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El tendón de Aquiles
Gays- 2008-05-20 00:05:09
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EL TENDÓN DE AQUILES.

Tenía 16 años recién cumplidos, y mis hormonas estaban en permanente ebullición. Estaba caliente con mi profesor de Física de 4to año del bachillerato, un tipo rubio, flaco , de bigotes, peludito , muy masculino, de pocas pulgas, fumador de cigarrillos negros, inquieto y nervioso que por no se porqué razón, me distinguía claramente de mis compañeros, por aquello de que le hacía recordar a él, cuando tenía mi edad., como me había dicho una vez. . El tendría unos treinta y seis años. Quizás menos.

No recuerdo si yo en esa época era de mirar otros bultos, pero al del profesor le eché varias miradas. El usaba pantalones azules o negros de tiro largo y cada tanto acomodaba su paquete, ese flor de bulto de hombre joven , algo burgués pero inconforme, casado, con un hijo menor. Tenía un lindo culo, no muy grande, pero bien formado, que se le marcaba bien cuando se le levantaba el saco

Me gustaba a rabiar y temblaba cuando me miraba o me hablaba. Y ese temor y calentura hacian que mi culo se abriera y cerrara de emoción. No entendía que me pasaba , pero lo cierto es que Aquiles Vicentin, que asi se llamaba mi profesor, me atraía sin atenuantes, y yo inocente , virgen y pacato, no sabía que hacer con esa atracción. A ello se agregaba la delicadeza inusual con la que me trataba, la simpatía que yo le despertaba sin querer, las miradas casi arrobadas que me dirigía. Desde mi inexperiencia , desde mi ignorancia suburbana de la década del 60, alcanzaba a percibir que algo especial pasaba entre Vicentin y yo. , pero no sabía que era o no quería saberlo pues temía hacia dónde podría llegar.

En esa época circulaban por Buenos Aires los últimos tranvías, y yo subí a uno porque vi que Vicentin viajaba en él. Cuando me vió se sentó a mi lado, en esos anchos asientos de madera y hablamos mucho en el largo y lento trayecto hasta la terminal... El Viajaba con las piernas bien abiertas, por lo que sentía el calor de su cuerpo sobre las mías. En muchos momentos nuestras rodillas se tocaban y yo sentía como un pinchazo de deseo .

Me preguntó si me gustaba el fútbol y de que cuadro era (mas o menos y de Racing Club), se sorprendió claramente de que fuera de Racing y en la emoción me tocó la mano dándole una palmada. No sacó la mano de alli hasta que bajamos. Quiso saber si tenía novia (no, es muy temprano), si mis notas eran buenas en todas las materias (si bastante buenas) Me preguntó hacia donde iba e inventé a una tía viuda que vivía a unas pocas calles. El me señaló su casa, una vivienda normal , a media cuadra de dónde estábamos , en un piso de altos , en un barrio de clase media. Querés tomar un café, dijo tuteándome por primera vez.. Acepté.

Entramos a la casa y estaba muy oscuro, no encendió la luz, parecía que estuviese vacía. Pude distinguir paredes con retratos de él, su mujer e hijo, un lejano olor a papilla de bebes, un perfume femenino de buena calidad, tropecé con algún juguete tirado.. Me tomó de la mano, y avanzamos hasta una habitación casi desnuda de muebles. Sentí su muñeca delgada con pelitos cuando me agarré de su otra mano para no caerme... Estábamos a oscuras y podía sentir su ansiedad, su necesidad , su deseo, o quizás lo que que yo sentía era mi calentura total. Me tomo la cara con las dos manos, como si fuera un ciego que busca un tesoro , y me besó primero en la frente, luego en las mejillas, luego en la boca. Era la primera vez que un hombre me besaba, y la fuerza de ese beso tierno y húmedo que pinchaba a bigote en mis labios, mi primer beso. no lo he podido olvidar. Encendió la luz y me miró con los ojos dilatados y húmedos, entonces me acerqué y lo besé apasionadamente, y comenzamos a acariciarnos desesperadamente, toqué su pelo rubio, su pecho peludo, su vientre flaco , su pene erecto sus huevos calientes y húmedos, y el hizo lo mismo conmigo. Sus manos frías recorrieron mi piel y yo me acurruqué en sus brazos buscando su cuerpo, suspirando, fuera de mi, con mi pija al palo mojada y latiendo, con mi adrenalina a full. Nos tendimos en el suelo y el comenzó a chuparme la pija, quiero toda tu leche decía, y en esa tarde de primeras experiencias, mientras sentía un placer ineludible acabé un torrente de leche que el saboreó como si fuera una miel especial, chasqueando la lengua y exclamando ahhhh ahhhh ahahhhhhhhhhhhhhhhhh.

Desnudo y extenuado me quedé dormido, en sus brazos, hasta que sus manos, su cuerpo, su poronga, sus piernas fuertes, velludas y fibrosas me despertaron, y el dolor de su sexo penetrándome, desgarrándome me unía a el para siempre. El dolor se hizo placer y la queja gemido, y esa pija grande, desesperada y maravillosa, entraba y salía provocándome escalofríos. Asi, así , segui por favor, gritaba yo, rompeme el culo, rompémelo en pedazos ...... y el bombeaba como loco, como si con cada entrada me inyectara su pasión no correspondida por alguien., allá lejos y hace tiempo, como si en cada vaivén recuperara en el contacto con mi piel la juventud añorada . Ay papito que bien coges , le dije. Cojéeme amor decia una voz mía irreconocible y apasionada. Cojéeme amor mio......Dame tu lechita...... Y el bombeaba y bombeaba, y en cada entrada yo sentía que se hundía cada vez mas profundamente en mi culo. Cojéme papito gritaba yo fuera de mi. Y el lo tomó en serio pues me cogió dos veces mas. Y ese palo de carne que me metia y que crecia en mi orto, y que se dilataba, lleno de leche y frustración, me hacía vivir los momentos de amor mas hermosos que yo pudiera haber imaginado.

Después sonó el teléfono, después me dijo que debería irme, que su mujer e hijo llegarían en pocos minutos. Me bañé como pude, y en mi camino de regreso en el lento tranvía suburbano, aun podia sentir su olor, su semen dentro mío, mis gemidos de placer, sus besos con bigote, el calor de su piel descontrolada, la certidumbre de que no volvería a pasar....

A la semana siguiente presentó su renuncia , y nunca más lo vi..

galansoy

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