Durante el estudio de Derecho
Hola como están? Les platicare una rica anécdota con mi
primer novio: Mauro.. Antes que nada quiero decirles que actualmente tengo 20
años, soy blanca, mido 1.71, de pelo lacio negro a la altura de los hombros,
ojos negro, delgada, piernas torneadas, trasero redondo y paradito y senos
grandes, los cuales considero mi máximo atractivo físico. Bueno esto que les
platicare me pase hace 3 años cuando tenia 17.
Tenia a este novio mío: Mauro, en ese entonces él tenia 24.
Cuando estaba a su lado me sentía sensacional, el me hacia sentir querida,
atractiva, deseada, lo cual me agradaba. El era blanco, alto y muy atractivo, se
le notaba que su miembro era muy grande (20 cm aproximadamente). Yo estudiaba el
último año de la preparatoria, quería estudiar la carrera de Derecho, así que
cuando se acercaba los exámenes de admisión para la universidad le pedí ayuda a
mi novio para estudiar ya que el cursaba el 4to año de esa carrera.
Así que un día fui a su casa, como era época de calor vestí
con ropa corta, aunque siempre me gusta vestir coqueta; llevaba una minifalda un
poco ajustada mas arriba de medio muslo ( ya que a mi novio le gusta mucho mis
piernas) y una blusa de tirantes que dejaban ver los nacimientos de mis senos,
que en ese entonces eran más grandes a comparación de mis amigas, es que mi
cuerpo se desarrollo desde muy joven y me gustaba que los hombres me miraran así
que trataba de sacarle provecho a mi físico con ropa coqueta. En fin, al llegar
a su casa me abrió y me sorprendió de forma agradable al verlo, ya que solo
traía puesto unos pantalones de mezclilla por lo que podía ver su torso y su
excelente abdomen. Me recibió con un gran beso.
-Hola – me dijo con una gran sonrisa – vaya que vienes muy
hermosa.
-¿Te gusta como me veo?
-Claro que si, sobretodo porque me dejas ver tus hermosas
piernas.
-Me alegra que te gusten –dije con una coqueta sonrisa.
Fuimos directamente a la sala mientras el me dijo que estaba
solo, sus padres habían salido a visitar a unos tíos y su hermana menor, de mi
edad, andaba en el cine con sus amigas, ya que era domingo. Llegamos a la sala y
puse mis cuadernos en la mesa frente al sillón mientras el ponía música
instrumental en el estereo. Había traído el unos vasos con limonada para el
calor. Después de poner la música se sentó a mi lado. Empezamos a hojear mis
apuntes para que me explicara lo que podría venir en mi examen, pero
sinceramente casi no estudiamos ya que pude notar de reojo que el no podía
quitar su mirada de mi escote viéndome mis pechos. Lo cual no me incomodaba sino
todo lo contrario; como ya les había dicho antes me gustaba que me miraran con
deseo, sentirme deseada. Yo me hice como la que no me daba cuenta de su mirada
cuando sentí su mano en mi muslo izquierdo y me lo empezó a acariciar.
-Wow Celeste, que piel tan suave, que piernas tan ricas
tienes.
-Gracias Mauro, pero tenemos que estudiar – le dije
sonriéndole - recuerda me ibas a ayudar.
-Si mi vida lo sé, pero tenemos mucho tiempo para estudiar,
¿por qué no nos divertimos antes?
-¿Divertirnos? ¿a que te refieres?
Por contestación me quito los cuadernos de mis manos, los
dejo caer al suelo y tomando mi mano izquierda la lleno a su entrepierna,
sintiendo yo su pene que estaba super excitado, muy duro y grande.
-A esto me refiero mi amor- dijo con una sonrisa y mirada
malévolas- quiero que me consientas, no sabes cuanto lo deseo.
Me quede sorprendida, por primera vez sentí un calor muy
excitante al sentir en mi mano como el pene de mi novio estaba super excitado
gracias a mí, por lo que el momento y mi calor me hicieron seguir adelante con
su petición.
