Doble Placer Consanguíneo
por Georgina del Carmen
Ya eran las 11 de la mañana y apenas estaba despertando, la farra de la noche
anterior hizo que no me levantara temprano para asistir a la universidad, habría
que inventar alguna buena excusa para justificar mi presencia en la casa, aun
sin bañarme me dispuse a bajar a la cocina en busca de una cerveza para mitigar
la resaca que invadía mi cuerpo.
Al pie de la escalera me detuve al escuchar algunos ruidos y voces que no
alcanzaba a distinguir, temí que fuera mi padre quien seguramente me
reprendería, silenciosamente me agazapé bajando un par de escalones para
cerciorarme quien estaba en la sala.
Menuda sorpresa me llevé, nunca lo hubiera creído, era mi madre que
totalmente desnuda, solo llevando una zapatillas de tacón alto, estaba sentada
sobre un cuerpo masculino, del que no alcanzaba a distinguir su rostro ya que el
cuerpo de mi madre le tapaba, ella estaba con las piernas separadas y la verga
del hombre incrustada en su velluda raja sexual y las manos de él asidas de sus
enormes y firmes senos, en tanto ella hacia "sentadillas" sobre el miembro viril
que entraba y salía de su sexo con movimientos acompasados.
Ignoraba a que hora habrían empezado a coger pero en un ágil movimiento mi
madre se levantó arrodillándose y el tipo se puso en pie para meter su verga en
la boca de ella y seguramente ahí eyacular, ahora podía ver al intruso, solo
porque lo estaba viendo pero era increíble, el sujeto era el tío Luis, sí, el
propio hermano de mi madre, increíble que mi madre estuviera cogiendo con
alguien distinto a mi padre e insólito que éste fuera su mismísimo hermano.
El tío Luis acostumbra venir a la ciudad una o dos veces por mes para llevar
mercancía al negocio que tiene establecido en su lugar de origen y al venir a
esta cuidad se hospeda en casa dos o tres días en lo que realiza sus compras,
nunca me hubiera imaginado, ni en mis mas locas fantasías, que mi madre tuviera
relaciones sexuales de incesto con su hermano, solo Dios sabe desde cuando
estarían fornicando en tan audaz y "pecaminosa" situación.
Ellos se disponían a vestirse y temía que mi madre subiera a su recamara para
cambiarse, así que presuroso me fui a mi recamara en donde aun no salía de la
desconcertante sorpresa, preferí no hacer ningún ruido y que creyeran que
estaría en la universidad a esas horas, me quedé reflexionando sobre los hechos
de los que había sido testigo, cuando escuché el ruido de la puerta, ya se
habían ido, procedí a arreglarme para cuando volvieran fingir que acababa de
llegar de la escuela y ocultar lo que había descubierto.
Durante el día todo transcurría "normal", en la comida mi padre nos informó
que saldría de viaje por un par de días, él viaja constantemente por motivos de
trabajo, que saldría ese mismo día por la tarde. Pude darme cuenta de las
miradas de inteligencia que intercambiaron mi madre y el tío Luis luego de
conocer la noticia del viaje de mi padre.
Fue fácil imaginar que mi madre y mi tío aprovecharían la ausencia de mi
padre para dar rienda suelta a sus deseos carnales incestuosos. Contrario a lo
que todo mundo pensaría no estaba celoso de la situación, mas bien habían
logrado excitarme solo de pensar en que si yo tuviera una hermana medianamente
parecida al cuerpazo que tiene mi madre también anhelaría cogérmela, de hecho el
recordar las escenas vistas por la mañana hacía que se me endureciera la verga.
Mi madre es una mujer madura pero en lo que cabe aun es joven, 38 años de
edad, el tío es mayor que ella 2 años, ella siempre esta cuidando de conservarse
en línea con dietas y ejercicios, y vaya que lo ha logrado, tiene un cuerpo que
es la envidia de sus amigas y hasta de las hijas de éstas, no viste totalmente a
la moda pero si usa faldas cortas y pantalones ajustados, respecto de su
lencería, desde que tengo memoria, ésta siempre ha sido sensual, atrevida,
pequeñita y provocativa, acostumbra usar liguero y medias, jamas pantimedias,
prefiere no usar nada en sus piernas que ponerse pantimedias.
Para esa noche estaba tan excitado como seguramente ellos lo estarían, mi
padre se fue y yo dije que llegaría noche porque iría a una reunió con unos
amigos, no era verdad, solo quería que se confiaran para intentar volver a
verlos coger, me ponía muy cachondo poder ver a mi madre desnudita y gozando la
verga de su propio hermano.
