Miro la habitación... Está toda llena de velitas, de todos
los colores, azules, blancas, verdes, rojas. Todas con sus llamas prendidas,
iluminando el cuarto, dándole un ambiente relajado, tranquilo, sensual. Apago la
luz, esperándote, iluminado solamente por la danza de esas llamitas humeantes,
danzarinas, preludio de una noche maravillosa. Tocas la puerta y apareces,
vestida con unos vaqueros ajustados que te sientan de maravilla, un jersey azul
marino y un abrigo que pronto te quitas por el calor de la habitación. Te miro a
los ojos... esos ojos que hasta hace poco no eran mas que dos reflejos en una
foto que me enviastes y que guardo conmigo, llevándola siempre allí donde voi,
para verte y acariciar tus mejillas cuando te echo de menos... Igual que ahora,
que me acerco a ti y te comienzo a acariciar las mejillas con la palma de mi
mano, sintiendo la tibieza de tu carita. Me sonries, cojiendo mi mano con la
tuya, situandola encima de ella, siguiendo el movimiento de mis caricias en tus
mejillas.
Tu otra mano sube por mi pecho, acariciándolo, hasta que
llegas a mi nuca, y comienzas a atraer mi cabeza hacia la tuya. Nuestros labios
comienzan a entreabrirse, deseando que llegue ese dulce y electrizante contacto
producto de mezclar la humedad de nuestras bocas. Sueltas mi mano,
concentrándote en que no me separe de ti, y en acariciar mi pelo, despeinandome,
mientras nuestros labios se juntan, tímidos al principio. Un ligero contacto,
que nos hace temblar a los dos... Cerramos los ojos y dejamos a nuestros labios
hacer. Siento como muerdes mi labio inferior con suavidad, como me vas dando
besitos por la comisura de los labios, saboreándome, notando como la punta de mi
lengua sale a veces, traviesa, lamiendo tus labios, probando tu sabor. Abres un
poquito mas tus labios, permitiendo la entrada del invasor, de esa lengua que
estás deseando que comience a explorarte. Siento como se crispan tus manitas
conforme van aumentando la intensidad de nuestros besos. Nuestras lenguas,
juguetonas, se cruzan una y otra vez, peleando entre ellas por darse más placer.
A veces mes das bocaditos a la lengua, atrapándomela entre
tus dientes para acariciar la puntita que queda dentro de tu boca con tu lengua.
Mis manos no se pueden quedar impasibles ante esta explosión de pasión que se
está desencadenando, comienzan a acariciar tu espalda con deseo, recorriendola
arriba y abajo... Quiero sentirte, me muero por sentirte lo más unida a mí
posible... Deslizo mis manos hasta tu culito, si, ese culito que me encanta, que
me vuelve loco. He soñado con él tantas veces... Mis manos empiezan
acariciándolo con suavidad, para luego ir subiendo la intensidad... Sueltas un
apagado gemidito, te gusta que te meta mano, te gusta como te meto mano, y lo
sé... Quiero que disfrutes mucho, hacerte tan feliz que no desees otra cosa que
esté a tu lado... Al suspirar has soltado mi boca un instante, que he
aprovechado para recorrer tu carita con mis besitos, besitos muy chiquitines por
tus mejillas...por tus ojitos...por tu nariz, que no se libra de un pequeño
mordisquito en la puntita... Sigo recorriendo tu carita con besitos, con mis
manitas sintiendo tu culito apretadito, tenso, agradecido de mis intensas
caricias.
Llego a tu orejita y decido que es momento de comenzar a
hacerte disfrutar... Con la lengua, comienzo a acariar el lóbulo de esa orejita
tan rica, le doi pequeños golpecitos mientras la humedezco, provocándote un
nuevo suspiro de placer.... Ummm... Comienzo a besar tu orejita despacito, y
poco a poco la voy introduciendo en mi boquita, acariciando con mi lengua tu
lóbulo. Otro suspiro... noto que estás empezando a ponerte realemente caliente,
sobre todo cuando noto como una de tus manos abandona mi pelo para cojerme un
mano y llevarla encima de tu pecho.
Lo abarco todo, mis manitas son lo suficientemente grandes
para envolverlo con facilidad. A pesar de la ropa, noto como tu pezónn esta muy
durito, noto ese pezoncito a traves de la ropa. Notas que mi mano comienza a
trabajar en tu pecho, acariciándolo con cariño, con fuerza a veces, con pasión,
pulsando tu pezoncito con mi pulgar. Sueltas un "ummm..." desde lo más profundo
de tu garganta al notar como mi lengua baja de tu orejita hacia tu cuellito,
restregando la puntita de la lengua arriba y abajo, hasta tu hombro, marcando el
camino de mis labios con saliva. Sientes como voi pulsando tres de tus puntos de
placer y comienzas a emitir suspiros entrecortados de placer. Echas la cabeza
hacia atrás, mostrándome todo tu cuello, entregándote a mis caricias, a mi boca,
a mis manos... Lentamente, mueves la mano que acompañaba a la mía en el
movimiento sobre tu pecho, deslizándola por mi brazo, hasta volver a mi
cabecita.
Acaricias mi cuello, mi pelo, y comienzas a deslizar las
manos por mi espalda, dibujando círculos sobre ella conforme desciendes...
Deseas sentirme también, no sólo que te haga sentir... Noto como dejas una mano
sobre mi culito también, acariciando una y otra nalga con placer, con fuerza,
mientras que la otra la cuelas dentro de mi ropa, de mi camisa, comenzando a
deslizarla por la piel de mi pecho. Cuando noto esa manita llegar a mis pezones
y acariciarlos, suelto un leve quejido de gusto... "Ummmmm..." Mis besos en tu
cuello se redoblan, comienzo a darte ligeros bocaditos con mis dientes, muy muy
suavemente. Mis manos acarician con más intensidad tu pecho, tu culito,
atreviendose a darte algún ligero pellizquito.
Quiero sentirte más aún, necesito aún más contacto con tu
cuerpo... Pongo mis dos manos en tu culito y te aprieto más contra mi cuerpo,
elevándote un poquito mientras susurro en tu orejita "abrázame con las piernas
cariño..." Tu lo haces, mientras tus dos manos danzan ya en mi cuerpo, una por
mi espalda y la otra en mi pecho, acariciando los pezones. Te apoyo contra la
pared, comprimiendo totalmente tu pelvis contra la mía, de forma que es
imposible que no notes la excitación de mi cuerpo, de mi miembro, clavándose en
tu pubis. Suspiras con placer y entusiasmo cuando notas lo excitado que estoy.
Mis manos te sostienen por el culito mientras mi boca corre por tu cuellito,
comiéndolo, devorándolo, saboreandolo hasta el último centímetro. Comienzas a
mover tu cintura en circulitos, restregando tu pubis contra el mío,
acariciandome sin necesitar tus manos. Esa caricia, ese movimiento sobre mi
bultito me corta la respiración durante un instante, que aprovechas para atacar
mi cuello, lamiéndolo y mordiéndolo al igual que te he hecho yo a ti...
(continuará)
Cualquier comentario será bienvenido. Gracias a tod@s, y un
abrazo.