DIARIO ÍNTIMO DE UN GORDO (2)
DOMINGO, 22 DE JUNIO DE 1986
Mi madre no había llegado aún del trabajo cuando me desperté.
Cerca de las once de la mañana me llamó por teléfono para
decirme que difícilmente volvería antes de la noche. Me dijo que había alguna
comida preparada en la heladera y que sólo tenía que calentarla para el
almuerzo.
Pero decidí hacerme un festín, así que fui a McDonald’s y me
pedí tres Big Mac’s, con una porción gigante de papas fritas y el vaso más
grande de Coca Cola. Como el refresco sale muy frío de la máquina siempre me
hago el listo pidiéndolo sin hielo para que le pongan más líquido en lugar de
llenarlo con los cubitos.
Luego de almorzar fui a la librería a buscar aquello que me
enseñara más acerca de mi cuerpo. Ya había aprendido lo básico en las charlas
que habíamos tenido en el liceo hace ya bastante tiempo, pero necesitaba saber
muchas más cosas que desconocía hasta ese momento.
Ya había escuchado hablar acerca de la masturbación y aunque
sabía que eso era pecado, desconocía cómo hacerlo y tenía curiosidad por
aprender, ya que había visto que en el liceo algunos compañeros se juntaban
detrás de la iglesia para hacerlo juntos. Una vez quise acompañarlos para
aprender y ver cómo era, pero ellos me lo impidieron diciendo que si llegaba a
ir por allí alguna vez me iban a culear entre todos. Cómo no entendí qué era
eso, pero no me pareció que fuera algo lindo porque intentaban tocarme la cola
mientras se refregaban los genitales, al final nunca fui y me quedé con las
ganas de aprender.
Me gustaba cada vez que exploraba mi cuerpo y la única vez
que otra persona me había tocado las partes íntimas, ella había sido mi ex-novia
y realmente en esa única ocasión no había sentido nada agradable, todo lo
contrario. Bueno, ese día había sido cuando le escribí el poema al otro día de
mi cumpleaños y realmente ella no se había portado muy bien conmigo porque en
realidad me había apretado las pelotas y aunque sentí cosas más extrañas dentro
de mi, lo que pasó después me provocó un rechazo muy grande, por lo que dudo
mucho que le vaya a permitir a alguna otra persona, tocarme por allí abajo en
alguna otra oportunidad. Ya me quedó claro que mi pitulín no es muy grande, por
lo que no voy a aceptar que nadie más se burle de mí.
Luego de mirar todos los libros que hablaban sobre la
sexualidad y no encontrar lo que buscaba, fui a preguntarle al señor que estaba
detrás del mostrador.
No estaba seguro pero me animé, ya que no debería ser nada
del otro mundo hacer una consulta. Seguramente muchas otras personas ya le
habrían hecho la misma pregunta. Aunque de todas formas no dejaba de darme
vergüenza.
"Disculpe señor." Le dije, bajando la voz para que sólo él
pudiera escuchar. "Estoy buscando un libro que no encuentro y quisiera saber si
puede haber alguno en el depósito."
"Qué es lo que buscas, niño?" Preguntó.
"Ya no soy un niño!" Dije enojado.
"Disculpa, gordo. Qué estás buscando?" Volvió a preguntar
ahora sonriendo.
"No encuentro un libro de educación sexual para gorditos."
Pregunté ruborizándome. "Son todos para flacos."
"A qué te refieres?" preguntó el señor.
"Es que los libros que hay son diferentes." Dije sin querer
explicarle que los penes que ilustraban los textos que estaban en los estantes
eran diferentes al mío y tenía miedo que lo que dijeran en esos libros no me
sirviera para mí.
"Qué estás diciendo?" Me preguntó. "Qué quieres decir con que
son diferentes."
"Qué tengo un amigo medio gordito, que me pidió que le
comprara un libro de educación sexual para él." Mentí.
"Qué tiene de raro tu amigo gordito?" Preguntó sorprendido.
"Nada, sólo que es gordito. Más o menos como yo." Volví a
mentir.
"Ah! Bueno, dile a tu amigo gordito que cualquier texto de
educación sexual, le sirve a él también." Me dijo sonriendo.