-¿Así que quieres que te consienta? – le pregunte con una
gran sonrisa.
-Si mi vida, consiénteme por favor- me contesto con una voz
muy ardiente.
Entonces lo hice, le baje el ciper y metí mi mano por debajo
de sus pantalones y con mi mano derecha pude encontrar su grandísimo u durísimo
pene ya que no traía ropa interior. Empecé a acariciárselo suavemente, con mi
dedo pulgar flotaba la cabeza de su miembro mientras que con el resto de la mano
lo masturbaba. El se acercó a mí y me dio un gran beso; sentí como su lengua
recorría cada centímetro de mi lengua y como sus labios chupaban con fuerza los
míos mientras mi mano no dejaba de masturbarlo. Ahora cambiaba de ritmo mis
movimientos, lo masturbaba con movimientos fuertes y circulares en su pene de
arriba hacia abajo. Pude sentir como su pene se endurecía a todo lo que daba y
como un poco de semen fluía de el. Mientras mi novia suspiraba una y otra vez,
mis pezones se ponían durísimos, excitados por ese momento que yo estaba
viviendo.
Después de unos minutos mi novio se levanto y se paro frente
a mí y se desabrocho el pantalón el cual cayo al suelo y como yo estaba sentada
en la sala su pene quedo justo frente a mi.
-Vamos nena, necesito que me lo lubriques – me dijo con voz
baja.
Y obedecí. Me incline hacia delante, tome su pene con mi mano
izquierda y me lo lleve a la boca. Comencé metiéndome solo la cabeza,
chupándosela y lamiéndosela, mientas que con mi manos se la masajeaba lentamente
con movimientos circulares. Podía saborear el semen que le fluía de su rico
pene, mientras escuchaba como le gustaba lo que le estaba haciendo; con mi otra
mano le acariciaba su torso, sus caderas mientras el me tomaba de la cabeza
levantándome mi cabello haciendo leves movimientos de cadera hacia delante y
hacia atrás.
-ohhh sii sii, asi putita asiiiiiiiiiiiii – me decía entre
gemidos.
Sus palabras me excitaron todavía mas, por lo que ahora
absorbía todo su pene en mi boca. Era tan grande que sentía como parte de él se
metía hasta mi garganta. Se lo succionaba con gran fuerza mientras que con una
mano lo tomaba de la base mientras que con la otra le masajeaba sus testículos
que también estaban muy hinchados y duros, parecían piedras. Era una excitante
sensación el sentir como su pene se ponía durísimo dentro de mi boca, mi lengua
lo masajeaba desde la punta hasta la base, saboreando la lechita que le escurría
mientras el me tomaba de la cabeza con firmeza como queriendo que no dejara de
mamarle su verga. Por primera vez en mi vida me sentía una experta en eso,
viendo como satisfacía a mi novio, escuchando como me agradecía la mamada que le
estaba dando Así dure unos minutos mas, sentada con mi novio frente a mi parado
mamándole esa rica verga que tiene.
Después se separo de mi para quitarse su pantalón, yo
aproveche para quitarme la blusita que traia; mis pechos quedaron al aire ya que
no llevaba sostén.
-Que hermoso par de pecho tienes mi perrita- dijo Mauro
-Tómalos son todos tuyos – le dije.
Mauro se hinco frente a mi en el suelo quedando mis pechos
frente de su rostro, tomando mis manos las jalo hacia atrás de mi haciendo que
me recargara con ellas sobre el sillón, Ya que dando yo así puso mis manos en
mis pechos las cuales masajeo suavemente lo cual sentía muy agradable. Los
apretaba delicadamente con movimientos suaves rozando mis pezones los cuales ya
estaban lo mas duros y erectos que podían estar lo que me provoco que dejara
escapar un par de leves gemidos. Luego los apretó con mas fuerza y juntándolos
acerco su boca a ellos y me los empezó a lamar y a besar. Su lengua me los lamía
con movimientos circulares hasta llegar a mis durísimos pezones, los cuales
comenzó a chupar y morder con gran pasión.
