Esta historia está muy mal
redactada, por lo que os pido disculpas antes de empezar. Es una historia
real que empezó de una forma irreal.
Mi nombre es Alberto y por fin me
he decidido a contar lo que me pasó hace un par de meses. Esa mañana
mientras me arreglaba y duchaba comprobé que mi mujer (Lidia), se
había levantado antes que yo y se había arreglado demasiado
para ir a comprar. Sin darle mucha importancia acabé mis quehaceres
y me fui camino al despacho.
A mitad de camino comprobé
que me había dejado en el despacho de casa unos papeles y decidí
volver a buscarlos. Al entrar en casa pensando que no habría nadie
y que disponía de una mañana bastante relajada, busqué
una película que tenemos grabada ella y yo follando sin complejos
y me la puse en el vídeo. Me pareció oír algo en el
piso de arriba y bajé el volumen de la tele (vivimos en una casa
de dos plantas) y me quedé quieto, intentando escuchar algo más.
Suponiendo que no podía ser Lidia pues esta se encontraba de compras,
subí con mucho sigilo esperando encontrarme cualquier cosa excepto
lo que me encontré.
Cuando llegué a la planta
superior, las voces se aclararon y distinguí una de ellas, la de
mi mujer que junto con otra que no podía identificar pero reconocía,
hablaban de viejos tiempos, en un tono muy relajado y sentados en la cama
de matrimonio. Eso me extrañó mucho, pues no es una habitación
de matrimonio lugar muy apropiado para conversar. Sin decir nada, entré
en una sala contigua que utilizo como despacho en casa. Salí a un
pequeño balcón que une las dos estancias y me escondí
tras las cortinas de nuestra habitación (al estar en verano todas
las ventanas estaban abiertas). Cuando lo vi lo reconocí al instante.
Era un exnovio compañero de trabajo que hacía tiempo había
tenido que irse a un pueblo de los alrededores a trabajar y desde entonces
sólo se habían visto en alguna cena de trabajo cuando se
juntaban para ir a cenar todos los compañeros y excompañeros.
Me quedé petrificado cuando oí que le decía lo apenado
que estaba porque su relación no hubiese funcionado y lo mucho que
la estaba echando de menos desde su ruptura hacía ya mas de 2 años.
De repente observo que le coge la mano y se la besa y acto seguido le da
un beso en la boca. En un principio lo separa pero él le insiste.
Oigo como Lidia le dice lo mucho que me quiere y lo feliz que es conmigo.
La vuelve a besar y le empieza a morder la oreja y el cuello (cosa que
los dos sabemos que la vuelve loca) y empieza a acariciarle las tetas por
encima de su camisa. Ella pone su mano sobre sus piernas y le deja hacer.
La respiración de mi mujer se va acelerando a cada mordida y lametazo
que él le da en el cuello. Cuando me doy cuenta veo la mano de mi
mujer empezar una serie de caricias lentas pero decididas sobre su polla.
Entre los gemidos roncos de ella, las caricias que le estaba dando en las
tetas y la mano de mi mujer sobre su ya abultado paquete Pablo se decide
a pasar al siguiente paso. Comienza a desabrochar los botones de la camisa
lentamente y sin dejar de morderle el cuello le saca las tetas por encima
de los sujetadores. Pablo le comenta lo mucho que las ha echado de menos
y que aun después de 2 años, siguen estando igual de grandes
(gasta una 105 de sujetador) e igual de duras (lo mío me había
costado. Hacia 1 año se las había operado para recuperar
su autoestima ya que decía que se le habían descolgado y
no se gustaba). Empezó a lamerle un pezón mientras que con
sus dedos apretaba el otro. Se las apretaba y chupaba como si en ello le
fuera la vida y ella seguía ronroneando y acariciando su entrepierna.
Desde mi posición veía perfectamente cómo le devoraba
las tetas. Mi respiración sé hacía cada vez más
rápida y mi cabeza dudaba entre salir de mi escondite y romperles
su bello momento o seguir detrás de las cortinas. Opté por
lo segundo. La mano de Pablo se desliza desde el pezón que apretaba
y se posa bajo las faldas de mi mujer. La respiración de ella se
hace más intensa cuando él empieza a acariciarle por encima
de las bragas su ya, supongo, húmedo coñito. Le retira las
bragas, y sin quitarlas, le pasa la lengua por su ya mojado coñito.
Lidia le hecha una mano y se separa las bragas para facilitarle la chupada.
Es una escena increíble. Ella con las bragas puestas y él
lamiéndole el coño. Así están como cinco minutos,
comiéndole el coñito De un tirón le baja las bragas
a la altura de los tobillos y ella separa rápidamente las piernas,
permitiendo así que sus caricias abarquen la mayor parte de su coño.
Cuando retira la mano del coño para ayudarla a recostarse veo lo
mojada que está. Los rayos de sol reflejan su humedad. Sus labios
están completamente separados y el clítoris asoma su cabeza
exigiendo alguna atención. Cuando la tiene totalmente estirada,
vuelve a su quehacer con las tetas, lamiendo y succionando los pezones
y restregando su rodilla por el ya empapado coñito de mi mujer.
Sus gemidos aumentan de tono y el arqueo de su espalda es ya bastante seguido
y cada vez más largo. Sigue lamiéndola y comienza a descender
por su barriguita, parando en su ombligo para juguetear con la lengua.
