Deseos, realizaciones y realidades
Mi nombre es Daniel, tengo 24 años, soy holandés, pero he
vivido en Latinoamérica desde los 4 años, a continuación les contare los hechos
que han cambiado radicalmente mi vida los últimos 2 años.
Soy el menor de la familia, y fui educado por mi madre y mis
dos hermanas mayores, ya que mi padre se fue de la casa siendo yo un bebe
todavía, el ser criado en un ambiente de mujeres en mi caso fue lo mejor que me
pudo haber pasado, porque desde muy temprana edad me reforzó lo que me sentía y
me hacia diferente a mis amigos, porque de una forma inexplicable para mi y
desde que yo recuerdo, hay una parte de mi que siempre se ha sentido mujer,
creando una lucha interna intensa con mi otro lado masculino, ganando la partida
la mayoría de la veces la primera. Puedo recordar perfectamente cuando mis
hermanas 5 y 7 años mayores que yo, les gustaba jugar conmigo disfrazándome con
ropa de niña, me maquillaban la cara y hacían peinados, juegos que yo de una
forma extraña pero liberadora disfrutaba muchísimo, hasta tal grado que aun
cuando no jugaba con ellas, seguí a escondidas haciéndolo, quedándome un gusto
hasta el día de hoy, por no usar calzoncillos, sino las tanguitas que les robaba
a mis hermanas y que me ponía para ir al colegio, con la fortuna que por poseer
un pené pequeño no me incomodaban para nada.
Desde ese entonces todo parecía indicar que mi destino ya
estaba escrito en cuanto a mis preferencias sexuales, mi curiosidad era
incontrolable por jugar al doctor con las "cositas" de mis amiguitos, ya fuera
tocándoselas o metiendomelas en la boca con todo y huevitos, terminando
chupandoselos con un gusto y desespero indescifrable para mi corta edad,
permitiéndoles mas tarde que se me acostaran encima con sus "cositas" metida
entre mis nalgas, claro esta que nunca percibí la mas mínima reacción en sus
pipisitos insipientes, descubriendo entonces en mi, dos cosas que me excitan
hasta la locura y que corrobore mas tarde, la primera es que me causaba un
inmenso placer desnudarme ante otros (hombre o mujer), exhibiéndome
completamente, y la segunda es que, el máximo placer lo experimento al
entregarme a otro hombre y no lo contrario, encontrando un poco mas tarde un
delirio inexplicable al introducirme cosas entre mis nalgas, estas han sido las
revelaciones sexuales más grande de mi vida.
Mas tarde en mi adolescencia volví a vivir pequeños y
esporádicos encuentros con mis amigos de turno, ninguno que valga la pena
recordar, hasta que tuve que parar y aprender a controlar mis impulsos,
primordialmente por miedo y temor a ser catalogado por lo que en fondo ya era,
lo que me obligo a aplacar mis ansias y deseos en solitario.
Tuve muchas novias en esa época, gracias a mi físico europeo,
causando admiración entre las chicas y curiosidad entre los chicos, porque como
me dijo una de mis novias, era demasiado "linda" para ser hombre, ella pensó que
su cometario me iba a molestar, pero interiormente no hizo mas que halagarme.
Todo lo anterior estuvo bien hasta que termine el bachillerato, pero se puso aun
mejor cuando mi madre me envió a estudiar a una universidad en Holanda, hecho
que me puso inmensamente feliz, ya que allí podía ser y realizar abiertamente mi
forma de ser, sin temor a recriminaciones, sin temor a mostrarme todo lo
femenina que me sintiera. Por sugerencias de mi madre, me fui a vivir primero a
los dormitorios de la U, lugar que no me gusto mucho, pero aproveche esos
primeros seis meses para ponerme bien linda, me deje crecer el pelo hasta los
hombros, me compre ropita interior de mujer divina, hilos dental transparentes y
con encajes, medias veladas negras que me las agarraba con ligueros de pinzas en
las caderas, unas Baby Dolls muy provocadoras, cortas y trasparentes, que hacían
juego con unas tanguitas mínimas preciosas, me compre también maquillaje, cremas
para el cuerpo y perfumes riquísimos, coronando mi felicidad con un vibrador
negro, grande y grueso, con el que disfrutaba enormemente introduciéndomelo
entre las nalgas, mientras me miraba al espejo toda linda y muerta de goce,
vestida con el Babay doll y maquillada como una bella hembra como lo que soy
realmente.
Pasados los primeros seis meses, decidí buscarme un apto para
compartir con otro estudiante y conté con una tremenda suerte que en la
cartelera de la U encontré un anuncio de uno que estaba cerca, llame primero
para sacar una cita para verlo y me contesto una voz gruesa pero muy amable, esa
misma tarde y muerta de excitación me fui corriendo para verlo, no sin antes
arreglarme lo mas que pude para crearle una buena impresión, me puse una
tanguita rosadita de encajes que me quedaba divina, toda apretadita y que
resaltaban mis nalgas, una camisa ancha pero por dentro de unos vaqueros
ajustaditos, me hice una cola de caballo, para no parecer demasiada femenina con
el pelo suelto y puse un poco de brillo en los labios.
Toque la puerta e inmediatamente quede sin habla al ver el
hombre que me abrió, no pude evitar sentir un escalofrío por todo el cuerpo, su
apariencia me impresionó enormemente, mas aun porque era todo lo contrario a mi
físico, ya que mientras yo tengo 1.77 de estatura, soy de suaves músculos, piel
blanca como la leche (para mi pesar), rubio, de ojos verdes y nariz pequeña,
afortunadamente sin bellos en el cuerpo mas que una pequeña mata rubia alrededor
de mi pequeño miembro (aclaro que si por ese lado salí corto, afortunadamente la
naturaleza por el otro lado me premio con un buen par de nalgas que envidiaban
hasta mis novias, porque son completamente paradas y redondas); pero Jan (ese es
su nombre) es todo un macho de verdad, de los que uno solo ve en la TV, todo en
él sé veía y sentía viril y masculino, es bastante moreno (y a mí que me
enloquece el chocolate), midiendo casi dos metros (después me entere que era
jugador de baloncesto de su U), musculoso, con unos brazos gruesos y largos,
terminando en unas manos grandes, su cara tiene rasgos fuertes, con carácter,
pero que al sonreír con sus perfectos dientes blancos y linda boca, se borraba
cualquier cosa que no te gustara de el, quedando yo en ese momento perdidamente
enamorada de el, ya que nunca anteriormente un hombre me había hecho temblar y
causado tanta impresión como Jan, el es uno de esos pocos hombres que quieres
que te abrasen y que te hacen sentir segura en sus brazos, era hermoso de
verdad.