-Ahh sii- decía yo entre gemidos – sigue que rico....
cometelos.
Recargada hacia atrás con los brazos estirados sentía como mi
hombre comía mis pezones: los lamía, chupaba, mordía y jalaba como si quisiera
arrancarlos de su lugar, produciéndome un gran placer, sintiendo mis erectos y
duros pezones ente sus dientes y en el calor de su lengua y saliva por varios
minutos mas, de seguro se entretuvo con ellos al ver como estaban super
excitados.
Después el se paró y se sentó a mi lado izquierdo en la sala,
dejándome mis pechos tapizados de su rica y tibia saliva.
-Mi nenita, quiero que vuelvas a lubricar mi verga, quiero
sentir tu lengua y boca ahí, por favor nrnita – me suplicaba.
De inmediato accedí. Me pare, me quite la minifalda y mi
pantaleta, lo cual dejo ver mi rasurada vagina y ya estando yo también
totalmente desnuda, abrí las piernas de mi novio, separándolas, y me hinque ante
el, quien estaba recostado sobre la sala. Tome con ambas manos la base del
enorme pene de mi novio y nuevamente lo introduje todo dentro de mi boca. Empecé
a succionárselo rapidamente, esta vez con movimientos mas fuertes, con mas
presión, mientras con una mano mia me ayudaba a masajeárselo. Su cuerpo se
estremecía cada vez que le daba un leve mordisco a la punta de su verga,
mientras con una de sus manos me acariciaba mi cabello entre gemidos, y yo con
mi otra mano, de nuevo le masajeaba sus testículos, claro sin dejar de chuparle
y mamarle su verga.
-Ahhh que putita eres mi vida- decía entre gemidos y con una
sonrisa mi novio – pareces toda una experta...
No se por que pero sus palabras me excitaban, tal vez por el
hecho de que a mi corta edad sabia que ya podía producirle gran placer a los
hombres con mi sexo oral. Luego de unos segundos mas tome con una mano la cabeza
de su verga y le lamí todo su pene, sin dejar un solo espacio sin mi saliva,
bajando lentamente, hasta su base, llegando a sus testículos, donde mis labios
se apoderaron de ellos y comencé a chupárselos mientras que con una mano le
masajeaba con movimientos circulares y fuerte su pene y con la otra yo me
flotaba mi clítoris, el cual ya estaba muy hinchadito y húmedo.
-Aahhhhh siiiii asiiiiiiiiiiiiiiiiiiii siii. – gemía él.
Con sus manos ya flojas sobre el sillón a sus costados, mi
hombre dejaba que mi lengua y mis labios hicieran lo que sea con su verga. Sus
testículos se endurecían mis lamadas, con mis mamadas; su pene estaba a punto de
explotar con mis masajes, sobandole su punta con mi pulgar. Luego de unos
segundos me volví a poner su pene dentro de mi boca para darle una mamada rica
suave, subiendo y bajando mi cabeza rápidamente mientras que con ambas manos lo
masturbaba también; su cuerpo se estremecía a todo lo que daba, yo me calentaba
también viendo como mi lengua y mis labios lo ponían. De su pene comenzaba a
salir mas semen el cual yo saboreaba con gran deseo. Pero al ver que estaba a
punto de venirse me detuve, no seguí.
-¿Que paso perra? –dijo sorprendido.
-¿Esperas venirte sin darme nada a cambio? – le dije
cerrándole un ojo, sonriéndole.