"No!" Insistí, y fui a tomar uno de los libros del estante y
abrí la página de los órganos sexuales masculinos. "Lo que pasa es que mi amigo
tiene el pene chiquito... y como usted puede ver... aquí lo muestran muy grande.
Le parece que es lo mismo? Por supuesto que a mi sí me serviría este libro
porque yo también lo tengo así de grande como esta foto, pero él no."
"No te preocupes. Dile a tu amigo que no importa el tamaño
que tenga, que las explicaciones le sirven igual." Contestó.
No estaba muy seguro, pero decidí confiar en lo que me decía.
Finalmente opté por uno que era exclusivamente sobre la sexualidad masculina,
porque yo ya soy un hombre. Lo hojeé para saber si contenía lo que yo estaba
buscando, hasta que finalmente lo encontré. Allí hablaban sobre la masturbación
y también del coito que no sabía muy bien lo que era, y además me gustaba porque
tenía también unas ilustraciones.
Fui a la caja a pagar y aunque el señor no me preguntó nada
más, me dio vergüenza por comprar ese libro con dibujos y algunas fotos de
personas completamente desnudas.
Espero que no se haya dado cuenta que eran para mi. Menos mal
que se me ocurrió la gran idea acerca de mi amigo gordito.
Fui a casa corriendo.
Nuevamente descolgué el espejo que puse en el piso. Me quité
toda la ropa y otra vez apoyé la pierna derecha sobre la cama de mi mamá para
verme mejor la entrepierna desnuda.
Abrí el libro y comparé que los dibujos de esos penes eran
descomunales comparados con el mío. Me puse triste, porque pensé en lo que me
había dicho mi ex-novia y recordé que me había comparado con varios compañeros
de la clase y que todos la tenían muchísimo más grande que yo.
Me toqué el pitito y comenzó a crecer un poco, pero no mucho,
aunque se puso muy duro.
Leí acerca del coito y en realidad hacer el coito era coger.
Por qué no llaman a las cosas por su nombre?
El hombre debía excitarse para tener una erección (eso quiere
decir que se le debe poner dura) para introducirla en la vagina (y eso es la
conchita de la mujer) y después no entendí nada acerca de la eyaculación, ni del
esperma o semen, ni de la fecundación, ni nada de eso. Me aburrió y busqué el
capítulo de la masturbación donde hablaban acerca de las formas de excitación y
de las partes erógenas.
Comencé a acariciarme las bolas y luego leí acerca de que
habían partes sensibles en el cuerpo fuera de los genitales en sí.
Siempre siguiendo la lectura me toqué las tetitas y me gustó
lo que sentí, ya que me inundó un placer que nunca había sentido antes. Mi
verguita comenzó a latir en forma rápida y no la podía controlar.
Me asusté.
Seguí leyendo en busca de algo que me pudiera aliviar.
Indicaba que toda la parte anal era igualmente sensible a las caricias. Fui con
mi mano hacia mi cola y me acaricié las nalgas. Qué raro no sentía nada allí. Ya
decía yo que este libro no servía para gordos como yo.
Di vuelta la página y la zona anal se refería al agujero.
Me horroricé!
Eso quería decir que había que tocarse por donde sale la
caquita???
Me dio mucho asco!
Por primera vez me agaché para poder ver mi culito por el
espejo. No pude hacerlo claramente por lo que apoyé el libro en la cama y me
abrí un poco las nalgas con mis dos manos.
Era rosadito y se veía como dos labios extremadamente
apretados. Intentaba apretar los labios de mi boca bien fuerte y verlos también
por el espejo como para comparar y ver la similitud. Debía ponerlos bien juntos
como para dar un beso. Muy apretados.
Vencí mi repugnancia y fui con un dedo hacia mi agujero y
apenas lo toqué, me asusté porque me sacudió lo que pareció una descarga
eléctrica de muchos voltios que recorrió todo mi cuerpo.
No seguí tocándome por allí porque me dio mucho miedo ya que
me dejó temblando; entonces volví a tocarme el pito que ahora además de muy
duro, estaba goteando el líquido transparente y viscoso que ya había conocido
antes.
