Al día siguiente nos despertamos tarde, yo me fui a mi
habitación a ducharme, como Mario dijo que iríamos a la playa, sólo me puse un
tanga minúsculo rojo, y una camiseta blanca ajustada adornada con un corazón a
la altura de las tetas, y que marcaba mis oscuros pezones y que transparentaba
los piercing que los adornaban. Mario nunca me dejaba llevar la parte de arriba
del bikini.
Me metí dos rayas de coca, para estar ya colocada antes de
salir, aunque por aquella época ya siempre llevaba coca encima para poder
esnifar en cualquier sitio.
Nos encontramos en el comedor. Marta iba igual que yo, pero
con su camiseta anudada encima de la barriga. Mientras desayunábamos, la gente
nos miraba y murmuraba todo el rato.
Luego cogimos el coche alquilado y nos fuimos a la playa.
Mientras yo conducía, Marta le mamaba la polla a Mario, que nos contó que esa
semana iba a estar tomando viagra, para estar empalmado todas las vacaciones,
así que ya nos podíamos ir preparando.
Yo les miraba por el espejo, Marta estaba tirada en el suelo
del coche mientras se la chupaba a conciencia, con gran dificultad por el poco
sitio que le quedaba para su barriga.
Mientras Mario la acariciaba la cabeza como si fuera una
perrita, ella le chupaba de arriba abajo, desde el glande a los testículos,
mientras Mario la llamaba guarra, puta, zorra y cosas así.
Además le decía que aprendía rápido, que ya la mamaba con el
piercing en la lengua con la misma habilidad que yo.
Cuando ya estaba aparcando, él se corrió en su boca y Marta
empezó a bebérselo todo como desesperada, quizás por miedo a Mario. Cuando
terminó le quedaba lefa en los labios y Mario la dijo que no se limpiara que la
vieran bajarse así del coche.
Yo ya me había bajado, y ella abrió la puerta desde el suelo
del coche y salió como pudo por su enorme tripa. Unos chicos que pasaban por
allí y la vieron, empezaron a reírse y a decir, en alto que tía mas guarra, con
40 años, preñada y mamándola de día en el asiento de tras de un coche.
Uno preguntó que cuanto cobraba por hacerlo, y Mario les dijo
que estaba con él y que todavía no había terminado, que se fueran. Luego la dio
permiso para relamerse el semen de los labios.
A continuación nos fuimos a la playa, nos quedamos sólo con
nuestros tangas y empezamos a fumar y a tomar el sol. Éramos la atracción de los
chicos de la playa, no nos quitaban ojo, sobre todo porque además Mario nos
obligaba a tomar el sol con las piernas abiertas, y haciendo posturitas,
mientras él nos metía mano a ambas descaradamente.
Las mujeres estaban desconcertadas, porque por edad y
embarazo, Marta parecía su mujer, pero no tenían muy claro quien podría ser yo.
De repente, Mario me dijo que había visto a mi marido a lo
lejos. Yo me quedé petrificada. Podía ser porque algún verano habíamos pasado
las vacaciones allí. Mario le conocía de cuando me hizo la ligadura de trompas
en su clínica en septiembre. Miré donde me dijo, y desde luego era Carlos con mi
hijo.
A unos cuantos metros estaban mis padres y mis suegros. Me
quería morir, seguro que Mario me haría alguna putada de las suyas.
Yo le dije que no que no se parecía en nada, pero el insistió
y me dijo que si que lo era. Entonces me indicó que fuera a saludarle. Le dije
que estaba con mi hijo y que me habían prohibido acercarme a él.
Entonces me dijo que le llamara por el móvil y quedara con
él. Como se estaba bañando le contesté que no podría, entonces me ordenó que
llamara a mi madre, mientras me apretaba un brazo.
Además me dijo que convenciera a mi marido para salir con
nosotros por la noche a cenar y tomar unas copas, que quería conocerle mejor.
Le contesté que antes me dejara ir al baño del bar, que tenía
que orinar. Cuando vio que iba a coger la camiseta me la quitó y me dijo que de
camiseta nada, sólo con mi minúsculo tanga. Cogí mi bolso y me fui al baño
muriéndome de vergüenza, ya que dentro estaba lleno de chavales de 15 años que
no paraban de preguntarme si era puta.