Mirándome fijamente me estrecho la mano, sintiendo mi mano
perderse entre la suya, con dedos gruesos y largos, sentí un apretón fuerte y
seguro, hecho que me intimido al principio, pero que Jan se encargo de borrar
con mucha amabilidad, haciéndome sentir desde el primer momento, bienvenido y
relajado. Me mostró el apto, tenia dos cuartos y compartiríamos baño, sala y
cocina, me pareció perfecto y no pudiendo aguantarme la lengua, le dije
enseguida que estaba interesado, él estuvo de acuerdo y quedamos que me podría
mudar al día siguiente.
Muerta de felicidad esa noche empaque todas mis cositas y en
toda la noche no pude dejar de pensar en otra cosa que no fuera Jan, proponiendo
esa misma noche que haría hasta lo imposible para fuera mi hombre, hasta sí me
pidiera que fuera su esclava.
A la mañana siguiente, Jan me estaba esperando para
entregarme las llaves del apto e instruirme de otros detalles al respecto,
después le toco salir corriendo para sus clases; como yo no tenia clases sino
hasta la tarde, me permitió con mas calma dedicarme a desempacar mis cosas y
habituarme a mi nueva casa, aproveche para echarle una mirada su cuarto, tenia
una cama doble grande, un equipo de sonido y una maquina para hacer ejercicios,
se veía todo muy nítido. Después me fui a la cocina y lave los platos sucios de
su desayuno y me puse a limpiar un poco el apto, porque sentía unas ganas
enormes por complacerle y que tuviera la mejor impresión de mí. Me fui a mis
clases y después me vine corriendo al apto con ganas de volverlo a ver,
tristemente no lo encontré sino una nota en donde me decía que se fue al cine
con su novia.
A la mañana siguiente me bañe bien temprano y no sabiendo que
ponerme como siempre, opte finamente por una tanguita de hombre que se me pegaba
a las nalgas como mantequilla, metíendome la tela un poco entre las nalgas,
acentuaban su redondez, arriba me puse una camiseta que me llegaba hasta la
cadera y me deje el pelo suelto que ya me llagaba a los hombros y para mi dicha,
me lo encontré en la cocina, él también en camiseta y con unos calzoncillos que
le quedaban divinos, no pude ocultar mi sorpresa al ver un enorme bulto
sobresalir entre sus piernas, un escalofrío intenso volvió a recorrerme por todo
el cuerpo con solo imaginarme como debería ser el verdadero tamaño de su cetro;
mientras me movía por la cocina buscando mi cereal, pude notar su mirada intensa
sobre mi cuerpo y sin saber si le gustaba o no, trate de calmarme y me senté a
la mesa con él, desayunamos, el siempre muy amable me converso todo el tiempo,
porque yo todavía estaba un poco cohibida en su presencia, terminamos y yo le
convencí que me dejara los platos a mi, ya que mi primera clase no empezaba sino
hasta mas tarde, el se fue enseguida al baño a bañarse y cuando salió con solo
su toalla amarada a la cadera, casi se me cae la barbilla, tenia un pecho
hermoso y unos hombros gruesos y fuertes, su abdomen era plano, con unos
abdominales perfectamente marcados, terminando en una cintura gruesa pero bien
definida, mi admiración fue tan evidente que lo único que me salió de la boca
era si hacia pesas (que tonto), me dijo que si y que estaba también en el grupo
de baloncesto, me pregunto si yo hacia algún deporte y le dije que la natación,
al rato el salió de su cuarto y antes de salir me propuso si quería que nos
quedáramos esa noche en el apto tomándonos unas cervezas, le dije que encantado.
Para que fue eso, el resto del día no pude concentrarme en
nada, estaba muy nerviosa, llego la noche y vistiendo con una linda licra
deportiva pegada al cuerpo, me senté a esperarlo muerto de excitación, llego al
rato con una canasta de cerveza y ofreciéndome una nos sentamos en la sala a
platicar, fue delicioso, al principio no me atrevía a decir mucho pero después
al calor de unas cuantas cervezas se me empezó a soltar la lengua, hablamos de
todo un poco, el sabe de todo y es tan inteligente que podría quedarme sentado
sin hablar y solo disfrutar de escuchar su conversación y embobarme mirando lo
bello que es.
Al final de la media noche, cansados y algo bebidos, nos
fuimos acostar, me cambie a una camiseta cortita y que no me cubría las nalgas y
sin panties, me gusta para dormir así, me fui al baño sin hacer ruido para
cepillarme los dientes, y que sorpresa me lleve que estando limpiándome los
dientes, de pronto entro Jan, el estaba con la misma ropa interior de la mañana,
me quede helado, el se excuso y se disponía a salir, no sin antes sentir que
devoraba mi cuerpo con la mirada (eso me pareció a mi), saque fuerzas y
lanzándome, me apresure a decir que entrara que ya yo estaba terminando, me
coloque lo mas cerca del lavamanos, dándole espacio a él para que usara el
inodoro, quedando ambos dándonos la espalda, al instante escuche el chorro de su
orina, grueso y estruendoso, mientras sentía el roce de sus nalgas en mi
espalda, ya que él era mucho mas alto que yo, esto me paralizo por un instante y
sin atreverme a moverme mucho trate de enjuagarme la boca, saliendo casi
corriendo de allí y apenas alcance a susurrarle las buenas noches, esa noche
creí soñar que era toda suya, que me penetraba entre las nalgas con su cetro
enorme.
Durante las dos primeras semanas, nos llegamos a conocer
bastante, alcanzando bastante confianza entre nosotros, mientras yo por mi lado
trataba de insinuarme un poco mas cada nuevo día, por ejemplo si él estaba en el
apto a propósito dejaba la puerta abierta y me desnudaba con la excusa de
cambiarme de ropa, o en las mañanas trataba de exhibirme atrevidamente y con
camisetas cortas y tanguitas de talla S cuando yo soy M, que con el mínimo
movimiento al caminar se me metían entre las nalgas, quedando con ellas casi que
completamente al descubierto, mientras le daba la espalda y lavaba los platos,
claro esta que después no me atrevía a mirarlo a la cara.