Volví a tomar el libro y seguí leyendo y decía que la
masturbación culmina cuando finalmente se despide el esperma.
La mierda, entonces eso quería decir que ese líquido que
tenía en el pito era el esperma?
O sea que resulta que ya me había masturbado y no me había
dado cuenta.
Seguí mi lectura y deduje que finalmente ya había aprendido
todo en cuanto a la masturbación.
Me puse contento.
Fui a lavarme, pero no pude bajar la dureza de mi pene por
casi todo el resto del día.
Pero eso no importaba ya que lo más importante era que me
había masturbado por primera vez y eso me hacía muy feliz.
Más tarde fui al video club a alquilarme uno de los estrenos
de la semana.
Hoy no estaba el dueño, sino un empleado que estaba sentado
mirando una película junto a un amigo suyo, y apenas entré se asustó, apagó el
reproductor de video y se levantó de la silla.
"Qué haces, gordo?" Me dijo.
"Venía a ver si hay algún estreno para llevar." Le dije.
"Dale, vuelve a poner la película." Le dijo su amigo que
continuaba sentado. "No me dejes así." Dijo mostrando algo muy grande que le
abultaba por dentro de los pantalones.
Abrí los ojos de la sorpresa y del asombro, ya que nunca
había visto nada parecido.
"Gordo, qué miras? Quieres sentarte aquí arriba?" Me preguntó
el amigo del empleado y ambos rieron.
No me gustaba para nada ese hombre, parecía que se estaba
burlando de mí.
"Fíjate en aquel estante." Me dijo finalmente el empleado
señalando hacia un costado, volvió a poner la película y se sumergió nuevamente
en la pantalla junto con su amigo.
Estaba decidiendo si llevar la última de Harrison Ford o la
de Tom Cruise, cuando escuché ruidos un poco extraños y algunos gritos que
venían del televisor encendido.
Miré hacia la pantalla y dos hombres desnudos estaban con sus dos vergas
gigantes en las manos, mientras una rubia chupaba a uno de ellos primero y a
continuación al otro.
Por Dios, qué era eso?
No sabía que había películas así. Digo, mostrando a la gente
desnuda y haciendo esas cosas chanchas.
Seguí mirando y mi pito se puso duro mientras observaba esas
imágenes. De pronto tuve un impulso muy grande de querer llevarme una película
de ese tipo para mi casa.
"Señor, me puede alquilar una película como la que están
viendo, por favor?" Dije lo más despacio posible, por más que no había ninguna
otra persona más en el local y apagaron nuevamente el aparato dejando negra la
pantalla.
"Te quieres pajear, gordo?" Dijo el empleado. "Pero
lamentablemente no te puedo dar este tipo de películas que son prohibidas para
los menores de edad como tú."
"Dele, no sea malo"" Le rogué.
"No puedo." Dijo. "Aún eres un niño."
"No!" Le dije enojado. "No soy más un niño. Ya soy hombre."
"A ver, gordo." Dijo el amigo que permanecía sentado. "Sácala
y muéstramela a ver si ya eres hombre."
"No," Le contesté, y volví a pedirle al empleado del local.
"No sea malo, si yo siempre vengo a alquilar a este video."
"Eso no tiene nada que ver. No puedo, gordo. En serio. Si te
lo alquilo y se entera alguien, me mata." Me explicó.
"Pero quién se podría enterar? No hay nadie en mi casa y yo no pienso contarle a
nadie." Dije desesperado por ver por primera vez una película así.
"Pero qué edad tienes tú?" Preguntó.
"13 años. No, no, no. Ya tengo 14." Corregí rápidamente.
"Es igual. Para ver estos videos debes tener por lo menos 18
años como mínimo." Contestó sonriendo.
"Dele, por favor. Quiero ver una película de esas." Supliqué.
"Y qué quieres hacer con esa película?" Preguntó.
"Oye, dile que me la chupe y se la alquilas." Dijo su amigo
desde detrás del mostrador.
"Escuchaste? Chúpasela a mi amigo, y te la alquilo." Dijo
riendo.
"No, no sea malo. No voy a hacer eso." Dije al borde de
ponerme a llorar.