Hice pis me sequé con el papel higiénico, y me esnifé dos
rayas de coca, no podría afrontar el ver de nuevo a mi familia sin estar
colocada. Bebí agua, tenía los ojos rojos, ya que en lo que iba de mañana,
llevaba 4 rayas.
Mario se dio cuenta de que había esnifado ya que no paraba de
sorberme la nariz. Entonces me obligó a llamar a mi madre. Mientras decía, hoy
lo voy a pasar en grande, tu familia va a ver mi obra completa. Salvo por el
triángulo rojo de tu tanga hilo dental que te cubre el coño, se puede decir que
estás desnuda, podrán comprobar como te has operado la nariz y las tetas, y
encima te verán toda colocada por la cocaína. Voy a disfrutar a lo grande.
Cogí el móvil y llamé a mi madre:
Hola Mamá, soy Sonia.
¿Dónde estás hija, no hablaba contigo desde hace 3 meses?
Te estoy viendo, aquí en la playa, no me he acercado por si
os parecía mal.
Mejor, no quiero que te acerques ni a tu hijo ni a tu padre
que está muy mal de salud.
Si te parece quedamos en la orilla delante de esa roca
grande.
Está bien voy con Carlos.
Corté el móvil, y le rogué a Mario que me dejara ponerme la
camiseta, pero no me dejó. Me dijo que a las putas no les da vergüenza enseñar
su cuerpo, además me ordenó que caminara contoneándome, y que si no lo hacía me
mataría a golpes.
Me encendí un cigarro para tener algo entre las manos y
calmarme los nervios y me dirigí hacia el punto de encuentro que estaba a unos
10 metros de donde estaban Mario y Marta.
Mi madre y Carlos ya estaban allí, yo llegué caminando como
me dijo Mario, y les saludé dándoles dos besos.
Se me quedaron unos segundos admirando mi cuerpo y mi cara, y
esto fue lo que pasó.
¿Hija que te has hecho en el cuerpo y en la cara? Te has
operado el pecho y la nariz. Y esos piercing en los pezones y la lengua, además
del que tenías en el ombligo, por no hablar de los tatuajes.
Si mamá me he operado el pecho porque tenía poco, ahora tengo
una 95, y la nariz no me gustaba, ahora está mas perfilada. Además mi novio
quería que lo hiciera.
¿Y lo de los piercing y el tatuaje?.
Es que le gustan a mi novio. Que es el que está ahí con esa
embarazada amiga mía.
Luego ¿no eres lesbiana?. No mamá soy bisexual.
¿Y porque vas así con todo al aire, pareces una puta de lo
peor?.
Es para tomar el sol en todo el cuerpo y que no me queden
marcas. A mi novio le encanta verme muy tostada todo el año, por eso todo el
invierno he tomado Rayos UVA.
¿Y qué te has hecho en el pelo?
Mamá me he puesto unas rastas, que son estas trenzas a lo
Afro. Son muy cómodas, sobre todo en verano porque, no te tienes que peinar ni
lavar la cabeza, que me daba mucha pereza, sobre todo después de la playa o la
piscina.
Con el pelo tan bonito que tenías, entre el teñido de rubio
que llevas y las rastas esas, parece un estropajo.
¿Y el trabajo?
Lo he dejado ya que a mi novio no le gusta que trabaje fuera
de casa, y el me mantiene y me compra todo lo que quiero (yo no contestaba muy
acertadamente por la coca y porque cada vez mi mente funcionaba peor por los
nervios). En aquella época sólo sabía hablar de Mario, por la gran dependencia
que tenía de él. Además le recordé a Carlos las fotos mías que mandó a la Jefa
de Recursos Humanos de mi empresa, que provocaron mi despido.
¿Me dejaréis ver a mi niño?
Con esas pintas ni lo sueñes, y mejor que no te vea el resto
de la familia, para que no puedan comprobar en lo que te has convertido. Por lo
que veo no eres mas que la puta del tipo ese.