Ya en la noche salí despidiéndome de ellos, pero solo dí unas vueltas por las
calles aledañas a la casa y varios minutos después cuando consideré que ellos ya
estarían en plena "acción" incestuosa, silenciosamente, como un ladrón, regresé
a casa, me asomé por la vidriera del patio, en la sala no estaban, entré a la
casa y subí la escalera mas cauteloso que un gato, solo la luz de la recamara de
mis padres estaba encendida, seguramente ahí estarían, me acerqué y por la
rendija de la puerta mal cerrada me asomé, no temía ser descubierto, mas bien
ellos eran los que deberían de temer.
No alcanzaba a ver nada, así que me armé de valor y empujé suavemente la
puerta para ensanchar la rendija, ahí estaban ellos, ambos desnudos, el tío
recostado en la cama y mi madre sentada sobre él, dándole la espalda y de frente
a la puerta, con los muslos bien separados, se podía apreciar con claridad su
raja rodeada de espeso pelambre negro y la verga de su hermano incrustada en su
culito, se la estaba culeando, ella con ambas manos acariciaba sus chichotas
mientras movía sus nalgas al compás de las embestidas del falo de su hermano,
quizá mi presencia atrajo la mirada de mi madre que enseguida me descubrió
espiándolos, abrió los ojos desorbitadamente, yo haciendo gala de temple abrí un
poco mas la puerta, el tío no se daba cuenta de nada y seguía disfrutando del
culito de su hermana.
Mi madre tan solo con la mirada y su rostro lleno de pánico me pedía que me
fuera y no dijese nada, hubiera querido quedarme y disfrutar como se la cogían
por el "chiquito", pero quise darles oportunidad de gozar el incesto, ya habría
tiempo para lo que ella me quisiera decir al respecto y me retiré a mi
habitación mas caliente que un cautín.
Durante toda la noche no dejé de pensar en lo que estaba sucediendo entre mi
madre y su hermano, y la forma tan cachonda en que él gozaba del espléndido
cuerpo de mi madre y por supuesto me hacia desearla como cuando era un púber.
Para poder conciliar el sueño tuve que masturbarme imaginando que era yo quien
se cogía a mi madre por su encantador culito.
Al día siguiente la tentación de saber como reaccionaria mi madre me levantó
temprano, la pareja de calientes hermanitos estaban aun en la recamara
seguramente echándose el "mañanero", me arreglé y me fui a la universidad,
durante todo el tiempo estuve excitado pensando en lo sucedido y el tiempo se me
hacia largo para regresar a casa y saber que pensaba mi madre de lo sucedido.
A mi regreso a casa, mi madre me esperaba con el ceño angustiado, trató de
darme alguna explicación que eludí y solo le dije en tono un tanto cortante que
"todo estaba bien", quizá ella creyó que yo esperaría a mi padre para decirle lo
que había visto, mi madre con voz suplicante me pedía por lo que mas quisiera
que no se fuera a enterar mi padre, "Te daré lo que me pidas" me dijo en un acto
desesperado, instintivamente le dije "¿Lo que yo quiera?", y sin siquiera
premeditarlo con morbosa mirada recorrí su cuerpo de pies a cabeza, "¿Estas
seguro de que eso es lo que quieres?", me cuestionó retadora, en realidad no
sabia bien a que se refería pero de dije "Sí", vaya sorpresa tan insospechada me
llevé.
Mi madre, quien seguramente ya lo había meditado, desabrochó la cinta que
sujetaba su vestido abriéndolo por completo, ante mi vista quedó su escultural
cuerpo semi desnudo, su ropa interior, como era costumbre, era muy provocativa,
lucia un coordinado de brassiere de media copa, liguero y pantaletas tipo tanga
en color negro totalmente transparentes, medias del mismo color y sobre unas
sandalias destalonadas de altos tacones, dejó caer el vestido al piso y
retrocediendo unos pasos me mostraba su bien formado cuerpo como si estuviese
modelando las piezas de lencería que lucia.
Como impulsada por un resorte mi verga endureció como pocas veces, vaya que
había motivo, el carnoso, delineado y firme cuerpo de mi madre estaba a mi
disposición, la nítida ropa interior dejaba ver con diafanidad su cuerpo, por
arriba sus turgentes senos sobresalían majestuosos desbordándose del pequeño
sostén con sus tiesos pezones, por abajo la vellosidad pélvica resaltaba bajo
las transparentes pantaletas haciendo mas abultado su sensacional monte de
Venus, por atrás sus poderosas nalgas eran un poema erótico perfectamente
redondeadas y paraditas dignas de una colegiala contrastando con la brevedad de
su cintura y lo plano de su vientre, aquellos apetecibles montículos de blanca y
sólida carne devoraban las minúsculas pantaletas luciendo plenas ante mi vista.