El otro señor se levantó de la silla, salió de detrás del
mostrador, se puso detrás de mí y de pronto me tocó la cola.
"Anda gordito, que estás lindo." Dijo y me puse a temblar.
Me dio miedo y lo empujé.
"Déjalo, que no es más que un niño." Dijo el empleado del
video.
Su amigo volvió a instalarse detrás del mostrador tocándose
la entrepierna abultada y en espera que prosiguiera la función mientras que en
todo momento me tiraba besitos con los labios.
Lo dejé de mirar porque me ponía muy nervioso. Parecía como
que él fuera un maricón.
"Escúchame bien, gordo, si decido alquilártela la tendrías
que traer hoy mismo, porque si mi patrón se entera, me despide." Dijo. "Estás de
acuerdo y entiendes bien lo que te digo?"
"Si, sí." Contesté con euforia y excitación, porque ya me
había resignado a que finalmente no me iba a alquilar el video.
"Además, si llega a haber gente cuando vengas a devolverla,
me la debes dar directamente a mi y en forma muy disimulada sin que nadie te
vea, ni se entere. Entiendes perfectamente lo que te estoy diciendo, verdad?"
"Sí, sí, sí." Mis ojos se salían de sus órbitas por la
emoción.
"Como es un caso especial, te voy a cobrar nada más que
$100." Dijo con una sonrisa.
"Pero cómo?" Dije indignado. "Si cada alquiler de un video
sale $10?"
"Es que estoy arriesgando mucho con alquilártela a ti ya que
eres menor de edad." Contestó.
"Por favor, por qué es tan malo conmigo?" Le supliqué.
"Como tú desees. Si no quieres llevarla realmente me haces un
gran favor, así no me queda un cargo de conciencia." Contestó con otra sonrisa.
"No, no, está bien" Dije desesperado y saqué $100 de mi
billetera antes de que se arrepintiera.
"Acuérdate que no le debes contar a nadie y además me la
tienes que entregar hoy sin falta y en mis propias manos sin que nadie más te
vea hacerlo." Dijo antes de entregármela.
Se lo juré por mi mamá, que es lo que más quiero en el mundo.
Llegué corriendo a mi casa, puse el video en el aparato de mi
dormitorio, me quité toda la ropa y me acosté en la cama para disfrutar de la
película.
Sabía que ese video me iba a ser de alguna utilidad ya que
nunca había visto a otras personas desnudas. Ni hombres, ni mujeres salvo en los
dibujos de los libros se educación sexual.
Apareció en escena una pareja que llegaba a un dormitorio y
se sacaba toda la ropa. La mujer se agachó y comenzó a lamerle los testículos.
El pito del hombre creció hasta un tamaño que no puede ser.
Estuve seguro que era a causa de los efectos especiales. Quién puede tener una
verga de ese tamaño. No, eso era imposible!
Lo más cómico era que la mujer se metió en la boca lentamente
esa cosa gigante, hasta que no se vio más. Ya decía yo que todo era un truco. No
podía caber todo ese tamaño dentro de la boca pequeña de la señora.
La cosa fue que sin darme cuenta mi pito ya estaba duro como
el mármol. Y comenzó a despedir gotitas de líquido.
La puta madre, otra vez ya me había masturbado tan rápido.
Igualmente seguí mirando atentamente la película y en
determinado momento el hombre puso a la señora acostada sobre la cama y le abrió
las piernas. Fue y apoyó su cabeza allí en su entrepierna. Pero no mostraban
nada!
En determinado momento, acercaron la cámara más hacia la
acción y el señor le estaba metiendo la lengua a la mujer en esa conchita toda
peluda. La señora comenzó a gritar. Posiblemente él le estaría haciendo mucho
daño.
Luego la dio vuelta e hizo lo mismo con el culo!!!???
No lo podía creer, qué asco!!!
Le estaba lamiendo el lugar por donde sale la caca!!!??
Después de unos momentos de hacer eso, el señor se acostó en
el mismo lugar en el que había estado ella antes y la mujer se le subió encima y
se sentó sobre su pito.
Pero qué estaba viendo?
