de la chiquilla, dejando ésta entrever sus
pecosas tetas.Estaban éstas bien formadas a pesar de la corta edad de la menor
de los Weashley.El anciano puso sus lascivas manos en los pechos de la chica, la
cual seguía a lo suyo.Al rato el director se corrió en la más que follable boca
de Ginny, lo que aprovecho la moza para mostrar la mejor de sus sonrisas, que
parecía sacada de un anuncio de leche desnatada.Secóse la boca con su túnica
mientras Dumbledore le dijo:
-Y de esto que hemos hecho, nada a nadie, ¿vale?.Será nuestro
pequeño secreto.
En ese momento se oyó un abrir de puertas y apareció
Hermione, con aspecto furioso.
-¡Hola Ginny, hola director!-dijo enfadada.
-¿Qué le pasa, señorita Granger?-dijo el anciano.
-¿Que qué me pasa?, ¡pues está bien claro!.Yo aquí matándome
a estudiar para que llegue una..una...y saque sobresalientes sin abrir un libro.
-Bueno, señorita Granger, ya sabe usted que el que algo
quiere algo le cues...
No había terminado la frase el vicioso director y ya había
aprovechado Hermione para acercarse a el.Le besó en la boca y le dijo:
-Director, si usted quiere, puede quitarme el vestido...
Nada más pronunciar la frase, Dumbledore empezó a quitarle el
vestido a Hermione.Una vez hubo acabado, quedándose en braguitas, procedió a
quitarle éstas con el consentimiento de la joven, dejando a la vista una poblada
mata de pelo púbico catorceañero.El director introdujo su lengua en el coñito de
Hermione, que por momentos parecía morirse de placer.Un placer indescripitble,
superior a cuando su director desvirgó su sonrosado culete.
Siguió comiendole el coñito un rato más ante la atenta mirada
de la pequeña Ginny que observaba la escena sin perder detalle mientras
introducía sus pequeños deditos en su peludo y pecoso coñito.
Al poco rato, el vicioso profesor dejó de comerle el coñito a
su pupila, lo que aprovechó Ginny para sustituirle, bajo consentimento de
Hermione.
Estaba pues Ginny ahora comiéndole el coñito a Hermione, la
cual agradecida acariciaba el pelirrojo pelo de la chiquilla.Por su parte
Dumbledore había dado la espalda a Hermione aprovechando para introducir su pene
por el culete de la Granger.
La escena no tiene desperdicio:Ginny Weashley le comía el
coñito a Hermione Granger, mientras ésta sufría las continuas embestidas anales
de su director, que parecía rejuvenecer por momentos.El esponjoso culo de la
Granger era frecuentemente acometido con gran virulencia por la anciana polla
del director, que por arte de magia había recobrado sus 27 centímetros, que
introducía en su totalidad por el frágil cuerpo de la chica de 14 años...