Aquí os dejo un plan para no caer en la monotonía en las
relaciones sexuales con tu pareja, es una terapia para una semana que os hará
disfrutar del sexo muchisimo si seguís todos mis pasos, las parejas que sigan
todos mis pasos me gustaría que me escribierais contándome como os ha ido y si
os a servido para algo, espero todos vuestros comentarios en mi dirección de
email:
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO, GRACIAS
Día 1: Sexo matinal
Sin preámbulos ni contemplaciones. Si vivís juntos, dile que
vas a poner el despertador una hora antes para ti, y por la mañana, en lugar de
meterte en la ducha, te metes en su pijama y le despiertas a besos anunciándole
que tenéis toda una hora por delante para hacer el amor.
Eso sí, procura tener preparado un buen desayuno para
compensarle por haberle hecho madrugar. Antes de despedirle para ir al trabajo,
dile que esto ha sido sólo el principio... El orgasmo habrá sido tierno y muy
dulce, ideal para empezar el día.
Alternativa: Si no vives con tu pareja, dile que tienes
que quedar con él urgentemente un rato antes de ir a trabajar y cuando aparezca,
tírate a su cuello. En su casa, en la tuya, en el coche, en un ascensor...
ingéniatelas como puedas.
Día 2: En un lugar prohibido
Seguramente, a tu pareja ya se le habrá despertado la
curiosidad por ver cómo vas a continuar después del fabuloso despertar del día
anterior.
Para mantener su excitación al máximo nivel, tienes que
apostar muy fuerte: tienes que hacer el amor con él en un lugar prohibido,
diferente y peligroso por estar expuestos a que os pillen.
Por ejemplo, puedes pedirle que te acompañe a comprar a unos
grandes almacenes, llevártelo al probador y pedirle que se quite él la ropa. O
hacerlo en el coche dentro de un aparcamiento público, o en un parque por la
noche, o en el baño de un pub... Procura estar bien excitada porque tendrás que
llegar al orgasmo antes de que os pillen.
Alternativa: Si todas las opciones anteriores te parecen
demasiado fuertes, al menos sorpréndele en algún lugar poco habitual de vuestra
casa: el ascensor, la cocina, el suelo...
Día 3: Bajada de pulsaciones
Deja que se recupere de la subida de adrenalina del día
anterior con un baño relajante y, por supuesto, erótico. Es el momento de poner
en práctica todos tus conocimientos sobre el sexo tántrico o el arte de las
concubinas. O sea, que te vas a convertir en la encargada de mimarle y darle
placer.
Prepara un baño de espuma con todos los añadidos que quieras:
música, velas, incienso... y una pequeña bandejita con delicatessen a base de
dulces, frutas y algunas de sus golosinas preferidas.
Desnúdale y dile que se prepare a disfrutar... porque vas a
bañarle. Tú ponte algo sexy pero no te lo quites todavía. Enjabónale mientras le
das un masaje que le descargue la espalda y los músculos sin olvidarte de llegar
a todos los rincones de su cuerpo.
Cuando esté lo suficientemente relajado y excitado, quítate
la ropa (o no) y métete con él en la bañera. Lo demás es cosa vuestra. Eso sí,
tendréis que daros tiempo para llegar al orgasmo porque la bañera limita
bastante las posturas.
Alternativa: Si no te apañas con las posturas en la
bañera, sigue todos los pasos -incluido el de meterte con él- y cuando estéis
muy excitados, sácale, sécale, y llévatelo a la cama.
Día 4: Un plan morboso
Ya habéis tenido vuestra sesión de sexo zen, así que vuelve a
ponerte las pilas y a pensar como una chica mala. Te está pidiendo a gritos que
continúes, así que esta vez tienes que dar un paso más.
Lo primero que tienes que hacer es empezar el día llamándole
al trabajo para decirle lo mucho que te apetece hacerlo con él. Sigue con los
mensajes fuertes al móvil y termina diciéndole que no puedes más y que le
esperas en casa.
Cuando llegue, que te vea medio desnuda y con la mejor cara
de deseo que tengas. No esperes a ir a la cama, empieza a meterle mano sin
quitarle la ropa y dile todo lo que imaginas en tus fantasías más morbosas. Hoy
te toca ser brusca, apasionada, salvaje y, sobre todo, insaciable. Esta vez no
te conformes con un solo orgasmo.
Alternativa: Si no te va el rollo duro, al menos debes
ser tú quien lleve la iniciativa y atreverte a decirle que te apetece que te
haga el amor.
Día 5: Os coméis mutuamente
En una buena semana de sexo no puede faltar el día
gastronómico. Unir al del sexo el placer del paladar, multiplica el disfrute.
Pero no escatimes en tiempo, procura que esta noche coincida
con el fin de semana para tener muchas horas por delante. Olvídate de la típica
cena romántica. Tienes que hacer algo totalmente diferente y que invite a los
sentidos.
Retira los muebles del salón y conviértelo en un harén con
alfombras y cojines para tumbaros por el suelo. En mesitas y lugares
estratégicos, coloca bandejas de ensaladas, frutos secos, dulces, frutas...
cosas fáciles de comer con la mano y que podáis untaros por el cuerpo para
comeros el uno al otro. Que no falte tampoco una buena botella de vino o té
aromático.
De fondo, música chill out y las ventanas abiertas para que
entre aire y podáis ver el cielo. Si la sesión es larga, traerá muchos orgasmos
fuertes e intensos.
Alternativa: Si no tenéis casa propia, salid a cenar a un
sitio exótico y regad la comida con un buen vino y una conversación erótica.
Día 6: ¿Jugamos un poquito?
Vamos, no seas tímida, en el sexo todo vale si hay confianza.
Por la mañana, dile que te has levantado con ganas de jugar y que quieres probar
cosas nuevas.
Si no tienes ningún juguete sexual en casa, anímate a ir a un
sex-shop y compra alguna cosa útil para los dos. Si no, utiliza tu imaginación.
Seguro que tu casa está llena de mil cosas que puedes utilizar para jugar con
él.
Nuestra sugerencia es que cuando llegue a casa le recibas con
un maletín lleno de cositas morbosas para haceros disfrutar y le vayas
explicando lo que vas a hacer con ellas antes de utilizarlas.
Para entrar en ambiente, podéis empezar con algún utensilio
de masajes para después pasar a alguna cosa más fuerte. Esta vez, puede que el
orgasmo te llegue cuando menos te lo esperes.
Alternativa: Si los juguetes eróticos te producen
rechazo, prueba con una peli erótica. Pero que seas tú quien le sorprenda yendo
a buscarla.
Día 7: Llegó el descanso
Pero no para él. Llevas todas la semana ingeniándotelas para
hacerle disfrutar, así que ya es hora de obtener tu recompensa. Dile que te
dejas hacer, pero que tienes muchas ganas de recibir placer en todos los
sentidos: masajes, baños, caricias, regalos, placer...
Sin embargo, tú no vas a hacer nada de nada, es más, incluso
vas a cerrar los ojos para que él pueda concentrarse únicamente en tu cuerpo. No
tienes prisa y te vas a quedar muy quietecita hasta que él te haga llegar al
orgasmo.
Alternativa: ¿Te va a dar corte desnudarte y quedarte a
su merced? Apaga las luces y métete debajo de las sábanas.