A los pocos días me presento a su novia, era muy linda y
amable, aunque desde la primera semana viviendo juntos, me pude dar cuenta que
ella no era la única que compartía su cama, ya que llegaron otras "amigas" como
él las llamaba, que gustosas lo complacían, especialmente por ser tan popular y
estrella del equipo de la U, lo que hacia que casi todas las noches escuchaba
los gritos de placer de sus amigas, esto hacia que me muriera de envidia y
excitación, cosa que aplacaba masturbándome frenéticamente con el vibrador
metido entre mis nalgas, al unísono de los gritos de placer de las chicas.
A la tercera semana, después de una noche de fiesta en el
apto con una de sus chicas, me levante muy temprano con la idea de limpiar el
apto y al pasar por su cuarto me di cuenta que tenia la puerta abierta, me
acerque para cerrarla, no sin antes por pura curiosidad mirar en su interior y
cual fue mi mayor sorpresa, al ver a Jan dormido solo (la chica tubo que haberse
ido en la madrugada) en la cama y completamente desnudo, mis ojos se querían
salir al ver por ves primera su enorme verga, negra y sin circuncidar,
impresionándome su tamaño, era gruesa y larga (le llegaba casi hasta la mitad de
sus muslos) y reposaba sobre sus muslos, en lo que parecía su estado flácido y
junto a una igualmente grande bolsa de huevos, todo él era un semental de
exposición; sin poder controlarme entre al cuarto y sin hacer ruido, me
arrodille al borde de su cama, quedando su bello miembro a pocos centímetros de
mi cara, estaba fascinado, nunca había visto algo igual en la realidad,
temblando de miedo pero ganando mi excitación, me acerque hasta tocarle su verga
con la punta de mi lengua, retirándome un poco para ver si lo había despertado y
al no ver ninguna reacción de su parte, me animo mas, pasándole ahora mi lengua
a todo lo largo, sintiendo en mi boca enseguida un fuerte pero delicioso sabor a
sexo, cosa que más me entusiasmo a continuar y ya decidido a jugármela toda,
continué lamiendo su miembro hasta que lo levante un poco con mis dedos y
bajándole un poco el prepucio, me metí esa enorme cabeza negra entre los labios,
el inmediatamente movió su cuerpo un poco, me retire enseguida con temor, pero
al verlo volver a quedarse dormido, volví acogerle la verga que ya estaba
cobrando vida, dejándome anonadado al verla crecer aun mas, me la volví a meter
a la boca hasta el fondo, percatándome en ese momento de su gran grosor y
tamaño, ya que a pesar que tenia mi boca abierta al máximo, apenas abarcaba la
mitad de su miembro, eso me puso a temblar un poco, pero no me desanimo en
absoluto, ya que comencé ahora a chuparsela con mas ahínco y devoción de la
mejor manera que mi poca experiencia me permitía, mas que las chupadas que le
daba a mi vibrador; estaba tan enloquecida en lo mío que me quede helada cuando
sentí su mano acariciarme la cabeza, levante mis ojos para mirarlo, buscando su
aceptación y con gran alivio no sentí ningún rechazo, por el contrario continuo
acariciándome el pelo, mientras me preguntaba que si eso era lo que me gustaba y
mirándolo a los ojos con su miembro todavía en mi boca, le asentí con mi cabeza
y ya teniendo su aprobación, me volví como una perra en celo, lamiendo y
chupando ese pené con tanta fuerza y dedicación como si fuera esta la ultima
cosa que haría en mi vida; a estas alturas el ya la tenia completamente parada,
la cabeza era grande, morada y con un tremendo agujero coronándola, fuera de mí,
me ensañe con ella, chupandola con todas mis fuerzas y abriendo mi boca de vez
en cuando para empujármela hasta el fondo de mi garganta, esto le causaba tanto
placer que me agarro por la cabeza y me la empujaba al encuentro de verga, ya
casi al final de venirse me empujaba aun mas fuerte, haciendo que me atragantara
con ella hasta tal punto que por momentos sentí ahogarme, no pudiendo evitar las
lagrimas en mis ojos, trate de controlarme y haciendo lo mejor posible trate de
seguirle el ritmo, pero ya a punto de venirse y muy excitado, me empujo la
cabeza con tanta fuerza al mismo tiempo que sus caderas hacían lo mismo hacia mi
cara, que cuando finalmente se vino con copiosos gruesos chorros de semen que me
inundaban mi boca, me atragante completamente, invadiéndome unas nauseas tan
fuertes que pensé que no aguantaría, evitando entonces para mi gran pesar,
tragarme todo su esperma, derramándose una parte en su estomago, pero decidido a
satisfacerlo al máximo y pero aun debatiéndome todavía entre lagrimas y semen
chorreándome por mis mejillas y boca, termine lamiendo y tragando el semen
derramado, me pregunto entonces si me había hecho daño y esbozando una sonrisa
le conteste que no, me volvió a acariciar la cabeza, mientras me decía que esa
había sido una muy buena mamada, toda halagada me puse de pie y saliendo de su
cuarto me fui a vestirme para ir a la U, esa mañana no me enjuagué la boca a
propósito y para sentir por el resto del día el sabor algo salado de su semen en
mi boca. Tan pronto termine mis clases me fui directamente al apto para estar
con él, pero ya había salido con una de sus amigas.
