Como muchos de los escritores de relatos, a quienes agradezco
la inspiración para enviar mi historia, empezaré por presentarme. Soy una mujer
de 26 años, bajita, de piel tostada, "café con leche" dice mi familia, ojos
grandes, naríz pequeña, labios de corazón, dos enormes senos que tienen
problemas para caber en la ropa, una cintura chiquita y un par de nalguitas
respingadas. Lo que menos me gustaba de mi cuerpo eran mis piernas porque son
gorditas, de esas que parecen jamoncitos andando, pero ese trauma me lo ha
quitado un hombre maravilloso, de quien les voy a contar.
Estudio un postgrado y curiosamente me invitaron a entrar al
sorteo de becas del año pasado, me incribí y por casualidad gané una beca a
España, prepare el viaje y al llegar encontré a un hombre que conocí en un chat,
a quien de hecho no iba a contactar porque a últimas fechas habiamos tenido
algunas diferencias. Pero al llegar a Madrid sentí algo en el pecho que me hizo
llamarle, lo hice y el se derritió en el telefono suplicando verme, quedamos de
vernos y no fue necesario decir mucho, nos abrazamos y besamos durante mucho
rato, una vez que logramos separarnos él me pidió que lo acompañara a su
departamento, que ahí podía vivir unos días en lo que encontraba un piso, me
despedí de una amiga que viajaba conmigo y me fui con él, casi un extraño, e
ibamos a su casa, la simple idea de ir de la mano de un extraño me ponia
calientita, y las ideas de lo que podia pasar en su casa me calentaban más.
Ya en el camino hablabamos de trivialidades, del viaje, de
algunos amigos en común, empezó a poner su mano en mi pierna, la subió poco a
poco, me tenía abrazada con la otra y esa la empezó a bajar a mi chaqueta, le
bajó el cierre y buscó el tirante de mi bra, lo encontró y lo dejó caer por el
brazo, poco a poco bajaba a rodearlo y su mano subía a mi cintura, yo sentía ese
calorcito rico que subía desde mi abdomen hasta mi pecho, y en un momento
dejamos de hablar y empezamos a besarnos, no se cuanto duró el beso pero sus
manos habiles empezaron a acariciarme y hacerme sentir cada vez mas cachondita,
pero la mirada de los demás sobre nosotros me hizo recordar que no estabamos
solos y lo hice detenerse... pero no por mucho tiempo.
Cuando llegamos a su piso me mostró las dos habitaciones y me
dijo que su compañero de piso habia salido de vacaciones a ver a su familia y
regresaría en 4 o 5 días, asi que tenía asilo ahí, ahora que si prefería su
habitación... la invitación y el tono de voz hicieron que me pusiera muy pero
muy caliente, sentía mis pezones atrapados en mi bra queriendo salir, me
imaginaba su boca comiendomelos mientras me explicaba donde estaba que cosa y yo
desempacaba, encontré un conjuntito sexy de tela casi transparente y decidí
actuar, no iba a quedarme con las ganas de probarlo esa noche.
Le dije a mi amigo que necesitaba darme un baño y descansar
porque venía muerta del viaje, asi que me dirijí a la regadera y ahí, con el
chorro del agua apuntando a mi cuerpo, me enjabone poco a poco, primero los
pezones, que ya estaban erectos desde antes de desvestirme, luego mi abdomen, mi
botoncito, mi cuevita... cuando sentí el agua tibia en ella sentí un orgasmo tal
que casi grito, estaba demasiado caliente y necesitaba una polla que me calmara
ese deseo... y la tenía tan cerca!
Salí de la regadera, me puse el conjuntito y me pasee por el
piso, él habia salido sin decir nada, me acomodé en el sillón a ver la tele y me
quedé dormida, tan profundamente que no escuche cuando volvió, pero cuando
desperté me sorprendí, estaba sobre mi, besandome en los labios y con cada una
de sus manos masajeaba mis senos que estaban de nuevo erectos, duros como si
fueran de piedra, no tenía voluntad para moverme, no porque no tuviera fuerzas
sino porque eso era lo que deseaba, se separó al verme con los ojos abiertos y
se disculpó, me dijo que no sabía que habia pasado pero que al verme ahí, tan
linda, con esa ropita sexy, no aguantó
En contra de todo pronóstico fui yo quien atacó, me puse de
pie, le tomé las manos y las llevé de nuevo a mis senos, me acerqué y lo besé
despacito, mi lengua buscó la suya y nuestras respiraciones se agitaron, una de
sus manos bajó a mi conchita, abrió despacito hasta llegar a mi botoncito, el
cual apretó con fuerza y arquée la espalda, como si hubiera sido un latigazo con
algo frío que me hacia reaccionar y desearlo mas. Empecé a bajar las manos de su
cabeza a su cuello, a su pecho, le abrí la camisa, le quité el cinturón y voltee
a mirarlo, lo besé de nuevo y le quité el pantalón, quedaba un slip con esa
maravilla encerrada, lo bajé y encontré mi premio, una polla que estaba dura,
algo que no había visto antes por que ésta no solo era grande, sino también
gruesa.
