EL TENDÓN DE AQUILES.
Tenía 16 años recién cumplidos, y mis hormonas estaban en
permanente ebullición. Estaba caliente con mi profesor de Física de 4to año del
bachillerato, un tipo rubio, flaco , de bigotes, peludito , muy masculino, de
pocas pulgas, fumador de cigarrillos negros, inquieto y nervioso que por no se
porqué razón, me distinguía claramente de mis compañeros, por aquello de que le
hacía recordar a él, cuando tenía mi edad., como me había dicho una vez. . El
tendría unos treinta y seis años. Quizás menos.
No recuerdo si yo en esa época era de mirar otros bultos,
pero al del profesor le eché varias miradas. El usaba pantalones azules o negros
de tiro largo y cada tanto acomodaba su paquete, ese flor de bulto de hombre
joven , algo burgués pero inconforme, casado, con un hijo menor. Tenía un lindo
culo, no muy grande, pero bien formado, que se le marcaba bien cuando se le
levantaba el saco
Me gustaba a rabiar y temblaba cuando me miraba o me hablaba.
Y ese temor y calentura hacian que mi culo se abriera y cerrara de emoción. No
entendía que me pasaba , pero lo cierto es que Aquiles Vicentin, que asi se
llamaba mi profesor, me atraía sin atenuantes, y yo inocente , virgen y pacato,
no sabía que hacer con esa atracción. A ello se agregaba la delicadeza inusual
con la que me trataba, la simpatía que yo le despertaba sin querer, las miradas
casi arrobadas que me dirigía. Desde mi inexperiencia , desde mi ignorancia
suburbana de la década del 60, alcanzaba a percibir que algo especial pasaba
entre Vicentin y yo. , pero no sabía que era o no quería saberlo pues temía
hacia dónde podría llegar.
En esa época circulaban por Buenos Aires los últimos
tranvías, y yo subí a uno porque vi que Vicentin viajaba en él. Cuando me vió se
sentó a mi lado, en esos anchos asientos de madera y hablamos mucho en el largo
y lento trayecto hasta la terminal... El Viajaba con las piernas bien abiertas,
por lo que sentía el calor de su cuerpo sobre las mías. En muchos momentos
nuestras rodillas se tocaban y yo sentía como un pinchazo de deseo .
Me preguntó si me gustaba el fútbol y de que cuadro era (mas
o menos y de Racing Club), se sorprendió claramente de que fuera de Racing y en
la emoción me tocó la mano dándole una palmada. No sacó la mano de alli hasta
que bajamos. Quiso saber si tenía novia (no, es muy temprano), si mis notas eran
buenas en todas las materias (si bastante buenas) Me preguntó hacia donde iba e
inventé a una tía viuda que vivía a unas pocas calles. El me señaló su casa, una
vivienda normal , a media cuadra de dónde estábamos , en un piso de altos , en
un barrio de clase media. Querés tomar un café, dijo tuteándome por primera
vez.. Acepté.
Entramos a la casa y estaba muy oscuro, no encendió la luz,
parecía que estuviese vacía. Pude distinguir paredes con retratos de él, su
mujer e hijo, un lejano olor a papilla de bebes, un perfume femenino de buena
calidad, tropecé con algún juguete tirado.. Me tomó de la mano, y avanzamos
hasta una habitación casi desnuda de muebles. Sentí su muñeca delgada con
pelitos cuando me agarré de su otra mano para no caerme... Estábamos a oscuras y
podía sentir su ansiedad, su necesidad , su deseo, o quizás lo que que yo sentía
era mi calentura total. Me tomo la cara con las dos manos, como si fuera un
ciego que busca un tesoro , y me besó primero en la frente, luego en las
mejillas, luego en la boca. Era la primera vez que un hombre me besaba, y la
fuerza de ese beso tierno y húmedo que pinchaba a bigote en mis labios, mi
primer beso. no lo he podido olvidar. Encendió la luz y me miró con los ojos
dilatados y húmedos, entonces me acerqué y lo besé apasionadamente, y comenzamos
a acariciarnos desesperadamente, toqué su pelo rubio, su pecho peludo, su
vientre flaco , su pene erecto sus huevos calientes y húmedos, y el hizo lo
mismo conmigo. Sus manos frías recorrieron mi piel y yo me acurruqué en sus
brazos buscando su cuerpo, suspirando, fuera de mi, con mi pija al palo mojada y
latiendo, con mi adrenalina a full. Nos tendimos en el suelo y el comenzó a
chuparme la pija, quiero toda tu leche decía, y en esa tarde de primeras
experiencias, mientras sentía un placer ineludible acabé un torrente de leche
que el saboreó como si fuera una miel especial, chasqueando la lengua y
exclamando ahhhh ahhhh ahahhhhhhhhhhhhhhhhh.
Desnudo y extenuado me quedé dormido, en sus brazos, hasta
que sus manos, su cuerpo, su poronga, sus piernas fuertes, velludas y fibrosas
me despertaron, y el dolor de su sexo penetrándome, desgarrándome me unía a el
para siempre. El dolor se hizo placer y la queja gemido, y esa pija grande,
desesperada y maravillosa, entraba y salía provocándome escalofríos. Asi, así ,
segui por favor, gritaba yo, rompeme el culo, rompémelo en pedazos ...... y el
bombeaba como loco, como si con cada entrada me inyectara su pasión no
correspondida por alguien., allá lejos y hace tiempo, como si en cada vaivén
recuperara en el contacto con mi piel la juventud añorada . Ay papito que bien
coges , le dije. Cojéeme amor decia una voz mía irreconocible y apasionada.
Cojéeme amor mio......Dame tu lechita...... Y el bombeaba y bombeaba, y en cada
entrada yo sentía que se hundía cada vez mas profundamente en mi culo. Cojéme
papito gritaba yo fuera de mi. Y el lo tomó en serio pues me cogió dos veces
mas. Y ese palo de carne que me metia y que crecia en mi orto, y que se
dilataba, lleno de leche y frustración, me hacía vivir los momentos de amor mas
hermosos que yo pudiera haber imaginado.
Después sonó el teléfono, después me dijo que debería irme,
que su mujer e hijo llegarían en pocos minutos. Me bañé como pude, y en mi
camino de regreso en el lento tranvía suburbano, aun podia sentir su olor, su
semen dentro mío, mis gemidos de placer, sus besos con bigote, el calor de su
piel descontrolada, la certidumbre de que no volvería a pasar....
A la semana siguiente presentó su renuncia , y nunca más lo
vi..
galansoy
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