A la mañana siguiente nos cruzamos saliendo yo de la ducha y
él entrando al baño para bañarse después de trotar, esta vez no espero como
siempre afuera a que yo terminara de secarme y salir del baño, sino que entrando
se paro en medio del baño y se fue quitando su ropa hasta quedar en tanga, no
pude evitar admirar por unos segundos su hermoso cuerpo moreno y musculoso,
menos aun apartar la mirada del bulto descomunal debajo de su tanga, sintiéndome
toda cohibida ante tanto cuerpo, trate de cubrirme y secarme lo mas pronto
posible, sin decir nada, Jan se bajo la tanga y su enorme miembro negro quedo
libre, en ese momento perdí toda la compostura y no pude volver a quitar mis
ojos de semejante verga, ahora podía ver que ya estaba excitado, porque le
colgaba bastante levantada, dándose cuenta de mi indecisión, se la agarro y se
la levanto con una de sus manotas, mientras me decía que no había chicas que se
resistiera a su encanto, no supe que contestarle, entonces para mi sorpresa me
pidió que le mostrara mi cuerpo, no pudiendo negarme, me abrí la toalla y la
deje caer al piso, quedando desnudo ante el, en ese momento sentí que mi miembro
se empequeñeció aun mas, haciendo que me ruborizara completamente, sin quitarme
la mirada, se empezó a masturbar ante mis ojos, su mano apenas abarcaba su
descomunal verga; verlo masturbándose me puso tan caliente, que sentía que me
daba vuelta la cabeza de excitación, todo mi cuerpo estaba invadido por un
escalofrío que me hacia temblar como si tuviera frío, y fue cuando Jan me pidió
que le masturbara, sin control camine hacia él, me arrodille, cerrando mis dedos
a su alrededor, mis dedos apenas podían cerrarse por su grosor, le empuje el
prepucio un poco hacia atrás y pude ver la cabezota púrpura con su gran ojo,
empecé a masturbarlo, me fascinaba ver su cabezota aparecer y desaparecer y como
de su agujero salía unas góticas de semen, sin esperar mas me agarro por la
cabeza y me la empujo hacia su sexo, entonces con cierta urgencia me la metí en
la boca, tenia un fuerte sabor agridulce por el sudor, pero no me importo,
empecé a lamerla de arriba abajo, chupandole el tallo, mientras con la otra mano
le agarraba sus grandes pelotas, hasta pasarle la lengua por ellas también,
trate de abarcarlas a ambas en mi boca, pero tuve que conformarme con una a la
vez, entonces él todo excitado me ordenaba, chupala toda mariconcito, disfruta
de la verga de un hombre de verdad perrita caliente y otras cosas mas, que en
vez de molestarme me ponían mas caliente; pasados unos minutos, me agarro por
pelo y quitándome su verga de mi boca, me dijo que quería metermela, me puse de
pie y casi susurrando le dije que su enorme miembro era demasiado grande para
mí, que creía que no me iba a caber y me podría hacer daño, entonces me convido
a que por lo menos lo intentáramos, diciendo que me volteara, sin voluntad
alguna le obedecí enseguida, sintiéndome a su merced, estaba dispuesto a todo
por complacerlo, rindiéndome completamente a sus caprichos; me animo mucho
cuando clavo sus ojos en mis nalgas y pude ver en el espejo del baño, su cara
llena de lujuria y satisfacción, dándome unas palmadas fuertes en el trasero, me
comento que tenia unas buenas nalgas, todo halagado las empine un poco, arquee
mi espalda y separando mis piernas al máximo, me abrí completamente de nalgas,
ofreciéndoselas como un trofeo, mientras el no dejaba de acariciármelas con sus
manos grandes, hasta sentir unos de sus gruesos dedos abrirse camino entre ellas
hasta llegar al agujero de mi perdición, tratando de abrirse camino, huyéndole
enseguida porque me hacia daño, entonces le dije que me esperara un minuto y fui
a mi cuarto a buscar la vaselina, juntándole por todo su miembro y después hice
lo mismo untándome abundantemente entre mis nalgas, temblando de miedo y
excitación le di la espalda otra vez y agarrandome de los grifos del lavamanos
me incline, volví a abrirme de nalgas lo mas que pude y mirándolo a los ojos a
través del espejo, le pedí que por favor me metiera sus dedos primero, al
instante sentí como una de sus manos me separaba las nalgas y como los dedos de
la otra volvieron a introducirse entre mis nalgas, su dedo mas grueso encontró
su destino y gracias a la vaselina, la resistencia inicial no fue impedimento
para que ese dedo siguiera su camino hasta su final, enseguida el comenzó a
metermelo y sacármelo repetidamente, entonces me metió su segundo dedo ya sin
encontrar resistencia alguna, esto me relajo lo suficiente para no negarme
cuando todavía temblando un poco, me pregunto de nuevo si ya podía metermela,
entonces se coloco detrás de mí, entonces momentáneamente para facilitarle el
camino, me separe las nalgas con las manos, abriéndolas al máximo y ofreciéndome
completamente a él, guió con una mano su verga, sintiendo enseguida como esta se
deslizo entre mis nalgas caliente y dura hasta llegar hasta las puertas de mi
ano y empujo sus caderas abriéndose camino, inmediatamente no pude dejar de
escapar un grito de dolor, huyéndole un poco pero me tenia bien sujetada por la
cadera, le dije que me había dolido, el me prometió que me la metería mas
despacio, pero me pidió que cambiáramos de postura, me puso de lado al mueble
del lavamanos y me indico que subiera una de mis piernas sobre el, quedando yo
con la rodilla y el resto de esa pierna subida en el mueble y la otra en el
suelo, espernancado completamente, con mis nalgas abiertas al máximo, mientras
trataba con una mano de agarrarme al lavamanos y la otra apoyada en la pared del
fondo, él volvió a colocarse detrás de mí, entonces me ordeno que mirara al
espejo como me hacia suya, en ese momento pude ver nuestros cuerpos
completamente desnudos reflejados en el espejo, por un momento me olvide del
dolor y en vez disfrute de placer al ver mi cuerpo blanco, mi espalda arqueada y
mis nalgas levantadas y abiertas, en contraste con el bello cuerpo negro de Jan,
sus fuertes brazos en mis caderas y su verga parada apuntándome hacia mi
orificio goloso, sin darme mas tiempo, Jan me coloco su verga entre las nalgas y