Ella, mientras tanto, se acaricia el clítoris de una manera muy
sensual y calmada. Se lo ofrece para que lo lama. Pablo lame el dedo y
sigue bajando. Cuando llega a su almejita y le da dos chupadas al clítoris,
Lidia se corre como pocas veces la había oído hacer. Entonces
se incorpora lo separa, lo estira en la cama, y con la boca le quita el
cinturón y le baja los pantalones. Empieza a lamer la punta del
capullo que asomaba entre sus calzoncillos. Esta vez con las manos le quita
del todo los calzoncillos y deja caer sus bragas que aín seguían
paradas en los tobillos de ella. Cuando se retira para quitarse la falda
veo algo que me deja de piedra. Pablo ya sin bóxers se acaricia
la polla y puedo verla en todo su esplendor. Realmente me deja impresionado.
Debería medir unos 27 ó 28 cm de largo y unos 5 cm de ancho
o más. Yo soy algo más normal, 20 x 4. Créanme, era
algo realmente descomunal, rozando la exageración. Me recordaba
la polla de un caballo. Cuando Lidia ya desnuda, se monta encima de esa
polla y sin metérselo, se acaricia y presiona el clítoris
con ella, alargando el rato de placer y corriéndose. Ahora se oyen
claramente los gemidos de ella porque esta alcanzando su primer orgasmo.
Pablo se da cuenta y le mete dos dedos mientras que con el dedo gordo le
acaricia el agujero del culo. Lidia en ese momento tiene dos orgasmos seguidos
(ella es multiorgásmica), y lejos de enfriarse se calienta más.
Pablo se levanta y le pone la punta de su polla en el agujerito y le mete
el capullo nada más. Así juega con ella durante unos segundos
sacándolo y metiéndolo hasta que ella le grita que se la
meta de golpe y de una vez porque no aguanta más y quiere volver
a correrse, a lo que él sin darle tiempo a que acabe de hablar se
la mete de golpe arrancándole otro orgasmo y unos gritos que yo
nunca pensé que podía hacer Lidia. La coge y la pone a 4
patas y le sigue comiendo el coño pero ahora es por el culo por
donde mete dos dedos. A mi nunca me deja que la encule dice que le duele
mucho pero a ese cabrón le dejaba hacer de todo, aunque no creía
que se dejase encular por ese trozo de carne. Pablo deja caer saliva en
sus dedos y en el culo de Lidia y le mete un tercer dedo. Pablo se saca
la polla y se la da a chupar otra vez. Lo que a mí antes me parecía
que se la estaba engullendo no era así sólo se metía
en la boca un tercio de polla porque no le cabía más. Cuando
Pablo saca la polla de su boca esta reluce al sol como si fuera un lingote
de oro. Y nooooooo la pone en la entrada de su culo y empieza a apretar
suave pero con decisión mientras la puta de mi mujer se acaricia
el coño. Cuando acaba de meterla (sólo unos 20 ó 25
cm) empieza a bombearla. Los gritos de Lidia y de Pablo son totalmente
audibles (me imagino) para el resto de vecinos. Lidia no para de correrse
hasta el punto que creo que le va ha dar un infarto. Pablo saca su polla
del culo de mi mujer y se corre en su culo y su espalda, su pelo, su nuca,
aquello era un torrente de leche que sólo hacía que salir
e inundar todo lo que tocaba. Nunca había visto una corrida tan
larga y con tanta leche. En ese momento fue cuando me di cuenta que acababa
de correrme yo, al notar mi semen caliente y viscoso resbalar por mi pierna.
En todo ese rato la había tenido muy dura pero me corrí sin
tocármela, estaba muy pendiente de lo que pasaba en aquella habitación).
La puta de mi mujer lamió su polla hasta dejarla limpia. Él
aprovechaba para acariciar sus tetas. Por sus labios resbalaban gotas de
semen que caían en la cama. Su vello púbico, estaba totalmente
manchado de semen. Y la limpieza que le hacía con la boca dio por
fin sus frutos. Aquella enorme polla empezó a crecer otra vez. Y
Lidia al darse cuenta aceleró sus chupadas. Pablo la retiró
la puso de pie y se la clavó sin contemplaciones en el coñito.
En ese momento ya no pude mas. Salí de mi escondite, ya desnudo,
y le puse mi polla en la boca. Su susto fue descomunal, pero al ver que
no decía nada y apretaba mi polla contra su boca, la abrió
y comenzó a chuparla con glotonería. Pablo se quedó
blanco al verme. Por respuesta le ofrecí una sonrisa que le tranquilizó
e hizo que continuase con su penetrada. La follamos los dos. Hicimos con
ella todo lo que nos pedía y algo que nos apetecía a nosotros
y por fin al cabo de dos horas Pablo se marchó. Sin comentar nada
me fui al baño a ducharme y entonces entró ella. Su cuerpo
era un mar de sudor y semen y brillaba con la luz. Me comentó lo
destrozada que estaba y lo mucho que le dolía la almejita y el culo
y se metió en la ducha conmigo. Allí follamos dos veces más
(Ella no se atrevía a negarme nada) y cuando salimos me vestí
hice mis maletas, y salí de casa. Ahora vivo en un apartamento con
dos compañeras, muy abiertas a todo pero sin ningún compromiso.
Me comentaron que ha vuelto con Pablo pero que no les va muy bien y están
pasando una crisis. A mí me ha llamado un par de veces para hablar
pero aún no estoy preparado para eso y no he contestado.
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