Cuando pienso en Viviana, me acuerdo de las pequitas de su
rostro, que descienden calidamente y gotean en sus pechos, y me saben al mar al
saborearlos, cuando ella es dulce, y después salada al beber el rocío de su
vientre…
He pasado muchas noches desdoblando los recuerdos de su
tierna voz y buscando sus gemidos, buscando sus aullidos, para encontrar su
respiración y matizarla con susurros en su oído: <Quiero hacerte mía toda
esta noche, quiero beberme el néctar de tu piel a través del jugoso almíbar de
tu rosada flor>.
Una flor que descubrí entre murallas, cuando una tarde
caminaba con mi lengua entre sus piernas, peligrosamente en lo mas interno,
acatando advertencias, de no deber parar nunca.
Con mi lengua escribí su nombre e hice dibujitos entre sus
pliegues, ahí pensé que nunca mas retrocedería, después, ahí estaba: aquella
hermosa y linda flor , la intente abrir con mis labios , buscando su aroma
sintiendo su calor en mis mejillas , al principio fue un besito entre sus
pelusas transparentes,, buscando el umbral, el secreto de su ser , el secreto de
todos sus sentidos, aun no así nadie me atendía,, entonces empecé a besarla
fuerte cada vez mas y mas , cuando ella floreció, ella y yo nos besamos.
Entrelazamos el amor, no solté sus delicados labios, porque
ahora eran míos, junto con su néctar, yo solo la adore arriba y abajo: mi lengua
la quería y la abrazaba, yo solo podía entredecir: < Viviana, eres dulce y no
te soltare mas>. Mi lengua la acaricio y ella me llevo hasta el norte.
Su hermosa perla para mi fue como un sol del atardecer en el
mar era roja y brillante así que me perdí en su sol y la bese tal vez mas de mil
veces, la codicie al contemplarla, y me enamore , como cazador de perlas,
intente sacarla con mis labios, con mi lengua, la succione, quería arrebatarla,
ahí fue cuando escuche sus aullidos, después conocí el sur y se que mi lengua y
mis dedos se querían perder dentro de ella , sus gemidos fueron como un idioma
que entendía perfectamente, porque entre mas lo hacia, mas yo estaba adentro y
afuera…
Cuando pienso en Viviana, también me acuerdo de su sexy voz
debiéndome <No pares Nunca>.