poco a poco empezó a empujar, instintivamente por el dolor yo trataba de huir,
pero él me tenia bien agarrada y continuo presionando la punta de su enorme
tranca sobre mi ano, hasta que este empezó a ceder, venciendo poco a poco la
resistencia, hasta que la cabeza estuvo completamente dentro de mí, le pedí en
medio de mi dolor que por favor se quedara quieto un ratito, afortunadamente me
oyó, logrando de esta forma que mi esfínter se acomodara a semejante invasor, me
la saco despacio y volvió enseguida a metermela pero esta vez no se detuvo, sino
que siguió abriéndose camino lentamente pero sin parar, hasta que vi mas de la
mitad de esa enorme verga negra desaparecer entre mis nalgas, me sentí en ese
momento completamente vencida, llena y empalada, entonces gritando un poco y con
lagrimas en los ojos, le pedí que no siguiera metiendomela mas adentro, para
evitar seguir gritando, me toco meterme una toalla a la boca y mordiéndola con
fuerza, ahogué mis alaridos por esa enorme verga que me taladraba, pero que
también y de una forma inexplicable, me hacia gozar, provocándome un placer tan
lujurioso, que ya no necesitaba que Jan me agarrara por las caderas, porque
estaba como clavado donde me encontraba, afortunadamente el no siguió
metiendomela, sino que comenzó a sacármela lentamente, por segundos me dio la
impresión que semejante tranca no tenia fin y cuando me la saco casi toda, no
pude dejar de sentir un vacío grande en mis entrañas, pero el no me dio tiempo a
coger algo de fuerzas, ya que enseguida me la volvió a meter, esta vez más
rápido y encontrando menos resistencia, lo que lo entusiasmó mucho porque a
partir de ese momento comenzó a bombearme cada vez más rápido, mientras me decía
que tenia en culo mas apretado y rico del mundo, a estas alturas el dolor era
tan fuerte que no pude mas aguantar las lagrimas, mientras sofocaba los gritos
con la toalla en la boca, pero para sorpresa mía, me di cuenta que mi pequeño
pené que seguía igual de tamaño, inexplicablemente goteaba semen de placer, le
mire la cara y supe que estaba a punto de venirse, se encontraba tan excitado
que no le importo si me estaba haciendo daño y siguió taladrándome cada vez más
rápido y fuerte hasta que a punto de venirse dentro de mí, sentí sus manos
cerrarse fuertemente en mis caderas, me levanto del piso y perdiendo mi cuerpo
todo punto de apoyo, quede completamente a su antojo, fue entonces cuando me la
metió hasta final repetidamente mientras yo sollozaba, tratando de zafarme de
sus brazos, pero todo esfuerzo fue en vano, para sorpresa mía y sin tocarme, me
vine copiosamente, al mismo tiempo que él con una estocada final y todavía con
mi cuerpo en sus brazos me inundo completamente con su leche caliente, después
me bajo al piso, me la saco despacio, mis piernas estaban como gelatina y sentí
enseguida que me empezó a salir de entre las nalgas y correr por mis piernas, un
pequeño hilillo de semen y sangre, me seque lo mejor que pude, estaba
completamente agotada, pero de una forma extraña satisfecha al mismo tiempo,
después Jan se disculpo conmigo, preguntándome si me había hecho daño, le dije
que si, pero que no se preocupara, nos metimos juntos a la ducha y muy
dulcemente, me ayudo enjabonándome la espalda y nalgas, esto me conmovió tanto
que lo abrasé, apoyando mi cabeza en su pecho, llenándoselo de besos,
sorprendido por momentos no supo que hacer, hasta que me abrazo también,
envolviéndome entre sus enormes brazos, en ese momento me sentí tan feliz y
segura, que empinándome lo bese suavemente en los labios; salimos de la ducha y
nos fuimos a vestir, al despedirnos le pregunte si cenásemos juntos esa noche,
pero me dijo que no podía porque ya tenia un compromiso con su novia, en ese
momento no pude evitar entristecerme, llegando a la conclusión que tenia que
aceptar y resignarme a compartirlo también con sus amigas de turno por mucho que
eso me molestara.
Durante todo el día en clases estaba tan adolorido en el
trasero, que apenas podía sentarme de lado, pero por extraño que pareciera, era
un dolor placentero, hasta cierto punto delicioso, recordándome todo el tiempo
de lo que había ocurrido en la mañana, determinando en esos instantes, que haría
hasta lo imposible para que esa verga fuera para mi sola, sin importar las
consecuencias, porque ese hombre tenia que ser mío, comprendiendo inmediatamente
el gran poder de atracción, fascinación y obsesión que tiene la verga de un
hombre bien dotado y que hace que una mujer se deje hacer de todo con tal de
retenerlo y complacerlo.
Esa noche lo espere toda la noche, pero para mi mayor
desilusión no vino a dormir al apto, apenas pude verlo unos minutos cuando nos
cruzamos en la puerta del edificio, entonces le pedí que necesitaba verlo esa
noche, que le tenia una sorpresa.
Estuve toda la tarde arreglando el apto, lo llene de velas,
compre un rico vino, también comida china que tanto le gustaba y preparándome
para recibirlo, me bañe con jabones olorosos, me afeite los pelos alrededor de
mí pené, me eche un perfume delicioso y me vestí con un Baby Doll negra toda
trasparente y de encajes que dejaba mis nalgas al aire libre, este tenia un
sostén divino, que lo rellene con algodón para darle forma, el hilo dental que
pertenecía el Baby Doll era mínimo y con encajes en la parte de adelante y que
me quedaba tan apretado que disimulaban por completo mi pipisito, me puse el
ligero en la cintura que me sujetaba las medias negras veladas en los muslos y
con un par de zapatos de tacón alto divinos, después me maquille suavemente, me
puse un pintalabios de un rojo precioso, me peine y me deje suelto el pelo;
faltando media hora para que llegara Jan y queriendo prevenir que me volviera a
romper el culo con su enorme cosota, me unte de vaselina entre las nalgas e
introduciéndome el vibrador hasta el final, me lo deje adentro todo el tiempo,
de esta manera mi recto estaría mas relajado y agrandado para recibir ese pedazo
de carne que tanto me enloquecía, sacándomelo solamente minutos antes que
llegara Jan.