¿Cómo es posible que hayas dejado tu trabajo con una carrera
tan prometedora?
Mama, ahora tengo todo lo que quiero, mi novio Mario es rico,
y para que voy a trabajar si puedo estar todo el día tumbada tomando el sol,
pasándolo bien, y gastando dinero en comprar todo lo que me apetece.
Pero hija ¿Te das cuenta de lo que has hecho con tu vida? En
este año. ¿Como es posible que una mujer inteligente como tu se haya convertido
en lo que eres ahora?.
Entonces le dije a mi madre que me dejara en paz como
cabreada (porque sabía que tenía razón), y que si no la importaba quería hablar
con Carlos a solas.
Ella se fue llorando, quizá mi aspecto y que abandonara mi
carrera por liarme con un tío, fue demasiado para ella.
Cuando nos quedamos solos, le pregunté si quería venir a
cenar con nosotros, que lo pasaríamos bien (mientras exhalaba el humo por mi
boca y me pasaba la lengua por los labios, sin dejar de mirarle a la polla),
además a mi novio le gustará conocer a mi exmarido. Carlos me miraba con deseo,
desde la última vez que me folló, mi cuerpo había cambiado mucho y sobre todo no
quitaba ojo a las tetas.
Empecé a pasarle las manos por el ombligo y la espalda, y
finalmente aceptó. Después le besé en la boca y me dirigí hacia donde estaban
Mario y Marta contoneando el culo para que lo admirara en todo su esplendor.
Le conté a Mario que lo había conseguido, que vendría a cenar
con nosotros. Mario empezó a reírse tocándome el culo mientras Carlos miraba a
lo lejos. Desde luego hoy tu exmarido va a comprobar en la clase de puta en que
te has convertido.
Entonces sin darnos cuenta se acercó mi madre gritándole a
Mario que qué había hecho con su hija. Y Mario sin cortarse la contestó que
nada, mientras me tocaba las tetas y el culo, dijo:
Mire señora, su hija no es mas que una puta a la que le gusta
vivir a todo tren, y si para eso se tiene que acostar con quien yo la diga lo
hace, le va la marcha y le gusta el sexo con hombres y mujeres, la da igual.
Mi madre se puso histérica y Carlos se la tuvo que llevar en
un auténtico ataque de nervios. Yo le dije a Mario que era un cabrón que había
destrozado a mi madre y me respondió diciéndome que por la noche me iba a
enterar de lo que era bueno, y que era yo por mis actos la que la había
destrozado.
Por la noche Carlos nos dijo como teníamos que vestirnos. A
mi me obligó a ponerme un vestido de noche negro que se transparentaba, que me
llegaba a la mitad de los muslos y sin mangas, escotado por delante y por
detrás, con un tanga negro debajo, y un sujetador negro sin tirantes. Era casi
como ir sólo en ropa interior, y por detrás parecía que iba desnuda. Usando eso
sí, unas sandalias de tacón de 12 cm.
Marta, iba con una minifalda de cuero negra, con bragas rojas
de las que quedaban a la vista la parte superior en la cintura y un top de cuero
negro sin sujetador, quedando toda su barriga al aire, y sandalias también de
tacón, a pesar de que la pobre se quejaba de que al usarlas le dolía mucho la
espalda por el embarazo.
Las dos íbamos muy maquilladas, con las uñas de las manos y
pies pintadas de rojo y con los piercing y tatuajes, la pinta de putas era
impresionante. Mientras Mario inspeccionaba a Marta, yo me esnifaba delante de
ellos un par de rayas de coca, ya lo hacía delante sin esconderme ya que me daba
igual lo que pensaran.
Mario me dijo que esa noche quería que bebiera bastante,
compensando las calorías cenando sólo una ensalada, y que no me cortara de
esnifar coca delante de Carlos si me apetecía, que quería que Carlos observara
en lo que me había convertido en toda su plenitud.
En el hall del hotel nos esperaba Carlos, mientras nosotros
nos dirigíamos hacia él, Mario nos llevaba poniendo las manos sobre nuestras
caderas, como dando a entender que éramos sus putitas.
