Me llamo Olga y sentía la necesidad de contaros lo siguiente,
sé que puedo ser un poco mayorcita para estas cosas pero en fin.
Hace pocos días, bajé al centro comercial que tengo muy cerca
de casa.
Para no perder mucho tiempo decidi ir a primera hora para
estar alli antes de las 9 que es la hora de apertura.
Como llegué bastante antes de que estuviera abierto subí a la
planta de arriba para echar un vistazo a las tiendas de ropa y ver los nuevos
modelitos para el invierno.
Cuando estaba arriba, no había nadie en toda la planta salvo
yo. Después de recorrerme los escaparates de las tiendas de ropa pensé en bajar
y esperar la primera para entrar, pero en mi camino había un caballito de
monedas. Al principio me dio bastante vergüenza y a la vez nostalgia de mi
infancia pero decidí montar sobre sus lomos.
Cuando ya me había colocado mire a mi alrededor, me daba
muchisima vergüenza que alguien me pudiera ver; pero una vez más estaba sola. De
repente se vino a mi cabeza echarle una moneda. Aquel momento fue mi perdición.
Empecé a notar como aquello se movía produciendo un cosquilleo sobre mis partes
más sensibles. Notaba como ese movimiento unido a las vibraciones me empezaba a
producir un tremendo placer, tenía que contenerme pero era casi imposible no
jadear. No creo que llegara a ser mucho más de un minuto lo que duró el viaje,
pero nunca había sentido nada igual con tan solo notar ese roce.
Ahora cada vez que paso recuerdo ese momento con ganas de
volver a repetir.
No sé si alguien más lo habrá probado, yo lo recomiendo.
Acepto vuestros comentarios.