Al rato sonó el timbre de la puerta, me apresure abrirle,
recibiéndole con un beso en los labios y cuando me vio, pude ver su cara llena
de asombro y admiración, me halago muchísimo y hasta me hizo dar la media
vuelta, silbando de complacencia, llevándolo de la mano al sofá, le pedí que me
dejara atenderlo, nos sentándonos, le ofrecí una copa de vino que ya tenia
servida y brindamos por nosotros, no habían pasado ni cinco minutos y ya
estábamos acariciándonos, entonces me arrodille entre sus piernas y abriéndole
el pantalón se los quite, dejándolo solo en la tanga, inmediatamente baje mi
cabeza entre sus piernas, besándole su hermosa verga por encima de la tela,
hasta que el bulto se puso descomunal, le metí la mano por debajo y se la saque,
saltando ante mis ojos, estaba enorme, sin esperar mas y llena de excitación me
la metí en la boca de un tirón, estaba caliente, deliciosa, después le pase la
lengua a todo lo largo y empecé a masturbarlo con mis labios, gimiendo de
placer, le unte vaselina en su verga, entonces me subí encima del sofá y
arrodillándome en medio de el, coloque mis piernas a cada lado de sus caderas,
quedando mis nalgas precisamente sobre su miembro erecto, queriendo de esta
manera controlar mejor la profundidad de cada estocada, seguidamente con una
mano le cogí la verga y me la coloque en las puertas de mi ano y dejándome caer
un poco, me fui introduciendo la cabeza de su enorme miembro entre las nalgas,
al mismo tiempo que él me agarraba por el trasero y agarrandome por las nalgas,
me las guiaba también hacia su cetro y a pesar de tener ya agrandado mi ano, no
pude evitar sentir un dolor intenso, pero muy resuelta y completamente excitada
me incline sobre él y lo bese en los labios, al tiempo que le decía por vez
primera, que lo amaba, el no me contesto, pero yo seguí abrazándolo, mientras
que poco a poco continué bajando mis nalgas alrededor de su tronco, hasta que me
sentí toda llena en mi interior, él trato de bajarme aun mas, pero le rogué que
todavía no podía metermela toda y comencé entonces a levantarme lentamente,
hasta que sentí casi toda su miembro afuera, volviendo a metermela otra vez,
todavía con dolor, entonces comencé a cabalgarlo, con cada nueva bajada me la
metía cada vez mas adentro, al mismo tiempo que él levantaba sus caderas al
encuentro de mis nalgas, hasta que sorprendida de la capacidad de mi culo,
llegue a tocarle sus muslos con mis nalgas, en ese momento me quede quieta por
un momento, disfrutando a pesar del dolor, de tenerla toda adentro, besándolo
otra vez, entonces él todo excitado, me sujeto por las nalgas y todavía con su
verga toda metida entre mis nalgas, se levanto del sofá y me llevo cargada hasta
le mesa del comedor y acostándome sobre ella, me puso las piernas sobre sus
hombros y me jalo hasta el borde de la mesa, dejando mis nalgas fuera de ella,
quede apoyada solamente sobre mis hombros e inmediatamente me la empezó a meter
y sacar con fuerza, mientras me sujetaba fuertemente las piernas e
imposibilitando cualquier tentativa mía por para evitar que me la metiera hasta
el fondo, quede otra vez a su completo control, entonces se me escaparon unos
gritos que no podía definir si fueran solo de dolor, esto lo entusiasmó mas,
metiendomela mas fuerte hasta que sus caderas chocaban con mis nalgas, en ese
momento me abandone a él y agarrandome mi miembro me empecé a masturbar
desesperadamente, esto me llevo a tal grado de placer, que llego el momento que
trate a seguirle el ritmo a sus embestidas, empujando mis nalgas al encuentro
con su verga, mientras le decía, papito no pares, rómpeme, metemela como té de
la gana, soy tuya, soy tu puta, descompuesta de placer completamente y el
también todo excitado, me abrió entonces completamente las piernas, me entrelazo
con sus brazos alrededor de mis piernas en la postura del pollo, me volvió a
inmovilizar a su antojo y lujuria, dándome estocadas largas y profundas,
estrellando sus caderas fuertemente en mis nalgas, con unos golpes secos que me
estremecía toda y a punto de venirse me decía, te duele verdad, pero eres tan
perra que te gusta como te estoy rompiendo el culo, soy tu dueño, a lo que yo
respondía lleno de pasión, si, si, papito, hazme lo que quieres, soy tuya,
lléname con tu caliente leche, damela toda, al mismo tiempo que me venia como en
oleadas interminables, al mismo tiempo que él me la metía frenéticamente hasta
derramarse completamente dentro de mí, después todo exhausto me la saco y me
ordeno que le limpiara la verga, corrí como pude al baño y regrese con una
toalla mojada, limpiándole su miembro con el mayor esmero y cuidado, cuando
termine y dándome una nalgada bien fuerte, me mando a que me lavara entre las
nalgas porque él todavía no había terminado conmigo. Esa noche ya bastante
borracho, volvió a cojerme antes de acostarnos, me mando a que me pusiera en
cuatro al borde de la cama, me separo las piernas con rudeza, hasta que mis
nalgas estuvieron abiertas completamente, revelando mi agujero adolorido pero
todavía hambriento y agarrandome otra vez fuertemente por las caderas, y sin
ningún aviso me la metió de un empellón, haciéndome ver estrellas y sin
importarle para nada mi dolor, me empezó a bombear con rudeza, yo apenas podía
sostenerme sobre la cama, estrellando con una tremenda fuerza sus caderas contra
mis indefensas nalgas, mientras me decía, te voy a cojer tan duro que te voy a
enseñar quien es tu papa y vas a volver a pedirme mas perrita, a estas alturas
ya yo no tenia fuerzas para resistirme, entonces me abandone, pasados unos
minutos y viendo que no sé venia, metí mi mano por debajo y agarrandole sus
pelotas lo mejor que pude, se las empecé a acariciar, enseguida sentí que
aceleraba sus embestidas hasta que casi sacárme de la cama, se corrió dentro de
mí, después me tiro sobre la cama, las piernas me temblaban, pero como pude
volví a limpiarle su verga, después como pude me bañe, estaba tan adolorido que
no podía lavarme entre las nalga sin sentir dolor, su vergota me había
desflorado el culo, me puse otra Baby doll y me acosté a su lado, el ya esta
profundo.
A la mañana siguiente le prepare su desayuno y volví a la
cama a dormir después que se hubiera ido, le parecía chistoso verme caminar con
las piernas abiertas y hasta me llego a decir que eso me pasaba por meterme con
vergas de verdad.
Con el pasar de las semanas, no hacia otra cosa que vivir
para él, de una manera perversa yo disfrutaba cada minuto de nuestra vida, me
acuerdo por ejemplo lo feliz que me puse cuando me ordeno que mientras estuviera
en la casa, siempre tenia que estar arreglada y con las las Baby doll puestas,
pero sin nada que me cubriera las nalgas, de manera que le daba la entera
libertad para cojerme en cualquier momento y lugar, me tenia como su puta, pero
no me importaba, estaba encoñada con su verga grande y hermosa y cada vez que me
la metía yo me olvidaba de su manera ruda de tratarme, y esto podía ocurrir en
cualquier momento, le gustaba que cocinara con un delantal mínimo y sin nada
abajo, momentos que yo aprovechaba para provocarlo todo el tiempo con posturas
mientras cocinaba y era casi seguro que cada vez que me veía de espalda mientras
lavaba platos, se me acercaba por detrás y abriéndome las nalgas con las manos,
me cogía allí mismo, desde esos días me mantenía siempre bien lubricada entre
las nalgas, ya que en cualquier momento del día y la noche me encontraba en
cuatro, con la cabeza enterrada en el sofá, mis nalgas levantadas y su miembro
en mi culo, afortunadamente de tanto cojerme mi ano se acostumbro a semejante
invasor, conservando su estreches pero se dilataba generosamente sin mucho
dolor, hasta llegue a comprar un ungüento que me anestesiaba un poco mi
agujerito sediento y que me untaba cuando lo tenia muy adolorido si me cogía
varias veces en un mismo día.