Me puse de rodillas y mientras el masajeaba mi espalda,
empecé a darle besitos en todo el tronco, por enfrente, por los lados, una
pequeña mordida en la punta y entonces él se puso rojo como tomatito, le estaba
gustando, lo miraba y me reía un poco, él sabía que me gustaba así que la puso
con su mano en mis labios, abri y me la empecé a chupar poco a poco, arriba,
abajo, despacito, corriendo toda la lengua en ella, la puse hasta dentro,
sientiendo que me faltaba boca para comermela, seguí besandola poco a poco, un
beso en cada uno de sus huevos, una chupada hasta el fondo, más caricias en sus
huevos y despues de unos minutos me dijo que no podía mas, que se iba a venir en
mi boca...
Aún no es el momento, le dije, espera a que me ponga a tu
temperatura, porque ya me prendiste!!
Pero estoy a mil cielo!
Aún no
Al decir eso me acerqué a besarlo ya de pié, me subió al
sillón y mi conchita quedaba frente a su cara, me miró y dijo:
Ahora si vas a saber lo que es placer mamita!
Acercó su boca a mi conchita y poco a poco empezó a lamerla,
despacito, sin abrir los labios mayores, luego con un dedo mojado en su saliva
recorrió mi rajita, las piernas me temblaban, asi que pasó sus manos por en
medio de mis piernas y me detuvo de las nalgas, mientras las acariciaba y
apretaba empezó a separar mis labios y poco a poco a jugar con su lengua, se
chupó mi botoncito como si hubiera sido un niño comiendo fideos y con eso empecé
a sentir un escalofrío que me hizo moverme al ritmo que su lengua marcaba dentro
de mi, acompasado y despacio y poco a poco más rapido.
Se había chupado un dedo y me lo habia empezado a meter por
atrás, me quejé porque me dolía un poco, era la primera vez que tenía un dedito
dentro, pero se sentía muy rico, él me tocaba despacito, me recorría con su
lengua poco a poco y el sentirme penetrada por los dos agujeritos me hizo
venirme en un orgasmo maravilloso. Él chupó todos mis juguitos como si en ello
le fuera la vida y al final se me doblaron las piernas, había sido maravilloso
pero aun no terminaba.
Cuando me dejé caer me senté en su polla, que seguía
durisima, debo reconocer que al principio de molió un poco y solté un gemidito,
entonces me besó y sus manos pasaron a mis senos, los amasó con cariño y bajo
sus labios a mis pezones, primero comió uno y luego el otro mientras nos
moviamos despacito, él dentro de mi y yo gozando como hacia mucho no lo hacía
porque no había tenido a nadie en los ultimos seis meses. Mis pezones se
pusieron duros de nuevo y me dolían un poco pero quería que me los comiera, asi
que lo apreté contra ellos, con lo que él siguió, primero chupaba la areola
despacito, luego se metía el pezon entre los labios y pasaba su lengua por él
como si quisiera sentir cada pedacito, cada bultito, la aberturita del centro y
luego le daba una pequeña mordida, suave, como si con ello les fuera a salir oro
líquido.
Empezaba a sentir esa oleada de calor que viene antes del
orgasmo cuando hice mi cabeza hacia atrás, me separé un poco y él tambien hecho
su torso hacia atrás, el separarnos asi hizo que su polla llegara al mítico
punto g, si señores! el punto g existe! Y si lo encuentran seguro que lograran
tanto placer como logramos nosotros, empezó a mover adelante y atrás y no pude
más, le dije que ya era el momento y empezó a embestirme con toda su fuerza,
unos segundos y los dos gemiamos de placer, se había venido dentro de mi pero
usaba condón, asi que ni me preocupé.