Al vernos la cara de Carlos era un poema, sobre todo al verme
a mí.
Mario le dijo:
Como ves Carlos hoy lo vamos a pasar en grande con estas
dos putitas, harán todo lo que queramos, mira el modelito de tu ex, no deja
nada a la imaginación.
No se que decir Mario. No digas nada y disfruta la noche.
Cogimos un taxi y nos fuimos a comer a un restaurante. Mario
pidió lo que Marta y yo cenaríamos. Carlos me preguntó en la cena con Mario
delante que como era posible que me dejara manipular de esta forma.
Yo no contesté no sabía que decir, lo hizo Mario.
Mira Carlos Sonia no se deja manipular, por estar viviendo
conmigo, cobra, es decir, es una puta en todo el sentido de la palabra, y a
cambio de dinero hace lo que yo la digo.
¿Pero como es posible? Yo cuando la conocí tenía 18 años y
era una chica normal, y no me dejó tocarla hasta que nos casamos, y hasta hace
un año era una madre y esposa modelo.
Cambió cuando la conocí yo, ¿no te acuerdas de mí?, yo fui
el ginecólogo que la operó en septiembre y la he ido modelando sin obligarla a
nada, ella eligió libremente esta vida, y dejarlo todo familia y trabajo por
putear. Tengo todo el proceso de cambio grabado en DVD, luego en el hotel lo
veremos.
Y Marta ¿Es tu mujer?.
Que va, es una amiga que me presentó Sonia después de
seducirla, está casada con un cornudo, y el hijo que espera es mío. También
hace todo lo que yo la pido.
Carlos ni se cabreó por lo que Mario había hecho conmigo, yo
creo que simplemente se quedó sin capacidad de reacción.
Mientras cenábamos, Mario le contó todo lo que había hecho
conmigo, y yo creo que Carlos se estaba poniendo cachondo. Sobre todo me miraba
a las tetas. Yo siempre había tenido poco pecho y una talla 95, deja a los
hombres como embobados.
El restaurante, estaba en el paseo marítimo de Palma, y
también tenía discoteca, así que después de cenar Mario dijo que nos podíamos
quedar allí a tomar unas copas.
Cuando Carlos se fue al baño, Mario me dijo que me lo follara
allí en uno de los baños, que le pusiera cachondo hasta que no aguantara mes y
me pidiera que folláramos.
En la pista de baile había bastante gente, sobre todo
extranjeros, y aunque íbamos vestidas muy provocativas, la verdad es que había
chicas también que iban enseñándolo todo, y que por la condición de bisexual que
ya tenía en aquella época me ponían a mil.
Cuando Carlos volvió del baño, le cogí la mano y le dije
"vamos a bailar" mientras le arrastraba hacia la pista. Nos pusimos a bailar
en un rincón de la pista, estaba llena, así que estábamos bailando bastante
pegados.
Empezamos a bailar de manera muy sensual, moviendo la
cintura y sin dejar de mirarnos a los ojos. Yo le restregaba las tetas por su
pecho mientras le besaba y le metía la lengua hasta la garganta.
En un momento determinado él me agarró y me acerco a su
cuerpo seguimos moviéndonos, esta vez pegados, cuerpo con cuerpo a la vez que
yo le susurraba al oído si le gustaba mi cuerpo ahora. El me contestó que si,
que estaba buenísima mucho mejor que antes.
Entonces haciéndome la mimosa, le pregunté que qué parte de
mi cuerpo le gustaba más ahora, mientras hacía un círculo con mis dedos
alrededor de mis tetas y me pasaba la lengua alrededor de mis gruesos labios.
Carlos a esas alturas ya tenía un bulto enorme en su
pantalones de pinzas, y yo me di cuenta de que tenia el vestido muy arriba,
con los movimientos que había hecho y estando descuidada como estaba, ya que
solo pensaba en él. Se me había subido y dejaba ver parte de mi tanga negro, y
aunque el vestido en si se transparentaba enseguida trate de bajármelo, pero
el detuvo mis manos y me dijo que así le gustaba, yo le susurre que me daba
mucha vergüenza, que mucha gente podía verme, a lo que Carlos respondió que
con lo guarra que era le extrañaba que algo pudiera darme vergüenza, y agarró
mis manos, llevándolas hacia arriba, de tal manera que rodearon su cuello y
así seguimos bailando, dejando que mi vestido se subiera cada vez mas,
enseñando casi todo mi trasero, cubierto por detrás por la tira negra del
tanga.