Con el correr el tiempo y después de sincerarnos mutuamente,
me dijo que aun llegara a quererme un buen día, nunca podría vivir abiertamente
conmigo en las actuales circunstancias, ya que el no podría soportar que lo
tacharan de gay, fue entonces cuando logre entender porque me trataba tan
rudamente y es porque no puede admitirse a si mismo que le pueda gustar otro
hombre, menos admitir lo mucho que disfruta cojiendome por las nalgas, tenia un
miedo inmenso a enamorarse de mi, porque él se siente y se ve a si mismo como un
macho y ni hablar si alguien se llegara a enterar de lo nuestro, por eso nunca
mas volvimos a salir juntos, tenia pavor que si lo veían conmigo en la calle
pensaran que fuera gay, es cierto que desde que llegue a Holanda he sido mas
abierto a mi homosexualidad y seguro me veo muy femenina ante los ojos de los
demás, incluso me visto bastante gay, pero aclaro que no soy amanerado.
Por esos mismos conflictos internos, siempre que se quedaba
alguna chica en el apto, apenas me determinaba y cuando se la cogía en su cuarto
la ponía a gritar de placer para que se oyera por todo el piso y disfrutaba
también verme toda celosa de ellas, a mi todas estas cosas me dolían muchísimo.
Fue por ese tiempo fue cuando empecé a pensar muy seriamente
que si quería mantenerlo a mi lado por el resto de mi vida, tenia que hacer algo
al respecto de mi persona que tendría que ser drástico, entonces llegue a la
conclusión que la única opción era convirtiéndome en un she-male (pero
conservaria mi pené).
Llena de miedo me fui donde un cirujano plástico y le conté
de mi situación y mis planes, después de ponerme al tanto de las consecuencias
que tendría que afrontar a raíz de los cambios que tenia que hacer a mi
personalidad, me tranquilizo saber que mientras no me cambiara de sexo, las
operaciones restantes no implicaban ningún riesgo o complicación para mi salud y
en solo cinco meses seria una mujer, entonces acordamos que primero tendría que
empezar por inyectarme hormonas por dos meses, de manera que mi cuerpo perdiera
masa muscular, desarrollando un cuerpo mas delicado y con típicos rasgos
femeninos, después tendría que someterme a dos operaciones, que eran ponerme
implantes en los senos, cadera y nalgas, también quitarme con láser todo bello
corporal, engrosarme los labios y por ultimo debería cambiarme de nombre; sin
querer pensarlo mas le pedi que comenzaramos el tratamiento enseguida, entonces
me puso la primera inyección de hormonas alli mismo y me dio la receta para
comprar las demas.
Cuando salí de su consultorio, sentí como si me hubiera
quitado un peso de encima, por fin estaba haciendo algo que me liberaría
completamente, realizando un sueño y una faceta de mi personalidad, como seria
ser vista y tratada como una mujer.
Decidí entonces no decirle nada a Jan, quería sorprenderlo y
continué con nuestra vida como si nada estuviera pasando, después de los dos
primeros meses inyectándome empecé a ver y sentir cambios en mi cuerpo que yo
solo podía notar, mi piel se puso más suave, mi voz se agudizo, mi cuerpo se
estilizo y para mi dicha más grande, me empezaron a salir senos con pezones como
de colegiala de trece años, estaba feliz. Unos días antes que me operara, me
cambie mi nombre a Danielle y con este paso me acercaba cada día mas a cumplir
mi sueño.
Se acerco la fecha para la operación, le invente a Jan la
excusa que me tocaba viajar para haber a mi familia y muerta de miedo me fui a
la clínica, cuando me desperté de la anestesia el doctor me dijo que todo había
resultado un excito y que después de unas semanas de recuperación quedaría
convertido en toda una bella mujer, le pedí entonces que no deseaba verme ante
un espejo sino hasta que todo hubiera terminado y estuviera completamente
restablecida, el dolor que vino después que se me fue la anestesia fue
insoportable, pareciera que un tren me hubiera pasado por encima, tenia todo el
cuerpo morado y no podía verme llena de hematomas y vendajes sin ponerme a
llorar, agregándole que también me sentía sola y desamparada, pasadas dos
semanas y todavía bastante magullada, me quitaron los puntos y pude empezar a
ver los cambios, sintiéndome horroroza, afortunadamente él medico muy
gentilmente me consolaba diciéndome que todo estaba bien y sanando
correctamente.
Lo único que alegro y lleno mis días de felicidad allí, era
cuando llamaba a Jan por teléfono y me decía que le hacia falta y que volviera
rápido, que las cosas no eran lo mismo sin mí a su alrededor, entonces pensaba
que todo el sacrificio que estaba pasando valía la pena y el sufrimiento.
Por fin llego el día que me quitaron los vendajes y por
primera vez después de la operación, vi mi cuerpo desnudo reflejado en un cuarto
lleno de espejos, mi asombre tanto de mis cambios que no alcance a decir nada,
tenia mi cuerpo transformado completamente, quede maravillado cuando me toque
mis nuevos senos, eran grandes y pesados y no alcanzaba a cubrirlos con mis
manos, tenia unos pezones redondos y perfectos, pero lo que mas me impresiono
fue ver y tocarme mis caderas, que salían de una cintura que parecía de avispa
perfectamente marcada, cadera que antes era recta y delgada, ahora la tenia
ancha y generosa, lo que hacia que mi pené se viera aun mas pequeñito e
insignificante, pero lo que vi en el espejo a continuación si me dejo
completamente atónita, las nalgas las tenia ahora enormes, aunque perfectamente
redondas y levantadas, pensé que tal vez eran demasiado grandes, estas salían de
mis caderas, con la forma de un corazón invertido y como adivinando mis
pensamientos, él medico rápidamente me aseguro que se veían más grandes ahora
porque todavía las tenia inflamadas, seguidamente me tomo las medidas de mis
senos, cintura y caderas, diciendo que tenia casi mediadas de reina, 92-61-94,
saber esto me puso tan feliz, que no pudiendo aguantarme, lo abrasé, dándole las
gracias, sollozando de felicidad.