No estaban haciendo el coito por la vagina. Era por el
culito???
La señora subía y bajaba desesperadamente y gritando. Claro,
por allí debería doler mucho.
Tras hacer eso por largo rato, la señora se salió de allí y
con una mano tomó el pito del señor con fuerza y lo empezó a mover de arriba
abajo cada vez con más rapidez.
Unos minutos después, el señor gritó como si lo estuvieran
matado y de repente sucedió algo que yo no comprendía muy bien. Algo comenzó a
salir de su pene. Al principio pensé que estaba orinando, pero eso no era orina.
Ese líquido era blanco como la leche y mucha cantidad, tanto como para llenar un
vaso grande. La mujer se llevó esa verga a la boca mientras de allí seguía
saliendo eso espantoso y a grandes chorros.
Rebobiné el video para verlo nuevamente.
Una y otra vez.
Otra vez más.
Y otra.
Y otra.
Y otra.
Y otra.
Y otra más.
Ahora mientras continuaba la película, a la cual se agregó
otro tipo más y básicamente hicieron lo mismo, comencé a acariciarme la
entrepierna. Toda mi mano quedó completamente mojada apenas llegué allí.
Me apreté la cabecita y sentí una sensación muy agradable.
Qué dura que la tenía!!!
En ese momento uno de los tipos le metió el dedo en el culito
al otro señor y también se puso a gritar de dolor.
Ahora se le puso a lamer el culo al otro.
Qué asco!
Y ahora ... Oh Dios, qué era eso???
La verga gigante de uno de ellos se enterró en el orto del
otro señor.
No puede ser!!!!
Qué es esto????
Un hombre le estaba haciendo el coito por el culo al otro
hombre.
Apagué el video.
Me dio miedo!
No sabía que un hombre se podía coger a otro hombre.
Comencé a temblar y estuve un rato largo asustado arriba de
la cama.
Me toqué mi pito y casi se rompe de lo duro que estaba.
Volví a prender el video.
El señor estaba cabalgando al otro. Su verga entraba y salía
de ese ojete peludo.
Se movía muy rápido, y de pronto sacó la verga y comenzó a
frotársela de arriba hacia abajo en forma muy veloz y la señora se le acercó y a
los breves minutos, le inundó la cara con el mismo líquido blanco como la leche
que había visto antes.
Otra vez???
Rebobiné el video y lo puse nuevamente.
Me tomé con fuerza el pitulín y empecé a moverlo de arriba
abajo como había visto, lentamente y cada vez más rápido, acelerando
paulatinamente a medida que me estaba sintiendo mejor con ello. Puse el video
otra vez en el momento en que ella se lo hacía al hombre, y seguí sus
movimientos. Mi entrepierna estaba que quería salirse para afuera en cualquier
momento, sintiendo un ardor extraño en ese lugar.
Hacía fuerza para empujar mi verga lo más afuera posible,
pero no podía lograr sacar más de ella de dentro de mi abdomen.
Estaba preso de una sensación que me obligaba a sacudir mi
mano cada vez más rápido, me apreté con la mano libre una de las tetillas y ya
sentí una oleada nueva de placer en mis genitales. Pero mi interior me estaba
exigiendo más.
Llevé la mano que apretujaba mi pezón hacia mi culito y lo
rocé repetidamente, cuando de pronto, me di cuenta que mi pito creció un tanto
más y ahora sentí un ardor mucho más fuerte y un calor muy grande dentro de mí y
sin darme cuenta comencé a temblar y a sacudirme sin poder controlarlo, y me
asusté. Juré que nunca más lo volvería a hacer y de pronto algo incontrolable
comenzó a ser escupido por mi pene. Me estaba quemando el pito por dentro
mientras salía. Ay, me dolía.
Me llevé la mano mojada cerca de la cara, la miré y me
sorprendí ya que eso era blanco.
Finalmente me estaba saliendo la lechita!!!
El líquido que continuaba despidiendo mi pitulín era bastante
espeso pero muy abundante y no pude evitar que salpicara por sobre toda mi cama.
Al final cuando terminó, no había sido tan desagradable como
me parecía. En realidad, ahora sentía una sensación muy placentera y el impulso
de volver a hacerlo.