Seguro que Mario lo estaba pasando en grande, yo me sentía
puta ante Carlos y eso me gustaba especialmente porque era mi exmarido, y
notaba como el también estaba excitado, ya que algo duro en su pantalón
presionaba mi cintura, y como Carlos lejos de querer disimularlo me apretaba
mas contra él, frotándose contra mí. Sus manos bajaban por mi espalda,
tocándome el culo por debajo del vestido. Yo le besé el cuello mientras él me
manoseaba con sus manos, amasando mi culo, tocándomelo y apretándolo.
Me abrace mas a él y noté como se empezaba a mojar mi
tanga, cuando juntaba mis piernas notaba como resbalaban por la humedad que se
formaba en mi interior, una de sus manos la paso delante de mí, de tal manera
que quedó entre los dos. Al minuto había deslizado su mano por la cintura de
mi vestido que era abierto por ahí para dejar a la vista el vientre, y empezó
a tocar mi depilado sexo por encima de mi tanga, mientras con la otra mano, la
que estaba en mi trasero se dedicaba a estirarme del tanga, de tal manera que
se me metía en la hendidura de mi vagina, provocando que mis labios mayores se
saliesen de mi ropa interior.
Luego sentí como su mano se deslizó por un lateral del
tanga, Carlos estaba lanzado, nunca lo había visto tan excitado, tocaba mi
coño directamente, atreviéndose a meterme uno de sus dedos dentro, lo hizo
despacio, al principio apreté mis piernas, no podía creer que Carlos me
estuviera metiendo un dedo en mi sexo en medio de una pista de baile, Mario si
era capaz pero Carlos. Debía ser el efecto que mi cuerpo causaba en él.
Yo ya estaba muy mojada y sus dedos entraban sin oposición
por mi dilatado sexo, empezó a meterlos y a sacarlos, y luego se paró como si
quisiera explorarme entera, me apreté contra su cuerpo y sentí un orgasmo,
allí delante de todo el mundo y con mi exmarido.
Cuando me soltó me bajé el vestido y le dije que estaba
cachonda perdida y que si quería podíamos hacerlo en los baños, le arrastré
cogiéndole de una mano, me fui a por mi bolso que lo tenía Marta me encendí un
cigarro y nos fuimos a los baños ante la atenta mirada de Mario, que le dijo a
su vez a Marta que nos siguiera para ver lo que hacíamos.
Nos dirigimos a los baños de caballeros entre besos y
caricias, cuando entramos al baño nos metimos en una de las cabinas, y
cerramos con pestillo, casi sin mediar palabra Carlos metió su mano entre mis
piernas otra vez, y acercándose me dijo eres una zorra y como tal me la vas a
mamar.
Llevé mis manos hacia su bragueta y note lo dura que la
tenía, sin pensarlo mas bajé su cremallera y no tuve que hacer nada mas,
porque su aparato salió solo del pantalón y quedo apuntando a mi cara,
entonces me arrodillé para mamársela, aunque el suelo esta sucio de meados de
tíos.
Carlos mientras tanto subió mi vestido hasta mas arriba de
mi cintura, y me desabrochó el sujetador, descubriendo mis tetas, y viendo lo
duros que estaban mis pezones, muy excitados, me los pellizcó, los chupó.
Cuando terminó empecé a centrarme en la mamada.
Le empecé a lamer los huevos y a subir por el prepucio
hasta el glande, metiéndolo y sacándolo rítmicamente. Entonces le dije a
Carlos que si le gustaba podía meterla y sacarla él en mi boca a su ritmo. Me
sujeto la cabeza y así lo hizo. Empezó a follarme la boca con todas sus ganas
mientras yo le miraba a los ojos, y le tocaba los huevos con mis manos.