Me dieron de alta y me fui a quedar a un hotel mientras me
restablecía completamente, los primeros días no me atreví a salir de mi cuarto,
completamente insegura de mi nueva apariencia, hasta que la necesidad de ropa me
obligo a salir y una mañana todavía hecha un mar de nervios, me llene de valor y
me aventure a salir, todo el trayecto desde que salí del cuarto hasta llegar a
las tiendas lo hice sin atreverme a mirar a nadie a la cara, pensando que
enseguida se darían cuenta que era un hombre, tan pronto llegue a la tienda fui
recibida por una chica bellísima y atenta y que adivino mi gusto al instante,
sugiriéndome ropa muy linda y sensual, me volví como loca comprando de todo,
empezando por ropa interior bien sensual, en ese momento mi primer sueño se hizo
realidad, por primera vez mis senos llenaron unas copas de sostén talla C, la
chica que me atendía no podía entender del porque de mi regocijo, me compre un
montón de lencería toda sexy, cortita y provocativa, todo se me veía divino,
después me estuve probando falditas, pantaloncitos cortos, vestidos escotados y
que apenas me cubrían las piernas, blusas pegatitas y que resaltaban mis nuevas
tetas, después me fui a un salón de belleza y pedí que me peinaran y me
enseñaran a maquillarme, cuando termine estaba guapísima y toda emocionada me
fui al hotel, llame a Jan y lo cite al bar del hotel.
Me vestí con un vestido todo escotado, cortito y que dejaba
al descubierto mi espalda, baje al bar y muerta de nervios me senté a esperarlo,
enseguida sentí como los hombres me seguían con la mirada y se me acercaron a
invitarme a tomar algo, muy halagada les dije que no; Jan llega diez minutos mas
tarde y buscándome con la mirada me vio pero no me reconoció, muy feliz y
temblando le hice señas con la mano, mientras se me acercaba veía que sus ojos y
boca sé abrían de asombro, sin saber si abrazarme o darme la mano, se sentó a mi
lado y todavía anonadado, alcanzo a preguntarme, Daniel que te haz hecho,
sonriendo le conteste, ahora me llamo Danielle, entonces mil preguntas salieron
de su boca, sin responderle le pregunte si le gustaba mi nueva personalidad,
todavía asombrado me contesto que estaba hermosa, eso me basto y besándolo en
los labios le dije, esto lo hice para ti y a continuación le conté de mi
transformación, nos tomamos unos tragos y al final todo apurado y no pudiéndose
aguantar mas, me sugirió que subiéramos a mi habitación y lo primero que me
pedio, muerto de curiosidad fue que me quitara la ropa, lo hice muy despacio,
toda coqueta y cuando me vio desnuda, sus ojos se llenaron de deseo y lujuria,
sin poder controlarse se abalanzo sobre mi, me agarro los senos acariciándolos,
lamiéndolos, chupandome los pezones, bajo sus manos hasta mis caderas, me dio
media vuelta y tocando mis nalgas, me lleno de halagos y cumplidos, yo sin poder
aguantarme mas, me arrodillé y con desesperación le baje su pantalón y tanga y
sin esperar nada me metí su miembro en la boca, sintiéndolo grande y erecto de
excitación, chupandolo con ahínco y placer, metiendomelo todo lo que podía en la
boca, masturbándolo al mismo tiempo, mientras le decía lo mucho que me había
hecho falta, entonces toda caliente y fuera de control, corrí al baño, me unte
la crema indolora especial para penetración anal y me acosté boca arriba sobre
la cama muerta de deseo, levante las piernas y agarrandomelas con las manos, me
abrí las nalgas al máximo como una mujer, al mismo tiempo que le suplicaba,
hazme tuya, metemela toda por favor, él también todo excitado, apresuradamente
se subió a la cama, me agarro por las piernas y colocándomelas sobre sus
hombros, me levanto las nalgas y dirigiendo su enorme verga entre ellas, me la
empezó a meter despacio encontrando cierta resistencia al principio, pero que
gracias a la crema no sentí dolor alguno, pero tan pronto entro la cabeza de su
miembro en mi esfínter, se fue deslizando toda poco a poco, llenándome, hasta
que sus caderas chocaron con mis nalgas, llena de lujuria le agarre sus muslos y
le pedí que me dejara gozar un momento con toda ella adentro, momento que
aprovechó él para tocarme los senos, agarandomelos con cierta fuerza, después me
la empezó a sacar lentamente hasta el final, volviéndomela a meter con mas prisa
y determinación, yo loca de placer le suplicaba que no parara, que me la metiera
duro, que hiciera conmigo lo que quisiera, entusiasmado me la metía y sacaba
cada vez mas de prisa, mientras yo gemía de placer, al cabo de unos minutos, me
ordeno que cambiáramos de postura y que me pusiera en cuatro, obedientemente y
llena de lujuria abrí mis piernas al máximo y le ofrecí y expuse mis grandes
nalgas con deseo, entonces se coloco entre mis piernas y agarrandome las nalgas
con fuerza, me dio unas buenas nalgadas, sin poder contenerme mas entonces
empuje mis nalgas con determinación buscando su verga, sintiendo enseguida como
su miembro se abría paso entre mis nalgas ya sin ninguna resistencia, entonces
pidiéndole que no se moviera, continué empujando mis nalgas hacia su verga hasta
chocar contra sus caderas, en ese momento me las acaricio diciéndome, que ahora
si tenia unas nalgas de hembra, entusiasmado empecé a mover mi cadera, sacándome
y metiendome su cetro con furia y desesperación, de pronto sentí su mano que me
agarro el pené y empezó a masturbarme, muerta de lujuria entonces comencé a
empujar mis nalgas con fuerza al encuentro de su verga y al sacármela sentía su
mano que me masturbaba frenéticamente, al cabo de unos minutos nos vinimos
juntos, yo me derrame en su mano mientras él me inundaba completamente por
dentro con su esperma con un torrente fuerte y caliente, terminamos después los
dos agotados y abrazados jurándonos amor eterno, aprovechando ese bello momento
le propuse que nos fuéramos a vivir a otra cuidad donde no nos conocieran y en
donde podríamos vivir como pareja.
Al cabo de una semana ya estábamos mudados y viviendo juntos
como hombre y mujer en una ciudad que nos recibió sin miramientos, atrás
quedaron los conflictos.