La satisfacción que tenía era imposible de describir y
rebobiné nuevamente el video hasta el comienzo de la película.
Finalmente me gustaba esa cosas nueva para mí. Esos
temblores, esas cosquillitas que sientes cuando te sale la leche y se te eriza
todo el cuerpo. La primera vez sentí miedo, porque no conocía qué era lo que me
iba a pasar, pero ahora quería sentirlo otra vez para disfrutarlo mejor y
comencé a masturbarme nuevamente.
Estuve con la verga dura casi desde que comencé otra vez y
volvió a escupir la leche cuando mi dedo fue en busca de mi agujero por segunda
vez.
Otra erupción inacabable del líquido blanco volvió a salpicar
por sobre las sábanas de mi cama.
Seguía tan excitado como al principio y lo intenté por
tercera vez.
Puse el video desde el principio una vez más y volví a llevar
el dedo a mi culo acariciándomelo muy lentamente.
Esta vez me costó un poco más, pero cuando escupió la leche
temblé de placer como las dos veces anteriores.
Qué hermoso que era esto!
Finalmente había conocido la masturbación, y me gustaba
mucho.
Quise hacerlo nuevamente, pero ahora mi pitito había
desaparecido dentro de mi vientre.
Lo busqué, lo toqué, pero ya era inútil. Estaba como
exhausto, más bien diría que muerto completamente.
Yo también estaba muy cansado y otra vez me asusté.
Tenía ambas manos, la panza, los testículos y los dos muslos
mojados con mi lechita, además de gran parte de mi cama. Me lavé lo más rápido
que pude.
Quité la película del aparato y fui corriendo al video club
para devolverlo lo antes posible. Se lo entregué al empleado por debajo, sin
hacer mucho alboroto y sin que nadie se diera cuenta.
"Cuántas pajas te has hecho, gordo?" Me dijo despacio. "Mira
las ojeras que tienes."
Salí asustado del lugar con un complejo de culpa tremendo.
Estaba totalmente avergonzado.
Llegué a casa y fui a verme la cara al espejo.
Ay, mi Dios.
No sabía que luego que te masturbas, la gente te descubre
mirándote el tamaño de las ojeras.
Limpié la sábana lo mejor que pude y decidí escribir en el
diario lo más rápidamente posible para poder acostarme temprano porque estaba
realmente exhausto.
Mañana lunes continuaré escribiendo más.
LUNES, 23 DE JUNIO DE 1986
"Qué haces, gordo? Encontraste lo que habías perdido?" Me
preguntaron varios compañeros en el liceo, recordándome que no se habían
olvidado de mi.
Me morí de vergüenza pero como había prometido a mi mamá que
concurriría a clases nuevamente, me resigné a soportar todas las agresiones y
burlas que me lanzaron mis compañeros de clase, y que fueron muchas.
La mayor satisfacción del día fue cuando volví a mi casa. Me
encerré en el baño y me masturbé muchas veces luego de acariciarme las tetillas
con el dedo repetidamente.
MARTES, 24 DE JUNIO DE 1986
Todo el día de hoy transcurrió en forma rutinaria, con bromas
burlas e insultos de mis compañeros durante toda la mañana, y nuevamente cuando
llegué a casa, me masturbé en forma múltiple, ahora explorándome el culito con
el dedo.
MIÉRCOLES, 25 DE JUNIO DE 1986
Otro día que fue un suplicio para mí en el liceo. Burlas de
toda clase e índole y nuevamente el anhelo de volver a mi casa para manosearme
todo y sacarme la leche en más de una oportunidad.
JUEVES, 26 DE JUNIO DE 1986
Ya estaba acostumbrándome a la rutina diaria.
Bromas, burlas e insultos. Y también masturbaciones durante
toda la tarde y noche. Hoy debo haber batido el record de pajas. Creo que me
hice seis y no dejé ni un milímetro de mi cuerpo sin tocar.
Al llegar la noche, miré mi rostro por el espejo y no lo
reconocí. Tenía unas ojeras que eran terriblemente grandes y me asusté con la
posibilidad de que mi mamá cuando volviera del trabajo se pudiera dar cuenta de
lo que había estado haciendo durante todo el día.
