TusRelatosCalientes.com
MENU

  Inicio 
  Relatos  
  Relatos TOP 100  
  Envia tu relato


ESTADISTICAS
Cantidad de relatos: 13968
Usuario(s) en linea: 9

RELATOS POR CATEGORIA

WEBS AMIGAS
  1. Galerias Gratis
  2. Videos de Sexo
  3. Diosas en la red
  4. Sexo Gratis

BUSCADOR

RELATOS MAS LEIDOS
ESTE APARTADO ESTA FUERA DE SERVICIO

El Robo (3 y final)
Hetero: General- 2008-03-25 00:06:58
Visitas: 58
0

El Robo (III y final).

¿Y si...? Claro... pensé, y si hago que esta cosita mas pequeñita también tenga una gozada, no estaría nada de mal. Feliz de la vida me iría de esta casa, con $2.000.000 más una gozada con 2 muchachitas, vírgenes, que de paso aprenderían de pequeñitas a ser una gran mujer cuando fuesen grande.

Me acerqué a la cama en donde Paola, dormía plácidamente. Tenía unas facciones mas suaves que Magdalena. Sin menospreciar a Magdalena, las tetitas de Paola, eran un poquito mas grandes. No se notaba para nada que ella tuviera 18 años y Magda 20.

Toqué muy suavemente sus tetitas, tratando de no despertarla. Eran duritas. Sus pezones eso si eran más pequeñitos. Realmente esa noche estaba excitado a más no poder.

La felicidad por tener esa cantidad de dinero y estas dos muchachitas a mi disposición eran más de lo que yo hubiese pedido.

Me levanté y me dirigí a la pieza de Julia en donde se encontraba Magda.

Magda, le dije, ¿qué te parece que hagamos participar a tu hermanita con nosotros?

Me miro extrañada. ¿Y también le enseñaras lo que mis padres te dijeron, y me has hecho a mí?

Pero por supuesto, mi amor, y así gozaremos los tres.

¡Realmente no sé! - ¡A lo mejor mis papas se enojan!

No tontita, si tus padres lo que más desean es ustedes aprendan todas estas cosas. ¿Hagámoslo? - Insistiéndole para que aceptara y no dudara de mi propuesta.

¿Y tenemos que ir a la pieza nuestra? - Me respondió.

No. Tú te quedas aquí y yo la iré a buscar.

¡Pero ella no te conoce, y a lo mejor se pone a llorar!

No te preocupes, ya veré la forma de traerla y no se dará cuenta. En mis pensamientos ya había manipulado el cloroformo del baño. (¡Bendito cloroformo!)

Salí del dormitorio y me encaminé al baño. Nuevamente unté un pañuelo con el cloroformo y me dirigí hacia el dormitorio de las niñas, en donde se encontraba Paola.

Acerque el pañuelo a sus narices, y lo retuve por algunos breves minutos. La llamé en voz alta y no respondió.

Era tiempo ya. La tomé en mis brazos y me encaminé hacia el dormitorio de Julia.

La dejé en medio de la cama. Magda me miraba.

Ahora Magda, sácale la camisa de dormir.

¿Y si despierta?

No lo hará, te lo aseguro.

Tomándola de aquí y de allá, al fin sacó su camisa y la dejó totalmente desnuda.

Era un primor, una cosita difícil de explicar o describirla. Era sencillamente hermosa.

Su pelo al igual que Magda era castaño. Alcanzaba hasta sus hombros. Su piel era blanca, suave. Su sexo totalmente lampiño, pero levantadito. Era en realidad una copia de Magda solo que 2 años menor.

Con la vista de esta otra damita, mi excitación ya estaba en su máximo apogeo.

Mi miembro lo único que deseaba era comerse esa conchita virgen, igual como lo había hecho con Magda.

Magda sentada a un costado de la cama, miraba como pasaba mis manos por los suaves senitos de su hermana. Ora uno, ora otro. Para luego acariciar su delicioso monte de Venus juvenil.

Ahora querida Magda, le haré a tu hermanita lo mismo que a ti. Voy a poseerla ahora que está durmiendo, antes que despierte.

¿También me lo hiciste a mí cuando yo estaba dormida?

Por supuesto mi amor. Y te juro que fuiste muy rica.

¡Entonces por eso es que me dolía mi chorito antes que me lo metieras? - Trataba de adivinar.

Pero no puedes negar que ello ayudó a que después no te doliera más... ¿Cierto?

¡Siii... dubitativamente me respondió!

Ahora quiero que veas como fue tu penetración, mirando como se lo hago a tu hermanita.

Haciendo que se pusiera, por encima de la cabeza de Paola, la hice sujetar sus brazos hacia arriba. Mientras tanto yo abría sus piernas, y me colocaba entre ellas.

Como había traído el pote de vaselina, me unté el miembro, y la entrada de su vagina, bien adentro con mi dedo, hasta tocar la membrana de su himen.

Luego coloqué unos almohadones bajo sus caderas, quedando a la altura de mi miembro, la abertura de su vagina.

Abrí los labios de su vagina, y me di a pasar de arriba hacia abajo mi pene, hasta colocarlo justo a la entrada de su vagina. Empecé a empujar muy suavemente, hasta que la punta de mi pene tocó su himen. Sabía que en ese momento Paola podía gritar, entonces le dije a Magda que besara a su hermana.