El prominente bulto que hacia mi verga bajo el pantalón era mas que evidente
y mi madre le veía constantemente sabedora con ello que la deseaba carnalmente,
mis ojos no se cansaban de recorrer palmo a palmo el suculento cuerpo de mi
progenitora, quien había cambiado el ceño adusto por una sonrisa coqueta rayando
en el descaro, con lentitud y procacidad se pasaba las palmas de las manos sobre
sus crecidas tetas, las bajaba por los costados de su cuerpo juntándolas para
culminar en su vulva, en una clara invitación a que acariciara su perturbador
cuerpo.
Con pasos cortos y contoneando su ser con extrema cachondez se acercó a mí
que aun no reaccionaba ante la inesperada situación, me echó los brazos al
cuello y rozando mi oído con sus labios me dijo susurrante "Verdad que saber
guardar un secreto", ella repegaba su vientre contra el bulto de mi erección
frotándose discretamente y sus senos se incrustaron en mi pecho, inevitablemente
mis manos se posaron en sus adorables nalgotas acariciando la suave piel de
aquellos firmes y redondeados semi círculos de blanca carne, "Claro que sé
guardar secretos", dije tímidamente, el movimiento de mis manos en sus glúteos
se fue haciendo mas descarado y procaz hurgando entre ellas en busca de su vulva
y su culito divino, mi madre lamía el lóbulo de mi oreja respirando
agitadamente, lo que me ponía mas caliente de lo que de por sí estaba.
Empecé a besarle el cuello y poco a poco fui bajando hasta llegar a sus
tetas, le bajé los tirantes del brassiere y saqué sus chiches de las copas de
éste, besándoselas y pasando mi lengua por su endurecido pezón, en tanto con una
de mis manos acariciaba su bajo vientre hasta llegar a su vulva por encima de
las minúsculas pantaletas, ella no estaba inmóvil y posó una de sus manos en el
bulto de mi verga acariciándola, "Me excita como me tocas" me decía con voz
entrecortada por la cachondez que evidentemente invadía su estupendo cuerpo.
Mi madre separó un poco sus muslos facilitándome meter mi mano en su
entrepierna para tocar con facilidad su hendidura sexual, las pequeñas
pantaletas estaba ya empapadas de los fluidos vaginales que brotaban de su raja
de placer, bajó el cierre de la bragueta de mi pantalón liberando mi falo y
asiéndose de él lo friccionaba de arriba abajo masturbandome, "Lo tienes bien
rico" me decía jadeante, por toda respuesta le dije "Estas deliciosa mami", me
pidió que le llamara por su nombre y desde entonces me dirigía a ella como Eva,
"Eva te quiero ver encueradita" completé, "Pues desnúdame" me respondió.
Sin perder tiempo le desabroché el brassiere por el frente dejándolo caer al
piso, luego inclinándome le bajé las pequeñas pantaletitas teniendo que hincarme
para sacarlas por las zapatillas, su velluda pelvis quedó a un par de
centímetros de mis labios, sin poder contenerme frotaba su vellosidad en mis
mejillas, le empecé a besar los labios vaginales y con mi lengua le lamía el
clítoris, le hice dar media vuelta dándome un banquete de besos y chupetes en
sus exquisitas nalgas, con ambas manos se las separé hundiendo mi rostro entre
ellas para aplicarle sonoros besos en su hermoso culito, del que ya sabia lo que
era capaz de "comerse" y trataba de meter mi lengua en él.
Eva se separó unos pasos de mí para que pudiera admirar su excelente cuerpo
casi en plena desnudez, solo conservaba el liguero y las medias sobre las
zapatillas, mientras ella se exhibía en múltiples ángulos para que pudiera verle
todos sus extraordinarios "encantos íntimos", procedí velozmente a desnudarme
por completo sentándome en el sofá para disfrutar el erótico espectáculo con que
mi madre me regalaba, en tanto me frotaba la verga lleno de lujuria ante el
suculento cuerpo de Eva quien no escatimaba poses voluptuosas ante los halagos
que le profería a su hermosa humanidad con frases calientes llenas de
procacidad.