Conocería ella qué era la masturbación?
No creo, porque ella era mujer y por supuesto no tenía pene.
VIERNES, 27 DE JUNIO DE 1986
Ya estaba asqueado de la gente.
Todo el mundo me tenía harto.
Hacía una semana que no veía a Juan y me estaba desesperando
por no tener a alguien con quien hablar.
No soportaba a mis compañeros del liceo.
Ya no me estaban satisfaciendo las pajas que me hacía en forma desesperada una
tras otra como si estuviera al borde del fin del mundo.
Todo el día transcurrió igual que siempre.
Muy aburrido.
Demasiado aburrido.
Excepto por algo que me sucedió esta noche cuando estaba
yendo hacia la plaza para ver si en esa oportunidad finalmente volvería a ver a
Juan. Realmente tenía la necesidad de hablar con alguien acerca de lo que me
pasaba, de lo que sentía.
Estaba cruzando una cebra peatonal cuando escuché que alguien
me gritaba:
"Dale, gordo idiota. Mueve ese culo inmundo de una buena
vez."
Me apuré corriendo para que no se volvieran a enfadar por mi
lentitud y cuando estaba llegando a la otra acera, sentí que alguien se bajaba
de un automóvil y pensé que vendría a pegarme.
Me oculté detrás de un árbol y miré cuando comenzaba una discusión entre ese
hombre y los ocupantes del vehículo que estaba aguardando detrás del de aquél.
Oí algunos gritos y me di cuenta que ese señor parado en la
calle en realidad me estaba defendiendo.
De repente vi salir a los acompañantes del automóvil de donde
me habían insultado y estaban furiosos.
Le iban a pegar al pobre hombre!!!
Salí de detrás del árbol para ir a defenderlo. No podía
permitir que encima de que él estaba intercediendo en mi favor, le tuvieran que
dar una golpiza por mi culpa. Eso sí que no podía ser. No lo podía permitir. De
ninguna manera.
Además ellos eran tres contra uno.
Qué cobardes!!!
Por lo menos conmigo seríamos tres contra dos.
Iba a cruzar corriendo la calle en su ayuda, cuando de
repente los dos atacantes se dieron la vuelta y se volvieron a introducir en el
vehículo. Fue ahí que me di cuenta que el inspector de tránsito que siempre
trabajaba por allí se estaba acercando a ellos y volví a ocultarme detrás del
árbol.
El vehículo arrancó y... CUIDADO!!!!!
Por Dios, casi le pasa por arriba al señor que me defendía.
Menos mal que no sucedió nada malo con ese buen hombre y que
el inspector los detuvo para hacerles una multa.
Sí, debería haberles hecho una multa así de grandota!!!
El agente fue a hablar con ese señor, se saludaron dándose la
mano y de pronto me señaló.
Oh, no!
Qué vergüenza!!!!
El señor que me defendió vino en dirección hacia mi y me
ruboricé.
En un primer momento había pensado que este hombre era
policía por la forma en que el inspector lo saludó, pero él me confirmó que sólo
eran amigos.
No lo reconocí hasta que él me lo dijo, ya que el foco de luz
de la calle me daba de frente y me estaba encandilando. Resulta que esta persona
era el señor Zesna, aquel que me había atendido tan bien en la tienda de
gorditos donde había cambiado los pantalones y había adquirido la camisa y los
calzoncillos que llevaba puestos en ese momento.
Lo saludé dándole la mano y sentí un sacudón bastante más
grande que la que había sentido en la tienda, que esta vez se extendió por todo
mi cuerpo que comenzó a temblar sin poder parar. De pronto comenzaron a aparecer
mis cosquillitas por todos lados, aún entre mis muslos.
No sabía cómo agradecerle al señor Zesna por lo que había
hecho. Y me puse tan nervioso que le dije que alguien me estaba esperando.
No me gusta mentir mucho, pero estaba muy alterado y este
señor me perturbaba. No me causaba rechazo en absoluto y él me trataba bien,
pero tenía miedo. Siempre tenía miedo cuando estaba con otra persona.