No paraba de llamarme zorra, puta, perra salida y cosas
así. Yo me sentía más sucia de lo habitual porque se trataba de mi ex, y
porque las rodillas las tenía todas mojadas de los meados del suelo.
Cuando su polla empezaba a echar preseminal y yo pensé que
se iba a correr en el fondo de mi garganta me la sacó, me puso en pie, y a la
vez que se cogía a mis tetas para chuparlas y masajearlas, me bajó el tanga,
hasta el suelo, metiendo sus manos entre la pared y mi culo levantándome a
pulso adelantando mis caderas, dejando mi coño listo y expuesto para la
penetración, cosa que yo facilité abriendo las piernas todo lo que pude.
Se fijó en el piercing de mi clítoris, y empezó a darme
tironcitos del mismo proporcionándome un gran placer, mientras me decía que me
habían anillado el cuerpo como a las putas de las películas porno.
Después de esto, puso la punta de su polla en la entrada de
mi coño y comenzó a penetrarme, lo hizo rápido y con fuerza, de tal forma que
su erecta verga resbalaba y se introducía en mi coño, hasta el fondo.
Cuando la metió hasta el fondo la dejo un rato dentro para
acomodarse y dilatarme mejor. Cuando ya estaba bien acomodado empezó a entrar
y a salir de mí a un ritmo muy rápido, entraba y salía de mí con mucha rudeza.
Entonces agarró mis piernas y las subió, quedando mis rodillas a la altura de
sus caderas, para empezar a empujar fuerte, y aumentar el ritmo de sus
embestidas, el me sujetaba apoyando mi espalda contra la pared y sujetándome
por las nalgas.
Luego mientras horadaba mi coño con su polla, metió varios
dedos en mi ano moviéndolos como había hecho antes en mi sexo lo que me
provocó otro orgasmo, mientras me decía que sólo las putas tenían el culo tan
dilatado como el mío.
Tuve un orgasmo impresionante y si Carlos no me llega a
estar sujetando me habría caído al suelo de gusto.
Mientras yo estallaba en mi orgasmo Carlos inundaba mi sexo
con su semen, que por la postura empezó a resbalar por mis muslos.
Carlos mientras tanto seguía metiéndola y sacándola de mi
sexo, inundado por su lefa y mis flujos. Cuando su erección bajó me la sacó, y
sin decirme nada me arrodillé de nuevo para limpiársela con mi lengua como si
estuviera hambrienta de semen, mientras el jugaba con mi pelo como si fuera
una perrita golosa.
Después de que el quedara limpio yo me incorporé, y me
limpié los muslos de su lefa con papel higiénico, al igual que las rodillas de
los restos de meados del suelo (¿porque los tíos nunca lo echan todo en el
WC?).
Luego empezamos a vestirnos y antes de salir de la cabina,
delante de Carlos me puse dos rayas de coca en un espejo de maquillaje y me
las esnifé enrollando un billete.
Carlos muy sorprendido me preguntó que desde cuando
consumía coca, y le contesté que desde hacía unos meses que era para aguantar
de marcha, que en el ambiente que me movía todo el mundo la tomaba y que no
pasaba nada, que era la única forma de aguantar mi ritmo de vida.
Al salir de la cabina varios tipos que estaban orinando en
los urinarios, se nos quedaron mirando, mientras yo les miré a ellos sin
ningún tipo de vergüenza. Carlos se fue con Mario y Marta, y yo al baño
femenino a maquillarme porque después de mamársela a Carlos tenía todo el
maquillaje corrido.
Me encendí un cigarro y me uní a los demás. Mario se reía
con Carlos que le contó lo del baño. Le decía que yo era capaz de cumplir los
deseos de cualquier hombre o mujer, y que mientras el había perdido una
esposa, la noche había ganado una puta de primera capaz de todo.
Yo creo que Carlos ya había asumido a esas alturas mi nueva
condición de prostituta, y que ya no me odiaba como cuando le abandoné a él y
al niño. Su cara delataba deseo y ganas de follarme, en fin la noche todavía
era joven y nos depararía nuevos placeres.
Continuará.
Se agradecen comentarios.
Autor: Corsarionegro
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