Obedientemente, Magda besa a Paola en la mejilla.

¡No! Así no, le dije... en la boca, tal como nos besábamos nosotros.

¡Pero es que ella es mi hermana...!

No importa le dije... debes hacerlo para que a ella no le duela cuando se lo meta igual que a ti.

Con cierto recelo, acercó sus labios a los de Paola, y la besó.

¡Métele la lenguita! Le dije. Y manténla ahí hasta que yo te diga.

Así lo hizo. Y mientras le decía que apretara más sus labios a los de Paola, más iba hundiendo mi pene en la estrecha cavidad de Paola. Los labios de su vagina se abrían a medida que pasaba más adentro.

Hasta que ya no pudiendo más, empuje con toda mis fuerzas y se lo metí hasta que mis testículos tocaron sus nalgas. Hizo un gemido gutural, atenuado por los labios de su hermanita.

Al vaivén de mis caderas sobre esta dulce criatura, le pedí a Magda, que se pusiera con las piernas abiertas, sobre la cabeza de Paola. Y así, mientras mi miembro estaba hundido, entrando y saliendo de Paola, me dedique a pasar mi lengua por la conchita de Magda.

Era fabuloso. Tenía a los dos hermanitas bajo mis manos. Una comiéndose mi pene por su vagina y la otra dándome de comer su conchita.

Magda, al parecer ya había aprendido y comenzó a sentirse excitada. Movía sus caderas al ritmo del paso de mi lengua, que entraba y salía de su vagina. Le chupaba su clítoris. Su esfínter hacía pucheritos por el goce.

¡Tomate los senitos! - ¡Acaríciatelos! - ¡Tomate los pezones y aprétalos suavecito!

Asiiii... goza mi amor... goza como yo estoy gozando con tu hermanita... metete un dedito en tu chorito...asiiii... aaaahhh... que cosita más rica... tu hermanita es tan apretadita... es como tu mi amor... la voy a llenar de semen como a ti... esoooo... metete otra vez el dedito... pásalo por tu clítoris... uuuuuhhhhhhmmmm... que riiiiiiicccccooooo!!!!!!!!!...

Con una de mis manos comencé a acariciar la vagina de Magda, para luego meterle mi dedo medio hasta la raíz... estaba como una loca gozando...

De pronto los dos al unísono, explotamos... métemelo, me pedía... méteme tu dedo más adentro... por ahí... por ahiiiiiiiii... ahiiiiiii... más... más... más... aaaahhh... aaaahhh... ahora... ahora... aaaaaaaahhhhhhhhhggggggggg!!!!!!! - y su orgasmo explotó en mi mano.

Mientras tanto mi miembro hundido a más no poder, con las piernas de Paola ahora sobre mis hombros, tomándola de la cintura la acercaba cada vez más hacia mí... ya no daba más... oooohhhh... tan riiiiiicaaaaaa... aaaaaahhhhhhgggggggg... no puedo más... ahora... Magda tu hermanita es tan rica... ahora se comerá todo mi pene... se tomara todo mi semen... aaaahhhhggg... Magda rica, Paola es tan riiiiiicccccaaaaaa... ahora... ahora... ahora se lo doy... ahora... uuuuuhhhhhhhmmmmmmmmmmmmm!!!!!!!!... y dejando escapar mi semen inundo la pequeña matriz de Paola. También llevara la marca del hombre que las hizo mujer a las dos.

Con todo lo que ocurría ya no daba más, y lo único que deseaba era descansar. Con mi mujer cuando mucho había durado dos o tres veces, pero ahora con estas dos ninfas, me creía un superdotado. Creo que ya estaba bueno.

Las llevé a su cama, dejando ordenada la cama de Julia, para luego decirle a Magda que sus padres nada me habían dicho de lo que les debía enseñar, y que en realidad era yo el que les quería enseñar todo aquello.

¡Pero si tu quieres, te llamo por teléfono para que nos juntemos y hagamos estas cositas ricas los dos solitos! - ¿Quieres?

¡No sé si deba! - Me respondió.

Pero mi amor si solo tu decides, un día que no tengas clases me dices y salimos los dos a un motel para gozar así como lo hemos hecho ahora. Cuando te llame me dices el día que no tengas clases para que nos juntemos.

La besé profundamente, metiéndole un dedo en su vagina, y me despedí de ellas, aunque Paola nunca supo lo sucedido. Le dije a Magda que nada le dijera.

Y salí de aquella casa. Con dinero, y con una felicidad inmensa de haber gozado como loco de dos hermosas ninfas que quedaron llenitas de mi semen.

Seguramente llamaría a Magda, para que me dijera cuando no tendría clases, y entonces iríamos a un motel para hacer un montón de cosas ricas.

FIN

Inicio  |  Relatos  |  Relatos TOP 100  |  Envia tu relato | Google Sitemap | Yahoo Sitemap   
Copyrigth © 2007-2008 Todos los derechos reservados. * Los derechos sobre los relatos corresponden a sus respectivos autores.
Sexo Gratis | Bellezas de internet | Directorio del Sexo | Diosas en la red | Relatos eroticos | Diosas de Internet | Comunidad Swinger| Videos de Sexo| Goddess Blog | Avisos Eroticos | Escorts | Peliculas porno online | Escorts Vip | Area Sensual