Posiblemente miedo a que me rechazaran, a que se burlaran de mi. Sin embargo
dudaba mucho que este señor me fuera a tratar mal. En realidad me hacía sentir
bien y demostraba interés por mi. Pero estaba sumamente nervioso y le prometí
que lo invitaría a tomar algo en alguna otra oportunidad para agradecerle lo que
había hecho por mí.
Me dio su tarjeta y le dije que en verdad ya tenía una de la
tienda y que lo llamaría para cumplir con mi promesa.
Le extendí la mano nuevamente y de pronto recordé esos
sacudones y las cosquillitas que me había causado antes, y me arrepentí. Me metí
la mano en el bolsillo porque me daba vergüenza sentir esas cosas con un hombre.
Dios mío!
Ahora no me quería ir. Quería estar un rato más conversando
con él. Pero me acababa de decir que a él también lo estaban esperando.
Comencé a caminar hacia la esquina y doblé.
Me quedé allí por un instante y muy despacito, espié para
verlo cómo volvía hacia su automóvil.
Fui a la plaza y esperé a Juan inútilmente.
Después de media hora de estar allí, retorné a mi casa.
Ya estaba mi madre y como siempre iba a volver a irse para
hacer sus horas extras habituales.
"Te ordené un poco el cuarto." Me gritó, y eso me aterró.
Fui corriendo a abrir mi armario y entre las cajas de zapatos
encontré mi diario.
Respiré aliviado.
Uf, si mi mamá encontraba el diario, me moriría de la
vergüenza.
Hay cosas escritas aquí que no me gustaría que ella las
leyera.
En realidad no me gustaría que nadie las leyera para que no
siguieran burlándose de mí.
Decidí que a partir de ese día me llevaría el diario conmigo
para todos lados, ya que no podría estar pendiente de que mi mamá me lo pudiera
encontrar en cualquier momento.
Rogaba también que no me lo fuera a olvidar en algún lado y
mucho menos en la escuela, ya que si alguno de mis compañeros lo fuera leer,
entonces me tendría que decidir a no volver nunca más al liceo porque la
vergüenza en esta oportunidad sería aún mayor a la anterior.
No sé, tal vez estaba siendo un poco paranoico. Puede ser,
pero no iba a esperar a que alguien me descubriera el diario para tomar una
medida con respecto a él.
Bueno, mañana sábado sigo escribiendo. Ahora me voy a dormir.
SÁBADO, 28 DE JUNIO DE 1986
Otra vez la rutina tediosa se instaló en mi vida.
Nuevamente burlas e insultos en la calle.
A la tarde, estuve completamente sólo otra vez. Intenté
masturbarme y noté que ya no me satisfacía como antes, por más que me apreté
bien fuerte los pezones y hasta me toqué el agujero del culito reiteradamente.
No sentía placer haciéndolo.
Me puse a llorar ya que mi vida me tenía hastiado.
Estaba harto de toda la gente que estaba a mi alrededor.
La única persona con la que me gustaba estar y hablar era
Juan y hacía tiempo que no lo veía. Estuve toda la tarde y la noche de este
sábado otra vez en la plaza y nada; ni noticias de él.
Ya estaba a punto de volverme loco.
DOMINGO, 29 DE JUNIO DE 1986
Estaba harto de mi vida.
La rutina me estaba haciendo caminar literalmente por las
paredes. Necesitaba algo que me dijera que estaba vivo.
No podía seguir viviendo así.
"Juan, dónde estás? Te necesito amigo."
Tampoco hoy apareció por la plaza.
LUNES, 30 DE JUNIO DE 1986.
Insultos, burlas y un intento de paja.
MARTES, 1º DE JULIO DE 1986.
Insultos, burlas y otro intento de paja.
MIÉRCOLES, 2 DE JULIO DE 1986.
Más insultos, más burlas y otro intento de paja más.
JUEVES, 3 DE JULIO DE 1986.
Nuevamente insultos, burlas y otro intento más de paja sin
lograrlo.
Por favor, no aguanto más.
Alguien que me ayude!
CONCLUIRÁ.
Emails y comentarios, serán bienvenidos