Mauro entendió muy bien lo que quise decir. Se bajo de la
sala y poniendo una almohada en el piso puso su cabeza sobre el acostándose boca
arriba, pidiéndome que me hincara sobre su rostro. Gateando hacia él. Llegue
hasta tu rostro, hincándome sobre el en cunclillas, echándome hacia atrás yo con
los brazos estirados recargándome con mis manos en el suelo por los costados del
cuerpo de mi novio. De inmediato Mauro comenzó a lamar y a chupar mi clítoris
con deseo mientras sus manos apretaban y separaban mis nalgas. Realmente el
sabia utilizar muy bien su lengua con buenos movimientos acompañado de leves
mordidas y chupadas. Mi cuerpo se estremecía, temblaba antes aquellas
estimulaciones orales tan deliciosas que me estaba dando.
-o dios mío sisisiisisisisisi ohhhh ahhhhhhh ayyy ahhhhh-
gemía sii mauro siii
Mauro comenzaba a lamerme con mas fuerza, sintiendo ahora
como su lengua se abría paso entre mis labios vaginales recorriendo mis
rincones, succionando mis jugos; su lengua se movía con gran destreza en mi, me
producía un placer que nunca creí experimentar. Pero mi excitación llegó mas
fuerte cuando el se bajo un poco mas y abriendo mas mis nalgas, paso de lleno su
lengua por mi ano, lamándolo con delicadeza, con la punta de su lengua y gracias
a que sus manos separaban mucho mis nalgas, comenzaba a penetrarme ligeramente
el culo provocándome un intenso placer.
Ahh sisisi sisi ahhhhh ohhhhhh – gemía con yo con
intensidad - ¡oh dios!
Parecía que mis gemidos lo estimulaba mas, por que de nuevo
subió su lengua a mi vagina, sobretodo a mi clítoris, y le dio nuevamente varias
lamadas muy ricas, succionando también mi clítoris, sintiéndolo yo entre sus
dientes masajeado por esa lengua que sabia lo que hacia. Gimiendo yo sentía mis
jugos fluir y como con su lengua mi novio los absorbía y los llevaba a mi ano,
llenándomelo de mis jugos con sus suaves lamadas ahí, en mi culo.
Monteme putita mia, montame que quiero meter mi verga
en tu jugosa y tibia vagina montame – me pedía Mauro.
Me enderecé y me baje; tomando con mi mano su verga me lo
acomode, hincándome sobre el, mi vagina se había comido lo había comido, que
rico se sentía su verga dentro de mi. Comencé a mover mis caderas sensualmente
hacia arriba y abajo sintiendo la punta de su pene llegar hasta mi entrañas.
Mauro llevo sus manos hacia mis pechos, apretándolos y masajeándomelos, mientras
mis manos jugaban con mi cabello Sus manos buscaban mis pezones y al
encontrarlos me los pellizcaba y retorcía con lo que mi excitación estaba a mil
por hora. Abrí un poco mas mis muslos para que así la penetración fuera mas
profunda y mas placentera moviéndome sobre su pene mas rápido y fuerte. Ambos
gemíamos, ahora Mauro me acariciaba los muslos y yo ahora era quien jugaba con
mis pechos, me los masajeaba y pellizcaba sintiendo el pene de mi hombre
penetrarme cada vez mas y mas dentro durante varios minutos mas.
Dame, dame tus pechos.... – decia entre gemidos Mauro.
Me deje caer sobre el recargándome con las manos sobre el
suelo, quedando mis pechos exactamente sobre su rostro. Rápidamente sus manos se
apoderaron de ellos al igual que sus labios, entonces me los comenzó de nuevo a
chupar y a morder, ¡que rica sensación!: mi vagina siendo penetrada y mis
pezones siendo comidos por una boca que los devoraba. Mi cuerpo se estremecía,
de mi boca salían gemidos fuertes, intensos, era un gran placer el que sentía,
sin saber lo que me esperaba a continuación.
Mauro se separo de mi, recostándome bocabajo a su lado,
paridamente se enderezo; juntando mis piernas toma con sus manos mis nalgas, las
masajea y las abre fuertemente, lo provoco que lanzara un gemido Luego sentí sus
labios ahí, mordiéndomelas, lamiéndomelas hasta sentir como su lengua se posaba
de nuevo en mi ano, lo cual lamió rápida y suavemente provocándome una gran
excitación, sintiendo su lengua justamente en el centro de mi culo. Después pone
la cabeza de su pene en la entrada de mi ano, abriéndomela poco.