Eva, mi madre, nuevamente se fue acercando lentamente a mí sin despegar sus
ojos de mi camote que en plena rigidez le invitaba a "degustarlo", se arrodilló
entre mis piernas y tomándolo con una mano lo chaqueteaba proporcionándole
sonoros besos en el glande y pasando repetidamente su lengua por él, en tanto
con la otra mano acariciaba tiernamente mis güevos, luego sus labios y lengua
recorrieron la totalidad del tronco de mi falo colmando de besos mis testículos,
para regresar por el mismo camino y chupetear la cabeza de mi mástil, poco a
poco fue introduciendo en su boca mi verga chupándola y generalizándose la
mamada, yo la sostenía de la nuca con una mano y con la otra le manoseaba las
suculentas chichonas.
Minutos mas tarde Eva se incorporó montándose sobre mí con los muslos
abiertos, se colocó mi verga en sus labios vaginales y lentamente se fue
sentando devorando mi verga con su babeante sexo hasta que solo quedaron fuera
mis bolas viriles, ella misma hacia los movimientos de mete y saca dándose
sentones en mi macana acelerando poco a poco los movimientos que alternaba con
contorsiones ondulatorias que me llevaban al cielo de placer, "Que rico me coges
nene" me decía con voz agitada por la excitación, en tanto me ponía sus tetas en
la boca para que se las chupara y yo pasando mis manos por atrás de su cadera le
acariciaba las nalgonas y con el dedo medio de una de mis manos le dedeaba el
diminuto culito que le lubricaba con sus propios jugos.
Era hora de cambiar la pose así que le coloqué en la clásica pose de
"perrita" penetrando su raja por en medio de sus portentosas nalgotas y con
ambas manos me asía de sus crecidos y duros senos. "Así, que rico me coges,
disfruta mi cuerpo nene, cógeme mas, métemelo todo" me decía Eva constantemente,
"¿Te gusta como me coges?, dime que te deleita cogerme, porque a mí me esta
encantando tener tu verga dentro de mi sexo", no paraba de decirme eso y muchas
otras frases cachondas con las que me demostraba el grado de excitación en la
que mi madre se encontraba. Yo correspondía diciendole lo bien que cogía y lo
mucho que estaba disfrutando su maravilloso cuerpo.
Fueron varios los orgasmos que Eva tuvo y los festejaba ruidosamente a cada
"venida" que se daba, en mi mente estaba encularla como había visto que lo había
hecho mi tío, su hermano. Pero Eva se me adelantó diciéndome "Nene cógeme por el
culito, me fascina tener la verga metida en mi colita", entusiasmado saqué mi
macana del sexo de mi madre y en la misma pose la encaminé al diminuto orificio
que todos los hombres anhelamos penetrar, el celestial culito.
No había necesidad de lubricante, mi verga escurría de los flujos vaginales
de Eva, ella se separaba las nalgonas con ambas manos y casi a gritos me pedía
que la enculara. Con sutileza pero firmemente coloqué la cabeza de mi tolete en
el divino culito de mi madre que rodeado de finos vellitos negros empezaba a
tragar mi verga ayudado por el empuje de su cadera hasta que mi falo desapareció
dentro del conducto excretor de mi progenitora quedando solo mis güevos fuera
que a cada embate chocaban contra su vulva.
Totalmente echado sobre Eva con una mano le masajeaba las tetas y con la otra
en su vulva le frotaba el clítoris, los orgasmos de ella continuaban con solo
unos cuantos minutos de diferencia entre uno y otro sin que dejara de mover su
cadera con el ritmo propio de una Madona de amplia experiencia en eso de la
enculación y Eva los exteriorizaba con gemidos y gritos apagados acompañados de
frases en las que me indicaba que adoraba el sexo anal, que no había placer
igual al de tener una verga metida en su culo, lo que me excitaba mas y mi
eyaculación era inminente.
Alerté a Eva que estaba apunto de "venirme", "Si nene dame toda tu lechita en
la boca, quiero saborear tu esperma" y uniendo las palabras a los hechos con
agilidad inusitada se sacó mi macana del culito y girando la introdujo a su boca
succionándola, casi enseguida mi verga lanzaba grandes chorros de semen dentro
de su boca, Eva lo tragaba mientras me acariciaba los güevos como si me
estuviera "ordeñando", hasta que mi falo empezó a perder su erección.
Ese fue solo el principio de una larga relación sexual incestuosa llena de
placeres indescriptibles que se repiten diariamente en cuanto mi padre sale de
casa. Eva continua cogiendo con mi tío Luis, su hermano, y meses después ya nos
la cogemos entre los dos dándole la excitante doble penetración, pero eso es
motivo de un relato por separado que próximamente les daré a conocer.
Georgina del Carmen
Relato basado en datos proporcionados por el cyber-amigo "nenedeeva" quien
asegura son verídicos y autoriza su redacción y publicación.