Nos abrazamos y empezamos a besarnos de nuevo, asi, tendidos
en el sofá, nos calentamos de nuevo, pero esta vez me senté sobre su polla, lo
cabalgué unos minutos hasta que me pidió que me pusiera en cuatro patitas, me
arrodille dandole la espalda y asi me penetró, sus manos jugaban en mi piel, una
viajaba de uno de mis senos al otro y la otra se entretenía con mi botoncito
hasta que se puso duro. Empecé a enderezarme hasta que quedamos ambos hincados
en el sillón, mis labios buscaron los suyos y mis manos se quedaron en mis
senos, me tocaba mientras el me acariciaba el botoncito y buscaba una vez mi
agujerito, se separó y me dijo
Quiero romperte tu culito, ¿me dejarías?
En ese momento no tenía voluntad para negarme a nada, me puse
de nuevo de rodillas y él fue corriendo al baño, cambió de condón y me puso
vaselina, mientras yo le hacia una paja él empezo a jugar con mi clítoris para
que me relajarme, con la otra mano empezó a meterme un dedito y a moverlo para
abrir y que no me doliera tanto, otro y otro mas... tenía tres deditos dentro y
otros tres de la otra mano en mi vagina, me sentía en la gloria y se lo dije, me
miró y se puso atrás de mi, metió la puntita de su polla en mi agujerito, poco a
poco empujó hasta la mitad y bajó sus manos a mis caderas, de un solo tirón me
la puso hasta dentro, di un grito de placer y dolor mezclados, era la primera
vez que me rompían el culito...
Poco a poco empezó a moverse, adentro y afuera, me fui
relajando poco a poco hasta que aquello me gustó y entonces me volvió a meter un
dedito adelánte, dos y tres, la otra mano en uno de mis pezones, yo me
acariciaba el otro y me sostenia con el otro brazo porque sus embestidas eran
muy fuertes, no duró mucho porque fue muy fuerte e intenso, logramos un orgasmo
monumental del que nos tomó una hora recuperarnos, hora que pasamos acostados
platicando de nuestras vidas, de lo que pasaría ahora con nuestra relación y de
lo bien que me había hecho sentir, me levanté para irme a duchar y él me alcanzó
en la ducha.
El agua tibia y sus manos recorriendome me pusieron caliente
otra vez, pensé que aquello no era normal porque ya había pasado tres o cuatro
orgasmos y generalmente no tenia mas de dos, pero sus labios empezaron a subir
por donde sus manos habian bajado y se detuvo de nuevo a mis puertas, me miró y
preguntó:
Puedo?
Lo que quieras
Lo que quiera?
Si, eres tan bueno que a ti te doy permiso de hacer lo
que sea
Salió del cuarto de baño y volvió con algo en la mano que no
me dejó ver, se puso a mis espaldas y empezó a besarme mientras me enjabonaba,
cerre los ojos y me dejé hacer, aquello era calientisimo porque el jabón no me
dejaba abrir los ojos y no sabía donde sería el proximo beso o mordida, asi que
abrí las piernas invitandole a hacer su voluntad.
Me abrazó por la espalda y empezó a besar mi cuello y orejas,
estaba calentandome y lo sabía, bajó sus manos a mis pezones y los acarició con
cuidado porque sabía que estaban un poco adoloridos, seguió a mi botncito y lo
acarició y pellizco un poco para ponerme loca, me volteó y subió una pierna
sobre su cintura, Empezó a penetrarme con fuertes embestidas a lo que yo
reaccioné con fuertes suspiros y gemidos mientras la otra mano bajaba por mi
cadera y buscaba mi culito.
Lo encontró y sentí algo frío en él, habia puesto algo dentro
que empezó a meter poco a poco pero era tanto mi placer que no pude resistirme,
yo misma me abri las nalgas para que entrara mejor, me tenia penetrada por ambos
lados y yo parecia una puta en manos de un desconocido, pero en vez de hacerme
sentir mal, pensarlo ahora que ya habia pasado todo lo anterior, lo que hizo fue
exitarme más, empece a moverme con mas fuerza hasta que tuve un orgasmo, dos y
en el tercero, cuando el estaba punto de venirse, me sacó su polla y me puso de
rodillas. Yo abrí la boca porque presentia que quería una mamada, besé, lamí y
mame esa polla como nunca lo había hecho, él tuvo que recargarse en la pared
porque le temblaban las piernas, se corrió en mi boca y me comí toda su leche...
hasta dejarlo limpito!
Después del baño nos quedamos dormidos en su cama, no se
cuantas horas, pero cuando desperté el acababa de prepararme una deliciosa
comida... y el postre sería yo...
Tres días tardo en volver su compañero de piso, que terminó
siendo compañera, pero lo que pasó entonces será parte de otra historia... por
ahora les dejo con la primera parte de mi viaje...