¿Quieres que te la meta putita? . me preguntaba.-
¿quieres que te desvirgue ahí?
Siii si por favor métemela, entiérramelo en mi culo.
Recostándose sobre mi y juntándome las piernas Mauro me metío
su verga lenta y suavemente por mi ano, hasta enterrarla por completo ahí. Luego
su penetración se fue intensificando, mas rápido y mas fuerte; mi ano estaba
completamente dilatado la sensación para ambos fue muuuuy rica, sentir como me
penetraba en mi estrecho ano me mataba mientras me besaba la espalda y la nuca,
mientras con mis manos me separaba mis nalgas facilitándole la penetración.
-OHH, ohhhhh siiiiiiiiiiii siii no paress ¡ay dios!!!- gemía
yo ante tal placer
Como haciendo lagartijas, me penetraba con tal fuerza que me
dolía demasiado pero era un dolo que me gustaba, que me excitaba, sentir con que
deseo me estaba penetrando el culo. Mis gemidos eran mas fuertes mi respiración
mas agitada, mi cuerpo convulsionándose ante tal castigo que reciba mi ano en
manos de esa verga que no se cansaba ni se apiedaba en su penetración. Sentía mi
ano abrirse cada vez mas y como la punta de esa enorme verga llegaba hasta lo
mas profundo de mi ser... era fantástico.
Después saco su verga lentamente de mi ano, sintiendo yo la
punta en la puerta de mi ano salir.
-Vamos putita, voltéate boca arriba.- me dijo con voz gruesa.
Me voltee boca arriba y rápidamente el se hinco sobre mi
vientre, quedando mi cuerpo entre sus piernas. Agarro su pene qu estaba super
durísimo y grande y lo coloco entre mis grandes pechos.
Por favor perrita sóbamelo con tus pechos – me pidió -
hazme venir con tu delicioso par de pechos.
Sonriendo agarre mis pechos haciéndolos hacia el centro
tomando con ellos el pene de Mauro, masajeándoselos mientras el movía sus
caderas hacia delante y hacia atrás. Con la punta de mi lengua lograba darla
varias lamadas a la cabeza de su pene que se veía que de un momento a otro iba a
estallar llenándome de ese rico semen. El gemía cada vez mas y mas mientras su
respiración se hacia mas agitada mientras yo cerraba mis ojos sintiendo su pene
recorriendo mis senos y con mi lengua sobándole su pene. Poco a poco él se
estremecía mas, su respiración se aceleraba mas.
Ahh siii siiiii- decía él- ya voy putita... ya voy.
Enderecé mi cabeza abriendo la boca para esperar la salida de
su rico semen, por primera vez se lo probaría y yo con muchas ansias lo esperaba
hasta que de repente salió, con gran fuerza entrando un poco en mi boca y el
resto llegando a mi rostro, a mi cabello. El lanzo un fuerte gemido con mucho
placer, viendo como yo me tragaba el semen que entro en mi boca y como me lamía
el que había quedado fuera de mis labios. El tomo su pene y seco la cabeza con
mis pechos, mojándolos con su tibia lechita. Yo yacía acostada boca arriba
mientras mi corazón estaba latiendo fuerte después de un gran momento de placer
que nunca había vivido, sintiendo como Mauro se dejo caer sobre mi, dándome una
gran beso, sintiendo su lengua recorrer el interior de mi boca, mientras yo lo
abrazaba, fundiendo nuestros cuerpos en uno solo.
Ya después nos levantamos, nos limpiamos y nos vestimos
acomodando el pequeño desorden que hicimos. Ya no estudiamos, ya no pidamos
hacerlo así que solo vimos televisión pero nuestras manos seguían jugando con
caricias como un a señal de que ese momento tan erótico y tan inolvidable muy
pronto se repetiría.